Tuve hambre y me disteis de comer

Dos semanas ya con el despacho abierto para atender a tantas familias en necesidad como tenemos en el entorno. Los problemas, muchos. Las necesidades, todas.

Por eso lo primero es un rato de charla, interesarse por la situación de cada familia, ver cómo echar una mano.

Cada familia, un drama. Los nombres son inventados, la problemática muy real.

Juan y María, inmigrantes. Mayores. Sin trabajo, con una pequeña remuneración de algunas horas.

Luisa, separada, con una hija, y que ha acogido en casa a un amigo que acaba de salir de la cárcel.

Fátima, separada, con tres críos pequeñines.

Laura, separada, dos niños, el pequeño con discapacidad.

Rocío, con su marido y sus cuatro chavales, que viven de trampear con la chatarra.

Alguna de estas familias entró en la casa por el expeditivo método de la patada en la puerta.

Ayer la tarde no acababa. Tantas cosas. Alimentos, sí. Y más cosas que conseguir. Porque Laura, con sus dos niños, no tiene ni colchones en casa, ni un frigorífico. Rocío anda buscando una sillita para no ir cargada con el pequeño en brazos. Nos pedían una lavadora para una familia con cinco hijos. Fátima no tiene apenas ropa para los chiquitines. Y por todas partes aparecen recibos que no se pudieron pagar.

Algunas de estas personas vendrán al SOIE a ver si conseguimos algo de trabajo. Y tenemos que tomarnos en serio ese chavalillo con discapacidad. Tantas cosas…

Al acabar la tarde, cansados y satisfechos, todo a la vez, alguien me decía: “esto es agotador”. Le respondí: “has estado en misa esta mañana, ¿verdad? Pues recuerda el evangelio… eso de tuve hambre y me disteis de comer”.

Acabo de mandar un correo a los feligreses hablándoles de estas necesidades y de si podrían echarnos una mano. Son geniales. En unos minutos y ya están llegando las primeras respuestas.

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6 respuestas a Tuve hambre y me disteis de comer

  1. Blanca dijo:

    Saludos Jorge: En todos los sitios pasa lo mismo Cáritas desbordada y los problemas en aunmento… Que el Señor te bendiga por todo cuanto estás trabajando. Y que la gente siga respondiéndote tan bien.
    Un abrazo

  2. Ana dijo:

    No hay nada mas bonito que la gente desinteresadamente ayude de esa forma. Cáritas siempre está ahí, y eso no se dice. Se habla del dinero de las monjitas o de las chicas que profanaron una capilla. Pero lo bueno no vende, que se le va a hacer.
    Chao
    Ana

  3. Maribel dijo:

    Dios siempre mueve el corazón. Que alegría tan grande produce el trabajo por los demás. Me alegro que tu parroquia responda a las demandas que haces, es señal de que entre tus parroquianos se mueve el Espíritu.
    Bendiciones
    maribel

  4. Maria Luisa dijo:

    Que Dios te bendiga Jorge!Tú y tus colaboradores son el brazo extendido de Dios, que no abandona a sus pequeños.Es el signo evidente de la Providencia Divina que a través de sus fieles servidores, sigue multiplicando los panes, para dar de comer al hambriento.¡Felicitaciones! M.Luisa

  5. Myrian dijo:

    Me quedo con un nudo en la garganta leyendo esto Jorge, la situación que nos toca ver o vivir es tremenda, uno se siente impotente ante tanta avalancha, tantos casos marcados por la necesidad…y la Iglesia solucionando en sus posibilidades lo que es obligación de este gobierno que no mueve un dedo por ella…os felicito por todo ese trabajo que desarrollais en favor del más necesitado, que Dios os bendiga por tanto bien. Aquí estamos parecido, cada día más pobres, más falta de trabajo, más desesperación y los ricos cada día más ricos y muchas empresas también aunque no todas y bien que se aprovechan de la crisis. Saludos.

  6. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La parroquia de la Beata María Ana Mogas se ha convertido en un lugar donde, gracias al generoso servicio voluntario de todos, se realizan cada día las palabras de Jesús: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis” (Mt 25,35-36).

    Benedicto XVI
    “Queridos hermanos y amigos que aquí encontráis acogida, sabed que la Iglesia os ama profundamente y no os abandona, porque reconoce en el rostro de cada uno de vosotros el rostro de Cristo. Él quiso identificarse de forma totalmente particular con aquellos que se encuentran en la pobreza y en la indigencia”.

    Jorge, gracias por hacer del amor no solo una palabra o un sentimiento, sino una realidad concreta, que permite hacer entrar la luz de Dios en la vida de los hombres y de toda la comunidad.

    Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

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