Snobismo, ridiculez… y las cabezas que se vuelven tontas

El caso es que sea “distinto”. De la misma forma que los paisanos de Jesús rechazaban su mensaje justo porque le conocían, hoy nos pasa algo similar a los católicos.

¿Qué va a decir de interesante el papa… sí, ese que vive en el Vaticano? ¿Y los obispos, merece la pena perder un solo minuto en leer sus tópicos y disparates? Y del catecismo, como es lógico, no vamos a fiarnos. ¿Y qué me dicen de los curas?

Acaba de publicarse el documento “La verdad del amor humano”, que invitaba a leer el otro día. Las críticas ya se esperaban, en contenido, modo y origen. ¿No son estos los obispos? ¿No son estos esos carcamales, conservadores, alejados de la realidad, enemigos del amor y obsesionados con el sexo? ¿Y se atreven a sacar un documento sobre el amor?

Ya se sabe. Los obispos, nada. El catecismo, bah. El papa… huy el papa… Parece que lo que hay que hacer en lugar de preguntar al magisterio de la iglesia es pedir opinión al colectivo gay “Viva Chueca libre”, a la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), a las que se les acaba de recordar que deben atenerse a la doctrina de la iglesia (vamos, que no lo hacían), al teólogo Fulanítez, tan excelso que lleva ya tres condenas de la Congregación para la doctrina de la fe, a la Iglesia evangélica renovada y actualizada, a la que quedan tres miembros, uno por cierto del sector crítico, a la comunidad de base de Villarriba de Abajo, tan profética que ya ha publicado tres cartas contra su obispo, al colectivo de laicos librepensadores y al Dalai lama.

Es lo de siempre. Nos pirra la novedad. Hacemos no la opción de seguir a Jesucristo en la Iglesia católica, sino la de ser rompedores con la tradición, críticos con todo, contrarios a lo de siempre, partidarios de lo distinto, aunque sea un disparate. A todo esto hay gente que lo llama “ser profeta”. Toma ya.

La vida en la Iglesia es mucho más simple. Es la serenidad de aceptar la fe tal y como la Iglesia la ha transmitido. Es tener como guía de fe y moral el catecismo. Es escuchar con docilidad la palabra de los pastores. Es obedecer serenamente porque sabemos en quién está nuestra confianza. Es celebrar el misterio de la fe desde el agradecimiento y el compromiso por que la fe impregne toda nuestra vida y la vida del mundo.

Vuelvo a insistir en que deberíamos leer más las cosas que dicen nuestros pastores. Y fiarnos de quien debemos fiarnos. Lo otro es… eso. Ser snob… y hacer el ridículo. Pero ya se sabe algunas veces cómo se ponen las cabezas…

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37 respuestas a Snobismo, ridiculez… y las cabezas que se vuelven tontas

  1. Miguel Ángel dijo:

    El camino de la fe es un camino individual. No se puede obligar a nadie a aceptar todo lo que dice el clero porque ya en la biblia se deja claro el libre alberdrio. Hay cosas de la iglesia en que yo no estoy de acuerdo, no las condeno, no las juzgo, pero creo que no me son válidas en mi camino hacia la luz, que es mi objetivo. Me apoyo en la iglesia pero no la sustituyo por Dios, es decir que no creo en la iglesia antes que en todo lo demás. Puede que resulte duro decirlo pero es lo que pienso, hago y creo…

    • Francisco Rubio dijo:

      Jesus los envio de dos en dos, no individualmente. Y no se obliga a nadie. Tu camino hacia la luz es como crearse un Dios a su medida.

      • Miguel Ángel dijo:

        Eso mismo se podría decir de los sacerdotes y de la Iglesia, que han creado un Dios a su medida y un estilo de vida que se basa en el conservadurismo y el inmovilismo social, pero yo no los juzgo ni les digo lo que tienen que hacer. La religión católica es la mía pero no es perfecta como ninguna de todas las religiones del mundo. No olvidemos que los sacerdotes, que son los que dirigen la Iglesia, son hombres y pueden equivocarse.

