¿Conversión o conversación? Anécdotas que hacen pensar

Pequeños fallos en las lecturas, pero que se las cargan. Ayer lunes, alguien leía en la misa de las 13 h. la primera lectura del día de Santiago apóstol, donde entre otras cosas se decía: “El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados”. Pues bien, una confusión, y el cambio de la palabra “conversión” por “conversación”.

Pues la verdad es que el cambio me dio para pensar. Porque la lectura proclamaba que Cristo, por su muerte y resurrección nos otorga la conversión y el perdón. La conversión es el cambio total de la vida para acoger la fe en Cristo y comenzar a vivir según sus mandatos. Es abandonar la antigua vida de pecado para vivir la vida nueva de los hijos de Dios.

Esto dice el Catecismo de la Iglesia católica:

1427 Jesús llama a la conversión. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc 1,15). En la predicación de la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todavía a Cristo y su Evangelio. Así, el Bautismo es el lugar principal de la conversión primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo (cf. Hch 2,38) se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisión de todos los pecados y el don de la vida nueva.

1428 Ahora bien, la llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida de los cristianos. Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que “recibe en su propio seno a los pecadores” y que siendo “santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación” (LG 8). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. Es el movimiento del “corazón contrito” (Sal 51,19), atraído y movido por la gracia (cf Jn 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf 1 Jn 4,10).

La conversión es un proceso, un reto, un cambio total que sólo puede realizarse plenamente con la gracia de Dios y que se sella o por el bautismo en un primer momento, o por la penitencia.

Yo creo que sin ser conscientes, nos pasa lo que a la persona que proclamaba la lectura: que nos creemos que Cristo no vino para la conversión, la gracia, el cambio de vida, los sacramentos –la CONVERSIÓN- sino para la CONVERSACIÓN, es decir, para que nos juntemos, tomemos café, hablemos de lo bonita que es la vida, la pena que nos dan los pobres y lo mala que es la JMJ. Y dentro de unos días, nos juntamos otra vez y seguimos la CONVERSACIÓN.

Mucha gente hay que o lee mal, o escucha mal, y se creen que ser cristiano es juntarse con unos amiguetes, tomar café, leer cuatro folletos y hablar de la importancia del proceso de maduración del yo, la autoestima, la paz cósmica y el 15-M (y lo mala que es la JMJ, eso siempre).

Han leído mal. Se lo estoy diciendo. Cristo dio su vida por el perdón y la conversión, no por la CONVERSACIÓN, que se parece, pero no es lo mismo.

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5 respuestas a ¿Conversión o conversación? Anécdotas que hacen pensar

  1. Walter dijo:

    Me gusta mucho, querido Jorge, tu comentario. Que no critica al lector(a) sino a todos los que, creyéndose lo contrario, son malos “escuchadores”.
    Y algo de eso hay en cada uno de nosotros…
    Gracias por todo. Rezo por tus intenciones.
    Un saludo.
    Walter.

  2. Myrian dijo:

    Eso es el pan de cada día, es fácil equivocarse pero los que leemos tenemos la obligación de hacerlo lo mejor que podamos, despacio y de forma lo más clara posible, que se nos entienda bien, pues una simple palabra es suficiente para cambiar el sentido de la lectura, no todo es ocupar el ambón sin más, lo importante es poner los cinco sentidos y tratar de transmitir lo que leemos a todos los que nos escuchan, vivir y sentir la Palabra y hacer esto extensible a los demás, es nuestra misión. El hecho de cambiar una simple palabra es suficiente para que aquello que queremos expresar se entienda totalmente al revés. Saludos y viva la JMJ, dará frutos ya lo verás.

  3. Maria Luisa dijo:

    La conversión no es un simple voluntarismo de quiénes “quieren” algo, sino el don de quienes descubren qué quiere Dios de ellos y deciden querer lo mismo, sabiendo que en la fragilidad del hombre obra el poder de Dios.Conversión y conversación no tienen nada en común ( a excepción de lo ortográfico) y no se covierte el que va contra lo ya instuído por Dios,sino que es un proceso que permite corregir el rumbo y dirigirlo al lugar perfecto , que es el lugar donde todos los días nos espera Jesús
    Un fuerte abrazo:María Luisa

  4. Blanca dijo:

    Muy buena entrada Jorge. A veces hay equivocaciones al leer que cambian el sentido de lo que quiere decir el texto…Ya verás como JMJ va a ser algo que no nos imaginamos…Oremos por ello y hagamos ambiente en donde podamos influir estos dias previos…
    Un abrazo y a convertinos!!
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. Betsi dijo:

    La conversión cristiana – Benedicto XVI
    “Convertirse significa creer que Jesús ‘se ha dado a sí mismo por mí’, muriendo en la cruz y resucitando, vive conmigo y en mi. Confiándome a la potencia de su perdón, dejándome tomar de la mano, puedo salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor”.

    “Conversaciones con Dios” – N. D. Walsch (nueva era)
    ” Estoy esperando a Dios. Prometió presentarse, como lo hizo en las dos Pascuas Pasadas, para iniciar otra conversación de un año. La tercera y última, por ahora (…) estoy convencido de que estos tres libros serán ampliamente leídos, examinados, analizados por su relevancia teológica y apasionadamente discutidos durante docenas de años”.

    Conversión cristiana es ir contracorriente, donde la “corriente” es el estilo de vida superficial, incoherente e ilusorio, que a menudo nos arrastra, nos domina y nos hace esclavos del mal o en todo caso prisioneros de la mediocridad moral.

    “Conviértanse porque ha llegado el Reino de los Cielos” (Mt 3,2)
    Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

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