Parroquianos a secas

Una amable comentarista de Infocatólica, Eva, me daba las gracias el otro día por colocar entre las opciones eclesiales la de “parroquianos a secas”, que parece acaban olvidados la mayor parte de las veces.

Cuánta razón tiene Eva. Y además, según mi modesto entender, en dos direcciones.
En primer lugar porque es cierto que en la vida de la Iglesia parece que todos los subrayados van a movimientos, grupos y asociaciones. Da igual que sean neocatecumenales, Opus Dei., Comunión y Liberación, Acción Católica, carismáticos. Parece que si no tienes apellido no eres nada, apenas un católico del común siempre sospechoso de tibieza, comodidad y conformismo.

Sin embargo yo creo que el cristiano de parroquia a secas es alguien de una hondura especial. Es fácil ser miembro de una asociación o capellán de la misma. Qué bonito reunirme con los “míos”, los de mi movimiento, mi asociación, mi prelatura, mi… Qué gratificante las charlas, las celebraciones, los encuentros. Y encima contentos porque además de la misas y lo de todo el mundo nos reunimos más, lo cual se supone que es signo de mayor entrega al Señor.

Servidor es un enamorado de la vida parroquial por muchísimos motivos. La parroquia es esa gran comunidad donde todos caben y a todos se acoge. Al que empieza y al que lleva toda la vida, al niño y al anciano, al nacional y al que vino de lejos, al rico y al pobre. En la parroquia tienen cabida el más tradicional y el que busca renovación, el que está en un movimiento y el que no tiene ni idea de qué sea tal cosa.

La parroquia ofrece lo esencial para la vida cristiana: celebración de los sacramentos, catequesis, comunidad, atención a los pobres. La parroquia está allá donde vayas. No importa nación o país, siempre habrá una parroquia en la que celebrar la fe y encontrarse con los hermanos.

Pero dentro de la parroquia también creo mucho en los parroquianos a secas. Es decir, en esa masa de fieles que no son catequistas, ni están en el catecumenado, no pertenecen al grupo de matrimonios ni se dedican a la liturgia. Parroquianos a secas son todos aquellos que acuden a misa cada domingo o a diario, rezan el rosario, se confiesan, ofrecen su limosna a Caritas, colaboran si pueden en alguna cosa esporádica, llevan a sus hijos a catequesis, ponen su crucecita en la declaración del IRPF, siguen la vida de la iglesia en los medios y tratan de dar testimonio de fe y vida honrada en su quehacer cotidiano.

Y sin embargo, ¡cuánta razón tienes Eva!, demasiadas veces son ninguneados. Nos creemos que la parroquia es cosa de Pilar, la de economía, Javier el de liturgia, Pepe de caritas y Juancho y Laura, catequistas, que son los que organizan, desorganizan, programan y mangonean.

Necesitamos no sólo cuidar mucho las parroquias, sino estar muy atentos a los parroquianos a secas. Nosotros, en el consejo pastoral parroquial, tenemos dos miembros de “misa de domingo”, es decir, parroquianos a secas. Porque nos puede parecer que estamos haciendo maravillas cuando en realidad los de todos los días no son más que un cero a la izquierda.

Un bravo por las parroquias. Un hurra por esos parroquianos a secas. Y mi gratitud a Eva por ayudarme a pensar una vez más en ellos.

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9 respuestas a Parroquianos a secas

  1. Siempre les he dicho a los de los grupos, que no concibo ningún grupo sin el pastorado del párroco.

    Ellos me arguyen que ya está bastante ocupado el párroco, pero creo que se pude delegar en muchas ocasiones.

    Y hay gente que oscuramente acude, cuando pilla un ratico para meditar y orar en su “Iglesica”.

  2. vaticanocatolico.com dijo:

    Le recomiendo que busque en YouTube un video que se llama El Tercer Secreto de Fátima que fue creado por vaticanocatolico.com. También en la página web tienen artículos que explican cómo la Biblia prueba las enseñanzas de la Iglesia católica, la necesidad del sacramento del bautismo para la salvación, los dogmas del Magisterio infalible de la Iglesia católica. Además explican qué le ha ocurrido a la Iglesia católica después del Vaticano II, cómo estamos viviendo la Gran Apostasía profetizada en la Sagrada Escritura y en las profecías católicas. El link del video es el siguiente: El Tercer Secreto de Fátima y el Fin del Mundo

  3. Estimado Padre,

    Coincido con usted en la importancia de lo que udted llama “parroquianos de a pie” y que son parte fundamental del Pueblo de Dios, pero confieso que me sorprende el toque que da tanto a movivmientos como gupos parroquiales. Me sorprende porque definitivamente no es en absoluto mi experiencia personal.

    Yo llegué a mi parroquia aún no hace tres años, aunque mi hija mayor se bautazará allí va hacer ocho. Cuando digo llegar me refiero a hacerme presente. Fui escuchado, arropado y acogido no solamente por la Comunidad de Misioneros Redentoristas que llevan la parroquia, sino por todas esas personas que forman parte de los diferentes grupos parroquiales. Fui acogido con los brazos abiertos, porque lo que expresan en mi parroquia los componentes de todos esos grupos no es sino una actitud de servicio precisamente a los “parroquianos de a pie”, a quien se quiera acercar, necesite ayuda o ser escuchado; sin un ápice de egocentrismo ni la menor intención de querer figurar. Simplemente, colaborar, ayudar, cooperar, servir, dando parte de su tiempo a los demás. No conozco a nadie que trate de “mangonear” nada ni a nadie.

