Los perreros de San Blas

Años hubo tras el Vaticano II de auténtica persecución hacia la religiosidad popular a la que se consideraba algo así como una mezcla caótica de superstición, superficialidad, ausencia de compromiso y folklore barato. El problema es que mucha gente había aprendido a expresar su relación con Dios a través de unos ritos aprendidos desde niños y cuando le robaron sus tradiciones sólo apareció el vacío. Era ese viejo dicho de que total, no vienen más que algún día, al que se podía dar la vuelta diciendo que a pesar de todo seguían acudiendo al menos algunos días.

Tampoco se sostenía eso de la iglesia de verdad y comprometida –reuniones, círculos, oraciones, celebraciones especiales- frente a la rutina de las misas dominicales y no digamos nada frente a ese folklore de la procesión, la ofrenda, el Cristo de mi pueblo o el santo milagrero a lo que se respondía con un sonoro bah!

Siempre creí en la fuerza de la religiosidad popular. Y siendo cura de pueblo aún más. A cuánta gente atendí en el final de su vida gracias a recordarles a su Virgencita. Cuántos aparentemente lejos de Dios y de la iglesia se acercaban en momentos especiales para dar gracias con una fe que realmente movía montañas.

La religiosidad popular no es más que la forma concreta en que mucha gente ha aprendido a relacionarse con Dios, la Virgen o los santos desde su sencillez y sus costumbres, aunque algunas realmente nos resulten chocantes.

Hoy se celebra en mi pueblo natal la fiesta de San Blas. Con elementos compartidos con tantos lugares: romería, procesión, misa en la ermita. Pero con sus peculiaridades locales, como debe ser. Una mezcla de fe, cultura popular, diversión, encuentro, fraternidad.

Quizá lo más curioso es ver al santo acompañado de su enorme cuadrilla de perreros: hombres (y hoy también mujeres)  que recuerdan que un día de San Blas Miraflores pudo librarse de la invasión francesa. Cuenta la historia local que ante la invasión de los franceses los mozos se ataron unos cencerros a la espalda y comenzaron a dar vueltas por el monte, simulando que un enorme hatajo de ganado era llevado en estampida contra el invasor. Los franceses huyeron dejando incluso parte del botín rapiñado por la sierra. Los mozos, al ver esas joyas, las prendieron como trofeos en sus ropas.

Hoy siguen saliendo los perreros como una forma de dar gracias al santo por aquel acontecimiento y pedirle un año más su protección sobre todo ante las enfermedades de la garganta. Curioso. Una forma de celebrar, de ser familia, de dar gracias.

Hoy, que están de fiesta, me apetecía contaros esto.

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5 respuestas a Los perreros de San Blas

  1. Ana Azul dijo:

    Estas fiestas no menosprecian para nada el amor a su cristo o su santo, en este caso S. Blas. Disfrutan y celebran todo alrededor de la religiosidad. Espero que este año sea muy bueno y se lo pasen fenomenal. Besos
    Ana

  2. carmele dijo:

    ¡Que bueno! Precisamente hoy, al ir a misa esta mañana, he encontrado la iglesia abarrotada de gente y mas y mas gente que entraba con bolsas…¡ Ah, caramba…si era San Blas y todos con sus rosquillas…!
    Primero he pensado:¡ Caramba con la gente, se acerca a la Iglesia sólo para salir con rosquillas bendecidas ! Pero me ha venido a continuación un pensamiento mucho más hermoso.” Con el pretexto de las rosquillas.. San Blas estaba llevando a una multitud de gente a la Iglesia y en la misa seguro que el Señor estaba encantado de derramar sus bendiciones, no sólo sobre las susodichas rosquillas, sino sobre todas las personas congregadas allí…”
    Las tradiciones en verdad pueden seguir haciendo algo muy bueno…

  3. pmartimor dijo:

    Nunca he sido un forofo de las procesiones y ese tipo de manifestaciones. Viví un tiempo en Sevilla y pude constatar que toda esa parafernalia sonaba más a mantener un espectáculo que no deja de dar sus frutos económicos que a otra cosa. Además, los gobernantes de Andalucía, si fuese por razones religiosas, nunca hubiesen colaborado.
    De todas formas y evidentemente, nadie está en la mente de los costaleros (pagados en la mayoría de los casos) y de los asistentes que vitorean con fervor a su santo preferido. Supongo que algún sentimiento de religiosidad les mueve a actuar así.
    No hablemos tampoco de los esfuerzos de los cofrades que prácticamente se dejan el pellejo para que su paso sea el más vistoso a base de ornamentos carísimos.
    Aún así, creo en la religiosidad popular. Dice Guillermo Juan Morado, sacerdote diocesano, doctor en Teología por la PUG de Roma y licenciado en Filosofía: “El Cardenal Pironio vinculaba religiosidad popular e inculturación. La religiosidad popular es “la manera en que el cristianismo se encarna en las diversas culturas y estados étnicos, y es vivido y se manifiesta en el pueblo”.
    La gran tentación de la religiosidad popular es la superstición. Pero la superstición es una deriva indeseada de lo religioso. Una deriva menos anti-religiosa que el ateísmo o el indiferentismo. Aunque, naturalmente, una deriva que debe ser corregida. Pero no necesariamente la religiosidad popular ha de caer en la superstición.”
    Un abrazo.
    Pablo.

  4. Betsi dijo:

    La fiesta de San Blas.. me ha encantado !!!

    En Latinoamérica la religiosidad popular configura su identidad histórica: es la decantación de una historia de evangelización que integra de modo más o menos conciente una multitud de elementos culturales y religiosos de muchos pueblos, razas y culturas.

    Benedicto XV, en Aparecida, destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina”. Invitó a promoverla y a protegerla.

    “No podemos devaluar la espiritualidad popular, o considerarla un modo secundario de la vida cristiana, porque sería olvidar el primado de la acción del Espíritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios. En la piedad popular, se contiene y expresa un intenso sentido de la trascendencia, una capacidad espontánea de apoyarse en Dios y una verdadera experiencia de amor teologal”.

    Felicitaciones a los perreros, que Dios les bendiga !!
    Betsi.

  5. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Dices:” La religiosidad popular no es más que la forma concreta en que mucha gente ha aprendido a relacionarse con Dios, la Virgen o los santos desde su sencillez y sus costumbres, aunque algunas realmente nos resulten chocantes”
    Yo pienso que muchos que viven una fe bien formada, partieron de la religiosidad popular de sus madres o sus abuelas….
    Hoy parecen ridículas ciertas tradiciones cuando vivimos lejos de donde se dan, pero hay tenido su sentido y se han trasmitido a lo largo del tiempo y han sido a veces el primer contacto con la religiosidad en algunas personas que han llegado lejos en el conocimiento de una fe adulta que luego han propagado…..Es mi modesto parecer.
    Un abrazo.
    http://www.isladesentimientos.es/

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