La mano izquierda y la mano derecha

Menudo lío nos estamos haciendo con la mano izquierda y la derecha. Como saben los lectores del blog, el pasado viernes por la noche TV13 emitió un programa titulado “La iglesia al descubierto”, en el que se explicaba cuál es la labor de la iglesia y en qué se gasta los euros. Por cierto, que el programa se puede ver aquí.

Pues gente me ha venido argumentando con eso de la mano derecha y la izquierda, y quejándose, como no podía ser menos, de una iglesia antievangélica (¿de qué me sonará a mi esto?) que en lugar de guardar silencio sobre su acción, se dedica a darse autobombo en los medios de comunicación. Por eso digo lo de la mano derecha y la izquierda.

Efectivamente el evangelio dice “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”, lo que pasa es que también afirma que “no se enciende una luz para esconderla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y así alumbre a todos los de la casa”.

Para mí es muy facilito. Una cosa es lo que hace la iglesia, que debe ser conocido y explicado, porque eso es el testimonio de la fe, y otra muy diferente la aportación de D. Fulano o Dª Menganita que queda entre ellos y Dios.

El truco es viejo. A base de manipular burdamente el evangelio se nos pide en aras de fidelidad a Jesucristo que no digamos ni una sola palabra de lo que la iglesia hace de bueno. Nada de esas misas  abundantes y bien celebradas, nada de la presencia en cárceles y hospitales, nada de su encomiable labor en la enseñanza, nada de caritas, nada de su trabajo en el tercer mundo. Nada de tantos religiosos y religiosas, sacerdotes  y laicos comprometidos fielmente en la causa del evangelio. Nada. Los enemigos de la iglesia no hablarán de ello, y los amigos dicen que tampoco debemos hacerlo por la cosa de la humildad.

Traducido quiere decir que a ustedes los católicos los vamos a dar de bofetadas sacando los trapos sucios reales o inventados, o manipulados. Eso sí, cada vez que se defiendan hablando de las buenas obras de la iglesia, les diremos que se callen porque lo auténtico es la humildad y que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda, y que hablar de sus cosas buenas es traicionar el evangelio.

Lo que es traicionar el evangelio es callar, es esconder la luz bajo el celemín, es esconder la sal, es olvidarse de la palabra del Señor: “Brillen vuestras obras delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras” (Mt 5,16). Las buenas obras deben darse a conocer para que viendo esas buenas obras los hombres crean.

Otra cosa es lo que hace D. Fulano, la limosna concreta que entrega Dª Menganita o el compromiso personal de Manolito o Juanita.

Aquí en el fondo lo que se pretende es obviar todo lo bueno, esconder la luz, y sacar cada día un nuevo trapo sucio real, inventado o manipulado para que todos vean qué malos son los católicos.

Servidor orgulloso de ser católico. Y os invito encarecidamente a ver el programa de 13Tv. No porque aparezca en él un servidor, que aparece, y aparecen además imágenes de la parroquia, sino porque es un buenísimo resumen de la labor de la iglesia, que merece la pena conocer aunque sólo sea para tener argumentos cuando toca explicar algo.

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13 respuestas a La mano izquierda y la mano derecha

  1. maribelad87 dijo:

    Te felicito Jorge por lo bien que construyes el razonamiento en respuesta a la “mano izquierda y derecha”
    Maribel

  2. Dolega dijo:

    Los que no queremos saber nada ni de derechas ni de izquierdas somo los demás jajajaj y perdona que me vaya por lo cerros de Úbeda.
    Pero es que resulta cansino la gran cantidad de tiempo y esfuerzo que invierten algunos en retorcer argumentos.
    Saludos

  3. Alvaro dijo:

    Yo agregaría una pequeña reflexión:

    En el evangelio donde se dice lo de la mano derecha y la izquierda (Mt 6), Cristo insiste mucho al enfrentar la recompensa de los hombres y la recompensa de Dios:

    “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
    Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

    Lo mismo pasa en los otros ejemplos:
    “Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.”
    “Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.”

