Iniciamos el catecumenado de adultos

Magnífica la exposición de D. Carlos Aguilar, delegado diocesano de catequesis de Madrid. Nos explicó el itinerario catequético, su sentido, contenidos y metodología. Un buen grupo de feligreses muy interesados en el proyecto.

Tanto, que al final de la charla pedimos que se apuntaran los interesados en iniciar este camino catecumenal para adultos. Pues ya lo creo que se apuntaron. De momento en marzo inicia su andadura un grupo que se va a reunir quincenalmente. Y no descartamos, tal y como se vieron las cosas, que se forme otro.

Estoy convencido de que se necesita formación y de que se necesitan itinerarios catequéticos serios. Y me siento muy ilusionado con el inicio de esta experiencia. Ya iré contando cómo nos va.

Esta entrada fue publicada en Formación, Vida parroquial. Guarda el enlace permanente.

7 Respuestas a Iniciamos el catecumenado de adultos

  1. Ana Azul dijo:

    Pues me alegro mucho. Ojalá todas las parroquias tuvieran las iniciativas y movimiento que tiene la tuya. ¡Que os dure mucho tiempo! Enhorabuena
    Saludos
    Ana

  2. karmenfl dijo:

    Enhorabuena por su iniciativa. En nuestra parroquia tambien tenemos catequesis de adultos semanal, que conduce nuestro parroco, pero apenas acudimos unos cuantos.

    Creo que sería muy importante que la iglesia realizara esta labor, no solo en un entorno propicio, donde los asistentes sean ya feligreses, sino en ambientes universitarios donde nuestros jóvenes se ven enfrentados a los movimientos relativistas, absolutistas y comodones de nuestros tiempos, y carecen de “armas” y argumentos para hacerles frente.

  3. Alvaro dijo:

    Yo también me alegro, porque constituye una manifestación más de lo viva que mantenéis la parroquia, viva en fe y en obras. Deseo de corazón que la iniciativa crezca y se desarrolle, convirtiéndose en una razón más para despertar en quienes vivimos lejos una sana envidia (no confundir la admiración con el pecado capital).

    Aun así, sigo algo “mosca” con lo que comentaba en mi primer comentario a la anterior entrada del blog, acerca de las discrepancias entre los textos originales de documentos pastorales y cómo estos textos están modificados al citarlos en los libros que se usan para la catequesis, de los cuales enlazó D. Jorge un extracto.

    Por lo que entendí, el folleto en PDF que enlazaba es un pequeño extracto del libro sobre el que se realizan estas catequesis (incluso las páginas iban numeradas del 14 al 21, denotando que son extracto de un libro más extenso).

    Lo de la cita de Newton me parece anecdótico, aunque no por ello insignificante. Ahora bien, la supuesta cita de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes no se parecía apenas al documento original (que enlacé en español en la web del Vaticano): faltaban algunas cosas, sobraban otras, y lo que es peor, lo que aparecía en ambos documentos cambiaba notablemente la redacción, a veces sin aparente mayor trascendencia, pero a veces afectando creo que seriamente al significado preciso del texto.

    Me consta que en este tipo de documentos se suele cuidar la redacción hasta el extremo, midiendo cuidadosamente cada palabra, a fin de que el mensaje se transmita con claridad meridiana y estricta adecuación a la doctrina. Es por ello que el hecho de cambiar la redacción, incluso ligeramente, puede afectar de forma bastante seria al mensaje que se transmite, cuánto más si el cambio es importante y aparentemente descuidado.

    Un saludo.

    PD: (me disculpo por adelantado por la extensión de la postdata) Enumero cambios que entiendo que son o pueden ser relevantes para la interpretación del texto (primero la expresión del folleto, luego la del documento vaticano original):

    - No es lo mismo referirse al “género” que a “la mujer” y “el hombre”: la perspectiva de género es un invento que falsea la realidad mediante la manipulación del lenguaje. De hecho, el documento vaticano evita sabiamente usar el término “género” en referencia al “sexo”.

    - Ni son lo mismo los “grupos” y los “grupos sociales”: el texto original se refiere a las personas y los pueblos, quedando lógicamente excluidos otro tipo de agrupaciones (como partidos políticos, ONGs, empresas, etc).

    - Ni “someter a su propio servicio” es lo mismo que “poner a su servicio”: lo primero implica una violencia sobre el objeto sometido que no existe en la segunda expresión.

    - Ni “moderno” tiene las mismas connotaciones que “actual”: hoy se usa mucho la dialéctica progresista según la cual lo “moderno” conlleva la invalidez de lo que no es “moderno” (a lo que se desecha como “antiguo”; el progresismo postula que todo cambio es siempre a mejor, que todo lo anterior es indeseable y que la antigüedad de algo es un demérito); el término “actual” no incorpora este matiz sino sólo el de constituir el momento presente.

    - Ni “débil” es lo mismo que “enfermo”: quien es débil necesita fuerza, pero no sanación; ciertamente, un enfermo suele presentar debilidad, pero un débil no tiene por qué estar enfermo. Incluso a veces la debilidad aporta un mayor valor a los actos (por ejemplo, con David y Goliat), cosa que no sucede con la enfermedad.

