Novísimos: muerte, juicio, infierno, gloria

No sé de dónde hemos sacado esa idea, curas y laicos, de que cuando uno muere se va derechito con Dios porque sí. Parece que sea igual ser santo que pecador, madre Teresa o el estrangulador de Boston. Se murió, luego al cielo con él.

No es esa la fe de la iglesia sobre la muerte. Por eso quiero recordar hoy aquí algunas cosas que la misma iglesia nos dice sobre esto, aunque haya palabras como “purgatorio” o “infierno” que no estén de moda. Y lo comprendo.

No hay nada más molesto que recordarle a uno que un día se va a morir, y que tendrá que dar cuenta a Dios de su vida. Por eso nos hemos inventado del todo para obviar esta realidad.

Nos hemos inventado, por ejemplo, cosas así:

  • Halloween, que es como tomarnos la muerte a broma para tener que pensar menos
  • Un Dios tan bueno y tan simple, que hagas lo que hagas, vivas como vivas, seas santo o el peor bicho de la historia, indefectiblemente vas a ir al cielo.
  • El paso de esta vida al cielo de forma automática, de manera que si celebramos la misa por un difunto no es para rogar por él, sino una especie de celebración de recuerdo y alabanza del fallecido.
  • No hablar de cosas tan desagradables como “juicio”, “purgatorio”, “infierno”, creyendo que si no hablamos de ellas directamente dejan de existir.
  • Y podríamos seguir…

Ante esta realidad creo que hoy sería bueno recordar cosas del compendio del catecismo de la iglesia sobre los novísimos, es decir, sobre la muerte y el destino final del hombre. :

207. ¿Qué es la vida eterna?
La vida eterna es la que comienza inmediatamente después de la muerte. Esta vida no tendrá fin; será precedida para cada uno por un juicio particular por parte de Cristo, juez de vivos y muertos, y será ratificada en el juicio final.

208. ¿Qué es el juicio particular?
Es el juicio de retribución inmediata, que, en el momento de la muerte, cada uno recibe de Dios en su alma inmortal, en relación con su fe y sus obras. Esta retribución consiste en el acceso a la felicidad del cielo, inmediatamente o después de una adecuada purificación, o bien de la condenación eterna al infierno.

209. ¿Qué se entiende por cielo?
Por cielo se entiende el estado de felicidad suprema y definitiva. Todos aquellos que mueren en gracia de Dios y no tienen necesidad de posterior purificación, son reunidos en torno a Jesús, a María, a los ángeles y a los santos, formando así la Iglesia del cielo, donde ven a Dios «cara a cara» (1 Co 13, 12), viven en comunión de amor con la Santísima Trinidad e interceden por nosotros.
«La vida subsistente y verdadera es el Padre que, por el Hijo y en el Espíritu Santo, derrama sobre todos sin excepción los dones celestiales. Gracias a su misericordia, nosotros también, hombres, hemos recibido la promesa indefectible de la vida eterna» (San Cirilo de Jerusalén).

210 ¿Qué es el purgatorio?
El purgatorio es el estado de los que mueren en amistad con Dios pero, aunque están seguros de su salvación eterna, necesitan aún de purificación para entrar en la eterna bienaventuranza.

211. ¿Cómo podemos ayudar en la purificación de las almas del purgatorio?
En virtud de la comunión de los santos, los fieles que peregrinan aún en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio ofreciendo por ellas oraciones de sufragio, en particular el sacrificio de la Eucaristía, pero también limosnas, indulgencias y obras de penitencia.

212. ¿En qué consiste el infierno?
Consiste en la condenación eterna de todos aquellos que mueren, por libre elección, en pecado mortal. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios, en quien únicamente encuentra el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira. Cristo mismo expresa esta realidad con las palabras «Alejaos de mí, malditos al fuego eterno» (Mt 25, 41).

213. ¿Cómo se concilia la existencia del infierno con la infinita bondad de Dios?
Dios quiere que «todos lleguen a la conversión» (2 P 3, 9), pero, habiendo creado al hombre libre y responsable, respeta sus decisiones. Por tanto, es el hombre mismo quien, con plena autonomía, se excluye voluntariamente de la comunión con Dios si, en el momento de la propia muerte, persiste en el pecado mortal, rechazando el amor misericordioso de Dios.

De siempre en la iglesia se ha orado por los difuntos para que sus faltas sean perdonadas y puedan entrar en la plena y suprema felicidad. Por los difuntos se ora de manera especial ofreciendo por ellos la eucaristía, la oración, las buenas obras. Hoy, día de todos los fieles difuntos, creo que no viene mal recordarlo.

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12 respuestas a Novísimos: muerte, juicio, infierno, gloria

  1. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    GRACIAS por tu entrada de hoy. Es una catequesis on line, que nos viene muy bien a todos.
    Un abrazo

    http://corrientita.99k.org/

  2. pepa dijo:

    No puedo alejar de mí la idea de que Dios, nuestro Señor es también Dios de justicia. Como a mí se me ponen los pelos de punta, prefiero suplicarle que funciones conmigo como Dios de Misericordia, si no, lo llevo claro. Prefiero pensar (y recordarle) que no va a ser en balde la muerte y resurrección de Jesús, así que estoy segura que se va a hacer el despistado cuando llegue mi hora. Porque su Amor es Así de grande….

