Crisis de decencia

La crisis económica es lo de menos. Es grave, muy grave, pero no es más que el resultado de otra crisis mucho más profunda.

Nos hemos olvidado de Dios. Cada cual se ha convertido en su propio diosecillo y ha decidido olvidar los mandamientos y vivir tan sólo para su propia conveniencia. Aquí da igual mentir, robar, ser fiel o infiel, abusar, difamar. Aquí el que no roba es el tonto y se puede cambiar de pareja como se cambia de camiseta.

El evangelio de hoy habla de mirar a Cristo como única salvación. No lo dudemos. Si en este mundo nuestro se guardaran los mandamientos, estas cosas no nos pasarían. Algo tan sencillo como aprender que la vida del hombre es una vida llamada a la eternidad, algo tan simple como no robar, no matar, no cometer adulterio, no mentir ni dar falso testimonio, no codiciar… Harían un mundo nuevo. Pero alguien decidió que eran cosas pasadas de moda, que la vida es para disfrutarla, que hay que vivir el momento, que la sinceridad es hacer lo que te apetezca en cada momento y punto. Alguien decidió que robar a la caja común era lo normal y así tenemos las arcar estatales, autonómicas y municipales. No. Lo más grave no es la crisis económica, lo gravísimo es la crisis de Dios y la crisis de decencia.

Porque no nos olvidemos que eso de no robar, no matar, no decir falso testimonio, respetar la pareja del prójimo, no son sólo mandamientos de la ley de Dios. Son preceptos escritos en el corazón del hombre, en lo que ha llamado siempre la ley natural, y que también hay quién la niega.

Crisis de valores morales y éticos. Crisis de decencia. Crisis de vagancia y mala uva. Un país en el que se puede robar y mentir, que si lo haces en gordo y de dinero público nunca irás a la cárcel ni tendrás que devolverlo. Un país en el que la vagancia parece que tiene premio. Un país en el que se aplaude el ir en contra de las leyes de convivencia que todos nos hemos dado, en el que mientras todo el mundo roba, los pobres cada día ven más recortados sus derechos.

Hay que ser indecente para pedir un euro por receta mientras se mantienen televisiones autonómicas por doquier. O para poner reparos a la ley de dependencia cuando se van los dineros por el desagüe. Indecentes para echar a una persona de su casa por no pagar unos meses la hipoteca mientras los clubes de fútbol adeudan millones y millones a hacienda.

Cristo en la cruz, elevado sobre todo. Quien mira a Cristo, quien vive como Cristo, quien cumple los mandamientos será salvo y vivirá. Quien no cree pero vive decentemente según la ley natural escrita en su corazón también dará su fruto.

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13 respuestas a Crisis de decencia

  1. Es la pura verdad todo lo que se dice en este artículo. Y, además, está muy bien dicho.
    De todos modos, si me permite, aunque sea una tontería, porque se sobreentiende, en el último párrafo, donde dice: “Quien no cree…” debe decir “Quien cree…”. Todos tenemos errores… ¡y erratas! Un lapsus, al fin y al cabo, muy propio de los humanos. Saludos

  2. pepa dijo:

    Como de costumbre, Jorge, toda la razón te acompaña. Hablas de las leyes de convivencia que todos nos hemos dado. Más bien, creo que es Dios quien las ha infundido, primero, y luego se ha hartado de dárnoslas por escrito y de palabra: Primero en el Sinaí, luego por boca de su propio hijo. Pero ese “Libro de instrucciones” para que el mundo funcione, lo hemos tirado a la basura, porque nos hemos erigido en dioses de nosotros mismos. ¿A mí me van a decir lo que debo hacer, con todo lo listo que soy? ¿Me van a prohibir aprovecharme de mi situación para enriquecerme? Si no lo hago yo, otros vendrán. Y así nos va. Cristo, en la cruz, y los demás echando el ojo a la vecina del quinto, sin pensar ni en hijos ni en padres ni nada de nada. Mientras sigamos así, ni se sale del hoyo, ni se da gloria a Dios, que para lo único que estamos.