  2. dolega dijo:

    Me ha encantado. Es la primera vez que te veo en modo irónico y estas muy bien.
    Bueno, de acuerdo contigo en parte. En lo que nos llama más la atención cualquier cosa extraña que propia, de acuerdo es cierto.
    Pero en lo de la docilidad, la obediencia sin ningún tipo de cuestionamientos, pues no.
    Debemos acatar y obedecer los mandatos de la iglesia. Pero eso no nos debe de hacer mienbros sin criterio de una comunidad. La iglesia a variado en multitud de ocasiones sus preceptos. No los fundamentales, pero si los aledaños.
    Así que contigo en parte.
    Saludos
    Por cierto, el documento me ha gustado mucho. Tiene conceptos que sería bueno que fueran explicados exahustivamente a los jóvenes.

    • Jorge dijo:

      Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza. Creo que lo decía Pascal. Un abrazo.

  3. Miguel Ángel dijo:

    Hay cosas que no me gustan de la Iglesia, no debería opinar sobre temas que ya estan aceptados por la sociedad y que aunque no estemos de acuerdo los aceptamos. Su postura y su opinión le crea enemigos que nos perjudica a los católicos de a pie. Creo que la Iglesia debería hablar para el pueblo de Dios y los que no se consideren como tal dejarlos de lado, criticar su postura es un atraso porque nos confronta y acabamos en el mismo saco que los de Intereconomia…

    • Alvaro dijo:

      Ya, pero es que “Católico” significa “universal”, y el mensaje evangélico va dirigido a todos, incluidos los gentiles (que ahora serían en general los ateos).

      Así pues, la Iglesia debe meterse en todo lo que sea de su incumbencia (y la salvación de las almas de las personas lo es), y precisamente por ello no puede abstenerse de criticar lo que sea criticable por el simple hecho de que haya una mayoría que haya aceptado semejantes errores.

      ¿Que la Verdad crea enemigos a la Iglesia? ¡Bienvenido sea! Ya lo dijo el propio Cristo:
      “Juan 15:
      18 «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.
      19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo.
      20 Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán.”
      Juan 16:
      1 Os he dicho esto para que no os escandalicéis.
      2 Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios.
      3 Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.”

      Sea como sea, en ningún caso la Iglesia obliga nunca a nada: no calla, pero la aceptación de sus palabras siempre es voluntaria. Lo de que “obliga” no es más que una falacia muy extendida, propalada precisamente por quienes sí “obligan”… porque son quienes legislan.

      Un saludo.

      • Miguel Ángel dijo:

        ¿Hablamos de Jesús, que se juntaba con publicanos y rameras o de la Iglesia que condena la homosexualidad y calla ante otros problemas en su propio seno?

      • Jorge dijo:

        Se juntaba con todo tipo de gente NO PARA JUSTIFICAR SU CONDUCTA, sino para que se convirtieran y cambiaran de vida. Por ejemplo, Zaqueo. Por ejemplo, la adúltera.
        En cuanto a esos problemas que la iglesia tiene en su propio seno y de los cuales no habla, no caigo ahora en cuáles pueden ser. Le agradecería una aclaración.

      • Alvaro dijo:

        Veo que no ha leído vd el documento que nos enlazó D. Jorge un par de días atrás, ya que en ese documento se explica claramente que las cosas no son en absoluto tan sencillas como “condenar la homosexualidad” ni, por tanto, es tan simplista la postura de la Iglesia al respecto.

        Cito textualmente del documento de la CEE:
        “78. La Iglesia, continuadora de la misión de Cristo, abre siempre su corazón y ayuda de madre y maestra a todos y cada uno de los hombres. Nadie puede sentirse excluido, tampoco quienes sienten atracción sexual hacia el mismo sexo.

        79. Ciertamente el Magisterio de la Iglesia católica[66] enseña que es necesario distinguir entre las personas que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo, la inclinación homosexual propiamente dicha («objetivamente desordenada»)[67] y los actos homosexuales («intrínsecamente desordenados»)[68]; además, en la valoración de las conductas hay que diferenciar los niveles objetivo y subjetivo[69]. Por eso, una vez más no podemos dejar de anunciar que los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»[70].

        80. No termina ahí la expresión del respeto y estima que se debe a las personas como tales. Nadie debe quedar excluido de la comprensión y ayuda que pueda necesitar. Las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales»[71]. Con esa intención hacemos nuestras las palabras de la Congregación para la Doctrina de la Fe: «Los obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas homosexuales. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia»[72].