    O sea que Cristo basa su enseñanza en la recompensa por actuar religiosamente, de modo que quien actúa así recibe la recompensa de los hombres y con ello pierde la de Dios.

    El problema es que en el mundo actual, el actuar religiosamente no conlleva recompensa de los hombres, sino todo lo contrario: desprecio y odio a raudales. Si das limosna, porque la das a la iglesia (con esos obispos que nadan entre montañas de oro como hacía el Tío Gilito en su cámara de seguridad). Si oras, porque eso no sirva para nada (mejor deberías dedicar ese tiempo a cosas más acordes con lo que el Mundo establece). Si ayunas, porque es algo absurdo (y encima te lo ha impuesto esa curia mafiosa que quiere controlarnos a todos y a la que hay que enfrentarse), etc.

    Así pues, declararse públicamente como cristiano no conlleva un premio sino un castigo por parte del Mundo. Así pues, ¿Cómo deberíamos entender esa enseñanza cuando los parámetros que le dan sentido se han invertido en gran medida? (debo mencionar que la enseñanza tiene perfecta aplicación si lo que se busca es el premio de otros católicos)

    En mi reflexión me da al impresión de que tal vez la enseñanza consista no tanto en señalar actos concretos sino en subrayar el hecho de la adhesión voluntaria y activa, bien al Mundo, bien a Cristo: el apego a uno de ellos conlleva el premio del elegido y el desprecio o incluso el castigo del rechazado. De hecho, en esa línea va la enseñanza que hace Cristo a renglón seguido: “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.”

    Viendo las cosas de esta manera, se ve perfectamente la falacia que denuncia D. Jorge: si los anticatólicos cargan contra la Iglesia por dar a conocer su actividad, es porque con ello elige nuevamente el camino de Cristo y no el del Mundo, dado que el primero pide que la luz ilumine y la sal sea salada, mientras que el segundo quiere que la luz se ponga bajo el celemín y que la sal sea sosa (o, usando la terminología moderna, “que la fe quede relegada al ámbito privado”).

    Así pueden luego salir diciendo que las a menudo abarrotadas iglesias “están cada vez más vacías”.

    Definitivamente, hoy más que nunca toca dar testimonio de Cristo. El simple hecho de que el Mundo exija lo contrario demuestra que es lo correcto.

    Un saludo.

  4. Prados dijo:

    Estas personas tienen doble rasero de medir. Son incoherentes en sus argumentos, pero ladran mucho y fuerte. Está muy bien que nos digas por donde nos van a venir los mandobles ahora, así estaremos prevenidos con buenos argumentos.
    Un saludo Jorge.

  5. Blanca dijo:

    Saludos Jorge,
    Vi el programa e inmediatamente al terminar te puse unas líneas con mi impresión. Estaba contentísima de haberlo visto y de ser parte de esa Iglesia….
    TE COPIO (Como de costumbre):
    “Lo que es traicionar el evangelio es callar, es esconder la luz bajo el celemín, es esconder la sal, es olvidarse de la palabra del Señor: “Brillen vuestras obras delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras” (Mt 5,16). Las buenas obras deben darse a conocer para que viendo esas buenas obras los hombres crean”…

    ¡Ni más, ni menos!….Qué se sepa para que no digan que no saben lo que hace la Iglesia por la sociedad; donde hay algunos que la critican por desconocimiento y otros por sistema….Tal vez alguno se sienta llamado a actuar viendo ese programa y otros que son testimonios de vivir en cristiano hoy dentro de la Iglesia y se una a ser uno más a vivir el Evangelio en estos tiempos poniéndose al servicio de la Iglesia como hay legiones de hombres y mujeres que lo hacen.
    Un abrazo.

