Respuestas (I)

La persona que vegeta, que vive sin más, que no se hace preguntas, es un muerto en vida. Señal de vitalidad es hacerse preguntas sobre la existencia y las cosas que uno ve y aprende. Inteligente es quien sabe hacerse las preguntas. Sabio, quien encuentra las respuestas.

Voy a hablar de respuestas. Pero me temo que tendré que hacerlo en dos posts por la cosa de no alargar un escrito en demasía. Lo siento.

Hay preguntas trascendentales. Las preguntas de siempre, las clave para comprender al hombre y su destino. Cuestiones que el hombre se viene planteando desde el inicio de la misma humanidad.

La existencia de un ser superior, la divinidad, el origen de la creación, la vida, el nacimiento, la muerte, si hay algo después de la muerte, el hombre, la conducta, la ética de los actos humanos, la enfermedad, el dolor, pobreza y abundancia… No son cuestiones nuevas.

Las religiones, las grandes corrientes del pensamiento no son más que un intento de responder a todas estas cuestiones: qué sentido tienen las cosas y cómo posicionarse ente ellas.

Sí. Hay que hacerse esas preguntas, y a continuación encontrar las respuestas. Hay una forma de responder muy simple, propia del hombre autosuficiente que se engaña a sí mismo. Es decirse que cada cual tiene sus respuestas, y que cada uno debe encontrar las respuestas a las grandes preguntas en sí mismo. Mala cosa ser uno a la vez maestro y discípulo.

Cristiano es aquel que ha conocido en Cristo la respuesta los grandes interrogantes sobre el  hombre, el mundo, la existencia, su destino. Cristiano es aquél que ha descubierto en Jesús de Nazaret todo lo que Dios tenía que revelarnos sobre las grandes preguntas. En Cristo tenemos las respuestas. Eso significa que el sentido de la vida del hombre es vivir según Cristo, vivir en Cristo.

Otras personas creen haber encontrado las respuestas en el islam, en el judaísmo, el hinduismo o budismo. Los hay para los cuales el marxismo responde a todas sus expectativas. Otros han visto la luz en el existencialismo, el nazismo, el cómodo agnosticismo. El problema es si todos los caminos son iguales.

Soy cristiano porque creo firmemente que la respuesta definitiva a los grandes interrogantes del ser humano sobre el mundo y el hombre están en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. Y porque lo creo me siento en la obligación de contarlo a los demás y proponérselo como camino de Verdad.

El camino más cómodo y a la vez más estéril es el de hacerse preguntas sin la más mínima intención de encontrar respuestas. San Agustín fue el incansable buscador de la Verdad. Y no paró hasta encontrarla en Cristo. Y cuando la encontró, dedicó su vida a anunciarla a los demás.

Hazte preguntas. Pero no descanses hasta encontrar la respuesta definitiva a todos tus interrogantes. Hace poco se lo dije a alguien. Su respuesta: no necesito que nadie me diga a mí lo que es la verdad. Pobre. Un ciego que se guía a sí mismo.

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13 respuestas a Respuestas (I)

  1. Ana Azul dijo:

    Yo me hago preguntas constantemente. A veces encuentro rápidamente las respuestas, a veces me cuesta mas, pero siempre encuentro el camino, y precisamente a mí es Jesús quién me ayuda. Buen tema
    Besos
    Ana

  2. Luís Noé dijo:

    ¡La sombra de Cristo, es la verdad que resguarda mi corazón,
    gracias!
    Narelloy.

