“Condescender”

Debe ser que con los años uno se hace mayor, o debe ser que se resigna. En fin, que tanto da. Viene esto a cuento de las cosas que uno va descubriendo en su quehacer diario y también de las cosas que aprendes a ver distintas cuando hablas con la gente y te cuenta sus cosas.
Al final lo que estoy empezando a tener claro es que el mayor desprendimiento, el más doloroso, es renunciar a esas manías pequeñas pero que se han convertido en algo imprescindible para vivir.
Vamos a poner ejemplos. Oportunidad de incorporarse al grupo de X que se reúne por las tardes. Oh fatalidad. Hora de la novela. Manía primera: yo es que no me puedo pasar sin la novela. Habría que ir a ver a tu amigo Fulanito, que no está bien. Vale, pero este fin de semana hay fútbol, y el martes baloncesto. A ver si se te va a ocurrir quedar para el día que corre Alonso. Manía segunda.
Tendríamos que colaborar más en Caritas. Sí, pero a ver si salen las cuentas, porque no vamos a quitar el canal de pago ni a dejar la cena fuera de los viernes. Y ya sabes que yo los sábados no me levanto antes de… o me acuesto después de… o resulta que…
Toda la vida queriendo ser libres y nos hemos convertido en esclavos de las propias manías.
me gustaría ofrecer como regalo a todos el verbo "condescender", que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa: "Acomodarse por bondad al gusto y voluntad de alguien". En román paladino, así entre nosotros, condescender es algo así como hacerse libre de manías para saber poner la voluntad al servicio de algo que merezca la pena. Uno se hace condescendiente con el prójimo, aunque le cueste alguna cena. Y condescendiente con los amigos enfermos, aun a costa de un partido interesante. Y condescendiente con su parroquia y su formación, y esa colaboración que le piden, aunque la novela no pueda seguirse diariamente.
El mayor desprendimiento del evangelio yo creo que es el de saber desprenderse uno de sí mismo, relativizar sus pequeñas o grandes manías y aprender ese complejo arte de ponerse al servicio de.
Un sacerdote amigo mío, en una ocasión, ante un grupo de sacerdotes a los que daba una charla decía: "como humanos que somos, a cada uno se nos puede conceder el derecho de disfrutar de tres o cuatro manías. Más, evidentemente, no".
¿Cómo andas de manías? ¿Te basta con tres o cuatro? ¿Sabes condescender?
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a “Condescender”

  1. Lucia dijo:

    Pues tienes toda la razón, me quedo con tu significado mejor que con el de la real academia.
    Pero  a ver quién se lo dice al que lo está pasando, si no quiere oir.
    Yo por el momento lo que hago es hacerlo, condesciendo a lo que siento que hay que condescender porque merece la pena, porque es útil para alguien más que para mi nada más. Y bueno, hasta esto choca y te miran con ojos de sorpresa, pero no importa, y  no importa lo que hagan los demás, cada uno tiene su verdad y hay que respetarla; eso si, el que sienta que es mejor compartir tu vida por Amor, que ver la vida pasar "cómodamente" ¡QUE LO HAGA Y SIN VERGÜENZAS! Además, nada hacemos solos, siempre está Dios apoyándonos, porque por nosotros solos… poca cosa lograríamos.
    QDTB
      

  2. Betsi dijo:

     
    Bendiciones Jorge !!
     
    Mi gran manía consiste en ponerme al servicio de: quien me necesite, no importa en que remoto lugar del planeta esté, .. me cuesta decir "no" y me la paso negociando con el día y la noche para que se extiendan un poco más.. no soy condescendiente conmigo misma.. ni con mis bolsillos, por nada del mundo es un sacrificio, cambio sonrisas por plumas para mis alas de libertad. Hay tantas carencias y problemas que aunque no nos hieran en forma directa nos afectan por cualquier lado. La vida de muchos seres se ven amenazadas por mil necesidades y mil angustias. Es tiempo de sacudir la pereza ante el mundo doliente, no se puede vivir de espalda al sufrimiento humano.
     
    ENSEÑANOS A AMAR
     
    Señor, enséñanos a amar, a aquellos que no tienen quien los ame. Hay millones de seres humanos, tus hijos y nuestros hermanos, que mueren de hambre sin haberlo merecido, que mueren de sed,  sin haber hecho nada para morir de sed, que no te conocen,  sin ser culpables de esta ignorancia. Señor, no permitas que vivamos felices  y satisfechos en nuestro pequeño mundo. Haznos entender  la angustia de la miseria universal y líbranos de nuestro yo, ciego y solitario. Ésta es nuestra ardiente oración.
     
     
    Con afecto,Betsi.
     

  3. Esperanza dijo:

    ¿lES LLAMAMOS MANIAS¿ yo creo que es algo peor, son adicciones, de una mania es "facil desprenderse" pero de una adiccion es casi imposible; nos hemos hecho de un edonismo impresionante, nos convencemos que no podemos hacer aquello que significa un poco de atencion, ni siquiera sacrificio con muchisima facilidad, y nos quedamos tan felices aburriendonos delante del televisor o con la conviccion de que "a mi edad ya no puedo" esa soy yo. ¿Como se supera este estado?

Los comentarios están cerrados.