Jornada por la vida

Hoy, día en que la iglesia celebra el misterio de la encarnación del Señor, celebramos una jornada especial de oración por la vida humana, para que sea siempre respetada y defendida.

En lugar de hablar de lo que a mí me parece o de lo que personalmente opino, prefiero dejaros el texto con lo que el compendio del catecismo dice en el epígrafe sobre el quinto mandamiento. Creo que recordarlo no tiene precio.

QUINTO MANDAMIENTO:  NO MATARÁS

466. ¿Por qué ha de ser respetada la vida humana?

La vida humana ha de ser respetada porque es sagrada. Desde el comienzo supone la acción creadora de Dios y permanece para siempre en una relación especial con el Creador, su único fin. A nadie le es lícito destruir directamente a un ser humano inocente, porque es gravemente contrario a la dignidad de la persona y a la santidad del Creador. «No quites la vida del inocente y justo» (Ex23, 7).

467. ¿Por qué la legítima defensa de la persona y de la sociedad no va contra esta norma?

Con la legítima defensa se toma la opción de defenderse y se valora el derecho a la vida, propia o del otro, pero no la opción de matar. La legítima defensa, para quien tiene la responsabilidad de la vida de otro, puede también ser un grave deber. Y no debe suponer un uso de la violencia mayor que el necesario.

468. ¿Para qué sirve una pena?

Una pena impuesta por la autoridad pública, tiene como objetivo reparar el desorden introducido por la culpa, defender el orden público y la seguridad de las personas y contribuir a la corrección del culpable.

469. ¿Qué pena se puede imponer?

La pena impuesta debe ser proporcionada a la gravedad del delito. Hoy, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido, los casos de absoluta necesidad de pena de muerte «suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos» (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae). Cuando los medios incruentos son suficientes, la autoridad debe limitarse a estos medios, porque corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común, son más conformes a la dignidad de la persona y no privan definitivamente al culpable de la posibilidad de rehabilitarse.

470. ¿Qué prohíbe el quinto mandamiento?

El quinto mandamiento prohíbe, como gravemente contrarios a la ley moral:

1) El homicidio directo y voluntario y la cooperación al mismo. 2) El aborto directo, querido como fin o como medio, así como la cooperación al mismo, bajo pena de excomunión, porque el ser humano, desde el instante de su concepción, ha de ser respetado y protegido de modo absoluto en su integridad. 3) La eutanasia directa, que consiste en poner término, con una acción o una omisión de lo necesario, a la vida de las personas discapacitadas, gravemente enfermas o próximas a la muerte. 4) El suicidio y la cooperación voluntaria al mismo, en cuanto es una ofensa grave al justo amor de Dios, de sí mismo y del prójimo; por lo que se refiere a la responsabilidad, ésta puede quedar agravada en razón del escándalo o atenuada por particulares trastornos psíquicos o graves temores.

471. ¿Qué tratamientos médicos se permiten cuando la muerte se considera inminente?

Los cuidados que se deben de ordinario a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos; son legítimos, sin embargo, el uso de analgésicos, no destinados a causar la muerte, y la renuncia al «encarnizamiento terapéutico», esto es, a la utilización de tratamientos médicos desproporcionados y sin esperanza razonable de resultado positivo.

472. ¿Por qué la sociedad debe proteger a todo embrión?

La sociedad debe proteger a todo embrión, porque el derecho inalienable a la vida de todo individuo humano desde su concepción es un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación. Cuando el Estado no pone su fuerza al servicio de los derechos de todos, y en particular de los más débiles, entre los que se encuentran los concebidos y aún no nacidos, quedan amenazados los fundamentos mismos de un Estado de derecho.

473. ¿Cómo se evita el escándalo?

El escándalo, que consiste en inducir a otro a obrar el mal, se evita respetando el alma y el cuerpo de la persona. Pero si se induce deliberadamente a otros a pecar gravemente, se comete una culpa grave.

474. ¿Qué deberes tenemos hacia nuestro cuerpo?

Debemos tener un razonable cuidado de la salud física, la propia y la de los demás, evitando siempre el culto al cuerpo y toda suerte de excesos. Ha de evitarse, además, el uso de estupefacientes, que causan gravísimos daños a la salud y a la vida humana, y también el abuso de los alimentos, del alcohol, del tabaco y de los medicamentos.

475. ¿Cuándo son moralmente legítimas las experimentaciones científicas, médicas o psicológicas sobre las personas o sobre grupos humanos?

Las experimentaciones científicas, médicas o psicológicas sobre las personas o sobre grupos humanos son moralmente legítimas si están al servicio del bien integral de la persona y de la sociedad, sin riesgos desproporcionados para la vida y la integridad física y psíquica de los sujetos, oportunamente informados y contando con su consentimiento.

476. ¿Se permiten el trasplante y la donación de órganos antes y después de la muerte?

El trasplante de órganos es moralmente aceptable con el consentimiento del donante y sin riesgos excesivos para él. Para el noble acto de la donación de órganos después de la muerte, hay que contar con la plena certeza de la muerte real del donante.

