Uno entre veintiocho

Interesantes los comentarios a mi post de ayer en Infocatólica, porque vuelven a poner de manifiesto una vez más cómo es el ser humano. Veintiocho comentarios, que no está nada mal. La página vista más de 1.300 veces. ¿Qué dicen los comentarios? Pues creo que todos van en la línea de algunos reproches y muchos buenos consejos sobre lo que debemos hacer los curas.

Hablaba un servidor de cómo desde los mismos obispados se nos insta a una actividad a veces desbordante. Para nada hablé de las exigencias que nos presentan de los fieles, no siempre evangélicas. Demasiadas cosas. Insisto: los comentarios son un conjunto de buenos consejos, documentos, citas sobre lo que hemos de hacer, reproches a esos curas que de cualquier manera… Sólo un comentario proclama a voz en grito (porque está escrito con mayúsculas): “INVITO A TODOS LOS LAICOS A QUE AYUDEMOS EN LO QUE PODAMOS A LA IGLESIA COMPROMETIENDONOS EN TRABAJOS VARIOS Y RESPETEMOS Y AMEMOS A NUESTROS SACERDOTES”.

Recuerdo un artículo del gran sacerdote y periodista D. José Luis Martín Descalzo en el que se preguntaba si los fieles se preocupaban de cuidar a sus curas. No lo tengo y si algún lector lo conservara le agradecería mucho me lo hiciera llegar. D. José Luis ofrecía algunos ejemplos, de los que ahora me viene uno a la cabeza. Hablaba él de cuántas veces se quejan los fieles de misas mal celebradas, aparentemente sin devoción, sin mucho cuidado, con el sacerdote distraído, como un funcionario. Y decía él: pero claro, a la vez que nos quejamos de misas no bien celebradas, no tenemos reparo en llegar a la celebración cinco, diez, quince minutos tarde y taconeando, porque lo curioso es que si alguien llega tarde al cine o al teatro entra de puntillas, pero a misa siempre taconeando. Es un ejemplo. Pero yo les puedo decir que no es fácil celebrar bien cuando sigue entrando gente y a veces de forma casi continua hasta diez o quince minutos después de comenzar la celebración, suenan dos móviles, un niño grita y la señora María se levanta dos veces a poner una monedita en el lamparario de la Virgen. No. No es sencillo.

Seguro que me dirán que la culpa es del sacerdote por no educar bien a sus fieles. No se lo crean. Fíjense que Nuestro Señor Jesucristo, el hijo de Dios, predicando tres años y haciendo signos y prodigios convirtió a unos cuantos. No pretendamos que el cura consiga la puntualidad, el respeto y la devoción de todos. Uno predica y dice, pero ya se sabe lo que es la dureza del corazón…

Los sacerdotes les necesitamos y mucho. Hay una preciosa anécdota de San Josemaría Escrivá que no me resisto a narrar en esta mañana y que he contado más de una vez a mis feligreses. Parece ser que un grupo de laicos hablaba a san Josemaría de los sacerdotes de su parroquia: poco piadosos, mundanos, tibios, sin demasiado celo por las almas, comodones. San Josemaría escuchó atentamente y les respondió: vaya, vaya… así que vuestros sacerdotes están muy lejos de la santidad… eso es señal de que rezáis poco por ellos.

Me parece una respuesta perfecta.

No. No es fácil ser sacerdote con cura de almas. Buscar al alejado de Dios, llamar a la conversión al pecador, animar al convertido para que sea santo, cuidar de los niños y los jóvenes, apoyar a las familias, predicar la palabra, celebrar los sacramentos, atender a los pobres y desvalidos… El código de derecho canónico lo recoge muy bien. Por eso, porque no es fácil, necesitamos su oración y su ayuda eficaz para que Cristo sea conocido y amado y poder vivir su presencia como Iglesia en medio del mundo.

Acabo con una broma muy conocida sobre el cura párroco. Para que podamos echar una sonrisa en esta calurosa mañana de agosto:

-Si predica más de diez minutos…,es que no acaba nunca. Si predica menos de diez minutos…, es que no se ha preparado.
-Si trata de temas sociales…, es que es de izquierdas. Si trata de temas morales…, es que es de derechas.
-Si está mucho en el despacho…, es que no está en contacto con la realidad. Si visita a las familias…, es que no tiene nada que hacer en la iglesia.
-Si hace obras en la iglesia…, es que tira el dinero por la ventana. Si no las hace…, es que es un dejado.
-Si hace salidas con los jóvenes…, es que descuida la parroquia. Si no las hace…, es que no se preocupa de los jóvenes.
-Si visita el barrio y sus gentes…, es que se mete en todo. Si no lo hace…, es que va a lo suyo y la gente no le interesa.
-Si casa y bautiza a todo el mundo… ¡vende los sacramentos como en rebajas! Si se vuelve más exigente… ¡quiere una Iglesia de «puros»!
-Si está….es que le gusta hacerlo todo. Si no está…… lo que sale mal es porque no está
-Si da órdenes…es porque es un autoritario. Si no las da…. debiera haberlo hecho.
-Si es perfeccionista…….es un raro. Si admite todo… es un vulgar.
-Si canta…… es un jilguero. Si no canta… es un soso.
-Si bebe……es un borracho. Si no bebe…… es que no sabe alternar.
-Si celebra muchas misas…… es un misero. Si celebra sólo una… es un vago
-Si colabora con el consejo parroquial… ¡se deja llevar como un borrego! Si no tiene consejo parroquial… ¡es demasiado individualista!
-Si sonríe fácilmente… ¡se muestra demasiado familiar! Si, distraído o preocupado, no ha visto a alguien… ¡es un distante!
-Si es joven… ¡no tiene experiencia! Si es mayor… ¡debería jubilarse!