        81. Más allá de los medios humanos actúa siempre la gracia del Espíritu Santo, cualquiera que sea la naturaleza del comportamiento que haya tenido lugar, con tal de que uno se arrepienta. Con esa decisión de fondo, si es sincera, se estará en disposición de renovar los esfuerzos por seguir adelante, a pesar de que la lucha resulte difícil e incluso no falten las recaídas: Como enseña el Apóstol, «la esperanza no defrauda» (Rom 5, 5).”

        Como ve, la Iglesia distingue entre la persona, su inclinación y sus actos, distinción que nunca aparece en las falaces descripciones que sus enemigos hacen de la postura Iglesia en esta materia, que vd repite.

        Y sobre esos problemas que la iglesia tiene en su propio seno y de los cuales no habla, me uno a D. Jorge en su perplejidad: ¿Podría decirnos qué problemas son esos? ¿Seguro que son problemas sobre los que la Iglesia no habla, o más bien sobre los que lo que dice la Iglesia no llega a sus oídos porque es silenciado por los medios de comunicación que vd frecuenta?

        Un saludo.

      • Miguel Ángel dijo:

      • Jorge dijo:

        Pues parece lógico. Como sería lógico que expulsaran de esquerra republicana de Cataluña a un militante que apoye publicamente la monarquía, o del partido comunista a un firme defensor del capitalismo liberal.

      • Miguel Ángel dijo:

      • Jorge dijo:

        Pues servidor se ha escuchado con tranquilidad la famosa homilía de monseñor Reig Pla y no he encontrado nada que pueda ofender a los homosexuales. Esosí, hay que escuchar la homilía entera, no lo que dicen algunos medios que dicen que ha dicho.

      • Miguel Ángel dijo:

      • Jorge dijo:

        No me diga que ese tema secreto del que la iglesia no quiere hablar es el de la pederastia y los abusos sexuales.
        Mire este enlace, por favor: http://www.vatican.va/resources/index_sp.htm
        Ese silencio al que se refiere comprende, sólo de la Santa Sede, más de cincuenta documentos sobre el tema, de ellos veinte documentos pontificios. Si esto es silencio…

    • Miguel Ángel dijo:

      Estos temas que se dictan desde un monasterio, envuelto en aureolas de santidad nos repercuten a los católicos de a pie. Nos perjudican en nuestra vida diaria porque la imagen de la Iglesia es de una institución intolerante y anclada en el pasado y lo digo como crítica constructiva no como mera acusación.

      • Alvaro dijo:

        Depende de si vd habla de la imagen de que transmite la Iglesia o de la imagen que transmiten de ella sus enemigos.

        Lo que vd acepta y de lo que vd habla es de lo segundo que, por cierto, no se corresponde con la realidad.

        Así pues, si quiere pedir explicaciones por esa mala imagen, no las pida a la Iglesia sino a quienes deforman su imagen para perjudicarla.

        Un saludo.

    • Miguel Ángel dijo:

      Totalmente de acuerdo, la Iglesia ha dejado de ser un modelo social y eso lo pagamos los católicos de a pie. ¿De que sirve dar una declaración contra los matrimonios homosexuales y que aparezca en todos los medios? Sirve para que desconfien de nosotros, para que la gente solo vaya a la iglesia para bautizos, bodas y comuniones y para que cada vez más se vaya `perdiendo la fe. Ya sabemos que está mal esa conducta pero no se gana nada hablando mal de esa gente después de todos los casos de pedrastria que hemos sufrido en nuestro seno. La gente acaba pensando estos predican lo que no creen y prefieren buscarse otros modelos sociales que seguir.

    • Alvaro dijo:

      Algo de razón tiene el bloguero que enlaza en cuanto a la mala imagen que tiene la Iglesia a ojos de demasiada gente (por lo general, desinformada, que eso el bloguero no lo menciona).

      Pero ¿dónde se supone que está el problema, según este bloguero?… ¿En que la Iglesia no hace nada por los demás? ¿O más bien en que esos “demás” no saben lo que la Iglesia hace por ellos?

      Si es lo primero, no puede estar más equivocado, y si es lo segundo, entonces la Iglesia puede tener parte de culpa, pero sólo parte, concretamente la de no lograr hacer llegar su realidad a todos de forma clara e inequívoca.

