¿He dejado de escribir?

Hace bastante que no publico un post en wordpress. Por eso algunos amigos me preguntan si ha ocurrido alguna cosa.

No. Nada de nada.

Lo que ocurre es que desde hace ya bastante, como tres años, estoy publicando mis posts un un portal de información religiosa general llamado “Infocatólica”.

En Infocatólica mis post tienen una mayor difusión, de hecho llegan con facilidad a las diez mil viistas por post y no es extraño pasar de los treinta, cuarenta comentarios que con bastante facilidad se disparan a doscientos en alguna ocasión.

Me podéis encontrar en Infocatólica o acudir directamente al blog “De profesión, cura”.

Allí nos veremos!

lista capilla

 

 

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Donativo a la parroquia por una boda. Algunos criterios

Empecemos por hacer distinciones. Si alguien decide casarse en una iglesia de las denominadas vulgarmente “de campanillas” y se encuentra con que le piden ya una señal por fijar la fecha y una pasta por la ceremonia, pues miren, sarna con gusto no pica.

Pero bueno, dejando eso a un lado, vamos a centrarnos en algo más normalito, una boda en la propia parroquia o en la de al lado. En esos casos no suele haber tasa fija, sino que simplemente se suele indicar a los novios que ofrezcan el donativo que consideren conveniente, aunque también se den casos en los que se pida una cantidad fija y por adelantado. ¿La razón? Pues la cantidad de veces que sucede que tras una boda los novios consideran adecuado un donativo de diez o veinte euros, o incluso ninguno…

Es que no deberían ni siquiera pedir el donativo… El problema es que las compañías de agua, gas y electricidad pasan los recibos igual, que la señora de la limpieza tiene su nómina y que de vez en cuando hay que reponer luces, pintar o quitar una gotera.

Dicho esto, algunos criterios para fijar el donativo a la parroquia que alguna vez he utilizado con parejas de novios:

–          Pregunta en cualquier lugar que alquilen salones para eventos cuánto piden por una sala con capacidad para doscientas personas dos horas, con todos los servicios: luz, climatización, baños, limpieza y una persona de la empresa siempre presente. Pues la mitad.

–          Otro criterio podría ser el 50 % de lo que cueste la coral

–          Una tercera parte del gasto en fotos y video

–          Tanto como el gasto en flores

–          El precio de dos cubiertos en el cóctel y la cena posteriores

–          Una cantidad equivalente al gasto en esos recuerdos de la boda que se reparten al final de la cena

–          La mitad del precio del traje de la novia…

Oiga, oiga… ¿Y si una pareja no tiene dinero? Me siguen valiendo los criterios de antes. Si unos novios no pueden hacer ni siquiera una comida con los amigos, renuncian a fotos, música y flores, no hacen recuerditos y tanto el traje de la novia como el del novio con prestados, pues no tienen que aportar nada. Pero no suele ser el caso.

Concierto mini

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Algunas leyes de Murphy de la vida parroquial

 LEY DE LA EXIGENCIA. El nivel de las exigencias materiales para cualquier celebración y de las excepciones para su caso es inversamente proporcional al compromiso parroquial del solicitante.

Consecuencia: si quieren para la boda de Lorena día especial, alfombra super clase, horario inaudito y sacerdote vestido de lagarterana, es que posiblemente hace mucho que no van por la parroquia.

LEY DE LA ACOGIDA AL PENITENTE. La posibilidad de que una persona tenga necesidad imperiosa de confesarse es directamente proporcional a la categoría de la celebración y a los minutos que falten para su comienzo.

DE LA DURABILIDAD DE LAS FLORES. Los profesores Corólez y Estambrius, así como los eminentes investigadores Pistilo de Alejandría y Calixto de Nebraska, tras investigaciones de años en templos parroquiales, han llegado a la conclusión de que la duración de la flor cortada, al llegar al interior de un templo católico, es completamente aleatoria. Por ejemplo, las flores de la boda de las 12 h., se muestran completamente inservibles para la celebración de las 18 h., mientras que las flores de las comuniones del sábado llegan a la semana siguiente en perfecto estado.

