El pregón de doña Soraya (y 2)

Con lo del pregón de Semana Santa a cargo de la señora vicepresidenta del gobierno, han salido algunas cosas en los comentarios sobre las que me gustaría decir algo.

Una de ellas es la referente a confundir “católico” con “buena persona”. Eso tan manido de que “a lo mejor los que no van a misa los domingos son mejores que los que no lo hacen”. Pues supongo que unos sí, y otros no.

Católico es el bautizado en el seno de la iglesia católica y que cree lo que ella enseña. Los que no están bautizados o no creen lo que enseña la iglesia podrán ser buenas personas, encantadores vecinos, generosos con los pobres, pero no son católicos. Y a su vez hay católicos que viven de acuerdo con las enseñanzas de la iglesia y católicos que no. Estos últimos son malos católicos, pero católicos. Para un pregón de la Semana Santa, que es un acontecimiento católico, se supone que debería elegirse a alguien de la misma fe, y que no viva abiertamente en contra de la doctrina de la Iglesia.

La otra cuestión es cómo puedo juzgar yo las intenciones, la fe, las razones internas o la conciencia de doña Soraya. Pues ni de doña Soraya ni de nadie. Un viejo aforismo católico dice que “del interior de las personas no juzga ni la Iglesia”. Yo no sé si cree o no, si en privado se pasa las horas rezando el rosario o vela cada noche meditando los santos evangelios. Como tampoco sé de la fe de unos novios que se acercan a solicitar el sacramento del matrimonio o del grado de vivencia de fe del padrino de un bautismo. Son datos de su interior de los que no juzga ni la Iglesia.

Pero hay cosas que son públicas. Por ejemplo, el estar casados sólo civilmente. Como sería de dominio público una condena por fraude fiscal o narcotráfico, o la militancia en una confesión religiosa distinta de la católica, especialmente si es no cristiana. No creo yo que un no cristiano, un narcotraficante, un terrorista o el propietario de una clínica abortista fuera el padrino ideal de un bautizo ni el mejor pregonero para la Semana Santa, por más que este señor me diga que él es más católico que el papa y por más que me venga otro a decirme que él conoció una vez aun cura que hizo no sé qué.

Nadie juzga el interior de la persona. Yo no sé nada del interior de la persona que cada mañana se zampa el bocadillo de chorizo con el vaso de vino. Pero por lo que veo no me parece el musulmán ideal.

En este país ser católico ni es obligatorio ni se exige para nada. El que quiere lo es y el que no pues nada, y todos tan amigos. La Semana Santa es un acontecimiento católico del que saca tajada mucha gente: turismo, hostelería, recuerdos… Por eso colaboran en su realización. Pero colaborar en su realización no significa que se la pueda despojar de su carácter católico.

¿Qué doña Soraya es muy buena persona?  Pues no digo yo que no lo sea. Como mi amigo Mohamed, ferviente musulmán, Juana, agnóstica, y Ramiro, recién convertido al hinduismo. Pero ni yo voy a sus reuniones a lanzar pregones ni tiene sentido que lo hagan ellos en una catedral.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Cosas de la vida, Formación, Vivir en cristiano. Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a El pregón de doña Soraya (y 2)

  1. Paquita dijo:

    hola Jorge: He pasado por aquí y me he leido tu entrada, muy acertada y muy clarita, como todas las que escribes.
    Un abrazo

  2. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    TOTALMENTE de acuerdo con lo que dices. Además , como siempre lo escribes con la gracia que te caracteriza cuando tocas algunos temas y es divertido leerte.
    Gracias por tus enseñanzas,
    Un abrazo

  3. Uno más de los que estoy, otra vez y ya van muchas, totalmente de acuerdo con usted. Es que cuando se dicen las cosas claras y sin adobar parecen, y son, más rotundas y convincentes. Y al que no le guste …pues ya sabe. Un abrazo muy cordial. Adolfo

  4. Esther dijo:

    Primero agradecerle esta entrada que por sus palabras deduzco que se refiere a cuestiones planteadas en mi intervención de la entrada anterior sobre el mismo tema.
    Entiendo que usted no juzgue sin conocer a la persona, ni ponga en duda su fe o lo que haga con su religiosidad no lo sabemos nadie, pero si se juzga su estado civil de matrimonio que no comulga con los preceptos de la iglesia y por eso no sería la persona indicada. También podría darse el caso de que su estado civil fuera el que manda la iglesia y no fuera ni a misa y se le hubiera olvidado hasta el padre-nuestro, una mala católica sería pero al estar casada por la iglesia no habría objección alguna. También podria darse el caso y entonces estariamos hablando de hipocresía por su parte (me refiero a la supuesta pregonera) ¿no?.
    Y si el obispo supiera que esta señora (suponiendo) estuviera casada por la iglesia pero es una mala catolica ¿Debería el obispo decir publicamente es una mala catolica por lo tanto no puede dar el pregón?
    Semana Santa es el negocio del año después de navidades, todo lo que rodea esta semana es dinero se lucran hoteles bares restaurantes etc, e igual son fechas que salen negocios hacia delante unos meses no es malo aprovechar los turistas, otros mas pobres verán las procesiones en su ciudad sin poder tomar una caña, mietras los miles de euros que cuestan coronas y mantos de imágenes darian de comer a muchos necesitados.
    Observo incredula esta manaña cuando me enseñan un correo de una persona catolica conocida mia y como usted dice buena catolica, donde la piden un donativo para costear el arreglo del manto de la virgen, 5000 euros de nada y a la vez reclaman las cuotas del último año y si no esta al corriente de pago no podrá salir en procesión . Esta persona lleva en paro dos años ferviente de esa virgen y a punto la embarguen el piso por unas cuotas que no superan los 1.500.
    Digame usted sinceramente si esto no es hipocrita o es mas que la señora Soraya de un pregón.
    Gracias por atender mis comentarios.

