Así me lo acaban de contar

Portada de la catedral vieja de Salamanca. A la puerta, una mujer joven, con aspecto de abandono total, y en muy avanzado estado de gestación, pide limosna.

María, mujer joven, feligresa de esta parroquia y colaboradora con Caritas, jamás da dinero a la gente que pide por la calle. Pero esa mujer embarazada, sentada en el suelo, la conmovió. En un impulso repentino echó mano al bolsillo y le dio una moneda de dos euros, lo primero que encontró a mano.

Un rato después María regresó a la catedral. Pero en esta ocasión empujando la silla de ruedas en la que iba sentado su esposo, con una discapacidad de nacimiento, para entrar a hacer la visita juntos. La mujer la reconoció nada más verla. Se incorporó con los dos euros en la mano y quiso devolvérselos mientras le decía:   

- No puedo aceptárselos. Ustedes son tan pobres como yo.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Cosas de la vida, Solidaridad. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Así me lo acaban de contar

  1. Blanca dijo:

    Saludos Jorge,
    Yo también tengo por costumbre no dar limosna en la calle pero a veces me pasa lo que a María, que me da pena y abro el monedero….Hata aquí, lo comprendo…..Lo que me parece digno del mayor elogio fue el comportamiento de la mujer que mendigaba al ver a María llevando la silla de ruedas de su marido.
    Todavía hay gente con “clase” que se decía antes…..¡¡¡¡Qué elegante postura la de la mujer que pedía, al reaccionar de esa forma…..!!!!.
    Y otra cosa que veo en este acto es que comparten más y mejor los que pasan estrecheces que los “ricachones” que aun niegan que haya crisis porque ellos pueden seguir tirando el dinero….
    Gracias por compartir esta entrada tan bonita con los que te visitamos
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  2. Ana Azul dijo:

    Conmovedor, todavía hay gente buena. Besos
    Ana

  3. Nairuby dijo:

    es digno de admiracion, que Dios bendiga a tanta gente de buen corazón

  4. Myrian dijo:

    Suele pasar, dice el refrán ” hace más quien quiere que quien puede” y desde luego, yo siempre he escuchado que colaboran más los humildes que los más ricos aunque siempre hay excepciones y la verdad es que también hay gente pudiente que da mucho dinero para estas cosas, gracias a Dios, yo conozco algunos. Digna de elogio, la actitud de la mujer que pedía al ver a María e intentar devolverle los dos €. ¡ Qué tristeza me da el ver a gente tan jóven pidiendo limosna por falta de trabajo! Saludos.

  5. Maria dijo:

    Muy bonita historia, yo también pienso que el que más tiene es el que menos comparte, quizás porque no puede ponerse en el lugar del que sufre, está prisionero de su propio mundo, de sus pequeñas preocupaciones y no es capáz de ver que a su lado hay personas que lo están pasando aún peor.

  6. No es frecuente pero sucede a veces
    Tal vez esperando algo mejor me han pasado cosas muy bonitas
    En la puerta de mi Iglesia tengo mis “clientes” pero no me piden
    Saben que cuando puedo los auxilio.
    No es nada malo darle a los pedigüeños
    Sangra mucho el corazón del que tiene que pedir. (Martí Fierro)

  7. Lorenzo dijo:

    no cabe duda, el evengelio se reescribe cada día… siempre tan nuevo, pero tan antiguo como la humanidad…. gracias por compartir!

  8. carmenhidalgo dijo:

    Lo que más me conmueve de esta anécdota es pensar en la desesperación de esa chica, esperando un hijo en esas condiciones, ¡cuánta angustia y pensamientos pasarán por allí! Lo bueno y ojalá encuentre respuesta, es que está frente a una iglesia católica donde tiene mayor posibilidad de ser auxiliada. ¡Que Dios tenga piedad y miericordia de tanta gente que está en condiciones similares!

  9. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La experiencia de vida que compartes con quienes visitamos el blog, es un acto de amor que les hizo ver reflejado en el prójimo, la Imagen de Dios, a Cristo Señor, a quien se ofrece realmente cuanto se da a los necesitados.

    “Señor, gracias por enseñarnos lo que es la solidaridad cristiana. Señor, danos un corazón grande con los hombres, leal y atento para con todos pero especialmente servicial y dedicado a los pequeños y humildes. Amén”.

    Abrazos,
    Betsi.

  10. Kontara dijo:

    Parecía que podríamos pasar la vida entera viviendo bien sin esforzarnos, que el crecimiento duraría siempre y que llegaría un día en que no habría pobreza. Pero ahora chocamos de frente con la cruda realidad y nos damos cuenta de que no es así, de que sólo somos números, herramientas de producción; y los pobres, esos pobres pobres han pasado a ser invisibles. Realidad desesperante donde parece que sólo nos queda la fe.

    Comparto con ustedes un relato sobre el tema que escribí hace algunos días:
    http://elfilosofonovato.blogspot.com/2012/01/sombras.html

    Un saludo y mi enhorabuena por su blog padre Jorge.

    Ángel

Los comentarios están cerrados.