    - Ni “tantas y tan numerosas” es lo mismo que “tantas y tan graves”: curioso que haya desaparecido la evaluación cualitativa que se hacía en el documento vaticano.

    - Ni “cuya vida está infectada” implica lo mismo que “tarados en su vida”: una infección debilita, pero una tara incapacita; si se dice que el materialismo práctico produce “taras” significa que cercena por completo capacidades de la persona, que su efecto es más grave, más destructivo para quien lo sufre.

    - Ni se dice en ningún sitio que “Muchos piensan que han encontrado la paz en la interpretación de las cosas propuestas de múltiples formas”. ¿De dónde han sacado este texto? No de los puntos 9 y 10 del documento colgado en la web vaticana, desde luego.

    - Ni “están persuadidos” significa lo mismo que “abrigan el convencimiento”: lo primero tiene los matices de verdad, de prevención ante algo negativo y de procedencia externa de la persuasión (el convencimiento se debe a alguien o algo que es persuasivo, que presiona sobre la opinión), mientras que lo segundo sólo denota que hay un convencimiento positivo (no necesariamente poniéndose en guardia ante algo negativo) y admite que pueda ser una opinión de cosecha propia (es habitual que quien desconoce llegue a conclusiones erróneas por sí mismo).

    - Ni “desesperados” significa lo mismo que “desesperando”: el uso del participio implica desistimiento y tiene, como acción acabada, peor vuelta atrás que el gerundio, aún en marcha y más fácilmente subsanable.

    - Ni son lo mismo la “audacia” y la “insolencia”: lo primero tiene hasta una cierta pátina de valerosa gallardía mientras que lo segundo describe algo directamente ofensivo y por tanto reprobable, aunque también sea atrevido.

    - Ni la “existencia humana” es lo mismo que la “existencia” a secas: Cristo culmina toda la creación, el universo entero, no sólo la humanidad (que también).

    - Ni la “significación a partir únicamente de su propio ingenio” significa lo mismo que el “sentido puramente subjetivo”: hoy padecemos la lacra del relativismo a ultranza, a lo que lo segundo hace clara alusión; por el contrario, lo primero soslaya esta referencia en favor de lo que parece ser una crítica de la excesiva confianza en las capacidades de la propia inteligencia e imaginación.

    - Ni es lo mismo “plantean” que “se plantean”: el documento vaticano habla de la reflexión íntima, de las cuestiones fundamentales que cada cual medita consigo mismo y no tanto del debate público (que también).

    - Ni “advierten” es lo mismo que “acometen”: lo primero describe sólo a quien “se ha dado cuenta de algo”, pero sin implicar que haga nada al respecto (no confundir “advertir algo” con “advertir de algo”, que significa avisar); lo segundo, por el contrario, describe a quien “se enfrenta a algo” o “emprende una tarea” (en este caso, la de hallar la respuesta a cuestiones fundamentales con nueva penetración), incluso con el matiz de ponerse a ello con gran energía.

    - Ni “totalmente fundamentales” es lo mismo que “más fundamentales”: el documento original presenta las primeras entradas de una supuesta lista de cuestiones fundamentales, ordenada de mayor a menor calado, pero sin pretender excluir como fundamentales las que no se mencionan expresamente.

    - Ni preguntar “Para qué” es lo mismo que “Qué valor tienen”: lo primero se mueve en el ámbito de la intencionalidad mientras que lo segundo se limita a evaluar la realidad tal cual es.

    - Ni decir que Cristo “da al hombre luz y fuerzas por su Espíritu” significa lo mismo que decir de Él que “da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo”: la expresión del documento vaticano deja claro que la luz y la fuerza que obtiene el hombre son en todo momento las de Cristo y no las suyas propias (aunque puedan haber sido otorgadas por Cristo). Además, no termino de ver que el Espíritu de Cristo (el Espíritu de Dios Hijo) sea lo mismo que el Espíritu Santo (que es en sí mismo una persona de la Trinidad distinta del Hijo y no parte de Él, por mucho que junto al Padre formen un sólo Dios; siento no saber explicarme mejor pero la Trinidad, como Misterio que es, no cabe en la simple mente humana ni es expresable adecuadamente con simples palabras)

    - Ni Cristo como “primogénito de toda criatura” es igual que Cristo como “primogénito de toda la creación”: como antes, Cristo culmina el Universo en su totalidad, Cielo y Tierra, y no sólo sus criaturas.

    - Ni afirmar que la Iglesia “pretende hablar” es lo mismo que decir que “habla”: la Iglesia habla a todos y, como se expresa con claridad y precisión, puede ser escuchada y atendida por quien quiera hacerlo; si sólo “pretendiese hablar”, no estaría hablando realmente sino que se quedaría en el intento.

    - Ni describe la misma actitud afirmar que se busca “el descubrimiento de la solución de” o “el hallazgo de soluciones que respondan a” (los principales problemas de nuestra época): no hay una única solución a las cosas ni nadie humano está por sí mismo en posesión de la verdad, de modo que la rotundidad de la primera expresión denota una soberbia que no existe en la segunda.