    • Alvaro dijo:

      En su comentario anterior dice (y tiene razón) que Jesucristo se reunía con todo tipo de pecadores. El problema es que de lo que vd dice se deduciría que lo hacía como forma de dar Su visto bueno al comportamiento pecaminoso de estas personas, cuando era todo lo contrario: ¿Recuerda cómo despidió a la adúltera? Le dijo “no peques más” (frase que, por cierto, desaparece en muchas biblias no católicas).

      Así pues, cuando vd critica al obispo por mencionar la falta de idoneidad de Soraya para el pregón, entiendo que recomienda a la Iglesia que dé carta de naturaleza a una situación que contraviene su doctrina, cosa que ni puede ni debe hacer (como decía D. Jorge hace un par de días, no se trata de ser más “guay” que nadie sino de ser coherente, aun a riesgo de resultar incómodo).

      De hecho, da la impresión de que su comentario en la anterior entrada estaba también influenciado por esa forma de verlo todo a través del prisma feminista, como si cualquier “pero” que se le ponga a una mujer fuese por el hecho de serlo y no por cualesquiera otras circunstancias (es la impresión que me da, por ejemplo, cuando dice “solo ha faltado decir mejor se dedique a fregar platos”).

      Ya respecto a su último comentario, dice que entiende que sólo podemos guiarnos por los actos (es decir, por los signos externos), pero entonces resulta chocante que insista en que lo importante a la hora de decidir es ese interior que desconocemos (y que sólo podemos deducir a través precisamente de los actos). Así, se recrea en diversos casos hipotéticos que abundan en esa ruptura entre lo interior y lo exterior (planteamiento que casi siempre está viciado de origen: ¿Cómo juzgar decisiones en base a que sean o no conformes con conocimientos que, por definición, son desconocidos para quien decide?). Incluso en el caso que plantea de quien “está casado por la Iglesia pero es mal católico”, el obispo no puede saber si ese “mal católico” se ha podido confesar sinceramente de sus pecados (ya que existe el secreto de confesión), pero sí puede saber si se ha casado o no por la Iglesia (ya que un casamiento es un acto público).

      Por último, entra por el lado de “los dineros de la Iglesia”, criticando lo que puede valer en el mercado el patrimonio artístico que custodia la Iglesia (cita las “coronas y mantos”; debo decir que el patrimonio artístico es casi siempre patrimonio no enajenable, es decir, que pertenece a la Iglesia pero que no está autorizada a vender), sin perder la ocasión de lamentarse por cómo esos dineros “darian de comer a muchos necesitados” (como si la Iglesia no diese ya de comer no a muchos sino a muchísimos necesitados).

      Así pues, en ese intento de presentar hipocresía donde sólo hay coherencia, menciona un caso concreto (caso posible pero del que hay que señalar que sólo vd lo conoce, no es un hecho público) de un miembro de lo que parece ser una cofradía (actualmente en paro) que ha recibido una carta de ésta pidiendo una colaboración económica para reparar el manto de una Virgen (colaboración que entiendo completamente voluntaria), así como solicitando el pago de unas cuotas atrasadas (cuyo impago no entiendo que dé lugar a ningún tipo de acciones legales sino simplemente a la no participación en las actividades para las que dicho pago se ha establecido como preceptivo).

      Al hilo de este caso, debo mencionar que vd no indica ni el importe aproximado de dichas cuotas (no es lo mismo pagar 50 euros que 300), ni los gastos que la cofradía cubre con esas cuotas (¿Tal vez la ropa de procesión? Como no he pertenecido a ninguna, no lo sé). Finalmente, tampoco nos aclara si el tono de la carta era meramente informativo y abierto a ver cómo arreglar el tema, o si constituía una suerte de ultimátum innegociable (aunque parece que el impago de ambas cosas SÍ es una opción).

      Espero que no me tome a mal si le digo que sus comentarios me dan a entender que su conocimiento de la Iglesia y de los católicos proviene más de fuentes ajenas a la Iglesia que de la Iglesia misma, de modo que las ideas que expresa denotan un punto de vista muy influenciado por diversas corrientes probablemente cercanas al protestantismo y al progresismo.

