Ovación y puerta grande

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Pero ovación de las de gala. Ahí es nada. Esta mañana he celebrado misa en una de las parroquias donde fui párroco. Entre los años 1987 y 1996. Se celebran ahora los veinticinco años de la creación de la parroquia y ha sido un detalle invitarnos a los que estuvimos a su servicio durante estos años.

En la homilía he querido evocar aquellos años de trabajo pastoral. Y sobre todo he tenido que decir que esta no es la parroquia a la que fui enviado. Porque yo fui a una parroquia con casitas bajas y gallinas en la calle. Gitanos y cabra. Barrizales y chatarra. En la parroquia  a la que fui no había ni un local donde celebrar la misa. Tanto que comenzamos en una sala prestada por una parroquia vecina. Cuando conseguimos un bajo de apenas doscientos metros para toda la acción pastoral y social, nos pareció el mayor lujo. Y no he visto yo un bajo mejor aprovechado: templo, salón de ancianos, cine para niños, biblioteca, lavadora y secadora a servicio de los que no tenían nada en casa. Hicimos de todo. No teníamos nada. Sólo ilusión. Pero esa a raudales. Cuando me fui el año 1996 se estaba terminando este templo que ahora veis. Y del barrio qué voy a contar. Remodelación, bloques de viviendas de las caras caras y adosados. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

He dado las gracias a toda la comunidad y especialmente a su párroco. Y les he dicho que aunque prácticamente no he vuelto a ir por allí -todos tenemos nuestras tareas- les quiero de corazón y están en mi vida muy dentro. Y que jamás perdieran la ilusión por un barrio mejor y una comunidad que llevara la presencia de Cristo a todos. Jo. Qué corte. Ha sido acabar y la gente se ha volcado en un aplauso. Lo dicho en el título. Ovación de gala.

A la salida de misa me he ido con el párroco a la entrada del templo. Y ahí he tenido la oportunidad de saludar a tanta gente conocida. Besos, abrazos, recuerdos, mimos, cariño. Todo. Es decir, que en términos taurinos, hemos acabado saliendo por la puerta grande.

Tengo grandes recuerdos de esta parroquia. Y hoy he revivido muchas cosas. Y claro, os lo quería contar. 

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7 respuestas a Ovación y puerta grande

  1. rosalia dijo:

    Buenas noches Jorge(de profesión cura).
    Me alegra muchísimo que hayas podido celebrar esa Misa, recordar viejos tiempos a veces hace feliz al que como tú explicas, hizo llegar a ese lugar el mensaje de Cristo cuando más falta hacía. No dudo que la gente estuviera tan contenta al verte después de tanto tiempo, porque es esa la clase de gente que nunca olvida al que los ayudó, los amó y disfrutó con su compañía.
    Gracias por contarlo aquí. A mí me has dado una alegría.
    Un fuerte abrazo.

  2. Betsi dijo:

    Felicitaciones Jorge !!Grandiosa muestra de afecto y reconocimiento a tu labor humanitaria. Vale la pena seguir a Jesús !!!  Fuiste ordenado en el espíritu del sacerdocio de Jesús para donarte a la comunidad eclesial. El mensaje que proclamas es sólo uno: el amor de Dios a la humanidad entera, con todas sus bellas facetas reveladas en la Sagrada Escritura. Eres mediador entre la divinidad y los creyentes. Invitas a seguir libremente a Jesús, con fe y esperanza, caminando con él hacia el Padre, por el camino seguro del amor !!El Señor te bendiga y te guarde.. te muestre su rostro y te dé la paz !!Con afecto,Betsi.

  3. Soqui dijo:

    No sabes cómo me alegro Jorge, bueno, seguro que si lo sabes pero me apetece decírtelo
    Lo que cuentas me ha recordado mucho al local que teníamos aquí cuando yo empecé a ir a mi parroquia y a conocer a mi gente, a mis amig@s, a mi comunidad, a los que volví a ver ayer después de casi tres meses….. aunque algun@s, l@s más, me habían hecho una visita
     
    Me alegro mucho de ese encuentro estoy segura de que te tuvo que emocionar
     
    Besos, abrazos y gracias por compartirlo
    Soqui
     
     

  4. Edel dijo:

    Qué bonito debe de ser poner en marcha un proyecto y comprobar cómo ha dado sus frutos. ¡Emocionante! La ovación te la merecías porque con un pequeño local y el trabajo en equipo conseguisteis transformar y mejorar el barrio. Ya me gustaría a mí, dentro de unos años, volver la vista atrás y tener la sensación de haber mejorado algo a mi alrededor…
    ¡Gracias por tu visita al blog! Pásate siempre que quieras 🙂
    Besotes

  5. Hari dijo:

    Al leer el título de la entrada pensé que hablarías de una corrida de toros y estaba a punto de abstenerme a leer,-ya sabes que opino sobre ellas  😦 pobres toros,- Me he alegrado muchísmo al comprobar que no era así y que se trataba de un reencuentro con amigos, hermanos en la fe… Me alegro mucho de esos momentos vividos, de los momentos compartidos y  recuerdos comunes con tu anterior parroquia.
     
    El camino que vamos haciendo se va forjando a través de los momentos que vivimos con los demás, con las huellas que nos dejan…
     
    Mil besos y gracias por tu huella en mi corazón.
    (Hari)
     
    Ps. Jorge. estoy hasta las trancas. Ni un minuto tengo…  😦

  6. P dijo:

    El que siembra, recoge; aunque tengan que pasar muchos años.
    Me alegra que hayas pasado un buen rato con tus antiguos feligreses. Son estas cosas de la vida lo que nos levantan la moral de vez en cuando, que nunca viene mal…
    Un abrazo.

  7. Embruxo dijo:

    eso es porque eres mala persona
    SI YA LO DECÍA YO!!!

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