477. ¿Qué prácticas son contrarias al respeto a la integridad corporal de la persona humana?

Prácticas contrarias al respeto a la integridad corporal de la persona humana son las siguientes: los secuestros de personas y la toma de rehenes, el terrorismo, la tortura, la violencia y la esterilización directa. Las amputaciones y mutilaciones de una persona están moralmente permitidas sólo por los indispensables fines terapéuticos de las mismas.

478. ¿Qué cuidados deben procurarse a los moribundos?

Los moribundos tienen derecho a vivir con dignidad los últimos momentos de su vida terrena, sobre todo con la ayuda de la oración y de los sacramentos, que preparan al encuentro con el Dios vivo.

479. ¿Cómo deben ser tratados los cuerpos de los difuntos?

Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad. La cremación de los mismos está permitida, si se hace sin poner en cuestión la fe en la Resurrección de los cuerpos.

480. ¿Qué exige el Señor a toda persona para la defensa de la paz?

El Señor que proclama «bienaventurados los que construyen la paz» (Mt 5, 9), exige la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la ira, que es el deseo de venganza por el mal recibido, y del odio, que lleva a desear el mal al prójimo. Estos comportamientos, si son voluntarios y consentidos en cosas de gran importancia, son pecados graves contra la caridad.

481. ¿En qué consiste la paz en el mundo?

La paz en el mundo, que es la búsqueda del respeto y del desarrollo de la vida humana, no es simplemente ausencia de guerra o equilibrio de fuerzas contrarias, sino que es «la tranquilidad del orden» (San Agustín), «fruto de la justicia» (Is 32, 17) y efecto de la caridad. La paz en la tierra es imagen y fruto de la paz de Cristo.

482. ¿Qué se requiere para la paz en el mundo?

Para la paz en el mundo se requiere la justa distribución y la tutela de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto a la dignidad de las personas humanas y de los pueblos, y la constante práctica de la justicia y de la fraternidad.

483. ¿Cuándo está moralmente permitido el uso de la fuerza militar?

El uso de la fuerza militar está moralmente justificado cuando se dan simultáneamente las siguientes condiciones: certeza de que el daño causado por el agresor es duradero y grave; la ineficacia de toda alternativa pacífica; fundadas posibilidades de éxito en la acción defensiva y ausencia de males aún peores, dado el poder de los medios modernos de destrucción.

484. En caso de amenaza de guerra, ¿a quién corresponde determinar si se dan las anteriores condiciones?

Determinar si se dan las condiciones para un uso moral de la fuerza militar compete al prudente juicio de los gobernantes, a quienes corresponde también el derecho de imponer a los ciudadanos la obligación de la defensa nacional, dejando a salvo el derecho personal a la objeción de conciencia y a servir de otra forma a la comunidad humana.

485. ¿Qué exige la ley moral en caso de guerra?

La ley moral permanece siempre válida, aún en caso de guerra. Exige que sean tratados con humanidad los no combatientes, los soldados heridos y los prisioneros. Las acciones deliberadamente contrarias al derecho de gentes, como también las disposiciones que las ordenan, son crímenes que la obediencia ciega no basta para excusar. Se deben condenar las destrucciones masivas así como el exterminio de un pueblo o de una minoría étnica, que son pecados gravísimos; y hay obligación moral de oponerse a la voluntad de quienes los ordenan.

486. ¿Qué es necesario hacer para evitar la guerra?

Se debe hacer todo lo razonablemente posible para evitar a toda costa la guerra, teniendo en cuenta los males e injusticias que ella misma provoca. En particular, es necesario evitar la acumulación y el comercio de armas no debidamente reglamentadas por los poderes legítimos; las injusticias, sobre todo económicas y sociales; las discriminaciones étnicas o religiosas; la envidia, la desconfianza, el orgullo y el espíritu de venganza. Cuanto se haga por eliminar estos u otros desórdenes ayuda a construir la paz y a evitar la guerra.

Si alguein desea ampliar un poco más, puede leer lo que dice el catecismo de la iglesia católica a este respecto.

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6 respuestas a Jornada por la vida

  1. Miguel Ángel dijo:

    Mi abuelo materno sufría Alzheimer, había que lavarlo, cambiarlo y cuidar de él durante las 24 horas del día. Lo cuidábamos en su casa, mi abuela estaba viva todavía y no digo que no acarreó más de un problema entre la familia por motivos de horarios, o porque mi madre era la que siempre le tocaba hacerlo todo…Una noche mi abuelo empeoró y llamamos a emergencias, cuando llegamos al hospital el médico, en este caso era una doctora, estaba durmiendo y después de 20 minutos nos dijo que iba siendo hora de que nos hiciéramos a la idea que el “abuelo” tenía que morir, que para que iba a hacer nada. Yo le recordé, algo alterado, lo de su juramento hipocrático, no me contestó y llamó a seguridad. Al momento un vigilante estaba allí, estuvimos discutiendo hasta que le pusieron el oxigeno a mi abuelo porque vieron que no me bajaba del “burro”.Por eso las palabras suenan bien, pero cuando hay que cumplirlas es otro tema…El juramento hipocrático, menudo hipócrita debió pensar esa doctora de mi mientras seguía con su sueño en plena guardia médica…

