Despistes de uno

Normalmente suelo comenzar a preparar la liturgia del domingo el martes o el miércoles. Busco las lecturas, voy pensando en cosas, preparo la hoja litúrgica que entregamos la gente cada domingo… Esas cosas.

Para ello suelo mirar las lecturas en una página que ya he recomendado varias veces: Mercabá.

El martes o el miércoles mire las lecturas y “ah, la mujer adúltera…” Pues sin problemas. Pensar en alguna reflexión, un dibujo para la hoja, ir preparando la homilía. Fantástico. Hasta lo adelanté en este blog.

Pues el caso es que ayer tarde celebró la misa mi compañero. Yo andaba con los del concierto preparando todo y en un momento pase por la entrada del templo. Mi compañero estaba leyendo el evangelio y no me sonaba de nada. ¿Cómo es que está leyendo eso de que si el grano de trigo…? Pero si toca la adíultera, de dónde se ha sacado esa lectura…

Al acabar la misa le pregunto y me dice: pues de dónde la voy a sacar, del leccionario… ¿Del leccionario? Claro, de dónde si no… Pues efectivamente. Y entonces, servidor, ¿de dónde sacó lo de la adúltera? Pues muy fácil. Al entrar en la página e ir buscando lecturas lo hice bien hasta llegar al quinto domingo de cuaresma. En ese momento, en lugar de buscar las lecturas del ciclo B, las que tocan, pues no sé por qué narices se me ocurrió pinchar en las del C, y evidentemente, la adúltera.

Así que esta mañanita he madrugado un poco más ¡encima del cambio de hora! para poner las cosas en orden: rectificación de la hojita litúrgica, preparra homilía… Vamos, lo que tenía que haber hecho hace unos días.

En misa de 9:30 ha salido un lector de siempre. Acaba la segunda lectura, y el buen hombre se arranca con el canto del aleluya. Y yo al quite: que no, que estamos en cuaresma… Al acabar la misa ha venido a la sacristía a excusarse por su despiste. Le he dicho: tranquilo, hasta ayer estaba yo convencido de que tocaba otro evangelio…

Pequeñas cosas que también conforman la vida parroquial. No sería la primera vez que se me olvidan las vinajeras, encender los micrófonos o incluso el cáliz. Somos humanos. Pero gracias a Dios lo tomamos con mucho humor.

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8 respuestas a Despistes de uno

  1. maribelad87 dijo:

    De vez en cuando Dios nos deja despistarnos para recordarnos de que materia estamos hechos. Al fin y al cabo somos humanos.
    Un abrazo
    Maribel

  2. Miguel Ángel dijo:

    Si le sirve de algo, me ha ido muy bien leer el pasaje de la adúltera…:)

  3. Miguel Ángel dijo:

    El que tocaba es este ¿no? Casualidad o no lo lei anoche en el libro de Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret donde hace mención a este pasaje…

    Lectura del santo evangelio según san Juan (12,20-33):

    En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
    Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
    Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este. mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
    Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»
    La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
    Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»
    Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

    Gracias Padre Jorge por hacerme leer las sagradas escrituras, se lo agradezco de todo corazón…

  4. Alvaro dijo:

    Me viene a la memoria una anécdota de un despiste monumental que le sucedió hará medio siglo, en plena época de Franco, a un sacerdote, fallecido hace ya bastantes años y de lo más santo que pueda uno imaginar.

    El hombre había tenido siempre la ilusión de ir un día a comer el cochinillo asado en el asador de Cándido, pero no había tenido nunca ocasión debido a que en aquella época aún se viajaba poco y abundaban las ocupaciones pastorales. El caso es que hubo un día que tuvo que viajar, dándose la circunstancia de que tocaba parar a comer en Segovia. Nada más llegar, ni corto ni perezoso, el buen hombre se fue derechito al asador de Cándido a comer por fin su ansiado cochinillo.

    Pide el menú al camarero y empiezan a ofrecerle pescado y más pescado. ¡Y él que había ido a comer cochinillo! Así pues, dijo al camarero que nada de pescado, que a lo que había ido él era a comer cochinillo y que no se iba a ir sin comerlo, faltaría más.

    Tal vez sea que al camarero le impuso demasiado la figura del clásico sacerdote ataviado con su clásica sotana negra de mil clásicos botones pidiéndole vehementemente el cochinillo, tal vez sea que Dios tuvo la misericordia de cerrar a todos los ojos y a algunos la lengua para conceder ese pequeño premio a su fiel servidor, el caso es que le sirvieron el cochinillo, del que dio buena cuenta con la mayor fruición imaginable.

    Después de comer siguió viaje, y fue poner el pie en el suelo al llegar a su destino cuando cayó en la cuenta de que era Viernes Santo ¡Y acababa de comerse un cochinillo asado!. Ni él había caído en la cuenta, ni había reparado en ningún cartel, ni el camarero le había mencionado nada, ni procesiones, ni nada de nada.

    Total, que a buen seguro debió ir a confesarse por el patinazo, con lo santo que era aquel fidelísimo sacerdote.

    ¡Pero qué bueno estaba el cochinillo!…

    Un saludo.

  5. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Todos tenemos fallos y así no somos pluscuamperfectos, comprendemos y disculpamos mejor a los demás.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  6. Yo me caigo más que un burro penco
    Pero en mí es más grave, porque me pasa cada dos por tres
    Claro que con 78 años !!!!!
    O no lo pongo o lo pongo doble
    Y luego no soy capaz de aprender a borrarlo.
    ¡¡¡¡¡¡Si no se lo toma uno con su mijita de humor!!!!!!!
    Nada; a seguir, y ya tenemos quien nos justifique nuestra torpeeeeza.

  7. Ana Azul dijo:

    La verdad es que cuando ayer en misa escuché la lectura del trigo, pensé “Esto no es lo que ha dicho Jorge”, pero bueno, creí que era por algo en especial. Ahora veo que te equivocaste. Imaginate si en la misa dices la otra lectura ¿vaya chasco! Bueno, que todos los males sean ésto.
    Besos
    Ana

  8. Pedro dijo:

    Me da alegría ver que no soy el único cura despistao, un placer, colega. Pedro, cura de pueblo.

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