Y hoy, doña Carlota y don Juan

No era mi intención poner en entredicho la doctrina sobre el sacramento del matrimonio, ni mucho menos afirmar que es igual casarse como cristianos en la iglesia que contraer un matrimonio civil.

Ni tampoco me considero quién para decir a dos adultos, como don Juan y doña Carlota cómo deben comportarse con su familia y en sus relaciones sociales.

Sólo pretendía una cosa, que curiosamente es la que ha pasado más desapercibida. Y es hacernos caer en la cuenta de cómo podemos ser estrictísimos con algunos mandamientos como el sexto, donde absolutamente todo nos repugna (ya se sabe que en el sexto no hay parvedad de materia), mientras que tradicionalmente estamos bastante acostumbrados a ser mucho más tolerantes en las cosas del dinero.

Escamotear datos en la declaración del IRPF, aceptar facturas sin IVA, mover dinero negro, escriturar propiedades por menos de su valor real, sacar medicinas con la cartilla del abuelo, llevar para casa material de la oficina, escaquearse del trabajo y largarse antes de la hora, vaguear en el mismo, la doble contabilidad, aceptar “sobres” por favores… Son cosas demasiado habituales sobre las que pasamos de puntillas.

Era a lo que me refería hablando de don Juan y doña Carlota. Que muy estrictos en rezos y disciplina matrimonial… y bastante menos en lo que a dineros se refiere. Evidentemente son un ejemplo y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Pero he conocido familias estrictísimas, de rigurosa moral sexual, de comunión diaria, miembros selectos de asociaciones pías, y auténticos expertos en el chanchullo, la falsa venta, el escamoteo de impuestos, la manipulación, el fraude.

Lo único que pretendía era denunciar esto y ponernos sobre aviso. Los mandamientos diez… ¿de acuerdo? Pues eso. Que hay que cumplir TODOS. El sexto, y el séptimo, y el octavo, y el segundo, y el cuarto…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cosas de la vida, Solidaridad. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Y hoy, doña Carlota y don Juan

  1. Miguel Ángel dijo:

    El mensaje estaba claro pero hay “evangelistas del todo vale” que utilizan este blog para promocionar esa nueva forma de entender el cristianismo y esa forma es tolerarlo todo y no decir no a nada y tener la boca cerrada y pasar por el aro porque los verdaderos cristianos se tienen que dejar comer por los leones. Y su respuesta a todo es que somos inquisidores y estamos equivocados y tenemos que tragar con todo sin decir ni pio porque los católicos estamos destinados a eso, a callar y aguantar todo lo que nos echen pero en mi caso es que no, que no me callo y es más, la señora Natalia (por llamarle de alguna manera) me ha ofendido llamandome inquisidor sin conocerme y eso me resulta muy grave y delata su falta de educación, ya no digo cristiana, sino moral.

  2. Pedro Muñoz dijo:

    En un párrafo se citan todas las ocultaciones que hacemos para pagar menos o recibir más, incluso cuando se va al supermercado y te dan la vuelta en euros desfavorable para el comercio y nos callamos, pensando que esta vuelta dada de más es para cuando nos dan de menos, que esto nos haga reflexionar profundamente y el que esté libre tire la primera piedra. Gracias don Jorge por recordarnos las cosas tanto favorables como desfavorables

  3. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. (Santiago 2:10)
    Cuando se habla de inmoralidad, se cree que es solo de lo que hay debajo del delantal o entrepierna.
    No hay moral, ni por lo tanto pueblo. Solo respondemos a la violencia y la la imposición.
    Lástima de este precioso país. Casi todo es gente no personas cívicas.

  4. Ana azul dijo:

    Coherencia, todo se reduce a eso, a ser coherenteTampoco hay que darle tantas vueltas. Besos
    Ana

Los comentarios están cerrados.