      Pero sepa que esa imagen de la Iglesia y de los católicos tiene mucho más de caricatura que de realidad (tanto en su vertiente negativa, destinada a provocar rechazo ante la caricatura, como en su vertiente edulcorada, destinada a provocar desencanto al compararla con la realidad). Así pues, le sugiero que busque fuentes católicas para informarse sobre la realidad de la Iglesia, sobre su doctrina y sobre lo que se pide a sus fieles (que, por cierto, solemos ser bastante zoquetes a la hora de cumplirlo), en lugar de fiarse de lo que muchos no católicos dicen que somos o que deberíamos ser los católicos, imagen siempre más cercana a lo que interesa a quien la describe que a aquél que es supuestamente descrito.

      Un saludo.

      • Esther dijo:

        Alvaro soy Catolica, y he recibido todos los sacramentos. Bautismo, Comunión, Confirmación y casada por la iglesia. Se de sobra quien es la iglesia catolica he leido el catecismo lo he estuidado y he asistido a clases de biblia y echo cursillos de cristiandad. Si esto no es suficiente para entenderla no se como explicarlo mas claro.Vamos que de fuentas externas nada.
        No hablo sobre el punto de vista feminista, si no sobre el punto de una mujer discriminada por su situación no casada por la iglesia. Si creo que la iglesia discrimina a la mujer pero no tiene nada que ver con que sean sacerdotes.
        Soy una mala catolica lo reconozco, porque he visto y vivido situaciones que me han impactado tanto que me resulta dificil comprender muchas cosas y aceptar la instutución tal como está y he empezado a pensar de otra manera sin influencias externas , me he apartado de la iglesia no de Dios, e incluso me he divorciado porque es muy bonito todo eso de poner la otra mejilla y hasta que la muerte os separe hasta que te tienen que poner puntos de sutura porque el cura te dice que pa eso me casé y algún día Dios tocara el corazón de tu marido.
        Las cuotas de la cofradía no vienen al caso ahora por el caso de mi amiga, le puedo decir que la donación es voluntaria por supuesto no es obligatoria como tambien que los trajes de la cofradia se alquilan o los compran los cofrades no son gratis para nadie, como tambien el puedo decir que es innecesario el gasto del manto y mas im portante que una mujer llore y sienta dolor por no poder salir en procesión por no poder pagar una cuota, puede que 50 euros como pone por ejemplo sea poca cosa, pero para una persona que vive de la caridad es mucho. Tampoco he dicho que los bienes de la iglesia se vendan en ningún momento, si creo que la donación del gobierno es exagerada y me no me creo que todos esos millones salgan de marcar la x en una casilla de la declaración y critico que me parece excesivo el gasto en mantener imagenes mantos compra de nuevos coronas de oro y palios llenos de flores cuando con eso ayudaría a mucha gente. Cristo vino al mundo en un pesebre pobre y Maria no era rica precisamente e humildes no vivian con lujos, y dudo mucho que gusten de tanto derroche, cuando dijo el rico de al pobre. El caso de mi amiga es veridico, no va a salir en los medios porque ella no quiere que esto provoque mas a quien critica a la iglesia y ser la mediadora de nada, no me ha dado persmiso para dar mas datos y hacer difusión y la respeto. Pero con las ganas me quedo.
        Si he criticado al obispo porque me parece que el cáracter las formas no son correctas y no es porque sea mujer, si fuera hombre imagino que hubiera opinado lo mismo, o no a saber. No soy feminista para nada pero cualquier mujer que se valore algunos derechos tendrá que defender. Saludos Alvaro y no me tomo a mal nada de lo que me dice.

    • Alvaro dijo:

      Celebro que no se tome a mal lo que le digo, ya que en ningún momento pretendo ofenderla ni atacarla en modo alguno, si acaso me dejo llevar por mi carácter entre respondón y quisquilloso.

      Por otra parte, verá que cuando he hablado de puntos de vista en vd ajenos a la Iglesia e influenciados por el protestantismo, el progresismo o el feminismo, lo he hecho a partir de expresiones suyas que me lo han sugerido y consciente de que vivimos envueltos en propagada de esas ideologías, que en gran medida penetra nuestro juicio sin nosotros ser conscientes de ello (el percibir estas influencias requiere todo un aprendizaje).

      En cualquier caso, veo que vd incurre en algunas contradicciones:

      – Por ejemplo, empieza definiéndose como católica, pero al mismo tiempo reniega de la Iglesia Católica y afirma violar sus sacramentos (como al divorciarse después de haberse casado por la Iglesia, cuando lo católico en caso de conflicto matrimonial es la separación -temporal o definitiva- o la nulidad matrimonial, fácilmente demostrable en casos como el suyo, donde según vd median malos tratos).

