Compromisos evaluables (o marear la perdiz)

Compromisos evaluables. Que se puedan pesar y medir. Es muy sencillito, quizá por eso es tan molesto.

Ejemplos. Ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar. Confesar cada x tiempo. Dedicar un porcentaje X de ingresos netos a los pobres. Comprometer tantas horas semanales a Caritas. Rezar el oficio divino completo cada día. Consagrar tanto tiempo diario a la oración. Este tipo de compromisos son los que se pueden pesar y medir. Son los compromisos incómodos, por concretitos. Porque si tú decides libremente dedicar tanto a los pobres y no lo das pues la cosa está clara. Y si marcas tiempos de oración y no se cumplen pues estás fallando.

Por eso mucha gente opta por compromisos grandilocuentes imposibles de evaluar ni de exigir, y así se quedan tan felices sin hacer nada. Más ejemplos: convertir el corazón en casa abierta a todos, profundizar en el perdón generoso y universal, ser imagen ante los demás de Cristo entregado por todos, hacer de la vida entera una alabanza al creador, seguir a Cristo en radicalidad permanente. Todo esto se adereza con eso tan manido de hacer las cosas no porque estén mandadas sino cuando te salgan de dentro y el cóctel es perfecto. A ver quén evalúa tal asunto.

Pero esto pasa en todos los órdenes de la vida. Uno puede comprometerse con un partido político echando horas en secretaría, dando mítines, pegando carteles, aportando dinero. O puede limitarse a decir que lo importante es llevar las ideas en el corazón y sentir el partido como parte de su vida. Muy bonito. Pero completamente ineficaz.

O llega el momento de repartir tareas domésticas en casa y uno puede encargarse de la compra, la lavadora, la limpieza, sacar la basura, la plancha, bricolaje casero o recados varios. O puede decir que lo importante es sentir el hogar como casa de todos donde el amor sea la base y la colaboración su enseña. Sí, sí. Pero en definitiva, ¿te encargas de la compra, la limpieza, los platos, la plancha…? Lo importante es que lo que hagas no sea por imposición, sino porque te salga de las entretelas. Ya. O sea, que si no te sale de dentro los platos sin fregar. Me lo temía.

Por eso siempre me gusta hablar de compromisos evaluables. En la iglesia, los partidos políticos, las asociaciones, el hogar. En lo que sea.

Porque el resto es soltar palabras tan solemnes como huecas. Vamos, marear la perdiz.

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5 respuestas a Compromisos evaluables (o marear la perdiz)

  1. Ana dijo:

    Pues eso, merear la perdiz, buscando siempre exscusas.
    Chao
    Ana

  2. Blanca dijo:

    Hay mucha vanidad hasta en eso….Gente que no suelta un € y luego cacarean de que colaboran económicamente en todo…
    La conciencia de cada uno es lo que nos dice la verdad de nuestro compartir cristiano, pero los que marean la perdiz, muchas veces no se acuerdan de que son cristianos y se sienten más normales que “Los que van todos los días a la iglesia”, llamándoles beatos, y otros calificativos.
    Un abrazo

  3. Myrian dijo:

    Que verdad tan grande Jorge, cuantas veces damos opiniones, yo hago, yo digo, pero ni hago ni digo..servidora, no es que sea ningun modelo a imitar, todo lo contrario, tengo demasiados fallos, pero si me engancho a un compromiso procuro ser coherente con lo que considero mi obligación, verdad es que apenas hago nada aparte de mi trabajo y mi pobre colaboración en muy pocas cosas, ni te imaginas lo que me cuesta donar sangre por ejemplo, pero se que mi obligación es DAR después de recibir tanto y allí estoy como un clavo y no veas el disgusto que me llevo si por cualquier nimiedad no puedo, que a veces pasa, los órganos también están donados, pero para eso tengo que morir… Los Primeros Viernes, un día me invitaron y desde entonces jamás he fallado, con frío o con nieve, da lo mismo y es allí donde os recuerdo en mis rezos y muy feliz porque ese día que debe de ser el único lo hago sin prisas de ningun tipo porque es por la noche. El trabajo del hogar me toca de lleno porque a mis dos hombres les tengo muy mimados y mal educados en ese sentido, participan lo menos posible, aunque algo les cae por sorpresa…creo que siempre podemos hacer algo más por los demás de lo que hacemos, es que nos hacemos cómodos, yo la primera. En fin, mareamos demasiado la perdiz y eso no vale, hay que mojarse, obras son amores y no buenas razones . Me parece que lo importante no es llevar las ideas en el corazón, lo importante es llevarlas a la práctica, actuar y moverse en algun sentido. Una muy buena entrada. Saludos.

  4. pepa dijo:

    Pero bueno ¿Tú qué quieres? ¿Coherencia? ¿Responsabilidad? Eso ya no se lleva. Como bien dices, lo que hoy luce son las palabras grandilocuentes; las teorías, cuanto más generales, mejor. Y para ello uno se empapa de palabras bellas, puestas de sol, amor universal… Gracias, Jorge : Por antiguo, por cristiano.

  5. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    Los compromisos han perdido su valor por el prurito de darle importancia a la “realización” personal. Cada uno está pendiente de sus “logros” individuales y quieren que los demás “bailen” en torno a sus proyectos.

    La prédica de la Iglesia está dirigida a motivar al hombre para que sea fiel a sus compromisos, luchando por alcanzar las virtudes necesarias, con la ayuda de la gracia de Dios que nunca le va a faltar.

    Un comprometido sin resultados evaluables, es simplemente, un oportunista de turno.

    Saludos de mi ángel y saludos a tu ángel.
    Betsi.

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