Nueve carros de comida. Nueve. De un supermercado y por las bravas. Para eso necesitaron nada menos que treinta personas, violencia y montar el numerito. Consiguieron salir en la tele eso sí y, una vez más, soltar el demagógico discurso de los ricos, los pobres, el capital y la opresión proclamado, qué cosas, por la izquierda más rancia y más enemiga de la libertad.
Quisieron donar el fruto de la rapiña a un banco de alimentos que, como es natural, lo rechazó, ya que no se nutre delo expolio, sino de la caridad, la buena fe y las ganas de ayudar a los demás.
Para conseguir alimentos gratis no hace falta montar este numerito. Yo sé lo que es acudir a un hipermercado en nombre de Caritas y solicitar colaboración para dar de comer al hambriento. En el último año hemos tenido que hacerlo dos veces. Entre las dos, más de siete toneladas de alimentos que la gente, sin violencia, desinteresadamente, con alegría, fue regalando por que sí. Ni amenazas, ni malas caras, ni televisión, ni demagogia ni gaitas celestiales o terrenales. Con un dato curioso: el de un alto dirigente sindical que recibió la información de Caritas y no dejó ni un kilo de arroz. Generosidad del sindicalismo actual.
Caritas funciona así. Caritas es dar de comer al hambriento. Caritas es ayudar a buscar trabajo con mucho más éxito que el INEM. Caritas es negociar hipotecas con los bancos. Caritas es denunciar la situación que estamos pasando y exigir a los poderes públicos soluciones reales y eficaces.
Queda bien eso de salir en la tele y reivindicar los derechos de los pobres. Y lo que me ha resultado enternecedor es el coro de los pseudoteólogos buenistas justificando el expolio de un hipermercado por las bravas remontándose incluso a Santo Tomás. Ya quisiera yo que fuera tan citado en otras cosas. Más demagogia. Y un apuntarse al carro de lo políticamente correcto. Por cierto, que si en estos momentos de sequía vocacional, se regala algún convento alos sin techo me avisen, no quisiera perdérmelo por nada del mundo.
Nadie ha hablado con más claridad que la Iglesia de doctrina social, de economía, del sentido del trabajo, de los derechos humanos. Ni nadie sabe más que la Iglesia lo que es estar con los pobres en España y en el mundo. Pero sin violencia, sin necesidad de quebrantar leyes, sin faltar los mandamientos y al código penal. Les invito a conocer el Catecismo de la doctrina social de la iglesia. Tan interesante como sorprendente.
Es curioso. Cuando un sindicato quiere comida gratis para los pobres, entra en un centro comercial y roba. Cuando caritas necesita comida gratis para los pobres, pide educadamente y recibe mucho más. Cosas de la vida.

Así es, pero Cáritas no tiene a la televisión detrás para hacer marketing todos los dias. La demagogia nos come, es por eso que cada día más la masa es masa. Respon de a impulsos como una marioneta, sin cerebro.
Saludos
Simplemente, hay ideologías basadas en la libertad e ideologías basadas en la ausencia de libertad.
Por un lado, Cáritas nace de la doctrina católica (en concreto de la doctrina social de la Iglesia), y la doctrina católica se basa en el respeto a la dignidad humana y en el libre albedrío de las personas (entendido como libertad responsable, que acepta las consecuencias de los propios actos).
Por el otro, las ideologías socialistas y comunistas nacen del marxismo, y éste se basa en la primacía del grupo (llámese clase, pueblo o partido) sobre el individuo, y en la voluntad del grupo por encima de los derechos y libertades individuales, negando la responsabilidad derivada de los propios actos, que se hace recaer en difusas culpas “sociales”.
De ahí que la vía para conseguir alimentos sea en el primer caso pedirlos, y en el segundo robarlos:
- El que los pide apela a la libertad de cada uno y, como asume la responsabilidad derivada de sus propios actos, evita delinquir.
- El que los roba, por el contrario, niega la libertad y por tanto usa la fuerza para perseguir sus fines (aunque con ello cause daño a otros), y como “socializa” la culpa en lugar de responsabilizarse por sus actos, no tiene el menor reparo en delinquir para alcanzar sus objetivos.