      El bloguero pone como ejemplo a “un poligonero de Vallecas, sentado delante de la tele”, y tal vez no se repare en la importancia de ese “sentado delante de la tele”.

      Critica el bloguero que nos quejemos de “la mala publicidad y las campañas de desprestigio”, cuestiones a las que da carpetazo con un “(los otros, siempre los otros)”, como si en realidad esos “otros” no existieran, no hiciesen realmente campaña alguna y con ello no influyeran en la gente.

      Pero Juan Pablo II hablaba de las “estructuras de pecado” que existen en nuestras sociedades, que inducen al pecado, lo hacen aparecer como algo bueno, garantizan la impunidad a quien cae en él y, naturalmente, desacreditan a quienes levanten la voz en su contra. Esas estructuras existen y las vemos a diario, de modo que “los otros” existen y sus actos también.

      Volviendo al ejemplo del bloguero, es más que probable que ese poligonero de Vallecas, adoctrinado cada vez que se sienta delante de la tele, reciba sistemáticamente una información completamente falsa y manipulada desde sus fuentes “de confianza”. De hecho, será más que probable que a no muchas manzanas de su casa haya una parroquia a cuyos salones acudan a diario decenas de familias a comer gracias a Cáritas y a la abnegada labor que sacerdotes, religiosos y voluntarios realizan allí, todo mientras el poligonero se toma su cervecita frente a la tele.

      Y, aun así, ese poligonero, aunque tenga esa realidad al lado de su casa, encenderá la tele y sólo vera a “un señor vestido de modo raro que sale por la tele un día diciéndole que no se puede ir a vivir con su novia porque eso no le hará feliz”, y el poligonero “no sabrá que el señor vestido de modo raro haya hecho cosas maravillosas por los demás ni sentirá haya hecho ninguna cosa maravillosa por él”, entre otras cosas porque esa realidad no pasa el filtro de lo políticamente correcto que se aplica en esa tele en la que se informa.

      Afirma el bloguero que “sólo donde lleguen nuestras manos llegará la confianza necesaria para que nuestro anuncio encuentre delante un oyente bien dispuesto”, pero la realidad es que esas manos están trabajando a dos manzanas de su casa y si el poligonero no lo sabe es porque vive con una cómodas “teleorejeras” puestas, que le impiden ver lo que hay a su alrededor.

      De modo que… ¿Qué propone el bloguero? ¿Que se hagan campañas puerta-a-puerta al estilo testigo de Jehova para que el poligonero se levante del sofá al oír el timbre? ¿Esperar a que se entere de la realidad cuando pierda su trabajo en el polígono y se vea abocado a comer en Cáritas? ¿Entablar batalla con esa TV que censura lo que no interesa a la ideología dominante?

      No crean que la Iglesia vive in albis: la iniciativa está en marcha y se llama “Nueva Evangelización”, parte fundamental de la cual es “el patio de los gentiles”, y cito:

      “Benedicto XVI ha llamado “a volver al espíritu misionero de la Iglesia primitiva, a estar desde dentro en la cultura de hoy, y a afianzar lo que estamos haciendo, descubriendo nuevas pastorales que nos metan de lleno allí donde ahora no estamos”. Y habló de “tres perchas fundamentales que quedan en el armario de la nueva evangelización: nuevos procesos de iniciación cristiana, patio de los gentiles y emergencia educativa”, algo que desarrolló al final de su intervención.
      (…)
      Para finalizar, se refirió al patio de los gentiles, “el lugar donde los creyentes y no creyentes se reunían, en el Templo de Jerusalén, para hablar sobre la vida”. Para ello hay que promover espacios de acogida y diálogo con los hombres de nuestro tiempo, también en el campo de la ciencia, e incidir en la pastoral de la Universidad, en el mundo de la enseñanza, la cultura y el arte.”

      http://www.obispadodezamora.es/Noticias/actividades/2012/X%20Jornadas%20Diocesanas_Tercera%20Conferencia.html

      Es decir, hacernos más visibles en esta sociedad que pugna por ocultarnos.

      O, parafraseando un refrán árabe, “Si la montaña de gentiles no va a la Iglesia, la Iglesia irá a la montaña de gentiles”.

