Ser cura: ¿vocación o profesión?

No viene mal, sobre todo pensando en la gente que ha comenzado a visitar el blog hace poco, explicar el por qué del título del blog. Sobre todo porque me suelen preguntar si ser cura es una vocación o una profesión.
Si me encuentro con un grupo de gente, es fácil que nos preguntemos a qué nos dedicamos, en qué trabajamos. Imaginamos las respuestas: yo médico, yo administrativo, funcionaria, maestro, jueza, enfermero… yo, cura. Porque realmente es en lo que trabajo y porque además es de lo que como, ya que recibo unos emolumentos por ejercer ese oficio.
Hay hombres ordenados sacerdotes que pueden trabajar en tareas diversas: profesores, servicios administrativos de la iglesia, o ejercer profesiones civiles. La mayor parte de los sacerdotes ejercemos lo que desde antiguo se llamaba “la cura de almas”, es decir, que nos dedicamos al ministerio pastoral directo básicamente en parroquias. Por eso siempre me he definido como cura: un sacerdote con cura de almas, que es lo que vengo haciendo desde el día de mi ordenación. Por eso digo que mi profesión es cura.
Gente hay que me dice ¿Pero ser cura no debería ser una vocación y no una profesión? Yo suelo decir que es una profesión a la que se llega, o se debe llegar, sólo por vocación. Y se nota. No es igual ordenarse sacerdote porque así lo quisieron las circunstancias y ejercer el sacerdocio como un funcionario cualquiera cumple con su cometido, que ordenarse por auténtica vocación y dar la vida ilusionado por la gente y por la Iglesia.
Soy Jorge, y mi profesión es ser cura, y lo ejerzo actualmente como párroco de la Beata María Ana Mogas de Madrid. Lo que tengo que preguntarme cada día es si mi ser cura lo ejerzo como una profesión más, como un funcionario, o si es mi vocación, mi ilusión, mi vida, mi proyecto, mi alegría.
Creo que sigue siendo mi vocación. Me sigo ilusionando y emocionando. Me mueve el celo por la gente, enseñarles a amar a Cristo y a la Iglesia. Sé que no soy más que un pobre cura pecador, pero me urge anunciar el evangelio, y es lo que también busco hacer aquí.
Sí. Mi profesión, cura. Me parecería un fraude trabajar en otras cosas y limitar mi sacerdocio a una misa de vez en cuando. Cura siempre. Para gloria de Dios y de los hombres. Mi profesión, a la que llegué por pura llamada de Dios y que sigo ejerciendo por pura vocación, sin más deseo ni objetivo ni proyecto que anunciar a los hombres día tras día el amor de Dios.

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16 respuestas a Ser cura: ¿vocación o profesión?

  1. Lorenzo dijo:

    Padre Jorge, oro por que tanto Ud. como todos los sacerdotes ejerzan su profesión con una genuina y renovada vocación. Gracias por comaprtir su ministerio con los que estamos tan lejos.
    Le encomiendo mis intenciones. Que la Santísima Virgen lo bediga

  2. Ana Azul dijo:

    Creo que hay profesiones que son o deberían ser auténticamente vocacionales, como profesor, educador,médico, enfermero o cura. Si es verdad que hay gente que las ejerce sin haberlo deseado, pero por regla general se quiere y se desea ser eso. En tu caso, ser cura es una profesión porque te pagan pero es vocacional cien por cien. Con esa alegría que tienes, haciendo lo que haces, osea ser cura, quién va a decir lo contrario. Saludos
    Ana

  3. Selín dijo:

    ¡Gracias, padre Jorge!
    ¡Qué sencillo lo dice, pero qué profundo a la vez! Le agradezco porque aunque se dice “pobre cura pecador”, se siente ese olor a Jesús, ese amor a la Iglesia, ese celo por su gente, por nosotros y por nuestras almas. Me encanta cómo habla de su profesión y cómo parece resplandecer el “sí” con el que un día le respondió al Señor. Quiera Dios que un día pueda yo decir… “Selín, de profesión, cristiano”, jeje.
    Un abrazo desde El Salvador.