      – Del mismo modo que afirma ser católica pero actúa al contrario, se desmarca del feminismo pero adscribiéndose a sus postulados: “No soy feminista para nada pero cualquier mujer que se valore algunos derechos tendrá que defender”. Lo que dice es sencillamente falso: ante la ley, el ser de uno u otro sexo sólo se traduce en que no haya distinciones (y reclamar derechos derivados del hecho de ser mujer, o lo que es lo mismo exclusivos para la mujer, es exactamente una distinción). Así pues, no es “cualquier mujer que se valore” sino “cualquier persona que se valore” quien tiene que defender “algunos derechos”, y esos derechos consisten simplemente en ser tratados por la ley igual que ésta trata a los demás, rechazando todo tipo de discriminación, tanto positiva como negativa (y, en el proceso, tener buen cuidado de no confundir la justa igualdad ante la ley con la injusta igualación por medio de la ley, acción discriminatoria por definición).

      Veo que afirma vd que no es “buena católica”, pero curiosamente echa la culpa de ello a la Iglesia en lugar de ver si vd misma pudiera tener algo que ver (no olvide que la Iglesia somos todos, de modo que la Iglesia será mejor o peor según nosotros mismos lo seamos; además, es curioso ver cómo muchos “malos católicos” a menudo nos autojustificamos acusando a la Iglesia de ser una “mala Iglesia”, como si hubiese razones para dar por supuesta nuestra propia virtud).

      Yo mismo puedo considerarme por muchas razones un “mal católico” (aunque confío en ser cada vez menos malo) y sé que pasamos muchísimo tiempo con el juicio nublado por la propia ignorancia de lo que es ser buen católico, ignorancia debida al mal ejemplo de otros “malos católicos”, debida a ese montón de falsos estereotipos que nos brinda la sociedad (que también nos llegan desde dentro de la propia Iglesia, donde muchos han aceptado que la definición de “buen católico” la establezca el mundo) y debida a nuestra conveniencia y comodidad (que tiende a tergiversar y mutilar la doctrina para adaptarla a nosotros en lugar de ver cómo podemos cambiar nosotros para cumplir honrada y racionalmente con lo que nos pide esa misma doctrina en la que afirmamos creer).

      Así, el fiarnos de esa mezcla de verdad y mentira que son los estereotipos y las adaptaciones a conveniencia, y el buscar el modelo a imitar en quienes son mal ejemplo, sólo puede conducirnos al desastre (la mentira con mezcla de verdad o la corrupción con aspecto de virtud son cosas muy peligrosas). Como le digo, yo mismo estoy en pleno proceso de “reaprendizaje” de la realidad y de enmienda de mis propios errores (de hecho, veo en sus comentarios el reflejo de algunas ideas que he descubierto como erróneas), y no culpo de ellos a la Iglesia pues sólo yo soy responsable de mis propias acciones (lógicamente, parto de que el error no proviene de una ignorancia invencible: en cuanto me he interesado por conocer la verdad, he descubierto que todo estaba ante mí, a mi alcance, pero que no lo veía porque yo miraba hacia otro lado).

      Sobre su marido, no le voy a decir lo mismo que, según vd, le decía el cura: si a vd la maltrataba hasta el punto de tener que darle puntos de sutura, entonces su marido es un delincuente y vd no tiene por qué aguantar su violento comportamiento, que probablemente resultaría probatorio de la falsedad de sus promesas matrimoniales, cara a la declaración de la nulidad matrimonial (lógicamente, entiendo que tanto lo de los puntos de sutura como las palabras que cita del cura son experiencias suyas verdaderas y no una simple forma de hablar; lo digo porque me he encontrado en ocasiones con personas que relatan hechos sangrantes de los que, al preguntar por los detalles, resulta que sólo eran rumores o no han sucedido nunca… “pero podrían suceder”).

      Así pues, la “inconveniente” realidad es que su marido, aun siendo maltratador, sigue siendo su marido por mucho divorcio que hayan perpetrado y en tanto no se declare la nulidad matrimonial. Si piensa vd que las cosas son de una forma diferente, entonces simplemente es que piensa vd términos cualquier cosa menos católicos, en los que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran (es uno de los grandes males que padecemos: la religiosidad “a la medida”).

      He visto a menudo gente manteniendo posturas como la suya o similares, y defendiendo esa postura mediante argumentaciones prácticamente calcadas unas de otras. Eso me lleva a reflexionar sobre la imposibilidad de que vd haya realmente “empezado a pensar de otra manera sin influencias externas”, pero no me malinterprete: no digo que vd no sea sincera en su afirmación ni que no haya vivido situaciones capaces de hacer temblar los cimientos de su Fe; lo que digo es que vivimos permanentemente inmersos en “influencias externas”, que nos bombardean desde todas las direcciones (compañeros, amistades, familia, medios de comunicación, leyes, instituciones públicas y privadas, etc). El mismo Juan Pablo II hablaba de las “estructuras de pecado” que tanto abundan en nuestras sociedades y que fomentan y facilitan el torcimiento del juicio de las personas, que acaban dejándose llevar por los criterios que les rodean sin darse cuenta de lo falsos que éstos son y, lo que es peor, creyendo que tantas ideas que les han sido inoculadas son realmente de su propia cosecha.

