¿Cómo saber si tengo fe?

Esto me soltó ayer todo un hombre hecho y derecho. A veces duda de si tiene fe o si su práctica religiosa es una pura costumbre, un simple hábito, algo más bien de tipo cultural social.

Me dijo: ¿cuáles son los signos auténticos de que es fe y no otra cosa?

Le respondí: pues mira, voy a hacer una cosa. Voy a preguntar a los lectores del blog a ver qué se cuentan.

Os paso la pelota. ¿Qué le digo?

PD. Daré mi opinión mañana. Perdón por esta pequeña maldad.

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14 respuestas a ¿Cómo saber si tengo fe?

  1. Gabriel dijo:

    Si te duele el corazón una ofensa a tu madre la Virgen María. Si sufres como si te robaran a un hijo si piensas en las profanaciones que se hacen a la Santa Eucaristía. Si cuando estás solo en tu habitación alzas la vista al cielo y dialogas con tu Padre Dios. Si aunque vayas a Misa por costumbre, lo reconoces en tu interior y le pides a Jesús que te haga más piadoso…

  2. Ana azul dijo:

    Yo le diría ¿Cómo sabes que tienes hambre? ¿Como sabes que tienes frío o calor? ¿Cómo descubres que quieres a alguien?
    Pues es lo mismo…
    Saludos
    Ana

  3. Dios mío, échame un cable para saber qué responder a tu amigo el P. Jorge!! (por cierto este pedido de auxilio ya es un pequeño signo de fe, ¿no?)

  4. Santi Casanova dijo:

    La fe es una convicción y las consecuencias de la misma. Imposible separar ambas cosas. La fe es creer íntegramente que soy hijo de Dios, hecho a su imagen y semejanza, amado del Padre- Es creer en Jesús, Dios y hombre. Es creer que estoy salvado por Él. Es creer que Él es el Camino, la Verdad y la VIda. Las consecuencias de esta “fe teórica” son prácticas: cada decisión, por pequeña que sea, debe tener por centro a Jesús, precisamente porque me creo todo lo anterior. Y como humanos que somos, tener fe es también reconocer que mi fe siempre puede ser mayor…

  5. franciscojavierfernandezmartos dijo:

    Para mí la Fe lo es todo en mi vida, más que mi propia vida corporal. La Fe me permite confiar en Dios, acatar su voluntad, ver el lado bueno para mí de todo lo que me pasa, pensar que Dios se ocupa de mí igual que lo hace de las aves del cielo. Intentar hacer lo que el quiere y querer lo que Dios hace, como dijo un santo. Vivir la vida como San Benito, sin anteponer nada al amor de Dios. Todo eso lo hace la Fe que Dios me da cada día, para vivir un día. El día siguiente, Dios dirá.

    Fe es sabernos queridos por Dios y confiar, sin miedos, en Él. Y ver en los acontecimientos de cada día, la mano de Dios.

    Fe es ser humildes de palabras y obras, de sabernos que somos pecadores y necesitamos de El. Dios no nos necesita, nosotros a Él, si.

    Podría seguir, hay muchos ejemplos del mejor don que puede recibir un cristiano.

  6. Alvaro dijo:

    En las JMJ de 2011 se trató el tema de la Fe. En mi caso concreto, asistí a una catequesis impartida por D. Demetrio, obispo de Córdoba, donde nos describía la Fe como la capacidad que Dios pone en cada uno de nosotros para comunicarnos con Él. Sería, usando su analogía, una especie de teléfono que nos permite, si lo descolgamos, encontrar a Dios al otro lado de la línea.

    Así, la Fe vendría a ser esa presencia sensible de Dios en nuestra vida, que hace que le sintamos escuchando cuando oramos, que le sintamos mirando cuando actuamos bien (o a menudo con más intensidad cuando actuamos mal), que le sintamos actuando cuando suceden cosas a nuestro alrededor, que le sintamos hablándonos personalmente al leer las escrituras.

    De todos modos, la Fe tiene más facetas que la mera comunicación con Dios. En pocas palabras, la Fe incluye también:

    – El conocimiento de lo que se ha de creer (hoy mucha gente reniega de la Iglesia y del cristianismo simplemente porque desconoce cómo son realmente, porque se ha tragado las trolas que la sociedad secularizada y ateísta le ha puesto ante los ojos). De ahí que nuestra Fe se alimente también de buenas lecturas, buenas homilías, buenas reflexiones (a menudo en oración, que ayuda a que esas reflexiones sean iluminadas por el Espíritu).

    – El sentimiento de la presencia de Dios. Hay que tener cuidado con ésto, porque la sociedad secularizada y ateísta ha impuesto el estereotipo que convierte este sentimiento en mera sensiblería, haciendo creer a muchos que carecen de Fe (y, por ende, que no la necesitan) sólo porque no se sienten sentimentalmente inflamados por ella. Eso es sencillamente falso, como demuestran las “noches oscuras del alma” que muchos santos -por no decir todos- han experimentado, durante las que su Fe ha aparentado estar dormida, pero no muerta.