  2. Magnífico y clarificador artículo que emplearé con profusión
    Es que no se puede permanecer encogido.
    No se trata de atacar a nadie sino decir la verdad que está patente dondequiera que se mire
    Si algún clérigo o quien sea, cristiano, hace una barrabasada es es un ser humano con debilidades y flaquezas. Cuando se insiste tanto es porque se espera algo mejor y eso es lo que es el Evangelio
    Pero la labor de la Iglesia no tiene contestación sino que merece la más entusiástica alabanza.
    Y eso que su misión es proclamar el Evangelio
    Si Jesús hubiera querido quitar la pobreza y curar todos los enfermos sería cosa de pensarlo pero la misión es de más entidad con ser la beneficencia una magnífica forma de testimonio de Cristo.
    ¡Arriba los corazones!
    En Cristo

  3. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Tu entrada de hoy es una lección magistral. Es necesario difundir estas ideas porque muchos las ignoran….Referente a los moribundos, los familiares a veces se sienten bloqueados por la pena, pierden un poco el control de lo que hay que hacer y es muy bueno recordárselo, para que llegado el momento no se dejen llevar por su estado de ánimo y actúen con prontitud como cristianos.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

    • Jorge dijo:

      Es simplemente el catecismo. Andamos sobrados del “yo creo, yo opino, yo pienso” y muy faltos de conocer lo que dice la doctrina de la iglesia al respecto: cuándo empieza la vida, cómo cuidarla, qué es atender a una persona en el final… Me parecía interesamnte recordarlo.

  4. Alvaro dijo:

    Buena cosa esa de acudir directamente a las fuentes, que tan claramente hablan. Aunque ya lo ha hecho vd otras veces, como este no es el caso, aporto yo el enlace al compendio:

    http://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html

    Decía Chesterton que “lo peor de que la gente deje de creer en Dios es que empieza a creer en cualquier cosa”, lo que describe de forma magistral cómo la gente queda desnortada en cuanto pierde las referencias verdaderas (y claro, en lugar de sobre roca, se ponen a construir sus vidas sobre la arena, cosa tan cómoda como peligrosa, y luego pasa lo que pasa).

    Parafraseando a Chesterton, debería decir que “lo peor de que la gente deje de respetar la Vida como algo sagrado es que empieza a desear la muerte, tanto propia como ajena”. Así, hoy se ha instaurado una incultura de la muerte, según la cual el suicidio (fracaso vital mayor) y el asesinato (crimen mayor) son jaleados como si fuesen triunfos, derechos o la solución a diversos problemas.

    Lo curioso es que, aunque pretendan que es así, quienes profesan tan abyectas ideologías no actúan realmente desde el desconocimiento: se les nota que saben perfectamente de la maldad de sus postulados desde el momento en que tratan de imponer a los demás una ingente cantidad de absurdos eufemismos con los que encubrir y edulcorar todas las maldades que conscientemente defienden y de cuya verdadera naturaleza se avergüenzan.

    ¿Tendría sentido querer imponer eufemismos a cuál más retorcido como “Interrupción voluntaria del embarazo” (ahora “IVE”, para disimular más), “salud sexual y reproductiva”, “derecho a decidir” o “muerte digna” si creyeran sinceramente que los “abortos”, “infanticidios”, “eutanasias” o “asesinatos” son tan buenos? Ni en sueños: incluso al mentiroso le interesa esgrimir verdades cuando ésto es posible, ya que tal cosa refuerza su imagen.

    Así pues, saben perfectamente que defienden crímenes y por eso tratan de vestir la mona de seda, como si no fuera a seguir siendo tan simiesca como al principio.

    Por otra parte, y en relación a su referencia al Compendio, sólo le matizaría que no andamos sobrados del “yo creo, yo opino, yo pienso” sino del “yo me creo, yo me opino y yo me pienso”, en forma reflexiva.

    Ya sé que he pegado alguna patada al diccionario (sobre todo con el “yo me opino”), pero es por subrayar con la forma reflexiva que lo que sobra es que todo surja de nosotros. La creencia, la opinión o el pensamiento no sobran si se originan y tienen como referencia la Verdad de Cristo: cuando sobran es cuando esa “verdad” surge de nosotros mismos, o de terceros de pensamiento errado o directamente con intención de confundirnos.

    A veces da la impresión de que alguno se ha tomado demasiado por lo literal el gesto de santiguarse (llevar la mano a la frente, al ombligo, a los hombros), de modo que cuando dice creer en Dios Hijo, en realidad su referencia y el objeto de su creencia no es sino su propio ombligo.

    Un saludo.

  5. Ana Azul dijo:

    Y aún así hay gente que todavía duda y pone en entredicho la vida y el derecho a ella. Salvemos a un condenado a muerte pero no a un nacido ¡que contradición! Para mí la vida, igual es antes que después.
    Saludos
    Ana

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