POSIBILIDAD DE UN ENTIERRO. Sin llegar aún a cuantificación de la misma, estadísticas de años avalan la alta probabilidad de que surja un entierro justo en el día de mayor actividad. Más aún: cuanta más actividad prevista, más aumenta la probabilidad, dándose el caso, en días especialmente complejos de que sean dos. En esos asuntos recomiendan no quejarse, no sea que vengan tres.

LEY DE LLAMADA AL FELIGRÉS. Si un sacerdote, en momento de especial regurgitación interior, tiene un descuido que deje salir al exterior sus interiores molestias, la probabilidad de que aparezcan inmediatamente en la puerta doña María y doña Pilar es muy directamente proporcional a la fetidez de las mismas –molestias, no señoras-.

COROLARIO DE LA MISA DOMINICAL. Cualquier horario de misa dominical provoca una reacción de disconformidad en una parte importante de la feligresía. Curiosamente, cuantas menos obligaciones tiene la persona, más disconformidad con los horarios. Esto lleva el nombre de “constatación de clock”.

CONTRADICCIÓN DE KATECHESE. Justo el día en que hay más catequistas disponibles no pueden acudir los niños. El día bueno para las familias no se dispone de catequistas. Misteriosamente, si se cambia el día de catequesis, hay una remodelación de actividades externas. COROLARIO: Organícese la catequesis de cualquier modo: el resultado siempre será que ese día no puedo.

CONSTATACIÓN DE ALMS. La probabilidad de que aparezca una persona con una necesidad imperiosa de ayuda material para una urgencia se va hciendo mayor en la medida que falten menos minutos para comenzar la misa. La Teoría de Almosen completa esta constatación afirmando que pasada la misa la necesidad se va diluyendo y que si se cita para el despacho de Cáritas llega a desaparecer completamente.

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Cáritas: el buenismo es la octava plaga de Egipto

Alguna vez lo he dicho y me temo que sea necesario abundar en la idea. Ser caritativo y bueno es una gracia de Dios. Ser buenista, la octava plaga de Egipto. Y bien, ¿cuál es la diferencia? La diferencia, para un servidor, está en la práctica de TODAS las obras de misericordia o solo las corporales. Es facilito.

Llega una persona a pedir ayuda a una parroquia, que es de lo que uno conoce un poco más. Buenista es dar ropa, comida, dinero -sobre todo dinero- sin preguntar más o sin preocuparse de más. Te hace sentir genial, porque ayudas al menesteroso, pero no sabes en el fondo si has ayudado o si le has metido aún más en el pozo. Porque hete aquí que el menesteroso de turno bien podría ser desde un alcohólico a un pícaro que lleva toda la vida viviendo del sablazo misericordioso. Ser bueno es decir no, hablar, enterarte de dónde vive, aconsejar dónde puede recibir mejor y más eficaz ayuda y encaminarle hacia esa solución. El problema es que en lugar de quedar como el voluntario o el padrecito encantador, quedas como un mal bicho y un desgraciado de cura al que le pido para comer y me manda a hacer puñetas.

Sigamos. Anda que no saben los ayuntamientos, de ciudad y de pueblo, de la bondad de los despachos de Cáritas de cada parroquia. Lo saben tanto que no se cortan un pelo en mandar a Cáritas a todo indigente que asoma por sus puertas. Y nosotros, que somos del todo BUENISTAS, a todos atendemos porque no vamos a dejar a una persona tirada cuando lo está pasando mal. Otra medalla al buenismo que lucimos con la ilusión de saber que somos caritativos, hermanos, solidarios y acogedores. Pues no. Hay que dejar de ser buenistas y convertirnos en excelsos practicantes de las obras de misericordia, una de las cuales es enseñar al que no sabe, y en este caso al ayuntamiento, que parece que no acaba de comprender que los pobres son suyos, y que una cosa es que Cáritas colabore y otra muy distinta que tenga que cargar con responsabilidades que no le pertenecen.