      Un saludo.

  4. Lamentablemente, mi Iglesia, nuestra Iglesia, sigue metiendo en el mismo saco a toda voz que se alce de forma diferente a la manera ortodoxa de pensar. Los jóvenes y los no tan jóvenes, desde una fidelidad inexcusable a la casa común, reivindican más formas de pensar. Que no necesariamente implican la movilidad de todo lo pensado. Falta capacidad de autocrítica, y falta, y mucha, capacidad de entender que la presencia de Dios en la humanidad no se circunscribe solo a la Iglesia –hay salvación fuera de ella- y por ende y de igual forma, la realidad de la construcción de esta, nuestra Iglesia, tampoco se circunscribe solo a los sacerdotes, obispos o el mismo Papa. Los laicos tenemos mucho que decir. Tanto, que nuestra responsabilidad y tarea es irremplazable. Tanto, que no se podrá establecer una teología sin nuestra participación. ¿Y porqué permanentemente se hace así?
    Me niego rotundamente al derribo de mi casa. De mi Iglesia. Y cada vez me hago más patente palabras de hace ocho siglos… “ve y repara mi Iglesia, que como ves amenaza ruina”. Y sin embargo, sabiendo que es llevada por hombres, con todo lo que ello conlleva, es, ahora, nuestra Iglesia, sin duda mucho, mucho mejor que la de hace siglos, años o incluso décadas. Pero el Concilio Vaticano II ha quedado por doblegar un camino nuevo. Una nueva evangelización.
    Y no me alinearé con quien pretende desde una feroz crítica destruir, difamar, dañar y confundir, a tantos y tantos cristianos, la base, que no comprende muchas cosas.
    Pero, a fin de cuentas, todo resulta más sencillo. Porque el mensaje del Evangelio es muy, muy clarito.
    Somos los hombres, los que gustamos de complicar, de poner normas, de creer que mis impresiones, son las de Dios. Y sin embargo, es necesario un orden.
    ¡Pero no es inamovible! ¿Quién decide el cambio? Esa es una buena cuestión.
    ¿Es tan importante? Sin duda, sí. Porque la desafección profunda con la jerarquía eclesial sí está dañando la construcción del Reino.
    Solo los ciegos, no querrán verlo.
    Claro que interesa, y mucho lo que dice el Papa, y el Vaticano, y los obispos,… y los curas. Pero… ¿interesan las preocupaciones reales de los laicos, de la base? ¿Sí?…
    De muchísimos temas, percibo justo lo contrario, pero de uno me sorprende sobremanera. He leído el documento “La verdad del amor humano”. Pues claro. ¿Quién vive por su vocación cristiana, el amor de pareja? ¿Quién vive por su vocación sacramental su realidad como padres y madres? ¿Quién puede hablar del amor de Dios hecho realidad en el amor conyugal? ¿Y quién puede plasmar lo que significa el día a día de un cristiano, trabajador, con una familia, que sabe la realidad –porque la vive- de intentar hacer presente el Reino de Dios?
    ¿Por qué al hablar del amor, se obvia la realidad vital, para hablar con propiedad y con vitalidad, de una gran parte de esta nuestra Iglesia?
    Nuestra Iglesia se fragmenta, ¿no? Claro, no. No lo veamos. Somos custodios de la verdad. Y no tenemos el atisbo de percibir la autocrítica interna.
    Y si lo hago, seré un snob, me pirrará la ridiculez, y mi cabeza se volverá tonta.
    ¡Pues no! Esta es mi Iglesia. Y ahora, llega el momento de la Misión compartida. Ojo, que pasó el tiempo de ser “la mano que hacía las fotocopias” para ser también –sin excluir- parte de quien piensa qué es lo que va escrito en esa fotocopia.
    Paz y bien.

  5. Miguel Ángel dijo:

    ¿Qué ganamos los católicos denunciando las conductas de los demás? ¿Ganamos algo? ¿Aparte del rechazo que nos otorga la sociedad? El camino hacia Dios hay que hacerlo sin prisioneros, sin condenas, poniendo nuestra conducta como ejemplo en vez de condenar la de los demás. Ese es el camino y lo que está haciendo perder la fe de mucha gente…

    • Alvaro dijo:

      Siendo fieles a la Verdad, los católicos ganamos el cielo. ¿Le parece poco?, y eso significa ser fieles de palabra y de obra.