      Por otra parte, creo que vd entiende justo al revés la realidad al afirmar que el caso de Soraya es el de “una mujer discriminada por su situación no casada por la iglesia”: es ella la que con sus actos ha decidido excluirse de la situación moralmente lícita para vivir en una situación moralmente ilícita. Mientras ella y su pareja perseveren en vivir en esa situación, seguirán autoexcluyéndose voluntariamente de la Iglesia y, con ello, seguirán siendo personas cuando menos poco idóneas para protagonizar actos religiosos como los de la Semana Santa (nótese que la única crítica del obispo se refería a su participación en un acto religioso relevante).

      Naturalmente, el día en que ellos decidan enmendarse y regularizar su situación, ahí encontrarán a la Iglesia con los brazos abiertos para recibirles (recuerdo que en otra de las catequesis de la JMJ se habló de esto mismo, solo que en relación con las mujeres que abortaban -pecado de máxima gravedad, que conlleva la excomunión automática “latae sententiae”-: en aquella ocasión preguntaban al obispo “por qué estas mujeres eran excluidas por la Iglesia”, a lo que el obispo respondió que “la Iglesia no las expulsaba sino que habían sido ellas mismas quienes, al cometer el aborto, se habían autoexcomulgado; aun así, la Iglesia no sólo no las excluía sino que en realidad estaba permanentemente perdonando ese pecado y readmitiéndolas en su seno, aunque de ordinario se exigía que el perdón por un pecado tan grave no lo pudiera impartir cualquier sacerdote sino que la confesión debía realizarse con un obispo”).

      Sobre lo de la cofradía de su amiga (coincido con vd en que no hace falta dar datos personales), volvemos a lo mismo: las normas son para todos y como tales se deben cumplir (como toda institución, debe tener una contabilidad que obligue a equilibrar ingresos y gastos, y debe hacerlo atendiendo a la finalidad para la que se aportó cada dinero: hacer lo contrario está tipificado como delito y se denomina malversación). Así, si su amiga está en esa difícil situación y sus compañeros cofrades se consideran sus amigos, malo será que no puedan poner un euro o dos cada uno para pagar entre todos la cuota de esa compañera que no puede pagársela ella misma (¿Y vd, qué puede aportar?). Lo que no es de recibo es cargar las tintas contra la propia cofradía por ser lo que es y tener sus propias normas, obligaciones y limitaciones.

      Para ir terminando, la donación del gobierno a la Iglesia es cero desde hace unos cuantos años, financiándose por entero de las aportaciones de sus fieles. Empiece por tener en cuenta que los niños matriculados en religión rondaban, creo recordar, el 85% y haga extensiva esa proporción a la casilla del IRPF, a ver qué cantidad obtiene.

      Por otra parte, no se fíe de tanto vocero que clama por el inexistente exceso de financiación de la Iglesia (no niegue que su opinión está influenciada por la “información” proporcionada por alguna fuente no precisamente católica y por la opinión que indudablemente acompañaba a esa “información”; a cosas como esa llamaba antes “influencia externa”), ya que esas fuentes tergiversan la realidad, por ejemplo haciendo pasar por donación lo que no es sino pago por servicios que la Iglesia lleva a cabo de forma gratuita para el interesado o a un precio muy reducido (por ejemplo, mantener una plaza en un centro privado concertado cuesta al Estado la mitad que esa misma plaza en un centro público, luego el dinero que se paga por esas plazas no es un gasto sino un ahorro ya que, si no hubiera colegio concertado, a ese niño habría que escolarizarlo igual, pero en un colegio público y a un coste doble; incluso el dinero que pueda aportar Patrimonio Nacional para la conservación de una pequeña parte del patrimonio histórico-artístico de la Iglesia suele redundar en beneficio de todos ya que, entre otras cosas, fomenta el turismo y con ello la economía local).

      Le enlazo un texto que ha circulado bastante, en el que describe en cifras la acción social de la Iglesia, creo que sólo en España (ojo, en el texto se cifra la acción social, no la pastoral, que va por añadidura; además, las cifras son de 2006, siendo actualmente muy superiores, sobre todo en lo referente a Cáritas): léalo, póngase a sumar colegios, hospitales, asilos, albergues, comedores sociales y demás instituciones, imagínese cuánto cuesta mantener viva su labor, y luego me dice si sigue creyendo que la Iglesia recibe demasiado dinero o más bien demasiado poco:

      http://www.hispanidad.info/cifrascat.htm

      No puedo terminar sin pedir disculpas por la longitud del comentario, así como reiterando que expongo todo esto desde el máximo respeto hacia vd, a quien pido perdón si en algún momento mi vehemencia pueda haberle resultado incómoda de alguna manera.

      Un saludo.

