El chiringuito

Pefabricado donde funcionó la parroquia durante diez años

 

 

 

 

 

 

 

Así denominaba un servidor al prefabricado que nos sirvió de parroquia durante más de diez años. Era todo: templo, despacho, sacristía, aulas, cuarto de estar… Absolutamente todo.

Anoche se lo llevaron por fin. Su triste destino, el desguace. Algunos sacerdotes encargados de novísimas parroquias vinieron a verlo. Nadie lo quiso. Nos decían, incluso, que cómo habíamos podido estar ahí tanto tiempo y en esas condiciones. Me lo van a decir a mí. Más de cuatro años sin otro sitio donde estar.

Hoy, cuando he visto de nuevo el solar vacío, me han venido todos los recuerdos a la vez. La toma de posesión como párroco, arropado por no más de cincuenta personas, la mitad de las cuales había traído un servidor. La vidilla que conseguimos meter entre esas cuatro paredes. Los momentos gozosos que los hubo y en abundancia. Pero también el dolor de ver aquella vez ¿recordáis? el sagrario profanado.

Un pobre prefabricado que acogió durante años y años el nacimiento de dos parroquias, ya que aquí lo recibimos proveniente de una primera. No sé su futuro. Para iniciar otra parroquia ya sé que no. Ha quedado viejo y en pobres condiciones y nadie lo quiere para sí. Posiblemente acabe sus días convertido en viejo almacén para guardar lo inservible, o transformado en un montón de chatarra vendida al peso.

Esta mañana, cuando he visto su hueco, algo se me ha removido muy adentro. En ese chiringuito había fe, vida, ilusiones, futuro, oración, fraternidad, olor a incienso, lágrimas… Hoy es nada.

En el solar que ocupó queda apenas una cruz que lo recuerda. Y supongo que no por mucho tiempo. Después…

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5 respuestas a El chiringuito

  1. Ana dijo:

    Al menos ahora tienes tu parroquia, y ves que todo funciona. Peor hubiera sido continuar en esas condiciones de por vida.
    Comprendo que te de pena, pero el cambio ha sido para bien.
    Saludos
    Ana

  2. mjesusandes dijo:

    Como todo Jorge, como todo en la vida. Vamos quemando etapas y sin darnos cuenta la vida pasa. Y hay cosas que inevitablemente van quedando para el recuerdo..¡Y parece que fué ayer!! En verdad son trozos de nuestra propia vida, a mi también me emociona ver el sencillo barracón, pero ¡tan grande!! Un abrazo.

  3. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La ilusión y la alegría por construir una iglesia Viva, bien lo describías en la frase que, bajo la foto del prefabricado, nos daba la bienvenida a los que llegábamos a tu casita virtual: “Mi parroquia. Y la tuya, si quieres. No importa el edificio. Me importa más lo que entre todos podamos construir dentro”.

    En el pobre prefabricado se gestó una parroquia que está haciendo historia. Como toda madre, dio toda de sí, para el bien de sus hijos. En su seno, en la oscuridad de la noche, profanaron las sagradas formas consagradas, que de rodillas y bañado en lágrimas, con inmenso amor, una a una fuiste recogiendo. Lo que has vivido está grabado y sellado en el fondo de tu corazòn, es historia individual y comunitaria que continúa creciendo bajo el amparo de Nuestro Dios y de la Santìsima Virgen María.

    En este mes celebro un año más visitando tu parroquia virtual, suman cinco. En ella encontramos un cálido hogar, una escuela, un punto de encuentro, un despertar a la vida, una caricia de Dios, una invitación a ser católicos de verdad.

    Va mi cariño en ese prefabricado, me cobijó como una madre !!
    Abrazos,
    Betsi.

  4. Maria Luisa dijo:

    Vamos cerrando etapas para abrir otras.El Chiringuito cerró las suyas para dar nacimiento a nuevas parroquias. ¿Quién podrá olvidarlo? Sus historias quedarán en la memoria colectiva y al recordarlos brotarán sentimientos de gratitud y añoranza.
    Es la historia del progreso……!!!! Abrazos.

  5. Fernando dijo:

    Pues si hubiera sabido antes que lo iban a desguazar, te hubiera propuesto que me lo dejaran a mí… Estamos buscando y buscando y no encontramos nada asequible.
    Hubiera sido un buen lugar dónde comenzar, por fín, nuestra actividad. Y más is viene de donde viene.
    Pero en fin, que en otra ocasión…

    Que Dios os bendiga.

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