El toro que mató a Manolete ¿un obispo disfrazado?

 

Qué quieren que les diga. Que me venga el presidente de la confederación de anticatólicos rabiosos, o el secretario general de la asociación de ateos recalcitrantes y me acusen de ser el bicho que picó al tren me parece una exageración, pero está dentro de su papel, como lo estaría una propuesta por su parte de convertir todos los templos católicos en bares de copas. Sigo diciendo: una barbaridad, pero dentro de lo previsible en gente así. Como si un día publican en algún lugar que han comprobado que el toro que mató a Manolete era el cardenal Segura transmutado. Con su pan se lo coman.

Pero hombre o mujer de Dios, lo que no puede ser es que cosas parecidas se les ocurran a católicos se supone que sensatos y bien formados. Eso no es serio ni muchísimo menos.

Hace unos días comía con unos viejos amigos. Gente buena, católicos practicantes, con formación universitaria. Qué cansado que siempre salgan los viejos temas de una iglesia equivocada desde sus inicios, y ahí tenemos las cruzadas, la inquisición y el caso Galileo. Y menos mal que no se remontaron más…

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5 respuestas a El toro que mató a Manolete ¿un obispo disfrazado?

  1. karmenfl dijo:

    Excelente post. Me apunto el enlace al libro y a ver si puedo leerlo en las vacaciones.
    saludos.

  2. lorenx dijo:

    Gracias padre por compartir el link al libro!

  3. Dulcilene dijo:

    it’s really interesting to read this post, i read it completely now i interested to know more about it so hope you may add more information in your next post. i will enjoy that too.http://www.acertemail.com

  4. Rosana j. dijo:

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  5. Alvaro dijo:

    Me uno al coro de agradecimientos: ya me he leído el libro enterito (lo de llevar los PDFs en el móvil ayuda mucho) y no sólo es muy bueno sino que es, además y sobre todo, muy esclarecedor.

    Es esclarecedor respecto a muchos hechos que forman parte del imaginario colectivo, de la concepción que a menudo tenemos de la historia, pero que no sucedieron ni de lejos tal y como nos los cuentan.

    Pero también es esclarecedor respecto a en qué forma tienen sentido católico muchos actos y decisiones que la Iglesia ha tomado a lo largo de su historia y que a menudo, siendo en realidad hechos honrosos, se suelen deformar para, una vez convertidas en lo que no son, descalificarlas y hacer renegar de ellas a quienes no las conocen.

    Dice el refrán que “Dios escribe recto con renglones torcidos”, que no es sino “haciendo cosas que desafían nuestra lógica pero que finalmente dan buen fruto, que es de lo que se trata”, y en el libro queda claro que renglones torcidos ha habido muchísimos en la historia de la Iglesia (aunque muchos que se consideran tales, en realidad no lo son), pero que esa misma iglesia lleva casi dos milenios escribiendo recto.

    Desde luego, es una lectura de lo más recomendable. Además, es una lectura muy amena y fácil de seguir, ya que se trata de una recopilación de artículos periodísticos. Esto se traduce en que se emplea un lenguaje muy directo, en que la información se presenta de forma concisa y clara y en que el texto está dividido en fragmentos de unas pocas páginas, lo que permite leer de rato en rato sin perder el hilo.

    Por cierto: el prólogo, magistral.

    Un saludo.

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