Un verano en paz

Me parece que ya va siendo hora de escribir de nuevo. Lo primero, para agradecer los mensajes de aliento y ánimo que me habéis hecho llegar desde que decidí cerrar por unos días.
Estoy viviendo un verano un tanto "raro". Mis recuerdos de los últimos años están ligados a las fiestas patronales de mis pueblos y al enorme jaleo que todo ello producía: novenas, procesiones, fiesta, devoción popular… E incluso pienso en lo que eran mis pueblos en verano. Pueblos de sierra madrileña en los que la población se multiplicaba y donde todo era un no parar.
Este verano está siendo todo lo contrario. Madrid ha quedado semi vacío, como siempre. En mi barracón prefabricado se llegan a alcanzar los 43º por las tardes. Algunos días hemos estado en misa tan sólo tres o cuatro personas. Y poco más.
Pero descubro posibilidades nuevas.
Mantenemos el despacho abierto. Cada tarde. Y siempre viene alguien. Es el momento de mantener conversaciones lentas, sin prisas. Algunas confesiones impresionantes. Y la misa.. tan solitaria, es una delicia de paz y serenidad. Al acabar cada día hasta nos quedamos en la puerta charlando sin necesidad de correr.
Es verdad que se van haciendo cosillas para el próximo curso, pero poco más.
Ya se han recogido los restos del rastrillo parroquial. E incluso hemos adquirido la imagen de la Virgen que presidirá ese nuevo templo que si Dios quiere comenzaremos este curso.
Pero la mayor delicia es estar en la iglesia tantos ratos solo. Poder preparar la misa sin correr. Leer con paz. Rezar sin urgencioas. Y celebrar. celebrar siempre a Dios que está entre nosotros.
En estos días de verano no dejo la comunicación con la gente a través del correo electrónico. Y me agrada saber de tantos que desde su lugar de vacaciones hacen llegar su saludo e incluso mandan unas fotos que son pura envidia. Siempre juntos.
Y también me sorprende la asistencia a la misa dominical. Madrid vacío. Y de repente empieza a aparecer gente y el templo se llena. Pepe nos está prestando domingo a domingo el servicio de su guitarra y su buenísimo hacer. Y jamás nos han faltado lectores, colaboradores.. Es fantástico.
Gente que se asoma al blog me pide oraciones y manda sus palabras de amistad. Todos estáis en mi pequeña parroquia. Todos en torno al altar. Todos en torno a Jesús.
 
 
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2 respuestas a Un verano en paz

  1. Bego y Roberto dijo:

    Bienvenido de nuevo al nuevo curso. Ya termina el verano y empiezan de nuevo las carreras, los problemas cotidianos. Espero que tengas las pilas llenas ya que este promete ser un curso lleno de trabajo para tí, con la construcción del nuevo Templo. Supervisar obras, y atender a tus feligreses y demas quehaceres en el obispado. Un fuerte abrazo de este amigo.
    De nuevo bienvenido.
     

  2. Betsi dijo:

     
    ¡¡ Bendiciones Jorge !!
     
    Hay un tiempo justo para todo, de alas de libertad prestas a Vivir la vida que si el espíritu vive es por la Vida, y
    en un volar de aves tímidas asoman esas ansiadas pausas, salpicadas de gotas de esperanza, de arcoris
    renovadores, de buscar la paz con el alma en las alturas al contemplar la figura de Cristo, de encontrarse en el
    silencio junto a ese Dios del hombre enamorado por Cristo el Amigo, sintiendo abiertos los cielos sin ausencias
    ni soledades.. Gracias por compartir esa pequeña parroquia que sin importarle su tamaño engrandece a Dios y que ese calor
    agobiante nos llega a lugares lejanos, en soplo cálido de amor, de esperanza, que Dios está presente entre
    nosotros.El tiempo vuela como las aves y los días sumarán momentos de alegría hasta dejar lejanos todos los apuros…
    que el esfuerzo vale la pena y si es en unión, bendito seas Jesús !!
    Dios bendiga tu trabajo, te prodigue de cuidados y gracias… vamos que te lo mereces !!!
     
    Con afecto,Betsi.
     

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