Un poco de economía, señor cura

Los católicos en general, y los curas en particular, andamos escasitos de formación en cuestiones de dineros, lo que nos puede llevar con mucha facilidad a la simpleza y a la demagogia más barata.

Hace unos días llegaba a mi ordenador un artículo del profesor D. Juan Velarde con el sugerente título de “Un poco de economía, señor cura” y en el que salía al paso de unas declaraciones del P. Ángel García en las que afirmaba “que los mineros debían seguir luchando por su trabajo”. Dice D. Juan Velarde “Pero ahora Asturias necesita carbón barato, para su actividad industrial, y si no le viene, el fruto es el paro. Un poco de lectura de libros de economía le hubieran demostrado que lo que se pide es pérdida de competitividad, y con ello, paro obrero y endeudamiento. Pero, ¡es tan fácil el populismo y dejar a un lado los molestos estudios de economía, para con ello lograr un aplauso!”

Cosas parecidas las he visto muchas veces. Se reprocha, por ejemplo, que los gobiernos nacional y autonómico den dinero a la Iglesia para restaurar sus monumentos. Los monumentos son cultura viva que hay que conservar, pero son además una importante fuente de riqueza para los lugares donde se ubican. ¿Quién saca los mayores beneficios económicos de una catedral de Burgos perfectamente restaurada? ¿El obispo y los canónigos, o los bares, restaurantes, hoteles y comercios? Esto es lo de que se jorobe el capitán que yo no como rancho. Pues nada, que se deteriore el patrimonio y que cierren todas las industrias que de él dependen, como el comercio y la hostelería.

Se reprocha que se construyan parroquias nuevas, cuando ese dinero se podría dar a los pobres. Vuelve la demagogia. Porque ese dinero va realmente a los pobres. Un dinero invertido en un centro parroquial da frutos de predicación del amor a Dios y al prójimo, es educación en la fe y el evangelio de los niños, es lugar de reunión, es un centro de mayores, es un despacho de caritas, es una serie de colectas anuales para los más pobres. Es garantizar años y años de labor pastoral y social para todos. Pues viene el demagogo y te dice que no, que mejor a los pobres.

Seguro que todos recordamos la famosa campaña pidiendo la condonación de la deuda externa. Era yo entonces miembro del consejo diocesano de pastoral de Madrid. En uno de los consejos precisamente se le pidió a D. Juan Velarde que nos hablara de eso para ver la posibilidad de que la iglesia de Madrid tomara una postura oficial. Pues fue muy claro D. Juan. Nos dijo que en términos económicos condonar la deuda a un país pobre es hacerle más pobre. Porque claro, tú dices al prestamista que de momento no cobra lo prestado, pero que quizá necesites más dinero. Su respuesta: si no cobro, lo próximo que me pidas será con más interés, más garantías y más contraprestaciones. Nos dijo más: “la clave para que un país salga de la pobreza no es condonar la deuda externa, sino garantizar una auténtica democracia, unos filtros reales al dinero y su utilización, incluso una especie de tutoría desde la ONU que garantice el buen uso de los bienes, pero a eso le llaman colonialismo. Si queréis desarrollo, hay que exigir democracia y controles. Lo otro es demagogia”.

Quiero decir con todo esto que necesitamos unas lecciones de economía básica. Es muy fácil decir que el Vaticano venda sus tesoros (no sabemos a quién), que dé el dinero a los pobres (a quiénes, y controlado por quién) y cierre el Vaticano. Con esto lo que conseguimos es desperdigar una colección de arte única en el mundo y hundir en la pobreza a la ciudad de Roma que vería reducido el número de turistas en una muy considerable cantidad.

Pero la demagogia es barata. Que siga la minería asturiana, que no den dinero para restaurar monumentos, que no se haga una iglesia más, que se venda el Vaticano y se dé a los pobres y viva la condonación de la deuda externa. Fantástico. Asturias cada vez más pobre, el patrimonio arruinado, la industria del turismo muy resentida y los pobres sin un despacho de Caritas a que acudir. Por lo visto esto es progreso y desarrollo.