  4. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge:
    Las dos cosas…..Es una profesión que exige tener vocación sacerdotal.
    Toda una vida ejerciendo la vocación te lleva a ser un profesional del Evangelio, de las Bienaventuranzas, de la evangelización, de perdonar los pecados, de consagrar el pan y el vino, de, hacer…..Cristianos de cuerpo entero, con unas competencias que solo uno que ha recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal, puede tener….Yo en caso de necesidad puedo administrar el Bautismo de socorro, pero…..Cuando Xtº dijo :” Haced esto en memoria mía”….Iba para vosotros, y cuando les dijo que lo que ataren en la tierra quedaría atado en el Cielo también…
    Sois unos profesionales privilegiados, porque encima sois felices según los últimos estudios y los testimonios de montones de sacerdotes que me encanta leer…
    Qué Dios te bendiga dándote muchos años de vida sacerdotal para que puedas seguir trabajando por el Reino, y contagiando tu entusiasmo vocacional a otros.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. Bendito seas por ello querido Jorge.
    Un abrazo muy grande

  6. Maria Teresa Molina dijo:

    “Creo que sigue siendo mi vocación. Me sigo ilusionando y emocionando. Me mueve el celo por la gente, enseñarles a amar a Cristo y a la Iglesia. Sé que no soy más que un pobre cura pecador, pero me urge anunciar el evangelio, y es lo que también busco hacer aquí.
    Sí. Mi profesión, cura.” verdaderamente sentidas y hermosas estas palabras y ojalá todos los sacerdotes lo dijeran. No sé quién dijo que los sacerdotes son el puente entre Cristo y las almas pero son verdaderas estas palabras. Una vez asistí a una ordenación sacerdotal y me sorprendí al escuchar que este joven sacerdote había recibido un título de suma cum laudem y (como soy ignorante) me dió mucha tristeza ver que ahora el sacerdocio ha pasado a ser una profesión más, pues yo no lo veo así. La diferencia entre ser sacerdote y una profesión (médico, profesor, etc.) es que es un llamado de Dios desde el vientre materno y su misión repercute a la eternidad ya que se trata de salvar almas. Quisiera que existieran muchos santos Curas de Ars dedicados a la salvación de las almas, dedicados a curar almas más que dedicados a lo intelectual. Ser sacerdote es ser otro Cristo en la tierra, verdadermente es una labor muy hermosa, comprometedora y árdua a la vez. Que Diosito, la Virgen de Coromoto y San José lo bendigan siempre Padre Jorge. 🙂

  7. Maria dijo:

    Me encanta su blog, le sigo desde hace tiempo. Hay una cosa que yo echo en falta en los sacerdotes de hoy en día y es el trato tu a tu con la gente, se pierden en miles de reuniones, en miles de proyectos y se descuida la dirección espiritual y el conocer y aconsejar a las almas en su lucha diária. En tiempos del Cura de Ars o incluso del P. Pío los sacerdotes pasaban casi toda su vida en la misma parroquia y conocían bien a sus feligreses, eran como una familia, yo tuve la suerte de tener el mismo párroco desde que nací hasta que me casé, ahora cada 10 años cambian al párroco y los coadjutores más o menos cada 2, cuando empiezas a conocerlos se van y tienes que acostumbrarte a otro, por supuesto con algunos hay más complicidad pero con tanto cambio dificilmente se llega a un verdadero trato de confianza, hecho de menos un poco más de estabilidad en el puesto, no digo para siempre pero algo más.

  8. carmenhidalgo dijo:

    Dios bendiga tu sacerdocio, tu vocación y entrega al Señor; realmente para hacer una buena labor se necesita vocación y más cuando se trata de la religión, hay que amar a Cristo y sus enseñanzas para poder ser sacerdote, monje o monja, nadie da lo que no tiene y para amar al prójimo se necesita primero amar a Dios sobre todas las cosas. Padre, tuve un duelo familiar y no fue posible entregar a la persona que le llevaría la imagen de la virgen de Coromoto que le prometí, pero sí se llevó un librito de advocaciones marianas donde narra la historia de la virgen en sus diversas advocaciones, de igual manera le envié un calendario con la imagen de la Virgen de Coromoto. La imagen propiamente se la enviaré por correo desde Venezuela. Que el Señor continúe bendiciendo tu loable labor.

