Estar con los pobres… ¿patente de corso?

Que Roma de cuando en cuando amoneste a un teólogo por sostener doctrinas no compatibles con la fe católica no debería ser noticia. Es puro ejercicio del magisterio, y es un servicio de cara a los fieles que nos pone en guardia frente a teorías alejadas de la fe de la iglesia. Aquí no se salva nadie. Ejemplo claro son los palos que han recibido los seguidores de monseñor Lefevre por negarse a aceptar algo tan básico por ejemplo como la validez del concilio Vaticano II. O los que han recibido otros por justo lo contrario.

Todos tienen gente que los apoya, como es muy natural. Pero me resulta curioso un argumento con el que se suele defender a los más digamos “modernos”: “qué horror la iglesia, si Fulanito es un señor que está con los pobres… “

Para empezar, habría que ver qué es lo que se entiende por estar con los pobres y vivir con los pobres. Porque hay mucho iluminado al que se le llena la boca hablando de los pobres pero que después vive como rico a base de conferencias, viajes, artículos y una disidencia perfectamente administrada. Así que mucho cuidado, porque una cosa es predicar y otra dar trigo, y ya nos entendemos.

Pero es que además, ser caritativo no significa estar en posesión de todas las virtudes ni vivir el cristianismo de forma perfecta. Uno puede ser caritativo y echar sus buenas horas de voluntariado, y desprenderse de bienes a favor de los débiles, y a la vez ser un adultero, un pro abortista declarado, o defraudador de la hacienda pública. Cosas de la debilidad humana. O puede ser alguien muy caritativo y negar verdades de fe católica, que también pasa.

Cuando a un teólogo se le dice que tal afirmación no es compatible con la fe de la iglesia se le dice eso y absolutamente nada más. Puede ser un pastor entregado, una buenísima persona, simpático, guapo, trabajador infatigable, culto, deportista y escritor de éxito. Pero si ha dicho cosas que no son la fe de la iglesia se le dice y punto. No hay mayor problema.

Hay gente que se piensa que por el hecho de que el teólogo Fulanítez sea un buenazo hay que declarar dogma de fe todo lo que dice y escribe, y no hay por qué. Es un buenazo, pero puede suceder que en algunas cuestiones patine, como `patinamos todos.

En esos casos la iglesia suele hablar con el susodicho y si acaso sacar una nota aclarando cosas. Y justo en este momento es cuando se descubre la calidad humana y cristiana de Fulanítez. Si Fulanítez es un hombre bueno, un hombre de Dios, un hombre eclesial, aceptará en principio por buena la corrección, dialogará sobre ella, explicará lo que crea necesario, y si a pesar de todo la Iglesia le dice NO, aceptará la corrección con toda humildad “Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina” (San Ignacio de Loyola).

Si Fulanítez ante la corrección se revuelve, descalifica, despotrica, empieza con lo de la iglesia opresora y la falta de respeto a la libertad de expresión… es justo cuando demuestra lo que es.

¿Quieren un ejemplo de persona entregada a la causa de los pobres y fidelísima a la Iglesia? Lo tenemos en la beata Teresa de Calcuta. Tanto, que para saber si algo es de fe y conducente a la santidad, siempre me hago la misma pregunta: ¿qué pensaría de esto la beata teresa de Calcuta? Y no me falla.

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9 respuestas a Estar con los pobres… ¿patente de corso?

  1. karmenfl dijo:

    Muchas gracias por sus comentarios. Son de puro sentido común, pero lo cierto es que todos tendemos a adornar de “virtudes extra” a aquellos a quienes de alguna manera admiramos. A mi me pasó con el cantautor Joan Manuel Serrat…. 🙂

  2. Ana azul dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo. Si se está con la iglesia, se está con todas las consecuencias, y si no gusta o no interesa, pues se hacen otras cosas, pero no se puede hacer cada uno su propia religión dentro de una fé. Si Monseñor Lefevre no sigue los preceptos de la iglesia, no veo yo el problema en que se le amoneste. Son ganas de buscar peros donde no los hay. Saludos
    Ana