  3. Esther dijo:

    Gran verdad hacerse preguntas y buscar respuestas es inteligente.
    Lo malo es cuando las respuestas no aclaran las dudas.
    La religión es compleja cada uno acoge la religión que se supone le da respuestas de fe, porque estamos hablando de fe. Cada uno cree que lo suyo es lo correcto pero todos coinciden en algo, todos creen en Dios o en su Dios todos creen en algo grande externo que guia los pasos y a muchos les reconforta. Yo me pregunto muchas veces ¿porque tanta gente a dejado de creer en el religioso y en la institución de la iglesia? ¿Porque insiste un hombre en decirme que la religión Catolica es la verdadera? ¿Porque un hombre tiene que perdonar los pecados si realmente es Dios quien perdona con verdadero arrepentimiento?
    Porque si Jesus vivio pobre y su represante en la tierra heredado de Pedro era humilde, vive en lujo.
    Cuando propuse estas cuestiones en una reunión de jovenes cursillistas me llamaron ereje.
    ¿Soy una ereje? Y los ejemplos que estamos viendo que sabrán todos a que me refiero y ahora un sacerdote en gran hermano un programa zafio y asqueroso. Cuando intento cambiar de opinion algo lo despatarra por completo. Que triste.

  4. Nosotros como seres humanos desconocemos la verdad y siempre andamos tratando de despejar incógnitas. Jorge lo confirma cuando dice: que “las religiones, las grandes corrientes del pensamiento no son más que un intento de responder a todas estas cuestiones” Por muy sabia que sea una persona nunca tendrá todas las respuestas a preguntas tan transcendentales como el inicio de la vida y el destino del hombre; también creo que Jesús es el dueño de la Verdad y la Vida, por eso, sabio es quien conoce y sigue a Jesús y sus enseñanzas.

  5. Blanca dijo:

    Saludos , Jorge,
    Nos dices….Entre otra cosas….
    “San Agustín fue el incansable buscador de la Verdad. Y no paró hasta encontrarla en Cristo. Y cuando la encontró, dedicó su vida a anunciarla a los demás”.
    Los que hemos encontrado a Cristo, o….Nos ha aparecido haciéndose el encontradizo con nosotros….Hemos de dedicar nuestra vida a no ocultar este ENCUENTRO….Que se nos vea y se nos escuche, que se nos NOTE….
    Un abrazo

    http://www.isladesentimientos.es/

  6. Esther dijo:

    Carmenhidalgo estoy de acuerdo con tus palabras en su totalidad. Pero hay preguntas mas humanas lejos de la religiosidad donde un hombre entra a manejar la vida de los demás que muchos nos hacemos que no tienen respuesta alguna. Si de acuerdo la verdad y la vida el dueño es Cristo y sabio quien lo conoce y sigue Cristo, eso solo es la fe de creer en unos principios.

    Pero otras cosas incompresinbles como las que pregunto arriba esta pensamiento no lo aclara. Y conformarse con que son cuestiones de fe, no entra en mi criterio.
    Leyendo la biblia muchas cosas no coinciden con quien dirige o dice dirigir la espiritualidad de los creyentes, y la fe mueve montañas pero las incongruencias las erosionan.
    Muchos no queremos conformarnos solo con creer queremos pruebas del verdadero compromiso tal como Jesús dijo y quedo escrito que no coinciden con la forma de vivirlo sus representantes en la tierra. Igual estoy pidiendo mucho. Al menos aquí se respira en otros lados solo recibes insultos me siento bien, si molesto no tienen mas que decirlo.

  7. Myrian dijo:

    Yo me hago muchísimas preguntas y no siempre encuentro las respuestas, pero da lo mismo, me conformo con lo poco que entiendo y no doy más vueltas, además pienso que hay cosas que el ser humano no tiene capacidad para comprender. Jorge, yo, como alguna comentarista he estado separada de la Iglesia, todo o casi todo me parecía mal. Que si el Cura, que si el Papa, que si las riquezas del Vaticano, que si no dais ejemplo, que si…todo eso hoy no me preocupa en absoluto porque si la Iglesia hace cosas mal, que las hace, yo no lo hago mejor. La Iglesia es humana y como tal yerra, asi de simple, pero aun así es lo menos malo que tenemos, lo tengo muy comprobado y bendita sea. Estará bien ser crítico pero es bueno pararse y mirar todas las buenas labores que la Iglesia desarrolla en favor de los más necesitados, las estadísticas lo dicen muy claro..Gracias a que he tenido personas que han sabido volverme al redil he vuelto y estoy segura que jamás me apartaré de la Iglesia, lo se..con todo lo malo que pueda tener, repito, yo no me considero mejor. Acepto la Iglesia tal y como es, con sus aciertos y sus fallos..yo también decía: “Creo en Dios pero paso de la Iglesia” pobre de mi, que equivocada estaba..¿Quién tiene poder para separar la Iglesia de Dios o viceversa? yo creo que nadie porque para los que creemos, van de la mano ..La Iglesia, mi Iglesia, me enseñó a amar y conocer a Dios,por lo que a Dios lo encuentro en el seno de la Iglesia en la que creo, en perfecta unión. Esta es mi verdad, cada uno tendrá la suya y la respeto pero yo no cambio la mía. Y lo demás no me preocupa. Saludos