Cada vez más me llegan noticias de compañeros que me cuentan cómo están detectando que en las mezquitas se da ayuda a los musulmanes, y en lo que ellos llaman “culto” a familias de etnia gitana. Familias, por cierto, que además de eso acuden a la parroquia a por lo que puedan sacar. Es decir, que musulmanes y gitanos reciben ayuda de dos fuentes, y los demás tan solo de la parroquia. Pues no parece justo. Pero… como somos tan buenistas, nosotros no negamos ayuda a nadie.

Por eso digo que hay que agarrarse a las obras de misericordia espirituales y comenzar por enseñar al que no sabe: al ayuntamiento, que los pobres son suyos, a los que reciben ayuda de varias fuentes que sepan no es posible que unos reciban tanto y otros tan poco, y que si ya tienen alimentos de la mezquita, la parroquia se dedicará a los que no tienen otro recurso.

Y hay que dar buen consejo al que lo necesita y corregir al que yerra. Por eso a esa persona necesitada que aparece sin más se le aconseja lo que realmente ayuda: ir a Cáritas o a servicios sociales.

El problema es que con la cosa de ser más buenos que el pan, nos convertimos en “buenistas”, y al final en lugar de ayudar a la gente cronificamos su pobreza y ponemos en sus manos todas las herramientas para que nos tomen el pelo, cosa que no es lo más preocupante. Lo que nos debe alarmar es que, en lugar de ayudar a salir de la pobreza y aprender a vivir con dignidad, no nos importe que los ayuntamientos tengan un rostro de cemento o que la gente invente mil truquitos para seguir viviendo de lo que saquen. Algo falla. Y muy grave.

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Maruchi García: Jesús daría la comunión a todos

 Las primeras comuniones en las parroquias, y nos estamos acercando a las fechas, son origen de muchas satisfacciones pastorales y a la vez suponen el tener que aguantar año tras año las mismas o parecidas genialidades de algunos padres, generalmente los que menos aparecen por la parroquia.
Hace unos días explicaba mi compañero a los papás algo tan elemental como la necesidad de confesión para aquellos que desearan comulgar y no se encontraran en disposición de hacerlo. Efectivamente no faltó la mamá, en este caso fue una mamá, que puso en entredicho las palabras de mi compañero porque el papa Francisco es misericordioso y porque no se imagina a Jesús negando la comunión a nadie.

Mi respuesta al compañero fue fulminante: ¿así que no se imagina a Jesús negando la comunión a nadie? Menos me lo imagino yo organizando primeras comuniones con niñas vestiditas de organza y tul ilusión, niños de almirantitos y una pantagruélica comida familiar en restaurante Martínez con tarta rematada por impúber comulgante, cuando hay tantas familias que pasan hambre.

Ya lo ven. Por lo visto Jesús no tiene nada que decir al hecho de que los papás no pisen la iglesia más que cuando lo pide la BBC (bodas – bautizos – comuniones), ni al derroche de dinero para una comida de ponerse enfermos, el traje de papá, el modelito de mamá, el trajecito de la hermana, fotos, videos, recordatorios, puñetitas de recuerdo (pueden elegir entre imanes, llaveros, chapas, marcapáginas, recordatorios con foto y sin foto…). Nada que decir Jesús sobre esos gastos demenciales cuando tanta gente pasa necesidad. Nada de nada, y eso que solemos ir por la vida de solidarios Martínez.