      Lucas 19:
      39 Algunos de los fariseos, que estaban entre la gente, le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos.»
      40 Respondió: «Os digo que si éstos callan gritarán las piedras.»

      Por cierto, tal vez no se haya dado cuenta, pero la Fe aumenta, no disminuye, desde que se ha venido a disipar el desconcierto postconciliar y la influencia de las ideologías marxistas en la teología.

      Un saludo.

      • Miguel Ángel dijo:

        ¿Aumenta en la vida real o en la suya?

      • Alvaro dijo:

        En la real, naturalmente, de la que confío en participar. De esa realidad nos ha aportado D. Jorge elocuentes estadísticas en diversas ocasiones.

        Otra cosa es que algunos puedan vivir realidades ajenas a la Iglesia en las que la Iglesia parezca estar en retroceso, pero suele tratarse de apreciaciones subjetivas que no se compadecen con la realidad, como por ejemplo cuando hablan de las iglesias vacías, cuando a mí todos los domingos me cuesta encontrar sitio para sentarme (o sólo lo encuentro en las últimas filas), vaya a la iglesia que vaya.

        Un saludo.

  6. Pedro Muñoz dijo:

    Aunque este no es lugar apropiado y momento oportuno, la Iglesia condena también el robo y Bankia consentida por el Gobierno, partidos y sindicatos roban y no dicen nada, taparán, El robo tarde o temprano, si no lo devuelven, lo pagarán aquí o allá Gracias Don Jorge

  7. pepa dijo:

    Pues no señor. Mi Iglesia se puede ir a tomar vientos si empezamos a pontificar, cada uno con nuestras conclusiones particulares. Si hay que ser La Voz Que Clama En El Desierto, pues se es y se acabó. No es hora de empezar con dudas porque los alrededores estén oscuros.
    Un abrazo.

  8. Ana azul dijo:

    Que razón tienes. Somos marionetas cuando nos juntamos mas de cuatro. Es como si no tuviéramos opinión propia. Lo nuevo parece que es mas “guat”, y no siempre es así. Besos
    Ana

  9. Muy bien dicho y muy claro. Comparto tu opinión. Lo que yo noto es que en la actualidad todo el mundo tiene derecho a opinar, excepto la Iglesia. Todo el mundo hace su vida propia (incluso vivir la fe individualmente… nada tan contrario al cristianismo más genuino), pero a todos les super interesa qué dice la Iglesia. No somos tan indiferentes para el mundo como pretenden los que desean apartarnos de la sociedad. No conozco a nadie que esté más pendiente y nombre más a la Iglesia como sus detractores. Y sí, lo preocupante es que los propios católicos hayan perdido el sentido de su pertenencia a Xto y a su Iglesia.
    Hubo unos siglos en los que los cristianos eran minoría perseguida, y eran verdadero fermento en la masa, verdadera sal de la tierra y luz del mundo. Con Constantino el imperio entero se cristianizó y entraron a la Iglesia muchos en masa sin catequesis suficiente. Creo que hoy vivimos el proceso contrario: la masa abandona la Iglesia y en la Iglesia tendrán que quedar sólo esa minoría que realmente vuelva a ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Doloroso proceso. Pero en los caminos de Dios, ya se sabe… Mientras tanto, intento poner mi confianza sólo Él y dejarle que vaya siendo mi guía.

    • Alvaro dijo:

      La propia Historia es cíclica (o, más concretamente, pendular), con oscilaciones de un extremo al contrario, y la Iglesia no es excepción dentro de la Historia.

      De ahí que haya épocas en las que pertenecer a la Iglesia “está de moda” (y en esas fechas las iglesias se abarrotan de gente, pero incluyendo mucha gente que no cree pero va con la masa), y hay otras épocas en las que lo que está “de moda” es rechazarla (y entonces las iglesias dejan de llenarse, aunque los que permanecen fieles son mucho más sinceros y viven mucho más en Cristo)

      Además, este proceso “pendular” se alimenta de su propio movimiento, ya que la mayor pureza de los fieles en los momentos más bajos anima a volver a los indecisos, pues ven que ha vuelto a merecer la pena estar dentro, mientras que el deterioro de los momentos más altos hace que muchos rechacen a la Iglesia por toda la morralla que ven a su alrededor.