  8. Betsi dijo:

    Bendiciones Jorge !!

    La religión no es solo una creencia, indica una elección que Dios hace al hombre pidiéndole un seguimiento y un compromiso. El hombre de fe se ata a un Dios que cura sus deficiencias y lo eleva a una dimensión mucho más alta, que está por encima de lo natural, es una dimensión sobrenatural.

    La fe del hombre no se limita en creer en la existencia de Dios, es creer también en lo que Dios dice y hace. En la religión católica Dios Padre envía al Hijo como modelo de amor. Lo primero que hace el Hijo es enseñarle al hombre cómo debe amar a Dios. Lo enseña con su propio ejemplo.

    El hombre para amar a Dios necesita ser elevado por Dios. Necesita por lo tanto creer en los medios, creados por Dios, para que pueda darse en él esa elevación. Y los medios son la Iglesia y los Sacramentos.

    Jesucristo, que es Dios, es el fundador de la Iglesia y le da poder para que pueda ejercer su misión en el mundo como Arca de Salvación para los hombres y al instituir los sacramentos, que están en la Iglesia, alcanza los medios para que los hombres tengan vida sobrenatural.

    “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14:6)
    El único camino para llegar al Padre y a la plenitud; la única verdad salvadora del hombre y de la humanidad; la única vida auténtica y plena, temporal y eterna.

    Dios los bendiga a todos !!
    Betsi.

  9. Alvaro dijo:

    Empieza D. Jorge hablando de inteligentes y sabios, con los primeros haciendo preguntas y los segundos respondiéndolas, imagen con la que no estoy del todo de acuerdo:

    – “Inteligente” sería quien es capaz de entender o conocer las cosas (es decir, quien las hace “inteligibles”, de ahí que al departamento de espionaje, dedicado a obtener conocimiento que a menudo se presenta oculto u ofuscado, le llamen “de inteligencia”)
    – “Sabio”, en cambio, sería quien es capaz de discernir entre el bien y el mal (ahí tenemos a los refranes, consejos sencillos normalmente sobre cuestiones morales, expresados mediante fórmulas fáciles de recordar: no es casual que se les llame “sabiduría popular”).

    A esto añadiría otras categorías:

    – El “erudito”, que es quien acumula conocimientos por el propio placer de acumularlos (aunque no sepa aplicarlos o aprovecharlos adecuadamente).
    – El “culto”, que no acumula conocimientos sino que los atesora (gozando así más su calidad que en su cantidad)
    – El ignorante (que directamente no posee conocimientos)
    – El necio (que, posea o no conocimientos, actúa sin criterio y de forma irresponsable).

    Creo que a la hora de plantearse la cuestión de las preguntas fundamentales y sus respuestas es importante atender a tantas categorías (y más aún que me dejo en el tintero):
    – ¿Pregunto desde el conocimiento o hago los planteamientos de un ignorante?
    – ¿Entiendo y valoro ese conocimiento desde el que pregunto o sólo soy un preguntón a quien nada va a contentar?
    – ¿Entiendo lo que me responden, en el sentido en que me lo responden, demostrando inteligencia?
    – ¿Distingo las buenas respuestas de las malas, las beneficiosas de las dañinas, demostrando sabiduría?
    – ¿Actúo responsablemente, de acuerdo con las respuestas que he obtenido, o de cualquier manera, como un necio irresponsable?

