¿Me apunto a una secta?

Ayer, en un comentario, alguien me preguntaba por los Testigos de Jehová. Si son una secta, sus creencias, sus ritos.

No es fácil en unas líneas responder a todas estas cuestiones. Para ello seguro que en internet se pueden encontrar mil cosas. Pero sí me sirve la sugerencia para decir algunas cosas.

El hombre, digan lo que digan, es por naturaleza religioso. Y para eso me bastan la historia y la cultura. Desde Sumer hasta Madrid, desde las primeras civilizaciones a la sociedad tecnificada, no se entiende una cultura sin sus hondas raíces religiosas. Y sin la referencia a lo trascendente no hay forma de entender pero nada de nada. No somos nosotros mismos.

Lo que sí se da en amplios sectores sociales es el rechazo a lo que se llaman las religiones “oficiales”. Y se hace con argumentos siempre repetidos: la incoherencia de los dirigentes religiosos y unos preceptos y principios que ya no son de la época actual. Tienen su parte de razón. Siempre hay que renovarse, pero no la suficiente como para negar la validez de toda experiencia religiosa institucionalizada.

Lo que sí ocurre es que al abandonar la práctica religiosa “oficial” mucha gente se queda insegura o vacía, y busca otras experiencias de algún modo trascendentes que le llenen un extraño hueco en lo más hondo.

Una posibilidad es la de intentar otra religión o una secta, que aportan, frente al anonimato de una gran sociedad religiosa, la cercanía de un grupo más personal. Pero es curioso que se rechace una jerarquía católica, por ejemplo, y se caiga en manos de unos dirigentes normalmente mucho más fundamentalistas. Y se dice no a los diez mandamientos y a los preceptos de la iglesia para acabar rechazando de forma completamente irracional por ejemplo una transfusión se sangre o comer carne de cerdo, que, curiosamente, nos parecen algo normal.

Y hay también mucha gente que se “libera” del hecho religioso, lo ataca, lo denigra y luego es incapaz de vivir sin la consulta al vidente, el horóscopo, el amuleto y el conjuro contra el mal fario. Realmente, penoso.

Vamos a reconocer que tenemos sed y necesidad de Dios. Y que cuando se deja de creer en dios uno acaba creyendo en cualquier cosa. Y vamos a reconocer también que esa fe necesita institucionalizarse y concretarse en una religión determinada. Hay grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo, islam. Otras son de tipo politeísta, aunque siempre con matices: budismo, hinduismo… y todas sus variantes. Y por supuesto mil sectas, destructivas, alienantes, peores que la peor droga.

Claro que el catolicismo tiene sus puntos oscuros. Claro que la historia nos enseña que una fe encarnada en hombres da frutos no siempre deseables. Por supuesto que los cristianos hoy, curas, religiosos o laicos no somos perfectos. Pero vivimos una fe de dos mil años, capaz de haber regalado lo mejor de su cultura y su espíritu a Europa y al mundo, capaz de haber predicado el amor en todo el mundo, que hoy sostiene los proyectos sociales y de evangelización más ambiciosos al igual que hizo en su pasado.

Yo, con todos mis defectos, creo en la iglesia. En la misma de Teresa de Jesús, de Francisco de Asís, de Teresa de Calcuta, de Monseñor Romero. En la misma de Consuelo., la sacristana entregada de toda una vida, de María, que ya ha perdonado al asesino de su hijo, de Puri, feliz en su monasterio cisterciense, de Javi y Pilar, que cada domingo acuden a misa con sus hijos y trabajan en una ONG que realiza proyectos en África.

¿Apuntarse a una secta? Yo me quedo con lo mío. Y si conociéramos de verdad la iglesia, no nos íbamos ni locos. Seguro.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a ¿Me apunto a una secta?

  1. Raul dijo:

    Nada mas escribo para agradecer esta buena reflexión que escribes.
    Raúl

  2. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !
    Amo a mi Señor, a mi iglesia, que es de todos ya lo sé, pero es que El ha tocado mi corazón y ha despertado los sueños enterrados en mis raíces humanas desde el principio del mundo. El es el pulso del universo y siempre está viniendo desde el fondo del tiempo, ha deslumbrado mi corazón y ante tanta maravilla me inclino para decirle: Tú eres el rey de mis territorios, eres mi camino, mi luz, la causa de mi alegría, la razón de mi existir, el sentido de mi vida, mi brújula, mi horizonte, mi ideal, mi plenitud y mi consumación. Sin El no hay nada para mí y con El todo lo tengo.
    Así que no me apunto a nada que me aleje de lo que más amo; más sin caer en fundamentalismos, comparto con otras religiones aquellos principios comunes, creencias e ideales espirituales y ciertas leyes universales; lejos dejo las comparaciones y más cerca el ser complementarios.
    Que vivimos tiempos en que el "yo creo" se ha convertido en "yo creo?" es una realidad, así que resulta muy interesante el tener conocimientos generales sobre las religiones del mundo, el saber identificar a las sectas y modalidades personales, en mi caso particular me sirve para lograr un buen ambiente, para entendernos, para compartir, el fin nos une.. así que a vivir en armonía y en paz, que si se puede !!
    Y como cada país tiene su historia, los vientos por estos horizontes no son de buen augurio, el consuelo y refugio es el tener una iglesia sólida y firme!!
    Dios te bendiga y de luz a tu andar por la vida !
    Con afecto,
    Betsi.

  3. luzia dijo:

    Hoy por casualidad, encontre su espacio. y simplemente darle las Gracias por poner los puntos sobre la i.
    Ojala a todos los hermanos y hermanas del mundo, les llegara la luz a su corazon y no cerraran las ventanas y echaran las cortinas de su alma HACIA NUESTRO PADRE.
     
    Agradecerte ahora como hermano en Cristo, tus palabras.
     
    QUE DIOS ESTE EN TU CORAZON. ( creo firmemente que es el mejor deseo para el mundo).
     
    UN ABRAZO DE TU HERMANA EN CRISTO.

  4. David dijo:

    Por no creer en Dios no tienes por qué apuntarte en una secta. El hombre es un ser de creencas y de religión. Pero..
     
    Pregunto:
    ¿Por qué una religión ha de institucionalizarse? En la institucionalización se produce el aplastamiento de la minoría y la anulación del aporte personal que cada persona puede aportar.
     
    ¿Qué es eso de que si no se cree en Dios, se cree en cualquier cosa? Eso es incierto. Yo no necesito a Dios para afirmar mi vida, y no estoy en ninguna secta ni consulto los horóscopos ni videntes.
     
    ¿Es ilógico comer carne o rechazar una transfusión?, claro, si eres católico, lo ves muy ilógico. Yo, curiosamente, veo igual de ilógico que unos cuantos rechacen el uso del preservativo o se nieguen a aceptar el derecho de matrimonio entre homosexuales, y que casualidad que yo no sea católico. Recordemos, son CREENCIAS. Usted habla con cierto aire absolutista de creencias que son totalmente relativas y subjetivas.
     
    Mi hueco transcendental está lleno sin un Dios, sin ninguna secta y sin ningún mago. Mis creencias no se basan en un reflejo de mí en el más allá, el relleno de mi hueco simplemente se siente y no necesita explicación escrita ni filosófica. Lo que a mi me llena es absolutamente todo lo que me rodea y forma parte de mí, no una realidad aislada que no he visto nunca, que nunca la veré y en la cual tampoco tengo interés en conocer.
     
    No trate como sectario a los que no creen en Dios, porque para mí es el mayor insulto que puedo recibir.
     
    Con afecto,
    David

Los comentarios están cerrados.