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4 respuestas a Uno entre veintiocho

  1. ¡Y todo eso ha salido de su caletre?
    Lo triste no es que los de afuera se metan con los curas
    Peor aun es que los critiquen, y si no les dejan ser protagonistas se enfadan con él.
    Estamos apañados, pero así somos las gentes.
    Y si hicieron las cosas que hicieron con el maestro, ¿porqué nos van a tratar mejor a los discipulos.
    Pa ezo ze metieron a curas. Pa tragar lo intragable, y pa zoportar lo inzoportable.
    El maestro los recompensa y les dará su galardón
    Que luego envidiaremos los demás, descuidadillos y criticones.
    Los creyentes somos a veces muy críticos con los pastores; las ovejas somos más malos que la quina (Es broma)
    Respetemos y queramos a los que se ocupan de las cosas de la piedad. Se lo merecen

  2. maribelad87 dijo:

    Creo que si Dios llama al sacerdocio entonces dará las fuerzas necesarias para vivirlo en plenitud. Puede que los sacerdotes nos necesiten mucho, pero nosotros necesitamos a los sacerdotes mucho más. Yo pienso que es fácil ser sacerdote cuando se transparenta a Cristo. Además tenéis el apoyo de Cristo todos los días viniendo a vuestras manos, yo siento cierta “envidia sana”.
    Hace ya cuatro años que Dios llamó a la Vida al Padre Blanco, sacerdote jesuita que celebraba la misa del sábado a las 18h. 30m. y la del domingo a las 10h. 30m. en A Coruña . Si se quería asistir a estas eucaristías con sitio en un banco, había que ir media hora antes. Era muy difícil que alguien hiciera ruido al entrar tarde porque no podía avanzar. Sus homilías duraban siempre 10 minutos y a todos nos dejaba con ganas de que siguieran.
    Cualquier actividad que lleve a una relación con los demás está sujeta a críticas, no siempre constructivas. Es cuestión de valorar si son acertadas o no y obrar en consecuencia.
    Y ahora querido Jorge, ¿puedo pedirte un favor? Me gustaría que en tus ejemplos aparecieran hombres. En tu post hablas de “taconeo” y de la “señora María” ¿es que los hombres no hacen ruido? Se echa de menos los ejemplos sobre ellos.
    Con cariño
    Maribel

  3. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Dice un refrán que “nunca llueve a gusto de todos”…Y he oído un consejo que más o menos decía que no intentemos dar gusto a todos…
    Copio lo de San Josemaría:” San Josemaría escuchó atentamente y les respondió: vaya, vaya… así que vuestros sacerdotes están muy lejos de la santidad… eso es señal de que rezáis poco por ellos”.
    Maribel, te dice algo en favor de las señoras…Y tiene razón. En los funerales, los hombres, que normalmente no va a Misa más que en estos casos , se quedan hablando en la puerta del templo y habiendo comenzado la Misa siguen un poquito más con el ruido que eso supone….También llevan móvil y a veces les llaman y está encendido…Parece que los ejemplos jocosos pegan más a las mujeres y justo son ellas las que más frecuentan la Iglesia y te diría que las que menos criitican a los sacerdotes.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  4. Alvaro dijo:

    Tiene razón D. Jorge en llamarnos la atención sobre tantos comportamientos indebidos que los fieles podemos tener en la iglesia. Si Iglesia somos todos, y la misa la celebramos todos, justo es que también todos pongamos interés y respeto en ello.

    Aun así, me temo que D. Jorge se equivoca al comparar el cine con la iglesia. Ciertamente, al cine se entra procurando no hacer ruido, pero tampoco es que en la iglesia se entre charlando animadamente. Así, nos describe D. Jorge un respeto infinito en el cine y un descuido en la iglesia, y creo que no es justo puesto que cada sitio tiene su forma adecuada o admisible de comportamiento. Atendiendo al ruido, se me ocurre señalar estas diferencias:

    – El ruido de las pisadas: no es que en el cine todo el mundo ande de puntillas sino que los cines tienen instalado un suelo especial que absorbe el ruido (moqueta o vinilo), a diferencia de las iglesias, donde abundan los suelos que retumban (madera o piedra). Conozco alguna iglesia que tiene el pasillo central cubierto por una larga alfombra, y no recuerdo ningún taconeo en ese pasillo.

    – Los móviles: en principio, suenan tanto en un sitio como en otro (hay cines que instalan inhibidores de frecuencia, cosa que no sucede en las iglesias). Pero hay más diferencias: los cines ponen anuncios antes de las películas avisando de que hay que apagar los móviles mientras que en las iglesias sólo hay unos cartelitos a la entrada, que pasan fácilmente desapercibidos. Además, es más fácil recibir una llamada a media mañana o a media tarde (horario de misa) que por la noche (horario de cine).

    – La comida: en el cine se come y se bebe, cosa que no sucede en misa, donde a lo sumo alguien se toma un caramelo para la tos (y con ello logra hacer menos ruido, no más).

    – El ruido ambiente: una iglesia es un lugar mucho más silencioso que un cine, lo que hace que cualquier sonido resalte más que en éste.

    Por cierto, dado que Martín Descalzo escribió mucho en ABC, es posible que el artículo que menciona pueda encontrarse usando el buscador de la Hemeroteca, donde están metidos todos los números del periódico (sin excepción; han metido un siglo entero de periódicos). Únicamente tendría que buscar palabras textuales que recuerde del artículo, aparte de las palabras “martín” y “descalzo”:

    http://www.abc.es/hemeroteca/pdf/

    De todos modos, también es posible que el artículo lo publicase en algún otro periódico o revista, en cuyo caso puede ser complicado buscarlo.

    Un saludo.

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