      En este sentido, oía hace poco en Radio María a un obispo que hablaba de un proceso pendular de este tipo, concretamente referido a la respuesta social respecto a la vida, con creciente concienciación del problema e implicación en su resolución mediante la articulación de un número cada vez mayor de movimientos provida por todo el mundo.

      Sobre esta cuestión lanzó un argumento que, aunque sorprendente, es muy cierto: dijo que “el mal ayuda al bien”, y lo razonaba diciendo que cuando el mal avanza, tiende a llegar a tan altas cotas de depravación que provoca el rechazo creciente de cada vez un mayor número de personas, espantadas de lo que ven. Eso ha pasado por ejemplo con el aborto, que al principio se vendía como una cosa excepcional para casos sangrantes, pero ahora se impone como derecho de la mujer, violando todo tipo de razones y potestades, desde negar la realidad de la naturaleza humana del embrión hasta arrancar a las hijas de sus padres, y causando una sangría sin precedentes en toda la Historia.

      Así pues, no asistimos más que al péndulo de la Historia, que oscila entre una Iglesia pura, minoritaria y perseguida y una Iglesia poderosa y proclive a la corrupción por efecto de su propio poder.

      Un saludo.

  10. José Ronaldo dijo:

    El magisterio de mi iglesia siempre ha merecido mi respeto. Es uno de los pilares en los que – de
    acuerdo a nuestra fe – se sustenta la Revelación: la biblia (palabra de Dios), el magisterio y la
    tradición de la Iglesia. El problema para mí es que en el magisterio No participa el laicado. El mismo
    tiene voz y participación indirecta, casi invisibilizada. Quizás por ello, cuando una Conferencia
    Episcopal determinada se pronuncia sobre determinadas situaciones sociales, no tiene
    precisamente el eco deseado; es que en las fotografía y tomas televisivas…sólo se ven curas.

  11. José Ronaldo dijo:

    El magisterio de la Iglesia siempre me ha merecido respeto; es – de acuerdo a nuestra fe – uno de
    los elementos básicos de la revelación: la biblia (palabra de Dios), el magisterio y la tradición de la
    Iglesia. El problema para mí es que en el magisterio No está presente el laicado seglar. Tiene voz y
    participación indirecta, muy circunstancial, a veces invisibilizada. Quizás por ello, cuando una
    Conferencia Episcopal determinada se pronuncia sobre aspectos sociales y culturales importantes,
    no tiene el eco deseado. Es que en la fotografía y en la toma de televisión…sólo curas aparecen.

    • Alvaro dijo:

      Hombre… si asiste vd a un pronunciamiento institucional, es normal que quienes aparezcan sean quienes forman la “plantilla” de dicha institución, lo que no significa que se esté excluyendo a los demás. De hecho, si se dan orientaciones pastorales, se hace precisamente en respuesta a que existe la necesidad de esas orientaciones.

      Da la impresión de que a menudo se creyese que los ordenados estuviesen desconectados de los laicos, cuando eso no es cierto en absoluto: muy al contrario, la curia escucha a la gente infinitamente más y tiene presentes los problemas de la gente infinitamente más que otros muchos que, supuestamente, nos representan desde sus cargos políticos.

      Al hilo de ésto, me viene a la memoria una cosa que aparecía en las novelas de Chesterton sobre el Padre Brown, novelas detectivescas en las que el Padre Brown, sacerdote católico, era quien resolvía los difíciles casos policiales gracias a su gran comprensión de la naturaleza humana.

      En estas novelas, con cierta frecuencia había quienes despreciaban la opinión del beatífico sacerdote aduciendo que un cura no podía aportar nada a una investigación policial, ya que su vida de santidad le impedía conocer la maldad humana, pero a esto respondía el Padre Brown argumentando que todos los días se pasaba horas enteras oyendo las confesiones de muchísima gente, y eso hace entender como ninguna otra cosa la parte oscura de la naturaleza humana.

