¿Sabéis que yo fui fraile?

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Sí. Agustino. De los del Monasterio del Escorial, donde me formé e hice mis votos. Allí entré con mis dieciocho años y de allí salí ordenado sacerdote para incorporarme a las tareas que los superiores quisieron buenamente encomendarme.

Desde el primer día me dedicaron –feliz yo- al ministerio estrictamente pastoral, y muy concretamente parroquial. Primero seis años como vicario parroquial. Luego otros nueve como párroco. Eso como tarea primordial, porque un servidor a la vez hizo casi de todo: profesor de religión y de teología, coordinador provincial de pastoral y responsable de pastoral de un colegio de 2.300 alumnos, superior de una comunidad, director espiritual de un colegio mayor, subprior y administrador de la casa provincial… Y seguro que se me olvidan más cosas.

Pero lo que siempre me ha entusiasmado ha sido lo de ser cura, y cura de parroquia. Tanto que en esa tarea nunca he visto límites. Pero tanto que a la vez me llegó a suponer un fuerte conflicto interior. La vida de parroquia, si se la toma uno en serio, como todo, absorbe tiempo y energías. Es la parroquia, son los encuentros diocesanos, las reuniones de sacerdotes, el estar, sobre todo estar. Y yo me daba cuenta de que mi vida de comunidad cada vez era más escasa. Apenas podía rezar con la comunidad, comer algunos días y cenar nunca, ya que generalmente cuando yo llegaba a casa era tardísimo. El convento se estaba convirtiendo en poco más que una simple residencia.

Así que decidí plantearme las cosas en serio y ver por dónde tirar. O dejar el ministerio parroquial, o al menos suavizarlo mucho, o abandonar la orden religiosa y pasar al clero diocesano. Tiempo de rezar y discernir. De consultar con personas de toda confianza, tanto sacerdotes como religiosos y laicos. Pero esa especie de doble vida no era una situación honrada para mí.

La decisión, ya sabéis, fue la de incorporarme al clero diocesano de Madrid. Tanto el obispo que me acogió entre sus sacerdotes, como mi superior religioso me ayudaron mucho desde el respeto y la comprensión. Y ya hace trece años que dejé el convento.

¿Por qué os lo cuento hoy? Porque ayer estuve charlando con un antiguo compañero y he ido recordando cosas. Son recuerdos gratos. Fui muy feliz entre los frailes. Y la memoria de esos años no puede ser más dichosa. Pero llegó un momento en que se me hacía duro tratar de hacer compatible todo y creo que fue lo mejor.

Hoy soy feliz como cura. La vida parroquial me entusiasma. Ayer bautizos y misa. Hoy más misas y más gente. Muchas cosas por hacer. Todas las ilusiones del mundo. Y el gozo de estar en la parroquia repartiendo el pan y la Palabra, regalando el perdón de Dios.

Lo que más miedo me daba al principio de dejar el convento era lo de convertirme en amo de casa. Jamás había lavado ni planchado, jamás la compra ni hacerme la comida. Pero bueno, recuerdo que me dije: “a ver, Jorge, guisar lo hace media humanidad y de toda condición. No vas a ser el más inútil de los mortales. Seguro que te las apañas…” Lo de guisar lo solucioné con el libro de Simone Ortega, a quien Dios premie su ayuda. Lo de lavar y planchar con unas clases de urgencia de un par de señoras de buena voluntad. Lo de vivir la fe en la parroquia, con la ayuda de Dios y de la gente. La soledad… ya existía en el convento.

Hoy cura. Desde el recuerdo a mis agustinos, y con mi gratitud por todo lo que me dieron, feliz de ser cura. Muy feliz. Y ellos lo saben porque seguimos en contacto.

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14 respuestas a ¿Sabéis que yo fui fraile?