    Y, por si fuera poco, faltan grandes trozos de texto sin que se indique que ahí falta una parte (como sí se indica en una ocasión al final de la “cita”). No está mal para un texto tan corto.

    Así pues, me cuestiono qué validez puede tener un texto tan modificado respecto a un documento vaticano en cuya redacción se ha medido hasta la última connotación de cada palabra y de cada signo, y que no es necesario traducir puesto que existe y es accesible una versión en español.

    Supongo que alguien más versado que yo en teología podrá aclararme si estos cambios realmente perjudican seriamente al mensaje que se plasma en el documento original o si en realidad no es para tanto y lo que pasa es que yo soy demasiado quisquilloso.

    Eso sí: de lo que estoy convencido es de que las citas entrecomilladas están para lo que están, que es la cita textual, y no admiten la modificación de dicho texto independientemente de si su sentido cambia sensiblemente o no.

    • Jorge dijo:

      El material para el catecumenado bautismal de adultos de la diócesis de Madrid le aseguro que no se ha hecho de cualquier manera. Para estas cosas el cardenal Rouco no se anda con chiquitas, y sus auxiliares lo mismo. Evidentemente todo es mejorable, pero no me da miedo en absoluto su ortodoxia. Muchísimas gracias por sus comentarios tan enriquecedores. Es un placer y un lujo tener sus sus aportaciones.

      • Alvaro dijo:

        Le agradezco su respuesta y sus inmerecidas alabanzas hacia unos comentarios en los que la virtud de la brevedad brilla por su ausencia (entono el “mea culpa”).

        Desde luego, soy consciente de la rectitud, ortodoxia y cuidado del Cardenal Rouco, virtudes que en absoluto pongo en duda, pero también soy consciente de que “hecha la ley, hecha la trampa” y de que el demonio es experto en colarse por los resquicios aparentemente más insignificantes (de hecho, la manipulación del lenguaje es tremenda hoy en día).

        Debo decir que fue el uso de la palabra “género”, contra la que estoy bastante vacunado, lo que me chirrió en primer lugar y lo que me hizo acudir al documento original, donde encontré el resto de cambios. Ciertamente, la mayoría de diferencias son meramente estéticas o tan leves que se entienden en su sentido original a anda que se lea honradamente el texto. sin intención de darle demasiadas vueltas.

        Aun así, hay algunos cambios que creo que son de un calado que hubiera convenido evitar, como por ejemplo la adopción tanto de la dialéctica de género como de la progresista, el apear a Cristo del culmen de toda al creación, el escamoteo de la referencia al relativismo o la suavización de algunos términos que deben transmitir contundencia (como al decir “infectado” por “tarado” o “débil” por “enfermo”).

        Sea como sea, parece claro que no sólo peco de verborrea incontrolada sino también de un carácter que me da que va a ser excesivamente quisquilloso. Imagino que me tendré que poner a la labor de controlar ambos.

        De nuevo le agradezco su comentario y celebro que considere enriquecedoras mis aportaciones.

        Me hallo en proceso de formación y conversión tras bastante tiempo de autocomplaciente tibieza (digamos que estoy trabajando en el afianzamiento de mi reciente conversión) y, siendo así, estoy muy sensibilizado respecto a esa multitud de cantos de sirena que nos rodean para desviarnos del camino correcto, convenientemente anestesiados para impedir que nos demos cuenta de nuestro propio desvío, convenciéndonos de lo razonable de nuestro error y acallando las propias conciencias haciéndonos creer que “a fin de cuentas, tampoco lo hacemos tan mal”.

        De ahí mi vehemente machaconería respecto a tantos aspectos de la Fe que, tomados superficialmente, pueden confundirse fácilmente con cualquiera de los sucedáneos que ofrece el mundo, induciendo a error a quien no esté avisado (a ver si picamos, que para eso están las tentaciones).

        Naturalmente, le agradeceré que, como dueño del blog y persona con un criterio indudablemente más formado que el mío, no dude en aplicarme un buen tirón de orejas cuando lo merezca.

        Un saludo.

  4. Blanca dijo:

    ¡¡Qué suerte!!…Cada día nos das una buena noticia. Va a ser enriquecedor para todos, pues los que te leemos también participaremos de tu Parroquia y nos das ideas para la nuestra, a veces…
    ¡¡Suerte y a seguir!!….Qué todo de el fruto que se espera que necesitamos creyentes testigos y esos han de estar bien formados en la fe y en el momento de las dificultades actuales más.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. Myrian dijo:

    Yo recuerdo que también había asistido en una ocasión y también se hacía cada 15 días, nos sentíamos felices,bien, estábamos a gusto con el sacerdote y muy unidos todos los compañeros que solo éramos ocho personas, no se porque luego se fué dejando y se terminó, pero es muy ilusionante y vale la pena, es una forma de crecer espiritualmente, de vivir el Evangelio. me encantaría volver, si estuviese en Madrid me apuntaría Jorge,estaría con vosotros y no me vendría nada mal, al contrario, buena falta me hace. Saludos.

Los comentarios están cerrados.