      A veces mucha gente piensa que los sacerdotes y los obispos viven en una burbuja como la de los políticos, separados del día a día de la gente y viviendo una “realidad virtual” disociada de la realidad, pero eso no es cierto: no sólo tienen un gran contacto con la realidad de lo que sucede a su alrededor, sea en su parroquia, en su diócesis o donde sea, sino que además tienen una sólida formación científica, filosófica y teológica que les permite analizar en profundidad y obtener conclusiones de enorme calado sobre esos problemas.

      Sí podría admitir una cierta dificultad a la hora de transmitir sus pronunciamientos a la gente, ya que los documentos que se publican, de tan bien razonados y fundamentados que están, a menudo pecan de demasiado extensos y farragosos, y de estar redactados en un lenguaje a menudo inaccesible al vulgo. Pero si uno los lee y entiende, se da cuenta de que son completamente oportunos, acertados y actuales, respondiendo a las diversas problemáticas que se plantean en la sociedad.

      Un saludo.

  12. José Ronaldo dijo:

    Gracias don Alvaro por sus aportes. Esto que usted plantea muy adecuadamente es un asunto que sabemos perfectamente usted y yo. No obstante sigo pensando que desde la óptica del gran público (creyentes, indiferentes, opositores…) cuando ve a los personajes que aparecen en la prensa o la tele, su percepción va en la línea de: “ah si, opiniones de curas…qué saben ellos de…”. Y la actitud subsiguiente es la de la descalificación y el rechazo a lo que los eclesiásticos formulan. Quizás, aunque fuera sólo por estrategia (si es que en el fondo no desean que el laicado asuma posiciones de “poder”) nuestros obispos y curas bien podrían invitar a “la mesa de conferencias de prensa”, a alguno de esos laicos seglares que han hecho precisamente de consultores. Aunque ya me imagino “la que se armaría” si alguna vez apareciera como laico consultor…una mujer.

    • Alvaro dijo:

      Eso que vd propone se llama “Nueva Evangelización” y es lo que está poniendo en marcha la Iglesia precisamente para cubrir ese vacío que la separa de mucha gente. En ella, uno de los elementos relevantes es el denominado “patio de los gentiles”, que sería de alguna manera ese espacio común con los ateos en el que también debemos los cristianos dar razón de nuestra Fe, de modo que los ateos tengan, ante esa nueva voz, la oportunidad de librarse de sus prejuicios y de conocer a Dios:

      “La misma imagen del “patio de los gentiles” es citada por el Papa Benedicto XVI en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2010. En este texto los nuevos “patios de las gentes” son los espacios de socialización que los nuevos media han creado, y que están acogiendo cada vez más personas: nueva evangelización quiere decir imaginar senderos para el anuncio del Evangelio también en estos espacios ultramodernos.”

      http://www.vicariadepastoral.org.mx/proyectos/LineamentaNuevaEvangelizacion-folleto.pdf

      Como ve, la Iglesia está moviendo ficha para poder hacer llegar su realidad a esos ámbitos de la sociedad donde lo único que la representa es la caricatura que dibujan sus enemigos, caricatura a la que se debe esa falsa percepción que tantos tienen de las “opiniones de curas”.

      Un saludo.

    • Alvaro dijo:

      Por otra parte, lo que dice vd de ceder a los laicos al menos parte de los pronunciamientos institucionales, no le termino de ver el sentido.

      Como mínimo, porque la ordenación sacerdotal imprime carácter a la persona que lo recibe (que por ello deja de ser laico) y además ese carácter no es sino ministerial (es decir, habilita a la persona para actuar en nombre de Cristo, como ministro Suyo, cosa que no está en manos de los laicos).

      Así pues, es algo difícil que se pueda delegar en quienes no han recibido el ministerio sacerdotal para realizar pronunciamientos en nombre de la Iglesia institucional que es, por definición, representante de Dios en la Tierra (y esposa de Cristo, en Sus propias palabras).

      Por otra parte… ¿de dónde saca vd que sería escandaloso que una mujer pueda tener papel “consultor” relevante? ¿Acaso no tiene la Iglesia doctoras y santas? ¿Acaso no venera a la Virgen más que a cualquier otro santo? ¿Acaso no ha respetado siempre a la mujer como esencialmente igual al hombre debido a la igual dignidad de su alma inmortal?

      Así pues, si se arma la que dice vd, será sin duda por parte de la progresía, que siempre busca arietes sexistas con los que atacar a la Iglesia.

      Un saludo.

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