    Recuerdo una pregunta que se planteó durante una de las catequesis de obispos que se realizaron en las últimas JMJ (y cito de forma MUY aproximada):

    P.- “Las personas nos hacemos preguntas a las que demasiado a menudo el mundo ofrece falsas respuestas. ¿Cómo distinguir una respuesta verdadera de una falsa? ¿Hay alguna “prueba del algodón” que revele cuál es cuál?”.

    R.- “La respuesta depende de la pregunta que hagas y de cómo la hagas: si tus preguntas son difusas, ambiguas, inconcretas, faltas de implicación, te valdrá cualquier respuesta que llegue a tus oídos. Por el contrario, si tus preguntas son incisivas, valientes, vitales y comprometidas, tú mismo no aceptarás cualquier respuesta que pretendan proporcionarte porque tú mismo verás que “eso” no responde tu necesidad vital, no te llena”.

    Es una interesantísima forma de plantear que sólo Dios puede responder nuestras inquietudes y que las demás ofertas que se nos hacen se quedan a medio camino, y es interesantísima porque lo plantea partiendo de que, si damos por buenas esas opciones es, precisamente, porque nosotros mismos nos quedamos a medio camino en nuestra búsqueda.

    Así, está muy extendido el acusar a la Iglesia de no dar respuestas, o el acusarla de pretenderse único camino “habiendo otros igualmente válidos” (al menos eso dicen), pero todo esto sólo puede verlo así quien ha renunciado a la necesidad vital de buscar la Verdad y, cansado o aburrido, acepta cualquier sucedáneo que pongan a su alcance (y hay toda una industria dedicada a poner sucedáneos al alcance de las personas abatidas o confundidas).

    Un saludo.

    • Esther dijo:

      Alvaro solo te diré una cosa: Un sabio profesor de la universidad me dijo una vez
      Haga usted las preguntas que crea necesario aunque le parezcan a otros absurdas porque en realidad quien pregunta es el que realmente está interesado en aprender y muchos preguntones han pasado por mi aula y son los que han sacado mejores notas.
      Creo que esto lo dice todo. Y por experiencia con alumnos los que muchos se rieron de preguntas de otros compañeros con la ironia de que esté es tonto, al final sacaron el curso por atreverse a plantear sus dudas. E incluso muchos de los que ivan mas atrasados superaron al resto de los que cogían apuntes sin preguntar dudas y se pasaban el día con el libro abierto. Cuando un chaval pregunta lo correcto es intentar resolver su duda y si no se sabe responder antes de mandarlo leer el libro, siempre existirá alguien que pueda ayudarlo mejor que uno. De la misma materia todos tienen distintas pautas y entre todos nos ayudamos para mejorar las dudas e inquietudes del que quiere aprender o tiene dudas. Todo esto se puede aplicar en general a diferentes cuestiones, y confundir ignorancia y pesadez planteando con mas preguntas que clasifican tipos de etc etc es dejar por tonto o no creer en la verdadera humildad de quien pregunta y quiere saber.

      • Alvaro dijo:

        Pues claro que hay que preguntar, no creo que haya dicho que no se haga. Lo único que digo es que no se trata sólo de preguntar y responder, sino de cómo se pregunta y de cómo se responde, de para qué se pregunta y para qué se responde.

        Así, bienvenida sea cualquier pregunta que se haga desde el sincero afán de saber, de entender, de crecer como persona en conocimientos y sabiduría, aunque la pregunta resulte torpe o extemporánea.

        El problema es que demasiado a menudo se pregunta sólo por un afán de confrontación, buscando pillar a tu interlocutor en algún error, con la única intención de aceptar las respuestas que encajen en nuestra imagen preconcebida y rechazar cerrilmente cualquier respuesta que discrepe, tenga o no razón. A Jesucristo le preguntaron muchas veces los fariseos con esta intención aviesa, respondiendo Él no tanto las preguntas que le hacían sino señalando y criticando la intención que las motivaba.

        Por último, dice vd: “confundir ignorancia y pesadez planteando con mas preguntas que clasifican tipos de etc etc es dejar por tonto o no creer en la verdadera humildad de quien pregunta y quiere saber”.

