El pecado de presunción (I)

Habla el catecismo de la Iglesia Católica que existen dos pecados contra la esperanza: la desesperación y la presunción. Sigue diciendo el catecismo: “Por la desesperación, el hombre deja de esperar de Dios su salvación personal, el auxilio para llegar a ella o el perdón de sus pecados. Se opone a la Bondad de Dios, a su Justicia —porque el Señor es fiel a sus promesas— y a su misericordia”. Es decir, desesperación es perder la confianza en la misericordia de Dios. Desesperado es aquel que proclama que para él no hay salvación, que jamás podrá obtener el perdón y la misericordia de Dios.

Pero quiero detenerme más bien en el otro pecado, por ser de total actualidad: la presunción. “Hay dos clases de presunción. O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito).” Voy a detenerme un poco más porque esto sí que está extendido. Y voy por partes.

Hoy se da mucho eso de la exaltación del propio yo: yo puedo, yo sé, yo conozco, yo puedo discernir, yo sé cómo avanzar, todo está en mi interior, soy capaz, puedo, comprendo, lo que necesito es armonizar mi yo, potenciar lo positivo, ser positivo, liberar mi interior. Se reduce la salvación a puro proceso psicológico personal, a una cierta búsqueda de un cierto equilibrio. La búsqueda de Dios, la entrega total a Dios viene compensada por una búsqueda del propio yo en la que puede subyacer el egoísmo más feroz. Y como se piensa que todo es fruto de las capacidades del hombre, se busca potenciarlas a base de cursos o métodos. Cuando creemos que todo depende de nosotros, se olvida o deja como algo circunstancial lo que es esencial: la gracia de Dios, que se nos da en la oración y los sacramentos. Cuánta gente conozco que llamándose católica ha ido reduciendo la praxis sacramental a su capricho, la misa a cuando de verdad apetece, ha olvidado lo que es una buena confesión y convertido la oración personal en puro ejercicio de relajación.

Vivimos de pura gracia de Dios. Por eso cuando alguien que se dice católico me dice que busca, que necesita a Dios, que siente necesidad de algo más alto, lo primero que le digo es que frecuente los sacramentos y que rece. Que vaya a misa cada domingo y si puede a diario. Que haga una buena confesión y que después se acerque al sacramento de la reconciliación de vez en cuando.  Que ore sin cesar, y ahí recomiendo hacerlo delante del Santísimo. De ahí surgirá todo. No falla.

Lo triste es ver a tanto católico para el que la misa es cuando de verdad te apetezca. La confesión algo superado. Que te dice que no hay tiempos de oración porque toda la vida ha de ser oración. Que olvida la práctica de la vida cristiana como nos ha enseñado siempre la Iglesia para refugiarse en la celebración de la piedra, la consciencia de la respiración interior, técnicas de relajación y los escritos de Pepito Pérez, que consisten en que la iglesia y el papa son malos y están equivocados y que uno para ser adulto tiene que hacer en todo exactamente lo que le venga en gana.

¿Qué queremos como católicos? ¿Ser santos? Pues entonces es claro: menos confiar en nosotros y más confiar en Cristo. Más sacramentos: eucaristía y penitencia. Horas ante el Sagrario. Y de ahí brotará tanto amor que estaremos al lado de los pobres no como algo teórico, sino dando la vida de verdad. Como la  beata Teresa de Calcuta, por ejemplo.

Seguiré otro día con la otra parte del pecado de presunción. Que también tiene mucha tela que cortar.

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10 respuestas a El pecado de presunción (I)

  1. Walter dijo:

    Pues esperamos aquí tus comentarios!
    Gracias por los que acabo de leer.
    Un abrazo,
    Walter.

  2. Inés María dijo:

    Gracias, Don Jorge!!!

    Sus posts ayudan en serio, son muy buenos…mil gracias!!!

    El de las provocaciones, de los frailes con hábito me gustó mucho y lo puse en mi FB, y como resultado… un broncon de aupa…!!! No importa… seguiré en la brecha si se trata de defender a la Iglesia, a Cristo…pero no por mi sino por Él!!!!

    Unidos en el Corazón de Cristo,

    Inés Mária

  3. Rafael dijo:

    Si que tiene tela que cortar. Y casi más peligrosa que la presunción del articulo 1º
    Decían cuando era yo pequeño y aun me acuerdo.
    ¿Quienes son los que se pierden!
    La respuesta era
    Los que desconfían de la misericordia de Dios; o locamente presumende ella.
    Bendito D. Antonio Camacho, el párroco de mi pueblo que me enseñó estas cosas
    Ya le veré.
    Esta matyeria es muy interesante y primordial.
    Me alegra mucho que la traiga a colación.
    Yo también lo hago saber en mis escritos.
    Si no se tiene en nada lo que es la relación con Dios, y solo es algo secundario en la vida de los hombres, estamos fuera más de lo que nos imaginamos.