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6 respuestas a Un poco de economía, señor cura

  1. Alvaro dijo:

    A menudo la incultura en cuestiones económicas es terrorífica.

    En este sentido hay un interesante y clarificador libro titulado “Economía en una lección”, escrito por Henry Hazlitt en 1946 (con una segunda edición corregida y ampliada en 1978, que es la que se encuentra en librerías), donde se enseña una sola lección de economía, aplicada en cada capítulo a un caso tipo diferente.

    La famosa “una lección” es la siguiente: “el arte de la economía consiste en mirar no sólo a lo inmediato, sino los efectos largos de realizar cualquier acto o política, consiste en ubicar las consecuencias de esa política no sólo para un grupo sino para todos los grupos”.

    De ahí el peligro de esta incultura: casi cualquier decisión económica que se tome atendiendo sólo al corto plazo, a sus efectos inmediatos o a los efectos concretos que tendrá para un grupo limitado objetivo está abocada a tener tal cantidad de efectos colaterales de signo contrario, que su puesta en práctica resultará finalmente contraproducente.

    De todos modos, no crea que los curas destacan precisamente por su incultura económica, ya que una de sus funciones es precisamente la de administrar. Lo terrible es que esa incultura afecta a una gran parte de la población, que abraza antes las consignas dañinas pero biensonantes que las reflexiones crudas pero honradamente necesarias y beneficiosas.

    Un saludo.

  2. maribelad87 dijo:

    En muchas ocasiones escucho el comentario de vender los bienes de la Iglesia y repartirlo entre los pobres. Y siempre digo que es una idea genial y añado: Vendamos la Catedral de Santiago de Compostela. La primera duda es: ¿Quien la puede comprar y para qué? A continuación vienen todas las demás: Hostelería y comercio de la ciudad cerrando y todo el camino de Santiago desaparecido con muchos nuevos pobres: dueños de albergues, cafeterías, restaurantes, hoteles, autobuses…Conclusión: mejor no vender la Catedral.

  3. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    La incultura en ese tema nos afecta a muchos, a mí la primera…..Pero……Lo que siempre se suele recurrir es a los bienes de la Iglesia…Fácilmente esas personas, no son las que de su propio bolsillo según sus posibilidades ayudan a los pobres como vimos que hace la Iglesia con la aportación de los fieles, económica y como voluntarios….La Iglesia les cae muy lejana y es una frase hecha que la sueltan cuando es preciso hablar de este tema….Si no hay nadie que les pare los pies porque esté enterado del asunto….La bola corre….
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  4. carolgar dijo:

    Totalmente de acuerdo.Como siempre, ha dado directamente en el clavo ¡ chapeau, D. Jorge !

  5. Pedro Muñoz dijo:

    Jesús dijo que pobres SIEMPRE habrá o es que ,¿si se vendiese el Vaticano se acabarían los pobres? hay personas que son muy listas y dan recetas para que no haya pobres. Existen pobres porque no encuen tran trabajo y otros porque no quieren trabajar, yo dentro de mis posibilidades ayudo a todos.

  6. Dolega dijo:

    Totalmente de acuerdo.
    Además enseguida salen con esas coletillas demágógicas que no tienen ni media torta dialéctica y eso cuando les dices ¡Vale! ¿A que capitalista neoliberal, explotador y usurero les vendemos los tesoros del Vaticano?
    ¿A un gobierno?
    ¿Vas a pagar más impuestos tú por ir a ver esos tesoros al Louvre ó al Prado en vez de al Vaticano?
    ¿Los tiramos al mar?
    Los fundimos y los devolvemos a la “Madre Naturaleza”
    Te contestan Ahhh es que tu no te enteras de nada…
    Saludos

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