Nada que decir Jesús. Nada. Y el cura menos, porque si se te ocurre decir algo de esto te saltan con que si no es de justicia que la familia celebra por todo lo alto el que Joaquinita haya comulgado por primera vez. Hombre, pues sí, pero que digo yo que qué mejor celebración que confesar la familia ya que parece que la cosa de la práctica religiosa la deben tener un poco descuidada. Pues acabas de liarla, porque como Dios es misericordioso y el papa Fancisco no digamos, no vas a venir tú hablando de confesión o de condiciones para acercarse a comulgar, si Maruchi García sabe de buena tinta, se lo tiene oído a su amiga Vicky, que Jesús daría la comunión a todos sin importarle nada de nada.

A ver, que esto no es lo de cada familia, que afortunadamente priman las sensatas y de buena fe, pero esto nos lo encontramos cada lunes y cada martes. Ahí es cuando te quedas con las ganas de soltar que vale, que haremos las cosas tal y como las haría Jesús: porque en el evangelio no se ve más que una primera –y última- comunión, solo a los apóstoles que eran adultos y en el curso de una cena normal…

En fin… que a callar y sonreír… y nada, doña Maruchi, que pasen un feliz día.

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El día en que Rafela y don Jesús lloraron juntos

 Tendría sus cosas, pero llegaba la semana santa y don Jesús se dejaba el pellejo para atender las dos parroquias. Decía que era párroco de dos pueblos y que quería celebrar la pascua con las dos comunidades. No era nada sencillo. La mañana del jueves, comuniones a los enfermos en los dos pueblos. Por la tarde, oficios de la cena en uno y luego en el otro. Hora santa en cada lugar. Laudes el viernes en los dos pueblos, más todo lo demás repetido y cambiando de localidad varias veces: oficios en uno y luego en otro, viacrucis aquí y allá y procesiones en cada lugar.
Durante el viacrucis Rafaela lo miraba. La verdad es que entre los dos había una fluida relación aunque se peleasen con frecuencia. La pobre no hacía más que preguntarse cómo aguantaría ese hombre, porque intentó llevarle alguna cosa a media tarde y la rechazó al ser día de ayuno.La verdad es que aguantó bien todo lo del jueves, y eso que después de la hora santa se quedó hasta muy tarde en la iglesia. Pero claro, madrugar el viernes y esa paliza, y encima lo que quedaba el sábado, las dos vigilias, era como para echarse a temblar.Por eso Rafaela, tras los oficios del viernes, se fue decidida a su casa y allá, encerrada en la cocina, fue urdiendo su plan. Sin decir nada a nadie, calladita cual difunta, a su mole mole, el plan iba saliendo adelante. Cosa suya que a nadie importaba.

Regresó don Jesús al pueblo tras celebrar los oficios del viernes santo en la parroquia de al lado ya por segunda vez. Le quedaban aún el viacrucis y la procesión con el Cristo en el pueblo de Rafaela y aún más tarde lo mismo en la otra localidad. Rafaela, y de eso se dio cuenta el cura, desapareció a media procesión. Pero era tan imprevisible, tan suya, tan de arrebatos, que a lo más que llegó el párroco fue a pensar que qué era lo que en esa ocasión habría hecho mal para que la buena de Rafaela decidiera ausentarse. En fin, cosas de ella, ya se le pasará.

Fue acabar la procesión y sentase al volante para recorrer sin pausa los ocho kilómetros que le separaban de la próxima celebración. Con lo que no contaba don Jesús era con encontrarse un coche atravesado en el camino que tomaba como atajo para evitar el centro del pueblo. Junto al coche, Rafaela, y sobre el capó un plato con torrijas y un vaso de café con leche bien cargadito de azúcar y hasta con su chorrito de brandy.

¡Rafela! Quita ese coche de ahí que llego tarde. No, don Jesús, no. Tiene una cara que no puede más y hasta me ha parecido que se mareaba un poco en el viacrucis. Usted no puede aguantar sin comer nada. Así que o se toma ahora mismo un par de torrijas y el café o no se mueve de aquí se ponga como se ponga. Que una cosa es el ayuno y otra que ande usted hoy como anda y encima sin poder tomar nada. Dios no se lo tendrá en cuenta, y si lo hiciere, le dice que fue cosa de Rafaela que le hizo un chantaje, que me pida a mí las cuentas.