      • Esther dijo:

        Alvaro no me parece incomodo en absuluto nada de lo que me dice usted, cree lo que dice firmemente y una persona que mantiene su verdad ante todos y la defiende sin hacer daño es muy respetable no impone opina y yo le he dado esa mano al mantener aquí una conversación.
        No se si tocaré todos los puntos pero si, le contesto.
        Soy catolica porque así me enseñaron y fue bautizada y seguí los sacramentos, en los libros de la iglesia está todo, otra cosa es que lo sienta, si tengo fe pero en Cristo , para mi la fe es creer en Dios su obra y enseñanzas aunque suene contradictorio.
        Si reniego y tiene razon pero no es de mi fe en Dios necesito necesitamos tener esa referencia, ahora que se comprenda mi postura es otra cosa , le aseguro que no tengo influencias de otras religiones personas o lecturas, nadie va a conseguir llevarme por otros derroteros,si he cambiado de opinión en algunos aspectos es por mi misma y mis vivencias que no voy ahora a relatar.
        Me divorcie si , no se si sabrá que si no vas al juzgado hacer esta acción, sigues civilmente vinculada a una persona y si en caso prepare alguna me involucra y sobre todo porque si cambia la situación civil hay que hacerlo así, a la vista de la iglesia el matrimonio valido es el eclesiastico civilmente no vincula para ciertos papeleos
        necesarios en tu nuevo estado creo que me comprende, si no lo hubiera echo por ejemplo cuentas bancarias relacionadas supondrian un gran problema con el vinculo del matrimonio en caso de embargos o te dejen sin un duro para dar de comer a tu hijo como me pasó antes de hacer nada. Todo papeleo civil que es evitable si se hace, eso no me parece pecaminoso para nada. El matrimonio civil es el que reconoce muchos deberes civiles independientes de la iglesia por leyes, que te pueden perjudicar si nos desaces el vinculo.
        Si realmente el verdadero matrimonio es el eclesiastico sigo casada ya lo sé, si podría demostrar muchas cosas , pero anular un matrimonio es muy costoso y largo necesitas un abogado especialista en derecho canonico y desplazamientos y no me apetece. No tengo pensado volver a casarme jamás ni convivir con varón en la vida, ni voy a faltar el respeto a mi hijo metiendo otro hombre en mi casa, por lo tanto no estoy haciendo ni hice nada malo. Y sobre todo porque aún sigo creyendo que Dios se ofendería conmigo por un lado y por otro pienso que es una tontería. Pero puede lo primero. Si soy una entera contradicción lo reconozco un bicho raro.
        Sobre la financiación de la iglesia, el gobierno ha destinado una gran cantidad de dinero a la iglesia, sumado a quien marca la casilla en la declaración y sus auto.financiaciones como usted dice me sigue pareciendo excesivo.
        Y respecto a mi amiga, procesionará junto con su querida virgen, porque no es que sea precisamente mi economia bollante estoy en paro ahora,entre cuatro amigas la hemos dejado el dinero para que pague el año que debe y ninguna somos cofrades, esto no es por demostrar nada, pero muchos saben de su situación y nadie la ha dicho te lo dejo. Esta vida es un valle de lágrimas Alvaro y dificil de recorrer y comprender muchas veces.
        Saludos de corazón

      • Alvaro dijo:

        Estimada Esther, intentaré ser breve (cosa que, como ve, me cuesta un montón) y le respondo por si, con un poco de suerte, llegase a leer esta respuesta.

        En primer lugar, celebro saber que su divorcio únicamente ha sido un trámite legal para simplificar la ausencia de convivencia y separar bienes, pero que ha elegido vivir de acuerdo con su auténtica situación de casada ante Dios. No puedo evitar deducir una cosa: vd considera válido su matrimonio, y del mismo modo consideraría válida su nulidad si la Iglesia la decretara, luego implícitamente reconoce que los sacerdotes de la Iglesia son realmente Ministros de Dios y que lo que la Iglesia ata y desata en la Tierra queda atado y desatado en el Cielo. Vd cree en la Iglesia, aunque intente convencerse de lo contrario.

        En segundo, tenga en cuenta que Cristo y Su Iglesia son una sola cosa: Cristo es la cabeza y la Iglesia el cuerpo. Así, afirmar que cree en Cristo pero no en su Iglesia equivale a decir que cree en la cabeza pero no en el cuerpo aunque ambos sean una misma cosa. Desde luego, Cristo es divino y perfecto mientras que la Iglesia es humana e imperfecta, pero… ¿no nos pide Cristo precisamente que tengamos indulgencia para con el pecador o, como en este caso, para con el imperfecto? ¿no es realmente más cristiano pensar que la visión de la imperfección en la Iglesia debería impulsarnos antes a intentar mejorarla como parte de ella que somos, que a apartarnos de ella?