    Esa actitud de servició y de cooperación en el anuncio de la abundante Redención es la que me empujó a querer dejar de ser un parroquiano de a pie a implicarme más, y hoy como Laico Redentorista, y por lo tanto también parroquiano de a pie, colaboro en lo que puedo, ayudo en lo que puedo, sirvo en lo que se me pide, formo parte del grupo de matrimonios de la parroquia y este año pasaré a formar parte de otro. Sin más animo que el servicio y a cooperación en las necesidades de la parroquia que tienen siempre su mira puesta en los parroquianos de a pie.

    Ese “mi” del que habla, yo lo vivo sencillamente como el segumiento a Cristo bajo un carisma determinado. Que en movimientos o familias eclesiales haya mucho “mi”, mucho ombligocentrismo es tan normal como el que podamos encontrar en cualquier secerdote diocesano, en cualquier miembro del pueblo de Dios y en la propia Iglesia, Casta et meretrix, en cuanto nadie está exento de fallos ni debilidades humanas.

    Por todo ello mi hurra por las parroquias, por los parroquianos a secas, por los movimientos, congregaciones, institutos, fraternidades y comunidades laicales que con desprendimiento ocupan su vida en el anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo.

    Atentamente,

    Enrique Casanueva

  4. Blanca dijo:

    Saludos Jorge,

    ►Un bravo por las parroquias. Un hurra por esos parroquianos a secas ◄

    Gracias, Jorge, por el comentario que me has dejado en mi Espacio.
    ¡¡Feliz semana!!
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. Abraham+ dijo:

    Imposible decirlo mejor, padre!

  6. José Ronaldo dijo:

    “Parroquiano a secas”, por supuesto, no es ningún pecado. No obstante, creo que hay que superar el aislamiento de muchos feligreses. Así como hay no poco interés en figurar, acceder a cierta cuota de poder e incluso superar conflictos personales/familiares en algunos feligreses que buscan pertenecer a “estos grupos” parroquiales o para parroquiales, es posible que en muchos “parroquianos a secas”, existan motivaciones de desinterés y no compromiso con.
    El peligro de estar solo, no vinculado, es obvio. Pero la vinculación mal entendida tiene también sus peligros: elitismo, discriminación, activismo. Un “parroquiano a secas” me suena un poco a “un parroquiano pasivo”. Creo que lo importante es participar de la actividad de la parroquia (que a la larga es la actividad de la Iglesia) de sus proyectos, sus logros, sus penas, sus éxitos y fracasos. Y ésto, puede hacerse vinculado a un grupo o a título personal.

  7. Barbara Thomas Ribes dijo:

    Salí de mi parroquia por hastío y desilusión y si soy sincera, siento que me “echaron” por puro aburrimiento y desidia. Gracias a Dios encontré un sacerdote que me hizo reaccionar con sus homilías; que hizo que me sacudiera de encima la pasividad vivida en la parroquia; que viviera la Misa. Le he seguido a lo largo de 25 años y siempre doy gracias a Dios por haberle puesto en mi camino y a el vuelvo siempre que puedo.
    A causa de mi hijo empecé a ir a otra parroquia por la catequésis de confirmación, charlas con los padres etc. Un buen día decidí intentar entrar a formar parte de un grupo de esa parroquia con muchas limitaciones a causa de mis horarios y aunque normalmente es por los padres que entran los hijos en la parroquia o en cualquier sitio, en este caso fue al revés. Y fui recibida con un cariño enorme por el cariño que todos le tenían a mi hijo. Me hicieron sentir en casa y allí sigo desde entonces.
    No todos podemos ser Pedro, Pablo o Juan en la iglesia; también se puede ser María Magdalena, Lázaro, el centurión, la samaritana o sencillamente la viuda que da de limosna lo poco que tiene, y ser parte importante de la iglesia por que si algo hace que sea distinta es por que en ella, en la iglesia, cabemos todos por ser la casa del Padre. Y allí, en la casa del Padre, he conocido a muchas personas a las que voy queriendo cada día más y por las que voy apreciando y conociendo la vida en una parroquia.
    No creo que se trate de grupos sí/grupos no; se trata de que entre todos podemos ofrecer al mundo la Buena Noticia de la Salvación, independiente del lugar que ocupemos dentro de la parroquia.

  8. Myrian dijo:

    Pues vivan los parroquianos a secas, los que pasan desapercibidos, los que están y no se notan, pero están. Por supuesto que la iglesia también necesita de “los otros” y mucho, para sus muchas actividades, pero que sean coherentes con lo que son y lo que hacen o deben hacer. Ya estamos hartos de personajillos que solo están para confundir todo, para mangonear a sus anchas y no siempre adecuadamente, para hacerse ver..en fin, Que Dios nos ayude a estar sin que se note, a ser más humildes, a cooperar sin creernos más importantes que los demás. A continuación voy a comentar algo de lo que hablabas Jorge, hace unos días en un post. Hablando de la Comunión de rodillas, estos días estoy haciendo el novenario a la Vírgen de Villaoril, las 7 y media de la mañana y la Capilla llena. Nos dirigimos a recibir la comunión en doble fila, a mi lado va un chico muy jóven, llegamos al Altar y en una fracción de segundos lo vi como caer de rodillas en el suelo para recibir el Sacramento, me impresionó mucho porque no es frecuente ver estas cosas que salen del alma y menos en alguien con tan poca edad, más bien la juventud pasa de la Iglesia, sería bueno que la Iglesia tome nota y vea lo que la gente prefiere, que pongan un reclinatorio como has hecho tu..yo me apunto a lo mismo que hoy he contemplado, mientras me sea posible, ya sabemos que muchas personas no tienen salud para ello. Saludos

  9. Ana azul dijo:

    Pues lo dicho, gracias a Eva… Saludos
    Ana

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