  3. Miguel Ángel dijo:

    Ya expliqué en otro post que no siempre fui católico y ahora veo que con esta fe que tengo y con la figura de Cristo a mi lado todo es diferente y mejor. Pero no me creo un semidios, ni hago lo que me apetece sin pensar en lo que puede ocurrir como consecuencia. A veces hasta pierdes cosas por pensar en los demás, como oportunidades de lucrarte ,pero queda el sentimiento fascinante de hacer lo que crees correcto y eso te da mucha satisfacción. Padre, estoy de acuerdo con usted, a esto que llaman crisis no es más que el resultado de una mala gestión por parte de los que nos deberian haber administrado mejor y ahora a pagar los de abajo que son más y no tienen donde esconderse, no tienen cuentas en Suiza ni pueden escapar del pais porque viven con lo puesto…

  4. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Tienes más razón que un santo cuando dices: « Hay que ser indecente para pedir un euro por receta mientras se mantienen televisiones autonómicas por doquier. O para poner reparos a la ley de dependencia cuando se van los dineros por el desagüe. Indecentes para echar a una persona de su casa por no pagar unos meses la hipoteca mientras los clubes de fútbol adeudan millones y millones a hacienda»
    Y todo lo que esto conlleva….Los enfermos y los ancianos son los que llevan las de perder….Los más pobres como siempre….Porque los MULTIMILLONARIOS DE €€ se van a EEUU que tienen más garantías de curación, o la medicina está más adelantada…
    ¡¡¡ Qué le vamos a hacer!!….Mostrar el descontento para que no crean que nos engañan….No hay otro remedio aunque no nos conformemos.
    Feliz domingo y feliz día de San José si no pones entrada….Cuenta con mi oración por ti y por todos los sacerdotes además de rogar por las vocaciones que tanta falta nos hacen.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. Miguel Ángel dijo:

    José Martí creo que está bien escrito lo que ha dicho el Padre Jorge; Quien no cree pero hace las cosas bien también dará sus frutos, al menos eso es lo que yo entiendo en su escrito…

  6. Señales son del juicio
    Ver que todos lo perdemos
    Unos por carta de más
    Otros por carta de menos.

    Soledades de Lope.

    Nos HEMOS DADO unas leyes, que no tienen en cuenta la presencia de Cristo en los corazones
    No teníamos bastante con las ventajas cristianas del honor, del orden, de la confianza en su providencia. Esto es lo que tenemos por despreciarlas..
    De todos modos Jesús habló de manda pequeña.
    Y A Elías se le dijo que Dios se había reservado siete mil varones simbólicos, que no han doblado la rodilla ante Baal ni han besado su frente.
    Esos, y solo esos, disfrutarán de las dulzuras del Reino.
    Cristo, siempre reina y reinará.

  7. Martina dijo:

    Tiene Vd. toda la razón Jorge,la falta de valores espirituales,es la gran pobreza del hombre.
    La situación actual de España,me preocupa y me produce una gran tristeza.
    Cuando veo las injusticias que se cometen,me revelo y me pregunto,que nos diría Jesucristo si viniese de nuevo a la Tierra?
    Un saludo.

  8. maribelad87 dijo:

    Si echamos a Dios de nuestra vida entonces vivimos en un infierno. Sin Él todo es maldad.
    Esperemos que los corazones se vuelvan a Dios.
    Un abrazo
    Maribel

  9. Walter Quiroga. dijo:

    Parece el tango Cambalache ! ! Claro que con Jesús, la gran diferencia.
    Gracias Jorge!

  10. Ana Azul dijo:

    Nos hemos creido lo que no somos. Hemos vivido en un mundo paralelo con ínfulas de marqueses. Todo ésto es una manera de demostrarnos a nosotros mismos que lo importante está en la fé, en Dios, y en su esencia. Besos
    Ana

  11. Javi dijo:

    ¡Gracias, Jorge! Tu mensaje es agua fresca para los tiempos en que vivimos y para lascorrientes que nos arrastran, incluso sin darnos cuenta…

  12. Alvaro dijo:

    Eso de “nos hemos dado unas leyes” me recuerda a aquel que decía: “¿Y para esto hemos muerto un millón de españoles?”.

    Yo no me he dado ninguna ley: a mí me las han impuesto todas y no tengo escapatoria posible (salvo la emigración o la delincuencia, que es situarse fuera de la ley). Y como las leyes que me han impuesto son injustas, antinaturales, indecentes e inmorales, con ellas tengo que convivir: con las “estructuras de pecado” que denunció el beato Juan Pablo II, pero no propuestas sino impuestas en forma de Ley.

    Un saludo.

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