        Créame que comprendo su postura (lógicamente, hasta donde vd ha descrito su caso), ya que no es vd la única que rechaza la Iglesia aduciendo el rechazo que le produce su “humanidad” (su imperfección, su corrupción, su pecado, siempre presentes en toda obra humana). Pero comprender la lógica de una opción no significa compartir la opinión sobre la bondad, idoneidad o acierto de esa opción. No creo que le diga nada que no sepa si le digo que apartarse de la Iglesia por no ser ésta perfecta es una opción errada, equivalente a rechazar a una madre por haber visto en ella rasgos que no nos parecen hermosos o actos que no nos parecen correctos.

        Muy al contrario, cuanta mayor es la tribulación, mayor es la necesidad que nuestra Madre la Iglesia tiene de nosotros: necesita nuestra voluntad de corregir y mejorar lo que no está bien, necesita nuestro esfuerzo para dar testimonio de la Fe, necesita nuestras oraciones y nuestra comprensión porque, querámoslo o no, seguimos siendo sus hijos y, del mismo modo que ella está siempre abierta a reconciliarse con nosotros, perdonarnos y abrazarnos, nosotros sólo podemos refrendar con actos lo que afirmamos creer de palabra si hacemos con ella lo mismo.

        De si tiene o no influencias extrañas, quede simplemente lo dicho: estamos rodeados de esas influencias y es fácil adoptar alguna de sus sugerencias, consciente o inconscientemente, cosa que sólo vd sabe si ha sucedido. Así pues, si vd ha logrado mantenerse al margen, le felicito, porque no es nada fácil.

        Sobre la financiación a la Iglesia, cada cual es libre de opinar lo que quiera: si cree que está necesitada, aporte su granito de arena, y, si cree lo contrario, use sus recursos donde vd estime que sea mejor. Únicamente me remito a la Biblia donde dice “La Verdad os hará libres”, ya que sobre esta cuestión hay mucha información intoxicada: busque información fiable sobre el dinero que realmente se aporta y sobre los conceptos para los que se aporta, cotéjela con información fiable sobre las actividades de todo tipo que lleva a cabo la Iglesia y entonces decida libremente lo que crea mejor. Un buen punto de partida para ésto es, simplemente, acudir a su parroquia, donde a buen seguro le podrán informar de en qué se ha empleado el dinero que ha pasado por sus manos.

        Sobre su amiga, la felicito por haberla apoyado con lo poco que en su situación estaba en condición de aportar: es en momentos como éstos en los que se ve quiénes son auténticos amigos y quiénes no. Le aseguro que su acto será valorado justamente tanto en este mundo como en el otro.

        Finalmente, no crea que vd es en absoluto un bicho raro por cuestionarse cosas o por pelear con pensamientos contradictorios. Muy al contrario, su lucha por dirimir dónde está la Verdad demuestra que vd sigue viva tanto de cuerpo como de alma, y esa inquietud seguirá hasta que encuentre la respuesta.

        Tal vez me “columpie” un poco con lo que le digo, pero me atrevería a decir que la respuesta a su pregunta sólo puede responderse desde el Amor de Cristo, que no es sino el Amor dirigido no tanto hacia nosotros mismos (es decir, nosotros, los nuestros y nuestras ideas preconcebidas) sino también hacia quien nos cae mal, hacia quien nos desagrada, incluso hacia nuestros enemigos (recuerde la parábola del buen Samaritano y, de ella, quién se deducía que era el “prójimo”). Y este Amor se manifiesta en el perdón, que no es olvido del pecado, del daño o de la afrenta, sino muestra de Amor hacia quien consideramos que se ha equivocado, que ha obrado mal, que nos ha hecho daño.

        Hace poco he oído (en el interesantísimo programa del Padre Munilla en Radio María, del que tengo parte de su fonoteca) un pensamiento de lo más ilustrativo:

        Mucha gente se aparta de Cristo y de Su Iglesia en un intento de alcanzar la Luz de Cristo, pensando equivocadamente que al apartar la Cruz podrán ver la Luz; por el contrario, Cristo nos tiene dicho que sólo abrazando la Cruz y no rechazándola podremos alcanzar la Luz, porque la Cruz de Cristo es el camino a la Verdad y a la Vida.

        Sé que a vd le resulta doloroso aceptar a la Iglesia, tan duran han sido las situaciones que ha vivido por ella, pero… ¿no cree que tal vez sólo abrazando esa Cruz podrá ver la Luz? ¿no cree que sus contradicciones, que mezclan la aceptación y el rechazo de la Iglesia debidos a la parte mejor y peor de esta institución humana e imperfecta, se resolverían aceptando amorosamente la realidad integral de la Iglesia, con sus virtudes y con sus defectos, y hacerlo con el propósito de ser nosotros en la Iglesia esa sal que da sabor, esa levadura que fermenta, como Cristo nos pide que seamos?

        Piénselo, porque tiene vd en su mano optar por hacer una cosa u otra, y vd misma sabe que no todas las opciones son iguales, que la Verdad está sólo en una de ellas y que su felicidad y la de los suyos está sólo en esa Verdad que con tanta inquietud busca.

        Que Dios la bendiga y la ilumine.

        Un saludo.