Al final es lo de siempre: hay unas ideologías (hablo en sentido amplio, incluyendo cualquier filosofía de vida) que son constructivas y hay otras destructivas; unas sociales y otras antisociales; unas erigidas sobre valores y otras sobre contravalores; unas que predican con verdades y otras con mentiras; unas de forma sincera y otras demagógica; unas son seguras y otras peligrosas.
Ya se sabe: de todo ha de haber en la viña del Señor (lo que no quiere decir que todo valga por igual, sino más bien todo lo contrario).
Un saludo.
Nadie ha hablado con más claridad que la Iglesia de doctrina social, de economía, del sentido del trabajo, de los derechos humanos. Ni nadie sabe más que la Iglesia lo que es estar con los pobres en España y en el mundo. Pero sin violencia, sin necesidad de quebrantar leyes, sin faltar los mandamientos y al código penal. Les invito a conocer el Compendio de la doctrina social de la iglesia . Tan interesante como sorprendente.
Amigo Jorge, tu largo silencio, me tenías preocupada.
Ahora que has aparecido, no he podido contestar antes a tu entrada añadiendo un comentario, porque con el tiempo me pasa como con el dinero, que se me va sin enterarme.
La Iglesia está ayudando en estos momentos a través de Caritas. Te copio: « Caritas funciona así. Caritas es dar de comer al hambriento. Caritas es ayudar a buscar trabajo con mucho más éxito que el INEM. Caritas es negociar hipotecas con los bancos. Caritas es denunciar la situación que estamos pasando y exigir a los poderes públicos soluciones reales y eficaces».
En mi Diócesis ya llevamos mucho tiempo donando un día de haberes en Caritas para los parados….La última vez que estuve en Caritas Diocesana, me decían que habían descendido las donaciones, porque los donantes habituales, estaban acusando seriamente la crisis en sus personas….No son los que más tienen quienes más donan…Tal vez porque no han conocido en su propia carne la necesidad….OJO que la crisis abre los ojos a la picaresca y están pidiendo nuevas ONGs desconocidas para este problema y “chiringuitos” ofreciendo trabajo, apuntándose a una Agencia inexistente que por un módico precio les avisará de un trabajo de su agrado en breve..….Sigamos ayudando a Caritas que es totalmente de confianza.
Un abrazo
http://www.isladesentimientos.es/
No les interesaban los pobres, su interés era salir en los medios para teber más seguidores.
Un abrazo
Maribel
No es que haya pobreza, es que el reparto entre agraciados y desgraciados es cada vez injusto. Esa brecha es cada día mas grande y ha tomado nuevos elementos. Antes eran pobres y ricos. En estos días gente con trabajo y desempleados. Y cada día se abre más y más. Recuerden que las portadas copan la historia de los pobre y al lado una columna nos dice que el tercer ciudadano más rico de este mundo vive entre nosotros.
Perdone que le contradiga, pero la brecha entre ricos y pobres en el mundo no crece, sino que decrece.
Así pues, y para evitar confusiones, primero hay que aclarar qué entendemos por pobreza, y para eso podemos remitirnos a las dos definiciones que aporta la ONU:
- Umbral de pobreza absoluto: está situado en el coste mínimo con el que adquirir los alimentos necesarios para cubrir las necesidades energéticas de una persona, más el coste de otros productos no alimentarios que se consideran básicos. Aunque depende del país, este umbral está en torno a 1 euro al día.
- Umbral de pobreza relativo: está situado en la mitad del importe medio de ingresos por persona de un país, de modo que difiere enormemente de uno a otro país.
En todo el mundo (excluidas zonas de guerra o castigadas por catástrofes naturales) la pobreza absoluta se reduce a pasos agigantados, lo que significa que cada vez una mayor parte de la población mundial tiene garantizada su subsistencia. Esto incluye al Tercer Mundo, que lleva mucho camino recorrido (aunque aún le queda bastante por recorrer).