  4. Es cierto que la mayoría de los católicos vamos a misa de manera irregular; a mí me pasa cuando estoy en mi país donde la inseguridad nos tiene aterrados, acostumbro a ir a misa dominical a las 8.00 de la mañana, pero hace años que padezco problemas de insomnio y cuando aparece alguna crisis no me despierto a tiempo, si pierdo la misa de la mañana ya no voy, pero desde el cursillo de cristiandad esta costumbre se ha convertido en un hábito y puedo darme cuenta que la iglesia se llena los domingos, entre semana ni siquiera la mitad, pero en Semana Santa pareciera que ya no cabe otra alma en la iglesia; pero muchos de esos católicos frecuentan a santeros, van a prácticas adivinatorias como lectura del tarot o el tabaco; es una simbiosis extraña, se cree en Dios, pero se quiere conocer el futuro sin confiar en lo que el Creador nos tiene reservado.

  5. Ana Azul dijo:

    Totalmente de acuerdo, pecamos de eso, yo, la primera. Saludos
    Ana

  6. Blanca dijo:

    « ¿Qué queremos como católicos? ¿Ser santos? Pues entonces es claro: menos confiar en nosotros y más confiar en Cristo.»
    La verdad es que los que hemos tenido la suerte de caer en este Blog por casualidad (¡¡Nada es por casualidad…!!),,,Estamos en enhorabuena, porque es una enseñanza que recibimos cada vez que entramos dejarte un saludo.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  7. Betsi dijo:

    Los pecados contra la esperanza arruinan el futuro de la humanidad.

    La sociedad contemporánea se ríe del pecado, vive de espalda a Dios y está ilusionada con el progreso donde tiene puesta muchas de sus esperanzas. Sin embargo, llega el momento de las desilusiones y no hay respuestas que sostenga esas expectaciones. Porque la verdadera esperanza del hombre sólo puede venir de Dios, de ese Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo

    La presunción nace del orgullo humano que desecha a Dios y se apoya exclusivamente en sus propios éxitos. Es el pecado de los arrogantes espirituales, de los prepotentes mandatarios, de los triunfadores yuppies, de las revoluciones totalitarias y del endiosamiento del progreso. Si aborrecemos la presunción y tenemos confianza en Dios y en los demás, construiremos una sociedad más saludable para todos.

    “Misteriosamente, el mismo Cristo, para erradicar del corazón del hombre el pecado de la presunción y manifestar al Padre una obediencia íntegra y filial, acepta… morir en una cruz”. (Pablo VI)

    Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

  8. ¡Vae Europa! Es ya proverbial y quien haya estado allí algún tiempo y contrastado el pensamiento predominante se habrá dado cuenta. En un plazo mínimo en el devenir de las naciónes, se dieron de baja en la Iglesia Luterana más de dos millones de personas. ¡Que son millones! y los que quedan (Salvando las tópicas excepciones) entienden el aborto como normal, y las relaciones sexuales como cada uno quiera. La corrupción es igual que en España, aunque guardan algo las apariencias, pero en cuestión de honradez para con los demás y sus empresas son mucho más seguras.
    Si Cristo se entregó a sí mismo, ¿que podemos hacer nosotros por Él? No hacemos nada. Ni se ora, ni se ayuna, ni nadie en la Iglesia católica se confiesa, nadie en las parroquias se lanza a dignificar su condición cristiana, dando a la presencia del Señor lo que este no solo merece sobradísimamente, sino que pasan por delante como pasan por delante de un bar o una tienda.

  9. Maria Luisa dijo:

    Tienes razón Jorge, aún queda mucha tela por cortar cuando nos referimos al pecado de presunción. Esto me remonta al Evangelio del domingo, Jesús narra la parábola de los dos hijos que envía a la viña destinada a diferenciar los dos grupos sociales de la época y uno de ellos para quiénes va destinada cometían pecado de presunción, ya que no sentían necesidad de ninguna conversión a Dios,porque ya que se creían los depositarios y administradores de las creencias religiosas del pueblo.Hoy son muchos los se inventan un Dios a su medida según les convenga,¿Causa? : Relativismo religioso.
    Feliz domingo: Un abrazo: María Luisa

  10. paula dijo:

    muchas gracias, este post me ha ayudado a comprender muchos cosas acerca de la gracia de dios y de su misericordia infinita.

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