  3. Muy buena entrada Jorge, bien explicado todo lo referente a la muerte y al destino final, un tema álgido pero ineludible… Los humanos tenemos eso de querer obviar siempre que somos seres mortales, y que estamos de paso por la vida.
    Un abrazo Jorge, y oremos por nuestros muertos queridos…
    Ana Cristina

  4. Myrian dijo:

    Eso es lo que hemos aprendido de siempre, pero en los tiempos actuales hay una tendencia a imaginar o “fabricar” un Dios a nuestra medida, es más, yo he escuchado homilías que decían más o menos: Dios no conoce el rencor, Dios nos perdona a todos porque nos ama, Dios es Amor y en su infinita bondad El nos acoge y nos perdona por mucho mal que hayamos hecho cuando el pecador se arrepiente, como perdonó a otros en sus tiempos en la tierra… Y a mi este decir me confunde, pienso que Dios es Amor y perdona, eso si, pero supongo que no será lo mismo Teresa de Calcuta con toda su bondad y que hizo tantas cosas buenas en favor del necesitado, que servidora que no ha hecho casi nada. Ni tampoco es lo mismo una persona buena y servicial que una mala o envidiosa, vamos digo yo.. Gracias Jorge por recordarnos estas cosas y también por esta entrada tan adecuada a la celebración de hoy por nuestros difuntos. Saludos.

  5. Ana dijo:

    Pues he de reconocer que yo no sabía todas estas fases que se pasan al morir, sabía de algunas, pero no de todas. De todos modos yo siempre rezo por mis difuntos, ahora veo que les hago bien haciéndolo.
    Saludos
    Ana

  6. David dijo:

    Gracias por el post.

    Y si hay sacerdotes leyendo esto, o catequistas, o quien sea, intentad que se revisen bien lo que piensan los catequistas de vuestras parroquias. Ellos son los que enseñan la fe a los niños y jóvenes. Pero hay que tener cuidado de qué les enseñan.

    En Cristo y María.

  7. pmartimor dijo:

    Personalmente pienso que el hecho de prescindir de la compañía del amor eterno de Dios ya sería un infierno.
    Un abrazo
    Pablo.

  8. embruxo dijo:

    que miedito, me libro por lo de “por libre elección”
    un abrazo

  9. Betsi dijo:

    Nacemos para morir. La muerte no permanece, es sólo el puente entre dos orillas: la del tiempo y la de la eternidad. La vida es la gran oportunidad que se nos ofrece y que con frecuencia no valoramos. La realidad del morir obliga a pensar con seriedad y a valorar con sabiduría. Para el creyente la muerte temida se transforma en la pascua deseada.

    Dios es un ser luminoso y amoroso que a todos acoge con infinito amor, pero que no puede pasar por alto nuestros pecados y malas acciones. Por eso, al hacer la revisión de vida, nos hace entender los errores cometidos para que sea uno mismo el que se dé cuenta de que debe purificarse antes de presentarse ante la sociedad celestial, que llamamos cielo. De ahí la necesidad de purificación en el purgatorio.

    Algunos, al rechazar voluntariamente a Dios y a su amor, quedan atrapados en un mundo horrible, donde los demonios y las almas condenadas les harán la vida imposible eternamente. Pero esto es solamente para los que libremente quieran vivir en ese mundo de odio, violencia, lujuria y maldad, rechazando a Dios. Dios nos ama a todos y a todos nos espera en el cielo, donde disfrutaremos de una felicidad inmensa, que no podemos imaginar. Todos los sufrimientos de este mundo no son nada en comparación de la gloria que ha de manifestarse en nosotros (Rom 8: 18).

  10. gissyflower dijo:

    Gracias Padre, es muy bueno recordarlo hoy dia. Saludos, Gisselle

  11. Te he encontrado de nuevo, hacía 5 semanas no recibía tus actualizaciones en Google Reader que es donde normalmente leo, pero por medi de mi propio blog te encontré de nuevo, cosa que me alagra. Un abrazo para tí, Jorge de Profesión Cura desde Bogotá Colombia. Denis.

  12. Mery Luis dijo:

    Un tema Jorge, para que no nos olvidemos que somos mortales y que un día pasaremos a la eternidad:Cielo, Purgatorio, infierno.Que el Señor perdona y salva a todos los que creen en Él, y se arrepienten de todos sus pecados no cabe duda.
    (No todo el que dice Señor Señor……) Al morir, seguramente sentiremos la indecible alegría de sabernos salvados, pero el encuentro con Cristo, nos hará totalmente transparentes y tendremos que arrancar y deshacer todo lo que fue retorcido y enredado, lavar todas nuestras roñosidades y egoísmos y vaciarnos totalmente para dejarnos plenificar por Dios.Será me imagino, como pasar por un crisol en un proceso doloroso.A esto lo llamamos Purgatorio, no como un lugar determinado sino como el aspecto doloroso y purificador resultante del encuentro entre nuestra imperfección y la santidad de Dios.Pidamos al Espíritu Santo que comience a transformarmos, a corregirnos, a resucitarnos del pecado, para llegar en estado de santidad el día de nuestra muerte.Un Abrazo y gracias por tu acompañamiento en mi dolor. María Luisa

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