Acatamos y punto

Las cofradías sevillanas de semana santa han sido tradicionalmente de hombres. Cosas de la historia o del vaya usted a saber. Pero los tiempos cambian y hacía tiempo que las mujeres pedían participar en ellas. Normal.

Cambiar las cosas siempre cuesta. Supongo que la tradición de siglos marcaba a estas hermandades y que el ir admitiendo mujeres habrá sido un proceso costoso. Hace ya algunos años el hoy emérito cardenal de Sevilla, Fr. Carlos Amigo Vallejo, recomendó que las mujeres fueran aceptadas como hermanas en estas piadosas asociaciones. De hecho desde 1987 poco a poco se han ido incorporando sin mayores problemas.

Quedaban sólo tres cofradías que a día de hoy siguieran sin admitir mujeres: El Silencio, la Quinta Angustia y el Santo Entierro. Supongo que la historia pesaba mucho, ya que por ejemplo la Hermandad del Silencio fue fundada en 1340 y siete siglos de usos no se cambian en dos días. Pues bien, el actual arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo, ha publicado un decreto en el que no recomienda, sino que IMPONE POR DECRETO que en todas las cofradías sevillanas sean admitidas las mujeres.

¿Cuál ha sido la declaración de estas asociaciones? Pues así ha respondido el hermano mayor de la Quinta Angustia: “Acatamos el decreto y punto”.

Tengo que quitarme el sombrero por Don Manuel Losada, porque ha sabido responder ante el decreto del arzobispo como un católico de bien: ¿Qué lo manda el arzobispo? Acatamos y punto.

Esto, que debería ser lo normal, triste es que devenga en noticioso. Porque desgraciadamente en la iglesia lo de obedecer nos cuesta. Tanto que hemos aprendido a buscar mil subterfugios para hacer lo que nos salga del palio. Que si la conciencia es primero, que si la obediencia responsable, que si la obediencia dialogada, que hay que respetar la autonomía de cada grupo, que quién es el obispo para imponer por decreto, que la libertad, que yo sé lo que me pide Cristo de forma personal y comunitaria, que yo obedezco en lo que creo que debo obedecer… En definitiva, que servidor –o servidora, no se me piquen- va a hacer EXACTAMENTE su santísima voluntad por encima de sugerencias, normas, decretos o mandatos.

Por eso me quito el sombrero, bien los clericales teja o bonete, o los laicos gorra, visera, boina, hongo, de copa, canotier, calañés, salacot o borsalino. Así se hace, Don Manuel. Ante un decreto del obispo, se acata y punto.

Gracias por su magnífica lección de humildad en estos tiempos de listillos. Se acata y punto. De Madrid a Sevilla, ole…

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4 respuestas a Acatamos y punto

  1. Ana dijo:

    Pues es lo que hay que hacer, adaptarse a los tiempos sin ofender a nadie.
    Saludos
    Ana

  2. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La fe y la obediencia son dos virtudes esenciales para encauzar bien todo lo que viene a través de la autoridad que se debe respetar y querer. El que pretende ser siempre autónomo e independiente en sus criterios se convierte a la larga en un tirano y termina siendo esclavo de sus propios argumentos.

    Cuando el Señor nos habla del amor, pone al lado los mandamientos: mandato y obediencia. Ese es el marco del amor para todas las personas. El mundo que se opone a Dios quiere separar el amor de la obediencia. Como si amor fuera escaparse, romper, liberarse y no la atadura buena que da libertad y nos hace felices: el compromiso.

    La obediencia es como una autopista espiritual por donde podemos correr mucho más rápidamente que por otros caminos y, sobre todo, con seguridad.

    A Don Manuel Losada, gracias y felicitaciones.
    Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

  3. mjesusandes dijo:

    Pues hay cosas que las mujeres al día de hoy no pueden ser, por ejemplo sacerdotes……y yo lo respeto pues si la Iglesia lo ve así por algo será pero no lo entiendo muy bien cuando se dice que hay que ir con los tiempos…a mi me encanta ver mujeres trabajando en profesiones que antes era impensable o imposible, mineras, soldadoras etc., lo de las Cofradías me parece bien que así sea, pero hay una cosa en que nunca nos podremos comparar con los hombres aunque a mi me pese y es que no tenemos la misma fuerza física que ellos ante determinados trabajos y llevar un trono en una proccesión no me parece que sea fácil para nosotras debido al mucho peso que hay que llevar sobre los hombros y bien sabe Dios que a mi me encantaría ser tan fuerte como ellos, pero la realidad es que no lo soy. En fin Jorge, es verdad que nos cuesta obedecer y D. Manuel Losada ha sido todo un ejemplo de buen cristiano ante el decreto del Arzobispo. Acatar las ordenes sin dar más vueltas al asunto. Admirable. Saludos.

  4. embruxo dijo:

    y más teniendo en cuenta la posibilidad de que Jesús fuese una mujer, y si no mira mira lo que me han mandado jajajajaj

    Aparte de que
    Jesucristo fuera natural de Vitoria,
    ya que era ‘Dios y hombre a-la-ves’, se estudian con detenimiento las
    siguientes opciones:

    Hay tres buenas razones para creer que Jesús era negro:

    1) Llamaba a todo el mundo ‘hermano’.

    2) Le gustaba el Gospel y

    3) No pudo conseguir un juicio justo.

    Pero también hay tres buenas razones para creer
    que era italiano:

    1) Se metió en el ‘negocio’ de su padre.

    2) Vivió en casa de sus padres hasta los 33 años y

    3) Estaba seguro
    de que su madre era virgen, y su madre estaba segura de que su hijo era Dios.

    También tenemos tres buenos argumentos para
    decir que Jesús era californiano:

    1) Llevaba el pelo largo.

    2) Iba descalzo todo el día y

    3) Empezó una nueva religión.

    O tres buenas razones para creer que era irlandés:

    1) Nunca se casó.

    2) Siempre
    andaba contando cuentos.

    3) Le
    gustaba la naturaleza.

    Pero la evidencia más importante de todas, es que hay tres pruebas de que
    Jesús era…..

    ¡¡¡¡UNA MUJER !!!!

    1) Tuvo que improvisar una comida para alimentar a una multitud
    que vino sin avisar.

    2) Intentó hacer llegar su mensaje a un puñado de hombres que ‘no
    lo pillaron’.

    3) Incluso después de morir tuvo que levantarse porque quedaba
    mucho trabajo por hacer.

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