  3. No solo lo que dice, sino como lo dicen: Monseñor Fellay está haciendo equilibrios, cuando lo que tendría que hacer si quiere seguir siendo católico es obedecer y dejar que los otros piensen y hagan lo que les parezca. Los que le siguen llaman al Papa burradas, cuando ellos prometieron solemnemente, tendidos en el suelo, en señal de absoluto acatamiento seguir las instrucciones de sus superiores y más aun del magisterio. Si no les gusta que salgan. Leo algunas veces algo de Radio Cristiandad, y me sofoco, porque si por cuestiones como las de Asis, o la casulla de misa, se dice lo que se dice ¿que será cuando haya un verdadero motivo de cisma?
    Tampoco es de recibo, contemplar a unos sacerdotes en la misa solemne, vestidos de falditas y parodiando a unas bailarinas. Yo puedo estar más o menos de acuerdo, y podría aportar cosas contempladas desde mi punto de vista, pero entiendo que el que la lleva la entiende y me las callo para mí. A lo que más le temo en estos palenques, es a ser teólogo y andar por la cuerda floja de mis propios pensamientos, con las consecuencias que puede tener el error.

  4. Alvaro dijo:

    Me da la sensación de que lo que expone no es más que una forma de la conocida “falacia de la autoridad”. Es “falacia” porque realiza en un razonamiento un salto lógico fundamentado en una lógica no real sino sólo aparente (lo que lleva a una conclusión errada), y es “de la autoridad” porque esa lógica aparente consiste en identificar la verdad de lo dicho con la autoridad de quien lo dice (cuando ambas son cosas diferentes).

    Así, la falacia de la autoridad estipula cosas como por ejemplo:

    – “Puesto que Fulanito es una autoridad en X materia, no puede dudarse de la veracidad de lo que dice sobre esa materia”.
    Eso es falso, puesto que todos somos falibles: el único caso de infalibilidad que consideramos es la infalibilidad divina, que se manifiesta a escala humana cuando un papa se pronuncia “ex cátedra” sobre materia doctrinal, y en tal caso la infalibilidad está circunscrita al terreno doctrinal sobre el que se esté pronunciando.
    Lógicamente, es bastante probable que las afirmaciones de Fulanito dentro de su especialidad sean verdaderas, ya que para algo es experto conocedor de su materia, pero la verdad de sus afirmaciones no dependerá del hecho de que las haya expresado Fulanito sino de su correspondencia con la realidad.

    – “Puesto que Fulanito es autoridad en tal materia, también debe serlo en otras materias sobre las que se pronuncie”.
    Eso es obviamente falso, ya que nuestro conocimiento no puede ser magistral en todos los ámbitos. Este es el caso más próximo al presentado por D. Jorge, donde de la “autoridad” moral derivada de la encomiable dedicación a los pobres se extrapola falsamente una suerte de autoridad universal.
    De hecho, hoy en día es frecuente ver en los medios de comunicación a muchos famosos opinando sobre materias en las que son auténticos legos (por ejemplo sobre alta economía algunos que no pasan de propagandistas ideológicos), con las consiguientes meteduras de pata (de las que además casi nadie se retracta: puesto que viven de su imagen, no quieren que ésta se resienta a ojos de los espectadores si reconociese sus errores).

    – “La realidad es así porque lo ha dicho Fulanito, que es una autoridad”.
    También esto es falso, ya que la realidad es como es por sí misma y no porque lo diga Fulanito (salvo que Fulanito sea Dios, que “dicta” cómo ha de ser la realidad; pero me temo que no consideramos ese caso concreto). En todo caso, Fulanito podrá describir con mayor acierto o precisión esa realidad, basándose en su mayor conocimiento, pero nada más. Del mismo modo, podrá tomarse por buena la descripción que haga Fulanito, pero siempre sujeta a revisión, es decir, dándola por buena en tanto no haya pruebas que demuestren lo contrario.