  1. o dijo:

    Interesante, y siempre muy agradable al leer.Un saludo

  2. Ana dijo:

    Bienveniso de tus vacaciones. Supongo que habrán sido maravillosas. Saludos y gracias por visitarme en mi blogAna

  3. Myrian dijo:

    Un Currículun realmente extraordinario Jorge, una vocación sublime y amor a Dios y a la gente, nos has escrito algo muy bonito y ya veo que eres un cura "todo terreno". Yo todavía estoy un poco aturdida por los últimos acontecimientos, a ver si me voy centrando poco a poco. Lo que más me maravilla de ti, que estás encantado y feliz de ser cura, siempre lo dices y eso de haber encontrado el camino es algo muy grande ¿No?. Por cierto ¿ Sabes que mi suegro ya fallecido, también fué fraile? Después lo dejó y se casó, pero siempre fué un hombre muy religioso y de Misa diaria, nunca se apartó de la Iglesia. Un abrazo y bienvenido a tu casa. Y muchas gracias Jorge por tu oración.

  4. Prados dijo:

    Me ha gustado la historia y de los grandes cargos (aunque sé que se necesitan), escogiste la sencillez. Debió ser duro escoger, pero qué bueno que encontraste tu camino y eres feliz. Me alegro. ¡Qué bonito lo de los globos de Capadoccia!, me imaginé hasta el silencio. Un abrazo.

  5. Betsi dijo:

    Comparto tu felicidad Jorge !!Ademàs, feliz yo que en mi primera salida por internet, luego de un "clic" en la palabra "Padre", entrè a la casa virtual de un cura de parroquia. En la vida real, en un container -congelador en invierno, horno en verano- un cura humilde, entregado y con mucha ilusiòn avanzaba y superaba todos los obstàculos, en el camino presentados, para levantar el centro parroquial que ya està casi terminado.El sacerdote es siervo de Cristo, en el sentido de que su existencia, configurada ontológicamente con Cristo, asume un carácter esencialmente relacional: el está en Cristo, para Cristo y con Cristo al servicio de los hombres. Precisamente porque pertenece a Cristo, el sacerdote está radicalmente al servicio de los hombres: es ministro de su salvación, de su felicidad, de su auténtica liberación, madurando, en esta asunción progresiva de la voluntad de Cristo, en la oración, en el está "unido de corazón" con Él. Esta es por tanto la condición imprescindible de todo anuncio, que conlleva la participación en el ofrecimiento sacramental de la Eucaristía y la obediencia dócil a la Iglesia. El santo cura de Ars repetìa a menudo con làgrimas en los ojos: "Què miedo da ser sacerdte!". Y añadia: "¡Què lamentable es un sacerdote cuando celebra la Misa como un hecho ordinario! ¡Què desgraciado es un sacerdote sin vida interior"!.Jorge, tienes una misiòn de gran responsabilidad, que Dios y la Virgen te protejan !!Betsi.*…*

  6. Hari dijo:

    Amar el pasado es una forma de Agradecer el Presente.¡Felicidades, Jorge!.Mil besos y Abrazo con todo mi Cariño.Hari

