Se deja la misa y luego pasa lo que pasa

Si es que no falla. Me da igual Pedro que María, Juan que Laura. Historias mil veces repetidas. Primera comunión, luego confirmación, grupo de jóvenes en la parroquia… Hoy, con sus treinta y tantos se sienten lejos de la Iglesia. Les queda, dicen, una ética, unos valores, una ligera inquietud por temas sociales. Y nada más.

¿Qué pasó? Pues que empezaron a hacer pereza con la misa dominical. Un día dejaron de ir, y quizá no se sintieron muy bien. Luego más veces. Finalmente uno se acostumbra. Y no vuelve a pisar la iglesia. La fe se va haciendo tibia, Cristo deviene de Dios en profeta, se pierde la referencia trascendente y nos quedamos en que lo importante es ser buena persona y hacer un favor si podemos. Todo esto aderezado, evidentemente, con eso de que algo tiene que haber, y que para ser como esas que van a misa y luego son los peores, mejor no vamos.

La eucaristía no es una cosa más. Cuando todo el mundo cita el concilio, mejor aún el espíritu del concilio para todo, y tantas veces traído por los pelos, quiero destacar lo que literalmente dice sobre la liturgia y más especialmente la misa:

“La liturgia es la cumbre a la cual tiende toda la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza”. (SC 10)

“La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG 11)

“Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, al propio Cristo, nuestra Pascua” (PO 5).

Esto dice el Concilio. Literalmente. Querer hacer depender la vida cristiana de otra cosa es engañar y engañarse.

¿Y los pobres? Lea de nuevo: “todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía”. El amor a los pobres se nutre en la Eucaristía.

Madre Teresa y sus monjas, ¿harían lo que hacen sin su misa diaria y su adoración constante al Santísimo? Bien sabemos que no. Es así. Lo dice el concilio.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vivir en cristiano. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Se deja la misa y luego pasa lo que pasa

  1. Ana dijo:

    La misa es el hilo consuctor hacia Dios. Es una cuerda que no debemos soltar o al final no encontraremos el camino.
    Felices dias
    Ana

  2. Maria Luisa dijo:

    El alejamiento de la celebración Eucarística, el no dar gracias y gloria a Dios, conlleva a la degradación del Dios Vivo en un falso dios-objeto imaginado por el pensamiento humano , como muy bien lo expresas tú Jorge , cuando hablas de pereza dominical, acostumbramiento , abandono y empobrecimiento de la Fe.
    Desde hace más de dos mil años, la Iglesia es la cuna en la que María sigue colocando a Jesús ,quien se nos entrega en la Eucaristía, en la adoración y contemplación, para robustecer la fe adormecida, incrementar la esperanza y hacer más activo el Amor, de todos los miembros del pueblo de Dios. Oremos en esta Navidad por el “Regreso a casa” de los que se olvidaron que Jesús sigue esperándolos en el Sagrario: Un fuerte abrazo:María Luisa

  3. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La Eucaristía es el corazón de la Iglesia, el misterio más sublime de la fe católica, el punto más alto de unión con el Señor al que el alma puede aspirar. Es la presencia del mismo Cristo en medio de nosotros y con nosotros.
    En la misa se hace palpable el amor infinito de Jesús a los hombres y sigue actualizando el gran milagro de la Encarnación. En la consagración de la misa se renueva el gran prodigio del Emmanuel, “Dios con nosotros”. Y en la comunión nos unimos al Dios Omnipotente, hecho pan por nosotros.

    A todos:
    Qué más podemos pedir? Jesús nos está esperando para fortalecer nuestra amistad con El, porque quiere bendecimos mucho más de lo que podemos pedir o imaginar . “En El están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia” (Col 2,3).

    Que Jesús, el Rey de Reyes y el amigo que nunca falla, les bendiga y les aumente su fe y amor. Y que María los guíe, como la estrella de Belén, para que encuentren a Jesús en la Eucaristía y lo amen con todo su corazón.

    Betsi.

  4. Myrian dijo:

    Todo cristiano necesita alimentarse continuamente de la Palabra que brota de las fuentes de la Iglesia, de la misma forma que también alimentamos el cuerpo todos los días. De otra forma uno se va abandonando, se pierde la costumbre y comenzamos a decir buscando una justificación que para ser bueno no hace falta ir a Misa, que esto y lo otro, vamos fabricando un Dios a nuestra medida , segun nos interesa y eso no es así. Lo digo por propia experiencia, gracias a Dios que he vuelto al redil. Saludos.

Los comentarios están cerrados.