La fe los sencillos

Cada tarde viene la primera. Sonríe y clava las rodillas en el banco para comenzar el rezo del rosario. Muchos años. Muchos. Y una vida durísima. Basta un dato: vio como su marido mataba a su hijo y como a continuación la disparó dejándola gravemente herida. Y desde ahí, todo lo que queramos. Hay gente que parece que ha venido al mundo para vivir al revés.

Y cada tarde su rosario. Y una sonrisa llena de paz cuando me saluda:

- Buenas tardes, padre.

- Hola… ¿cómo va todo?

- Pues ya ve, vamos a rezar un poco.

 

Cuando hablamos de sus cosas apenas sabe decir que ella sabe que Dios está a su lado y que todo lo que ha sucedido lo acepta con paz. Que Dios sabrá. Pero que bendita sea su voluntad.

 

Por favor, no le hagamos una catequesis sobre la voluntad de Dios. Es casi analfabeta. Mejor aún, vamos sólo a fijarnos en una mujer que es capaz de vivir con la mirada puesta en Dios, que le sabe pedir y agradecer, pero que sobre todo confía en su bondad. Yo creo que las cosas de la fe son así de sencillas. Confiar en Dios, rezar, sonreír, celebrar, echar una mano, estar disponible… esas cosas. Pero nos gusta complicarnos.

 

Me gustaría ser capaz de transmitir a mi gente cosas así. Que aprendan lo primero a quererse de corazón. A aceptarse, a aceptarnos tal y como somos de verdad. Que cada vez que veamos un rostro conocido que llega a la parroquia seamos capaces de sentir el calorcillo del encuentro. Me gustaría enseñarles sobre todo a confiar en Dios. Que sean conscientes de que nunca están solos. De que en toda circunstancia la mano de Dios les acompaña y sostiene.

Quiero ayudarles a celebrar su fe como algo maravilloso. A saber que Cristo se hace presente y que esa presencia da paz y alegría. Que lo sepan vivir como seres humanos  que también se ríen en misa si surge la anécdota.

Me gustaría tener una parroquia en la que la fraternidad sea algo más que la teoría del tema tres del catecismo. Donde la sensibilidad hacia el pobre se haga real. Donde todos se sientan tan cómodos en ella que la colaboración de todos sea algo tan natural como el rezar y el respirar.

Y lo más importante, es que este sueño yo creo que es posible, que se está haciendo posible. Lo noto en la Eucaristía. Lo noto en la charla con la gente. Lo noto en todos los que van colaborando. En mil cosas.

 

Espero seguir en esa línea. Y que me ayuden a lograrlo. Pero confío en el Señor y en la oración de los sencillos.

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2 respuestas a La fe los sencillos

  1. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!Ese sueño.. la mayor ilusión y esperanza de Dios depositada en cada ser, en todos los tiempos, y tan cerca de nosotros como la vida misma.Cada quien es una maravilla de Dios y así debe ser, amar y sentirse amados por quien aún sin conocernos, su vida en sacrificio ofreció.Como seres humanos nos tocan vivir momentos y circunstancias que escapan de nuestras manos, y cada quien su historia tendrá, y habrá que elegir entre la carga pesada del no perdonar, del no olvidar, del no aceptar… o del ligero equipaje del amor de Dios… yo me anoto por lo liviano, lo fácil y sin complicaciones, lo liviano me hace sentir como un pájaro, lo fácil como una niña y bajo el manto protector del Creador, no me complico.. me abandono…La Iglesia es mi lugar preferido, quien me conoce lo sabe, me encanta compartir ese festín  que significa el saberse amada tal cual como soy, ni más ni menos… y hay que ver cómo le retribuyo, sin reservas, en un dar que no se agota, que se me desborda.Ahora mis padres están en el cielo y en las iglesias me salen madres y padres con abrazos cargados de calor fraternal, ahora me gané el premio mayor y tengo un amigo de avanzada edad, que hasta un puesto me reserva a su lado.. de lo más serio, callado, solitario.. para convertirse en sonrisas y ternuras, es que todo lo encuentro en la casa de Dios y no se queda en el recinto sino que se proyecta al exterior…Con afecto,Betsi.

  2. Ángel dijo:

    La humildad se transmite de abajo arriba y de arriba abajo para convertirse en un enlazamiento de manos,un tú a tú donde tod@s somos iguales.
    Felíz regreso.
                        Ángel

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