  7. Blanca dijo:

    Varías veces has dicho que pasaste por los Agustinos en el Escorial. Yo pensaba que estuviste en una primera fase de Colegio Apostólico o de Postulante. No hace mucho, como el mundo es un pañuelo, unas Religiosas, me invitaron a comer y en la mesa se hablaron muchas cosas, son de las de la Beata Mogas, y se habló de Madrid y de ti…Casualidad, dije conocerte virtualmente….Y ellas aludieron a que habías sido Agustino. Yo pensé que en la primera fase que hago en este comentario….Te comprendo porque hay puntos de mi vida que coinciden con los tuyos….entre otros que a mí también me enseñó a cocinar SIMONE ORTEGA…Buena cocinera, y guardo el libro lleno de manchas de grasa por estar mucho en la cocina y viejo por usarlo desde hace mucos años….je, je….Te felicito porque fuiste fiel al la llamada del Señor y te mantienes lleno de entusiasmo. La misma fuerza vocacional que te llevó al Convento, te hizo replantearte tu vocación cuando optaste pasarte al Clero Secular, donde estás dándote a tope a los demás, en la parroquia, real y virtual…En Vida Nueva, leí no hace mucho un artículo muy bueno de la Vida Religiosa, y entre otras cosas me fijé en que los religiosos, a veces al llegar la edad de jubilación se olvidaban de que eran religiosos, para vivir como jubilados….De Hotel en el convento, pero…Nada de comunidad, todos por libre, y hasta enemistados….Triste realidad, pero yo lo estoy viendo en algunos casos concretos…Tu caso no es ese. No has llegado a la jubilación, pero creo que no te van a dejar jubilarte tus feligreses….La libertad de disponer de todo tu tiempo sin más “Constituciones” que el Evangelio. Empleas tu libertad en darte a tiempo y a destiempo a todos sin cansarte: Parroquia, con todas las actividades que requiere….Pensando inaugurar en breve el nuevo templo parroquial, con salones para todo, y dando vida a todas las actividades sin olvidar los viajes de los que nos has hecho partícipes de tus recuerdos….Tu Comunidad es el Pueblo de Dios que forman tus feligreses reales y virtuales. Sigues teniendo contacto amistoso con los Agustinos, a los que debes mucho, porque tu formación se ve que es de ellos, siempre pones textos de San Agustín cuando quieres apoyarte en un texto de un Maestro de categoría en la vida de fe ¡¡Gracias por compartir tus memorias con nosotros!!. Un abrazohttp://corrientita.iespana.es/

  8. Imagine.. dijo:

    Jorge..que más puedo decir después de leer todos los comentarios?…pués eso, que me alegro mucho de saberme entre tus amigos, que doy gracias a Dios de haberte conocido y que pido diariamente al Señor te bendiga y te de fuerzas para continuar con su obra en este mundo….Un abrazo amigo……Lola.

  9. Embruxo dijo:

    y ahora bloguero¿que más quieres? ;)un abrazo y bienvenido.

  10. Lupe dijo:

    Pues pienso que no debe ser nada facil , en los tiempos que corren ,asi que me alegro mucho de haberte conocido a traves de la red.Admiro a la gente que vive en total coherencia con lo que siente y piensa, aunque sea diferente a la mia y tu transmites prtecisamente eso , honestidad, con tu fe ……UN FUERTE ABRAZO DE UNA CREYENTE; PERO QUE VA POCO A LA IGLESIA… (será porque no he encontrado curas como tú)

  11. Carmen dijo:

    Da gusto leerte, unas veces por que haces pensar, siempre por lo que compartes y hoy por la alegría que trasmite leer tu felicidad.Un fuerte abrazoP.D. [veo que eso de cocinero antes que fraile… no siempre se cumple 🙂 ]

  12. Carmeta dijo:

    Hola Jorge, me gustaria saber las diferencias que hay entre un Cura y un Fraile",ya que nos cuentas esto …pues me viene al pelo preguntarte.Saludos viajero.Carmen

  13. MariaIsabel dijo:

    Jorge que alegria siento desde que regresaste no habia podido volver a entrar en tu espacio ,,, y es me que hace falta de verdad que transmites algo tan especial y mira que no solamente a mi me sucede. Todas esas alegrias tuyas son mias tambien igual tus enseñanzas tendriamos muchos muchas más catolicos su huibesen no se cuanta cantidad de personas como tú. Estas en mis oraciones para que Dios nos permita seguir a tu lado y a muchas personas más. Abrazos

  14. Sanjua dijo:

    Se siente la felicidad con que relata cada cambio que fue haciendo en su vida y a cada paso el resultado que fue obteniendo hasta llegar a lo que usted deceaba el ser cura de su parroquia en hora buena padre es un aliciente para nosotros (aunque este muy lejos) el tener un cura como usted, llevando la palabra de DIOS diariamente. Muchas felicidades reciba un fuerte abrazo de una creyende que va poco a misa,pero que tiene a DIOS presente en cada instante de su vida.

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