  5. Guillermo dijo:

    Hola Padre,
    Lo primero, agradecer tu interés por reflejar abiertamente y sin complejos lo que sientes, Eres claro y, aunque sé que de eso no se trata, me siento .
    Lo que ahora me he ha hecho dirigirme a tí es en relación a lo que comentas de Soraya y el pregón de la Semana Santa. “La Semana Santa es un acontecimiento católico del que saca tajada mucha gente: turismo, hostelería, recuerdos… Por eso colaboran en su realización. Pero colaborar en su realización no significa que se la pueda despojar de su carácter católico”.
    He asistido a la de Sevilla, por ejemplo, y ese ” si no eres de Sevilla no puedes entenderlo”. Vamos, no dudo del carácter católico del acontecimiento, lo que dudo es del carácter de muchos católicos en ese acontecimiento en el que se lucen, unos con vestidos, otros con la voz, y otros muchos llorando. No me importa, aunque sé que tienes razón, si Sorayita nos ilumina con su toston o no. Lo que realmente importa es que, efectivamente, es un acontecimiento. Una excusa para salir y ver a la gente.

  6. Myrian dijo:

    Pues claro que la señora Soraya puede ser una bonísima persona Jorge, no lo dudo, pero digo lo mismo que ayer, los pregones y asuntos de la Iglesia que los hagan la gente que vive la Iglesia que no necesitamos gente-florero para atraer a más mosquitos. Dice mi sacerdote que prefiere las 60 personas de todos los sábados en la Misa que los cientos que puede haber un día de fiesta, porque esos son los de verdad, los que van con Fe, los que creen, los que siempre están. Saber, no se mucho de Soraya, pero si se ha casado por lo Civil que es muy respetable, es de suponer y supongo que será porque no vive la Fe de la Iglesia. Y de ahí que me ofende que sea pregonera, pero tanto ella como cualquier otra persona que esté en sus mismas condiciones, me baso en la boda civil que de su vida no se más y eso que la he botado y que me perdone la sra Soraya, pero lo dije y lo mantengo. Saludos.

  7. Alvaro dijo:

    “Por sus obras los conoceréis”, así de claro.

    La doctrina católica habla mucho de una cosa cuya mención está hoy en desuso: el “escándalo”. Este término se ha devaluado hasta el punto de que hay una mayoría de personas que no entiende lo que significa: creen que algo es “escandaloso” cuando “asusta mucho”, provocando intensas reacciones de rechazo. De ahí que al mencionar que algo es escandaloso, siempre sale alguien diciendo que “eso pasaba antes, ahora nadie se escandaliza por nada”.

    Craso error: hoy la gente se escandaliza igual que antes porque el sentido propio del “escándalo” está más cerca del mal ejemplo que del susto: un mal católico, que va a misa pero fuera de ella contraviene públicamente con sus actos la doctrina católica es “escandaloso” no porque asuste a nadie sino porque es ejemplo de lo que NO debe ser un católico, porque otros católicos de su entorno pueden justificar su abandono de la vida católica “porque Fulanito y Menganito también lo hacen”.

    Desde luego, nadie es perfecto. También desde luego, nadie puede conocer ni juzgar lo que sucede dentro de cada persona. Pero precisamente por eso sólo podemos y debemos guiarnos por lo que en cada caso se exterioriza: viendo un comportamiento ordenado y en todo momento fiel a la doctrina deducimos que esa persona tiene un pensamiento igualmente ordenado y fiel a esa misma doctrina; del mismo modo, de un comportamiento desordenado y contrario a la doctrina deducimos que la persona ni cree ni respeta la doctrina que desprecia con sus obras.

    Eso pasa con Soraya: sus obras, concretamente su estado civil, denotan desprecio por un Sacramento como es el Matrimonio, que es, como tal Sacramento, un elemento fundamental de la religiosidad católica.

    El pregón de Semana Santa es el punto de inicio de un acto esencialmente religioso tanto en su fin como en su fondo y en sus formas, por mucho que alrededor se organicen todo tipo de actividades no religiosas… y por mucho que a los actos religiosos se apunten personas que no profesan la deseable religiosidad.

    Aun así, quienes participan como organizadores en las actividades de la Semana Santa conforman la imagen de la propia Semana Santa, y la inclusión oficial de personas en situación de pública incompatibilidad con la religiosidad que motiva la Semana Santa es, precisamente, escandaloso. Porque la imagen es reflejo del fondo y porque dar por buena la proyección de una imagen disociada de la necesaria religiosidad constituye un escandaloso mal ejemplo que transmite el falso reflejo de un fondo igualmente disociado de esa religiosidad que, recordemos, motiva y justifica la propia Semana Santa.

    Por todo ello, la lectura del Pregón por una persona en la situación civil de Soraya me parece cuando menos inadecuado. Quienes lo han planteado y aceptado, Soraya incluida, deben ser conscientes de la trascendencia de sus propias decisiones.

    Pido disculpas por la extensión del comentario, pero no quería plantear el razonamiento a medias.

    Un saludo.

Los comentarios están cerrados.