    Al argumento de autoridad habría que añadir el que podríamos llamar de “antiautoridad”, que no es sino la conocida argumentación “ad hominem”:

    – “La realidad no puede ser como la describe Menganito, ya que ese tío no tiene ni idea”.
    Como antes, la realidad es la que es, independientemente de que lo diga Agamenón o su porquero. El problema de esta afirmación (que el porquero también puede tener razón, cosa cierta) es que muchos “porqueros” pueden creer que, como a priori todos pueden tener razón, todos la tienen realmente (lo que viene a ser el relativismo, que da por igualmente válidas cualesquiera opiniones) o al menos todas las posturas deben gozar de partida de la misma credibilidad (nótese la diferencia entre validez y credibilidad), y eso también es falso en dos sentidos:

    En primer lugar, porque a la hora de enfrentar opiniones, deberá considerarse válida aquella postura que pueda aportar los mejores argumentos válidos, y en eso suele ser más fácil que los aporte la autoridad que el lego. Eso sí: aunque el lego lo tiene más difícil, es posible que tenga razón, en cuyo caso la honradez intelectual obliga a la autoridad a reconocer su error en lugar de tratar de aplastar al lego aprovechando el peso de su autoridad y así imponer su error.

    En segundo, porque muchos “porqueros” aprovechan esa legitimidad de partida para invertir la carga de la prueba, afirmando lo primero que les viene en gana y pretendiendo que ellos no deben argumentar sus propias afirmaciones sino que son los demás quienes deben demostrar la falsedad de las mismas.
    Lógicamente, como hay una sola verdad y muchas mentiras posibles, quien defienda las verdades se enfrentará a una labor titánica si acepta demostrar la falsedad de todos y cada uno de los desvaríos que sobre una materia puedan pronunciarse (máxime teniendo en cuenta que una afirmación se hace en una simple frase, pero su refutación puede obligar a largos razonamientos).

    Un saludo.

  5. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge: COMO HAGO CON FRECUENCIA, TE COPIO:” Tanto, que para saber si algo es de fe y conducente a la santidad, siempre me hago la misma pregunta: ¿qué pensaría de esto la beata teresa de Calcuta? Y no me falla.”
    ¡¡Buena enseñanza para tener en cuenta cuando surgen dudas!!.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  6. Miguel Ángel dijo:

    Cuando un politico se sale de las directrices del partido lo expulsan y nadie dice nada. Tiene que obedecer las normas de la organización. No se porque tanto revuelo con que la Iglesia de su opinión de las posturas de un teólogo.

  7. José Ronaldo de la Roca dijo:

    Esta es una cuestión que aquí en nuestra América Latina…da para llenar cuartillas. El asunto se complica cuando no es un teólogo x o y el que “dice algo”, sino “el teólgo x o y, padre, hijo o admirador de determinada corriente de pensamiento”. Y en estos lares…existe una “escuela teológica” claramente identificada. Entiendo lo que afirma el Padre Jorge, pero… a veces pareciera que el Vaticano “vive en otro mundo”, en donde la pobreza, la injusticia, la explotación, el marginamiento, el despojo…se conocen un tanto “de oídas”, pero que no se experimentan con la lacerante conciencia del día a día. Me parece que no necesariamente signifique lo mismo “regañar” a un teólgo del primer mundo, que a uno del “tercero”. Ojalá los teólogos de Europa puedan escuchar – que no necesariamente aceptar – los pronunciamientos y las formulaciones que hacen nuestros teólogos de América Latina.

  8. maribelad87 dijo:

    Hay que dejarse guiar por la Iglesia, como tú bien duces, ya que su sabiduria transciende los tiempos. Siempre hubo herejes y creo que siempre los habrá,
    Maribel

  9. silver price dijo:

    Roberto no sabía qué pensar, y a la hora de comer sacó el tema en la mesa. Su hermano Jaime –estudiaba 4º de Historia– parecía estar bastante de acuerdo con la revista. Dijo que no es lo mismo el siglo I que el XX, y que en aquel tiempo no había problema de superpoblación, y tenía sentido prohibir cosas que entonces dañaban a la sociedad, mientras que ahora la favorecerían. Pensaba que lo mismo ocurriría en otros asuntos. Su madre replicaba que eso era “una barbaridad” y que esos problemas pueden arreglarse de otro modo. Su padre dio la razón a su madre señalando que, efectivamente, hay mucho excedente de alimentos y mucho niño para adoptar: “siempre se apuntan a lo fácil”, concluyó.

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