Ser tonto o hacerse el idem

Porque no tiene nada que ver. Una cosa es que alguien no se entere de lo que pasa, y otra muy distinta que se haga el tonto. En la parroquia eso de hacerse el tonto siempre dio resultados espectaculares.

Hay gente que va por la vida como si el resto de la humanidad fuéramos bobos integrales. Un día antes de inaugurar la parroquia me llamó la secretaria de alguien que había confirmado su presencia en la misa para que le disculpara, ya que se encontraba muy enfermo. Cosas de la vida. Cuando recibí la llamada un servidor estaba en un acto oficial al que había sido invitado y a diez metros de mí el supuesto enfermo con su copa de vino en la mano. Lo que pasa es que en esa ocasión no me corté un pelo. Le saludé amablemente y le dije: ya sé que no te encuentras bien, pero tranquilo, que la salud es lo primero.

De estas, todos los días: disculpa que no te llame para ese café, pero llevo días que no he podido ni salir de casa por la gripe. Unas horas antes alguien me había dicho: qué bien está Fulanita, ayer tomamos un café juntos. O el que te dice en cuanto pasen un par de semanas y tenga la casa a punto quiero que seas el primero en conocerla y comer con nosotros. Lo que no sabe es que ya te has enterado de que lleva una semana invitando a gente a comer y cenar. O el que te llama para decirte que no puede acudir a la reunión de la parroquia porque está a tope de trabajo en la oficina, y media hora más tarde te llaman de la oficina a ver si está Fulano que no ha ido a trabajar porque tenía que acabar unas cosas en la parroquia. O la Zutanita, que te dora la píldora diciendo que está feliz con la marcha de la parroquia cuando sabes que te pone verde por las esquinas, porque siempre hay alguien que al final lo dice: ¿qué le has hecho a la Zutanita que anda despotricando de vosotros por todas partes? O Perengano, a quien confiaste algo semi privado y corriendo se lo soltó a Mengánez. Claro que el bobo de Mengánez te dice: ya me enteré… me lo contó Perengano.

A mí me da igual que me inviten a comer o no, que me llamen o me dejen de llamar, que respondan a una invitación de la parroquia o no lo hagan. Lo que me cuesta más es eso de tener que hacerme el tonto. Porque al final te acabas enterando de casi todo.

Dígame que no puede venir a la inauguración de la parroquia, pero no me mienta. Dime que no estás conforme con la parroquia o no digas nada. No necesito que me invites a comer, pero no te disculpes con falsos pretextos. No me es fundamental el café, sí lo son la sinceridad y el respeto.

Me hago el tonto muchas veces, y no siempre respondo ante la falsedad como hice con aquel que me encontré con la copa en la mano. Cuando me sueltan una trola o una disculpa falsa pues eso: tranquilo, no pasa nada, no te preocupes. Pero eso no quiere decir que no me dé cuenta o que no tome nota. Ante una trola, una disculpa falsa, una indiscreción manifiesta… la posible confianza se esfuma.

No he nacido para la escuela diplomática. Hay gente que tiene el don de besarte y regalar la mejor de sus sonrisas mientras te apuñala. Un servidor no sabe hacerlo. Esto sí, esto no.

En la parroquia me hago el tonto muchas veces, que siempre es salida educada y evita enfrentamientos innecesarios. Pero sólo me lo hago.

Y en internet lo mismo…

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7 respuestas a Ser tonto o hacerse el idem

  1. Myrian dijo:

    En tu parroquia y en todas Jorge, es la vida y las hipocresias forman parte de ella lamentablemente. Y en Internet lo mismo. Pero la mentira cae por su propio peso y no conducen absolutamente a nada, pues el que no quiere ir que no vaya y no pasa nada. Así de claro. A veces cuando en el trabajo tenemos que hacer más tarea de la normal, también me pasa, hablo con el personal a ver quien está "disponible "para trabajar un poco más y resulta que unos tienen consulta, otros, motivos familiares….y al final unos están en el café y otros en la piscina…..y siempre se entera uno¡ Qué pena que a veces tiene trabajo el que menos lo merece, con lo poco que hay, así que al final siempre vamos los mismos, cosa que tampoco me importa, al contrario, dando gracias a Dios de tener trabajo. De cualquier forma, nos guste o no, siempre es mejor decir la verdad y uno se siente mucho mejor. Y las puñaladas también sabemos de sobra por donde vienen y porque. Como también sabemos y admitimos que no somos perfectos ni uno mismo, ni los demás. Conocemos y nos conocen. En resumen: tolerancia y claridad. Saludos.

  2. Pepa dijo:

    Creo que es algo que se aprende con los años. Bueno, se aprende a quedar como "más" tonto si cabe, Algo tan estupendo como es la comunicación, el charlar con la gente intercambiar pareceres. deviene en imposible, porque nunca sabes por dónde va a salir el interlocutor. Es triste, pero si qieres evitarlo, hay que renunciar. Y eso es malo, y duele. Se va reduciendo el campo y acabas charlando con el Único que no ta traiciona nunca. ¡Que se le va a hacer!.

  3. Embruxo dijo:

    No me es fundamental el café, si lo es la sinceridad y el respeto.Y en internet lo mismo…(me quedo con esto, y el que tenga oídos que oiga, que diría uno que yo me sé)un abrazo

  4. - extrem dijo:

    Decia mi abuelo que no hay cura tonto…

  5. Blanca dijo:

    Saludos, amigo: Nuevamente leyéndote para acto seguido dejarte unas palabras para agradecerte las tuyas.Como siempre, veo que ocurre algo parecido en todos los sitios…Yo tampoco nací para diplomática y soy de las personas que llama PAN al pan y VINO al vino…No valgo para “Igual te llamo”…Que no es ni sí, ni no, ni todo lo contrario…: Quedar bien, para luego hacer lo que me convenga…“A ver cuando tomamos un café “es un dicho muy popular en mi tierra para decir algo sin comprometerse y si necesitan distraerse te llaman y si tienen algo mejor, te olvidan…” Todo lo que convenga, sin “pillarse los dedos” para dejar la puerta abierta por si algún día necesitan algo…No deja de ser egoísmo e hipocresía…Un abrazo.http://corrientita.iespana.es/

  6. Betsi dijo:

    En la vida real, hay mucha gente que miente para quedar bien, para evitar problemas o para conseguir beneficios. Hay quienes prometen algo que después no están dispuestos a cumplir, y estas falsas promesas también son mentiras. Además, la mentira lleva a otros vicios como la falta de honradez o de fidelidad.El camino de la mentira nunca lleva a Dios y, si uno quiere amar a Dios, debe decir siempre la verdad, aunque le cueste graves sufrimientos o aun la vida. Un hombre sincero es un hombre luminoso. La verdad es luz y la mentira es oscuridad del alma."El verdadero hombre inteligente, es el que aparenta ser un tonto, delante de un tonto que aparenta ser inteligente".Betsi. 

  7. JOSÉ dijo:

    Uffffff, JORGE,mal alojo en el VATICANO,la diplomacia más antigua…feliz sábado. un fuerte abrazo.

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