    http://www.isladesentimientos.es/

  6. Miguel Ángel dijo:

    Llegó el golpe definitivo, las oraciones no pudieron hacer nada con lo que acabó sucediendo. Me queda la fe, no hay otra forma de soportar el dolor que mantener la fe. Se que algunos han rezado por mi y por mi cruz, lo agradezco sinceramente. Seguiré por aquí, ahora es pronto, pero llegarán los buenos tiempos, florecerán los sueños, la realidad será menos dura y seguiremos adelante porque la condición humana es superación. Se secarán las lágrimas, saldra el sol en mi corazón y volveré a ver la vida con ganas de vivir y con ilusión. Que dios les bendiga a todos…

    • Jorge dijo:

      Mantener la fe, asentarse en la esperanza. Hemos rezado y seguiremos rezando para que la cruz y el dolor se transformen en una nueva Pascua florida. En la misa que celebraré ahora por la mañana, pondré ante el Señor tu dolor para que lo acepte y lo convierta en VIDA. Un abrazo.

  7. Jesús hablo de bien, solidaridad, generosidad, piedad, relación incondicional con Dios Padre, y tantas virtudes más.
    Señalar los fallos de un pobre que ha sucumbido aunque sea por momentos, de su vocación, es ruin y se dará cuenta por todos ante el AUGUSTO TRIBUNAL porque muchos son los que de dentro de la Iglesia Cristiana arremete contra el cuerpo de ella cuya cabeza es Cristo.
    Pero eso ya es cosa cotidiana.
    Cristo es nuestro gran valedor
    Sigámosle y confiemos en Él.

  8. Miguel Ángel dijo:

    En tus manos estoy Señor
    hagase tu voluntad y no la mia
    borra de mi todo este dolor
    y haz que florezca tu luz en mi vida
    Marcame el mejor sendero del camino
    y protegeme por siempre con tu manto
    acepto todo lo que me pueda deparar el destino
    porque tu eres mi sombra cuando yo ando

  9. Carmen López dijo:

    Hace tiempo que pienso que la Iglesia está mal de marketing. Enhorabuena por esa aportación para que se vea un poco lo grande que es!

  10. Alvaro dijo:

    Eso del mal marketing de la Iglesia lo decía hace años un publicista (cito de memoria, de modo que nadie piense que la cita sea literal):

    “La Iglesia ofrece el mejor producto del mundo -la salvación-, tiene el mejor slogan del mundo -ama al prójimo como a ti mismo-, la mejor imagen del mundo -Cristo Redentor-, incluso el mejor anagrama del mundo -la cruz, que puede dibujarla cualquiera- (que se pueda dibujar tu anagrama vale mucho).

    Pues, aun así, a la Iglesia le cuesta muchísimo que todo esto llegue a sus destinatarios, y es porque no saben venderlo”.

    Hasta cierto punto, el publicista tiene razón, ya que la Iglesia siempre se queda cortísima a la hora de comunicar (me refiero a lanzar su mensaje a la sociedad, no a que los interesados encuentren la información que buscan).

    El problema que no se puede olvidar es que son muchos los intereses contrarios que se dedican a cizañar, a deformar ese mensaje, a destruir todo lo que la Iglesia puede construir.

    Además, imagino que el punto de vista del publicista pasa por embellecer tanto el producto, por hacerlo tan atractivo, que en el proceso ese producto quede falseado y, por tanto, inútil (al menos en el caso de la Iglesia).

    De hecho, es habitual que cuando se va con la verdad por delante y se dicen las cosas claras (por ejemplo, llamar “matar” al aborto), la respuesta del “amigo” sea “no deberías hablar así, que sólo vas a generar rechazo”. Desde luego, es cierto que se pueden decir las cosas con más o menos tacto o acierto, pero si para evitar “generar rechazo” hay que callar o mentir, entonces ese embellecimiento no merece la pena.

    Un saludo.

  11. Ana azul dijo:

    Es que siempre es lo mismo Jorge, es machacar y atacar sin tregua. ¿que le vamos a hacer! Pero la iglesia debe seguir con sus obras…el tiempo pone a cada uno en su sitio. Besos
    Ana

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