Por su parte, el umbral de pobreza relativo, que es el que a menudo esgrimen los demagogos, es extremadamente engañoso: en los países ricos, un “pobre” (entendido según este umbral) puede perfectamente ser una persona con vivienda propia, coche, TV y ordenador. Por ejemplo, en España el salario bruto medio es de 22.790 euros anuales, lo que significa que nuestros “pobres” vienen a ser quienes tienen unos ingresos brutos anuales inferiores a 11.395 euros (algo más de 800 euros netos al mes, calculados a ojo; eso basta para vivir dignamente con tus propios medios, aunque sea prescindiendo de bastantes cosas superfluas habitualmente consideradas “necesarias”).
Y digo que esta segunda acepción la usan mucho los demagogos, porque a menudo los medios de comunicación dan cifras de “pobreza” sin concretar si se refieren a la absoluta o a la relativa, de modo que muchos desavisados se asustan de que haya tanta gente que no tiene ni para comer, cuando de lo que se habla es de quienes no tienen ni para comprarse un piso y tienen que vivir de alquiler.
Lógicamente, no digo que no haya quienes viven bajo el umbral de pobreza absoluta (que los hay, y de hecho frecuentan Cáritas) sino que también hay muchos que están pasando por situaciones muy difíciles, pero a quienes no cabe calificar de “pobres” vistos sus niveles de ingresos.
Piénsese, por ejemplo, en los conocidos como “pobres limpios”, que también frecuentan los comedores de Cáritas aunque acuden bien vestidos: se trata de parejas de mileuristas que se pillaron los dedos con una hipoteca que luego apenas pueden pagar. Ellos mantienen sus empleos, y a menudo tienen un nivel de ingresos nada desdeñable, pero se ven obligados a destinar todo lo que ganan a pagar la hipoteca y no les queda ni para comer (de ahí que frecuenten los comedores de Cáritas). Habrá quien diga que no tienen más que vender sus casas, pero el problema que tienen es que no pueden hacerlo: mientras sus viviendas valgan menos que lo que les queda por pagar de hipoteca, con su venta no sólo no ganarían nada sino que tendrían que pagar la diferencia.
Por otra parte, a menudo resulta de lo más ilustrativo ver qué soluciones proponen quienes tanto protestan contra la desigualdad, ya que no es lo mismo enfrentarla como lo hace Cáritas (haciendo uso de las donaciones y esfuerzos voluntarios) que como lo hacen los partidarios de la redistribución de riqueza impuesta desde el poder (que no proponen sino la ilegítima expropiación de sus bienes a quien los tiene para supuestamente repartir al que no tiene; curiosamente, la segunda parte suele caer siempre en el olvido una vez cumplida la primera).
Y sólo una cosa más: es con el dinero del “rico” con lo que funcionan las empresas que dan trabajo al “pobre”. Lo digo porque a menudo se pinta a muchos “ricos” como si fuesen el Tío Gilito (desalmados usureros que sólo viven para acumular montañas de monedas en una oscura caja fuerte y disfrutar contándolas una y otra vez) cuando suelen ser todo lo contrario. Por ejemplo, menciona vd a Amancio Ortega como “el tercer ciudadano más rico de este mundo”, como si tal cosa fuese un delito. ¿Considera vd un delito dar trabajo a más de cien mil personas, como hace Amancio Ortega? ¿Considera vd un delito vender ropa barata, al alcance de los “pobres”, como hace Amancio Ortega? ¿Se ha parado a pensar que buena parte de las donaciones de ropa son realizadas por gente que compra ropa nueva frecuentemente, y que eso es posible gracias a empresas como las creadas por Amancio Ortega?
Un saludo.
Nadie ha hablado con más claridad que la Iglesia de doctrina social, de economía, del sentido del trabajo, de los derechos humanos. Ni nadie sabe más que la Iglesia lo que es estar con los pobres en España y en el mundo. Pero sin violencia, sin necesidad de quebrantar leyes, sin faltar los mandamientos y al código penal. Les invito a conocer el Catecismo de la doctrina social de la iglesia. Tan interesante como sorprendente.
Nadie ha hablado con más claridad que la Iglesia de doctrina social, de economía, del sentido del trabajo, de los derechos humanos. Ni nadie sabe más que la Iglesia lo que es estar con los pobres en España y en el mundo. Pero sin violencia, sin necesidad de quebrantar leyes, sin faltar los mandamientos y al código penal. Les invito a conocer el Catecismo de la doctrina social de la iglesia. Tan interesante como sorprendente.