La verdad es que don Jesús reconoció que no podía más y se zampó las tres torrijas con su vasito de café y el añadido que le levantaron un poco la tensión. Me ha contado un pajarito que mientras daba cuenta del refrigerio, se le deslizaban unas lágrimas por sus ojeras de cansancio. El mismo pajarito afirma que Rafaela le acompañaba con la suyas.

Me hubiera gustado servirle mejor, en casa… pero es viernes santo y quizá muchos no lo hubieran entendido. Mejor aquí, en el camino, sin nadie…

Aquella tarde, sin más testigos que el sobrino de Rafaela, el chófer, se dieron un fuerte abrazo. Que acabe bien el viernes, don Jesús. Dios te lo pague, Rafaela…

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Chinos, muchos; pandas, pocos

Así lo contaba un guía de turismo en Shangai explicando las paradojas de la China comunista: “Si matas chino, cárcel; si matas oso panda, pena de muerte. Fácil. Chinos, muchos; pandas, pocos.”

Cuando estamos aun recordando la jornada por la vida que celebrábamos ayer, me han venido a la cabeza las palabras de aquel guía. Como también el estremecimiento que me produce alguna vez que he visto abrir un noticiario televisivo con la noticia de la muerte de un lince ibérico.

Tenemos tan trastocados los valores que no es que consideremos al animal a la misma altura que el hombre, y aquel famoso proyecto gran simio lo demuestra, sino que hoy importa más cualquier bichejo que un ser humano.

Toquen ustedes un huevo de cigüeña. Atrévanse a soltar una pedrada a un lagarto común. No digamos si matan un lince ibérico. Sin embargo pueden abortar con total impunidad. Más de ciento diez mil abortos anuales en España. No pasa nada. Tres huevos de águila imperial destrozados serían portada en todos los diarios del país y muy posiblemente protagonistas de especiales de la prensa del corazón y las más prestigiosas tertulias del hígado, que a nada que te descuides concluirán que el autor de tamaña barbaridad será inequívocamente fascista e incluso muy probablemente del Opus.

Los valores trastocados. Por supuesto que hay que cuidar la naturaleza, tanto que hasta el papa Francisco nos lo va a recordar en una casi inminente encíclica. ¿Pero sería mucho pedir que al hombre lo considerásemos al menos al nivel del águila perdicera o el quebrantahuesos? ¿No habría manera de dar al ser humano el mismo grado de protección que a la mariposa isabelina? Todavía recordamos algunos las famosas curvas de Aranjuez, que dejaron un semillero de muertos, y cuyo trazado respondía a la imperiosa necesidad de respetar a las mariposas del Regajal.

Para cualquier actuación que toque aunque sea de refilón el medio ambiente, se piden informes e incluso informes contradictorios de impacto ambiental. Para un aborto basta que la gestante no lo desee o que un médico apunte la probabilidad de algún tipo de malformación, para que se haga sin problemas con apenas un informe rápido de un supuesto experto que vete a saber si encima no estará conchabado para cobrar por cada informe favorable. Por cierto, si en una ecografía se viese que mamá lince está gestando un lincito con alguna malformación ¿se provocaría un aborto?

Al final no te queda más remedio que acordarte del chinito: “chinos muchos, pandas pocos” y comprender que en el fondo “humanos muchos, osos pardos pocos”, y que en consecuencia actuamos.

Uno, pobre de mí, aprendió que un ser humano vale infinitamente más que cualquier bichejo por guapo que sea. Pues no. Por lo visto no. Recuerdo hace años una noticia que decía que “ante la llegada a las costas de Canadá de un barco con inmigrantes chinos, una gran parte de los canadienses apremia a su Gobierno para que expulse a 132 inmigrantes ilegales chinos y, al mismo tiempo, pugna por adoptar a la perra que trajeron en el barco”.

Definitivamente se nos ha ido la olla.

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