        Creo que no ha entendido mi comentario: la entrada del blog habla sobre todo de preguntas que no se hacen a terceros sino que se hace uno mismo porque se trata de cuestiones vitales. Las respuestas a estas preguntas tampoco están siempre en boca de un interlocutor físico, sino que a menudo están en la Biblia o en el Catecismo.

        Y ahí viene el problema, porque cuando las preguntas y las respuestas se las hace uno mismo, es fácil “hacer trampas en un solitario” y responderse de cualquier manera. Ahí es donde entra la “clasificación” que mencionaba en mi comentario, porque no pregunta igual un sabio que un necio, un inteligente que un erudito, un culto que un ignorante: cambiará tanto el nivel de las preguntas como la honradez a la hora de preguntar, porque ni es el mismo el lugar del que se parte, ni es el mismo el lugar al que cada uno quiere llegar.

        Así pues, a la hora de preguntarnos a nosotros mismos por la Verdad que da sentido a nuestra vida… ¿preguntamos con humildad, abiertos a la respuesta que recibamos? ¿preguntamos con soberbia, con una respuesta preconcebida y dispuestos a aceptar sólo las respuestas que coincidan con ésta? ¿Estamos dispuestos a vivir en lo sucesivo de acuerdo con la Verdad que encontremos o la dejaremos de lado si no es cómodo abrazarla?

        Entienda que no desprecio a quien pregunta, más bien todo lo contrario. Lo triste es ver cuánta gente pregunta sin importarle en lo más mínimo la respuesta que puedan obtener.

        Un saludo.

  10. pmartimor dijo:

    La autosuficiencia no se sostiene. Somos seres sociales; lo que sabemos lo hemos aprendido de otros. Hasta los más renombrados inventores se basaron en conocimientos previos adquiridos de sus maestros. Nadie crea de la nada, y si alguien pudiera hacerlo, ése sería Dios.

    Un abrazo. Pablo.

  11. ESPIRITUALMENTE INTELIGENTES

    En el humano inteligente y espiritual, y puesta sobre todas las criaturas, la obediencia es una virtud que proviene de la humildad ante Dios y el conocimiento de la distancia que hay entre el Creador y la criatura. Entonces comprenderemos la bondad de Dios, y la conveniencia de obedecer para nuestro bien y armónica dirección.

    De la misma manera que nos fue imputada y aplicada la falta y desobediencia de Adán, nos fue imputada la justicia de Cristo en un alarde de amor inefable. Es por ello que sin desechar la parte que nos corresponde de responsabilidad, creo fielmente que: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32)

    Apenas pueden los más significados y fervientes ante Dios rumiar bien el significado de este aserto, ¿Cuánto más lejos estamos nosotros (más torpes espiritualmente) de captar en toda su sublime realidad esta promesa? Siempre pienso que si captáramos en una mediana intensidad estas palabras, la vida en esta tierra donde ponemos nuestros pies sería diametralmente distinta de lo que hoy vemos.

    Como dije en otra ocasión, ahora expongo una frase creo que de Tozer: “Algún día alguien leerá estas palabras, las creerá y las pondrá por obra; y entonces todos nosotros nos sentiremos muy incómodos”. Nosotros ni siquiera podemos percibirlas en toda su plenitud -salvo excepciones- por causa de nuestra flaqueza),

    ¿Como me va a desechar mi Padre, si le amo con todo mi corazón? Yo estaré en Cristo y como dijo Él mismo: Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.(Lucas 12:7) ¡Ese es mi Padre eterno! Cuando escribo esto, se me llena el alma de gozo indescriptible. ¡Gracias Señor, por tu misericordia, tu bondad y tu amor!

    Hoy quiero insistir sobre lo que parece ser tenido en poco por los mismos que nos llamamos cristianos. Algunos me dicen que abuso de las citas bíblicas, pero es que ellas expresan mejor que nadie la intensidad de la Revelación de Dios: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8) Siendo aún pecadores el Padre entrega al hijo para salvación de todos los hombres. ¿Quién puede comprender tanto amor y tanta misericordia?

    Y termino con un canto bíblico de los adoradores

    Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 5:13)

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