Menos originales que El Corte Inglés

Ayer hablaba con Antonio. La Navidad que se acerca. Y una vez más esas cosas que todos llevamos escuchando desde niños. La Navidad fiesta del consumo, del derroche, de la hipocresía, del aguantar a los que ya no aguantamos, de sonrisas en la cena de empresa de cada año y en la ¿agradable? velada familiar. Fiesta de tirar dinero cuando hay tantos pobres que no tienen qué llevarse a la boca. Parece mentira que para festejar el nacimiento del niño Jesús en el pesebre haya que gastar de forma insultante.

Nada nuevo bajo el sol. Esto lo venimos escuchando todos desde niños. Ya se sabe. Octubre empieza con el turrón, noviembre con luces y adornos y diciembre es el mes de lamentarnos del consumismo de estas fechas. Año tras año.

No es obligatorio celebrar la Navidad. En absoluto. Por más que nos machaquen la cabeza con mensajes, villancicos, anuncios y la elegancia social del regalo. También nos machacan con la JMJ, San Valentín, la feria de Sevilla, la final de la Champions, el día del orgullo gay, la maratón popular, el 12 de octubre, y las vacaciones de verano. Pero como somos libres, uno celebra lo que quiere y se apunta a lo que le da la gana. ¿No somos maduros? ¿No somos gente con personalidad? Pues uno celebra o no celebra las cosas no por la tradición o por el impulso de la publicidad, sino porque le da o no le da la gana.

Y si no es obligatorio celebrar la Navidad, menos aún hacerlo como nos manda la publicidad. Aquí derrocha quien quiere o quien puede. En su sano ejercicio de libertad personal. Los habrá, creyentes o no, que celebren la Navidad haciendo ostentación de lo ricos que son, entre fastuosas comidas y regalos de ensueño, y los habrá que lo hagan cenando con los pobres o simplemente cenando en casa algo sencillo. Como todos somos diferentes y todos libres, pues cada cual hace lo que le parece.

La Iglesia cada año renueva su invitación a no caer en el derroche y el frenesí consumista. Acaba de llegarnos el material de Caritas para la campaña de Navidad con una frase destacada: “Vive sencillamente, para que otros sencillamente puedan vivir”. Este es el mensaje de la Iglesia en este tiempo. Vivir en sencillez, acercarse al pobre y hacer que estos días no sean algo aislado, sino un recordatorio del amor de Dios hecho hombre, y del amor al hermano como consecuencia del amor de Dios.

Antonio me confesó que como cada año cenaría en casa de sus suegros con sus cuñados. Y que a él le tocaban los langostinos, el foie y un buen vino. Y que andan estos días a carreras porque tienen que comprar no sé cuántas cosas, y además no sabe si va a poder acudir a tantas cenas como tiene previstas en estos días. Y que claro, si te invitan luego tú en casa no puedes ofrecer cualquier cosa.

Vamos, que mucho quejarnos del derroche consumista, pero lo hacemos a carreras porque no tenemos tiempo de hacer las compras ni de preparar tantas viandas. Un año más Navidad. Un año más El Corte Inglés. Un año más los anuncios de turrón y la lotería. Un año más el abeto de la Puerta del Sol. Un año más las quejas de fiestas consumistas y de derroche, un año más qué pena que sólo nos acordamos de los pobres en Navidad. Y un año más haciendo nosotros lo mismo.

Pero quejándonos. Somos así. Y no hay remedio.

Bueno, sí hay remedio. Basta con decir que este año cenamos tranquilamente en casa, que no hay regalos, o algo muy simple, y que nos apuntamos desde ya a un voluntariado para que eso de los pobres no sea sólo el impulso de una noche. ¿Qué te parece, Antonio? Pues que no se puede… Pero qué fiestas tan consumistas, ¿verdad? Ya lo creo…

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3 respuestas a Menos originales que El Corte Inglés

  1. Ana Azul dijo:

    PUES TIENES TODA LA RAZÓN JORGE, TODA LA RAZÓN. SALUDOS Y MUCHAS GRACIAS POR ACORDARTE DE MI PRIMO EN TU MISA DE HOY. ANA

  2. Estos días oigo: “Estoy deseando que pasen”, “no me gusta la Navidad” y muchas otras frases con idéntico significado que parecen repetirse con aire de “moda”. Pero ¿cómo no va a gustar la Navidad? ¿Cómo no va a gustar que Dios nos abrace en Jesús?. Creo que es tanta la confusión en la oscuridad del mundo que no se ve el Portal de Belén porque nos quedamos mirando el brillo de una lata en la basura.
    Un abrazo
    Maribel

  3. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge, tienes razón….Pero…..La familia no vive nuestros criterios que son como los tuyos y….. Tengo deseos de que se terminen pronto esas comidas y cenas que además todo lo que se ofrece lo tengo prohibido…En la Parroquia tendremos mi Grupito una merienda el miércoles; Solo esto fuera de casa, porque en tiempos llegaba con indigestión a la celebración familiar.
    Me quedo con esto:” “Vive sencillamente, para que otros sencillamente puedan vivir”.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

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