  9. Betsi dijo:

    Ser sacerdote es la “profesión” más feliz del mundo.

    “La vocación sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un “maravilloso intercambio” entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo su humanidad para que El pueda servirse de ella como instrumento de salvación, casi haciendo de este hombre otro sí mismo. Si no se percibe el misterio de este “intercambio” no se logra entender como puede suceder que un joven, escuchando la palabra ”¡sígueme!”, llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizará plenamente”.
    (Beato Juan Pablo II).

    “Jorge. De profesión, cura”, es otro Cristo. Es representante de Dios. Tiene una gran responsabilidad, confiemos en él. Es un hombre, una palabra de afecto lo alegrará.

    “María, Madre mía, acoge a Jorge, en tu Inmaculado Corazón y cuídale con amor de madre. Amén”.

    Que Dios te bendiga !!
    Betsi.

  10. Julia María dijo:

    ¡Qué Dios le bendiga!

  11. Myrian dijo:

    Estoy recordando el primer día que di con “Jorge, de profesión cura” a través de un enlace. Y me llamó poderosamente la atención porque aquel post decía asi como ¡ No los matéis, dádmelos a mi!! se refería al tema del aborto y me impactó mucho y de que forma. De esto hace unos años y aun sigo por aqui y hay para rato si Dios quiere. En aquel momento ya eran asiduas las amigas Betsi, Blanca, Purísima, creo que también Maribel, Francisco, Ana, nuestra inolvidable Mª Luísa, y la entrañable Paquita que llegó un poco después y deseamos que vuelva pronto, acaso me olvido alguno, que me perdonen, muchos siguen estando, otros llegan nuevos y nos alegramos de crecer, y también cuando alguno desaparece y al cabo de un tiempo resurge de nuevo como el ave fénix nos llevamos una gran alegría, cuando valen la pena y son gente de bien. Creo que somos tus feligreses virtuales Jorge y también te necesitamos..
    Yo pienso que para ser un buen cura, un cura para las almas, tener vocación es totalmente imprescindible, de no ser así sería como ser un funcionario o algo parecido. Sin vocación me parece no posible ser un buen cura, elevo mis oraciones para que surgan vocaciones sacerdotales y religiosas que hacen mucha falta y más en la zona rural. Donde yo vivo cuando antes había un cura por parroquia, en la actualidad cada cura suele tener 5 o 6 y una media de edad de 60 años, (conozco uno que pasa de los 90 y sigue ejerciendo) exceptuando los pocos que salen jovencitos, por supuesto que en los pueblos alejados no hay Misa todos los domingos, se suple con la Celebración de la Palabra que no es lo mismo, acaso celebrada por un seglar. Que Dios te siga bendiciendo Jorge para que sigas llevando adelante tantos proyectos y que surgan nuevas y fuertes vocaciones. A todos, un fuerte abrazo.

  12. pepa dijo:

    Es maravilloso que, en una época en la que la mayoría de fontaneros no dan con el grifo que han de arreglar, maestros que piensan en todo salvo en educar, médicos que… haya alguien como tú, Jorge con una vocación convertida en profesión, o profesión con vocación o como se quiera llamar Vida para y por Cristo y los demás. Gracias por lo que me toca.

  13. mjbo dijo:

    Me ha gustado mucho la explicación, que hay quien no sabe ni porqué es lo que es.
    Ser cura es la más grande y responsable vocación a la que puede aspirar cualquier hombre y si la ejerce con total dedicación también se le puede considerar profesión pues el tiempo no alcanza para demasiadas cosas y menos si son tan absorbentes. Curar almas es lo más.
    Saludos

  14. María dijo:

    Al empezar a leer pensaba que iba a decirnos que el sacerdocio era vocación como contraposición a profesión. Me alegro comprobar que nos ha hecho ver que es profesión por ser vocación y que el sacerdote no debe ser, no necesita ser más que sacerdote.

  15. Martina dijo:

    Dios te bendiga Jorge.
    Conque entrega ejerces tu ministerio sacerdotal.
    Un saludo.

  16. Prados dijo:

    Gracias por tu vocación-profesión. Me encantó esta entrada. Abrazo.

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