No era partidario

Cuando llegó Juanillo a casa después de oir misa,  le preguntó su madre:
– Juanillo, ¿de qué habló el señor cura?
– Del pecado
– ¿Y qué dijo?
– Que no era partidario…

Cuento este chiste a propósito de las voces “escandalizadas” por la última carta semanal del obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández, hablando de la virtud de la castidad http://www.diocesisdecordoba.com/

Carta en la que el obispo dice cosas tan extrañas como “Cuando la sexualidad está desorganizada es como una bomba de mano, que puede explotar en cualquier momento y herir al que la lleva consigo. Y esto sea dicho para todos los estados de vida: para la persona soltera, en la que no hay lugar para el ejercicio de la sexualidad, para la persona casada, que ha de saber administrar sus impulsos en aras del amor auténtico, para la persona consagrada, que vive su sexualidad sublimada en un amor más puro y oblativo.”

Ya saben que servidor es un tanto especial. Pero a mí lo que dice Don Demetrio me parece la pura doctrina de la Iglesia, que por cierto es lo que se supone que un obispo tiene que recordar y animar a que se cumpla.

¿Qué querían que dijese el obispo? ¿Dónde está lo extraño? Acaso es una barbaridad decir que “el Evangelio de Jesucristo tiene repercusiones en todos los ámbitos de la persona, también en el campo de la sexualidad”.

Posiblemente lo que suena mal es la frase “huid de la fornicación”, pero es que es una frase de San Pablo que este domingo escuchamos en la segunda lectura.

Lo que más ha molestado de su carta yo creo que es esta frase: “Impacta escuchar tan directamente esta palabra en la liturgia de este domingo. Parece dirigida especialmente a nuestro tiempo, donde la incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la TV, incluso hasta en algunas escuelas de secundaria, dentro de los programas escolares.” Pues servidor piensa que no está para nada desencaminado.

¿Qué querían que dijese Don Demetrio hablando de esto? Lo raro hubiera sido que se mostrara partidario de las relaciones sexuales desde la adolescencia, el amor libre, la pornografía y la trata de blancas. De eso no es partidario, como el cura de la misa de Juanillo.

Y ahora es cuando sale el listo diciendo que mucho hablar de castidad pero que hay curas pederastas. Claro. Como hay policías traficantes en drogas, políticos corruptos (de esos parece que muchos), o currantes que se agarran bajas que no les corresponden. Pero eso no invalida hablar de castidad, de honradez o de justicia.

Don Demetrio es un obispo partidario de vivir la fe según la doctrina de la Iglesia. Es decir, un obispo normal. Lo raro sería lo contrario. Vamos, digo yo.

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6 respuestas a No era partidario

  1. pepa dijo:

    Una resulta un poco reiterativa, pero no hay otra: Gracias
    Jorge, totalmente de acuerdo.

  2. Ahora todo es relativo, y tan verdad o mentira como otra cosa cualquiera. O como Pilatos, se preguntan ya indiferentes: ¿que es la verdad? Así comienza a actuar el relativismo moderno. La nueva religión, junto al hedonismo y el desprecio a la verdad.

    Lo que debería ser prosperidad aprovechable para la piedad, en la paz y la solidaridad, es usado para los mayores vicios y degradaciones. La paz no engendra libertad y oportunidad, sino ocasión para las indecencias más repulsivas de todo género.

    Un hedonismo basado en el bienestar, y en la superabundancia de información de toda índole, que hace que la paz no sea una facilidad magnífica para llevar una vida de piedad; por el contrario, es un motivo y ocasión para caer en los más bajos instintos del ser humano, y en las más sofisticadas y a la par, groseras doctrinas que se puedan imaginar.

    La religión sometida a bigardos y gente de toda laya, para llevar a las gentes a los más abyectos actos y pensamientos imaginables. Los deseos de ser, figurar, dinero, poder, etc. priman en la escala de valores de la inmensa mayoría.

  3. Myrian dijo:

    Pues a mi me parece que el obispo de Córdoba ha hablado pero que muy bien, no lo he leído aun, pero se de que va, porque en la Homilía de ayer nuestro párroco habló del tema y de lo que la gente se ha escandalizado, yo estoy totalmente de acuerdo con el Obispo, lo que pasa que con la vida totalmente desenfrenada que se lleva actualmente y lo vemos continuamente, no me extraña que la gente se asuste. Tan acostumbrados estamos a pecar que ya ni sabemos lo que significa el pecado, de la sexualidad ya mejor ni hablar, porque todo es válido y no quedan ni valores ni ética ninguna. Hoy y ya desde la escuela básica, a mi modo de ver, se incita a la fornicación, a la homoxesualidad y a todo lo que tenga que ver con el sexo. Yo soy persona casada y puedo decir que llegué vírgen al matrimonio, bien sabe Dios que esto hoy no se puede decir porque se ríen de uno y nos toman por cabernícolas o algo parecido. Desde mi estado quiero decir que admiro profundamente a todos los religiosos/as que por su forma de vida viven y practican el voto de castidad desde lo más hondo de su ser, eso si que es un valor y más en los tiempos que vivimos!! Saludos.

  4. Betsi dijo:

    El obispo tiene toda la razón !!

    La sexualidad es un don y tarea al mismo tiempo. Viene de Dios y a Dios ha de volver. Por lo tanto, la vida sexual tiene que ser responsable, en consentimiento mutuo, abierta a la vida biológia, sicológica y espiritual. Los deseos sexuales, tan fuertes en la juventud, son parte de nuestra naturaleza sexuada, un don que Dios nos da para la vida, en particular para el matrimonio.

    La sexualidad es un lenguge corporal que cuando expresa amor, respeto y entrega mutua es “benéfica”. En cambio, cuando expresa egoísmo o explotación, es “antitestimonial”. Sólo dentro de un contexto de amor, ternura, delicadeza y respeto la sexualidad se vuelve humana y abierta a Dios.

    Que Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

  5. Ana Azul dijo:

    Está claro, que diga lo que diga o haga lo que haga la iglesia, siempre se quejarán. Don Demetrio dice lo que debe decir, lo lógico y lo normal que diga un obispo, digo yo. Saludos
    Ana

  6. Jose Antonio dijo:

    Je je, estoy de acuerdo con el Obispo, pero parece que somos de otro planeta….en la “vida real”, el mundo es del maligno, del príncipe de la mentira, no hay más que verlo….además, ¿cuántos matrimonios son realmente católicos?, ¿cuántos utilizan los métodos naturales de control de la natalidad? Para eso, los dos cónyuges tendrían que tener los mismos baremos….¿hablamos de un 5, de un 10 % de los matrimonios sacramentados? Sabemos que un Sínodo no aprobaría una Humanae Vitae…la Barca está sostenida por unos pocos que lo toman como una cruzada…
    Que conste que no digo que sea mentira, lo que dice el señor Obispo, válgame Dios, lo que digo es que …¿cuántos están dentro del rebaño? … No es por discutir, más bien es el por el perplejismo que me provoca la realidad….Este mundo es del maligno…cada vez lo tengo más claro…

    No sé….Saludos.
    Jose Antonio.

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