    – También es la voluntad de creer aunque la razón te diga lo contrario, voluntad de creer aunque la comodidad te lleve por otros caminos, voluntad de creer aunque permanezcas insensible, voluntad de creer aunque la noche oscura te haga sentir que todo es inútil y no lleva a ninguna parte.

    – Por último, diría que la Fe es también la confianza en Dios, en que su Plan es el que debe cumplirse, en que Sus mandamientos son nuestra mejor guía de vida. Si no tuviéramos Fe, con toda seguridad adoptaríamos otros valores, otras costumbres o otros objetivos vitales, alejados de Dios y, por tanto, dañinos para nosotros mismos y para la sociedad de la que formamos parte,

    Así pues, ¿Qué contestar a ese feligrés que le pregunta? Diría que sí tiene fe, aunque la tiene bastante descuidada. Por lo que describe, se trata de alguien que no “siente” la fe, pero que mantiene la voluntad de seguir participando en todo eso por lo que no siente gran cosa, poniendo su confianza (aunque sea a veces por pura inercia) en que eso es lo correcto. Del mismo modo, diría que es alguien que no muestra interés por conocer, ya que ello le habría facilitado la labor de identificar su propia situación anímica y espiritual. Finalmente, debería preguntarse si siente la presencia de Dios a su alrededor, si la presencia de una cruz le interpela, si haciendo una visita al Santísimo fuera de horarios se siente o no en presencia de Dios.

    Pero cuidado, que vivimos rodeados de un ruido ensordecedor que a menudo nos oculta esta presencia. A esta persona le sería muy útil apartarse un poco de ese ruido y acudir a Dios en silencio, simplemente acudiendo un rato a rezar ante el Santísimo expuesto, sin misas ni rosarios alrededor, siguiendo (de alguna manera) el ejemplo de Elías:

    11 Le dijo: «Sal y ponte en el monte ante Yahveh.» Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor.
    12 Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave.
    13 Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se puso a la entrada de la cueva. Le fue dirigida una voz que le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?»
    (1Re 19, 11-13)

    La sociedad en la que vivimos está repleta de temblores y fuegos, pero Dios está en la brisa suave. Busquemos ese entorno que nos permita percibirla, y probablemente encontraremos allí a Dios.

    …y tampoco le vendría mal alguna buena lectura o algunos buenos ejercicios espirituales.

    Un saludo.

  7. Maria Lopez Sanchez dijo:

    ¿Crees lo que dice el credo? , crees que Jesús está en el Sagrario y en los dogmas de la Iglesia?….. Deseas ir un día al Cielo para amar y ser amado de Dios por toda la eternidad ?

  8. carmen dijo:

    ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

  9. carmen dijo:

    Es algo inesplicable,es la paz ante la adversidad,es saber que no estas sola,es creer que todo tiene sentido.

  10. José Ronaldo dijo:

    La fe supone:
    – Creer en “algo” (en nuestro caso de la fe cristiana obviamente es “creer” en Jesús, aceptar su propuesta)
    – Entusiasmarse en eso que se cree
    – Ser consecuente con lo que se cree
    Ahora bien, La fe no es un estado de certeza absoluta, es más bien un “camino hacia una certeza”, pero es un camino complicado, en donde todos los días existe la posibilidad de avance, pero también de estancamiento y hasta retroceso. Hay circunstancias y ocasiones en donde el entusiasmo abunda, y otras en donde hay que apelar a la convicción.
    Vaya, a veces es en las pruebas en donde se pone en evidencia la solidez y crecimiento de nuestra fe.

  11. Blanca dijo:

    Saludos Jorge
    Copio a uno de los amigos que te ponen comentario .
    ►Dios mío, échame un cable para saber qué responder a tu amigo el P. Jorge!! (por cierto este pedido de auxilio ya es un pequeño signo de fe, ¿no?)◄.
    Hoy he estado en el Hospital haciéndome una revisión anual MUY SERÍA, y me encuentro dentro del estado de alegría, como flotando y cansada. No me siento inspirada, por eso pido perdón a Walter Quiroga por copiarle.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  12. Rafael Marañón dijo:

    Ya algunos hermanos han respondido bien a la pregunta. Yo aporto algo sobre conducta.
    Ninguna unión, por altruista y conveniente que nos parezca, debe ser permitida por el cristiano, ya que de una u otra forma compromete el respeto a la verdad. Si es matrimonio nos podemos preguntar: ¿como serán criados nuestros hijos, y qué se les enseñará y ejemplarizará para su vida futura? ¿Qué clase de convivencia nos preparamos apartados de la voluntad de Dios? ¿Qué ambiente vivirán?
    Si negocio: ¿como podemos andar juntos en operaciones industriales o comerciales etc., si en el orden moral lo que es malo para ti, es óptimo y espléndida ocasión de enriquecimiento para tu socio incrédulo? Si se trata de amistades y compañerismo: ¿que lugares frecuentaréis, que lenguaje y aspecto usaréis, y como concertaréis la forma de comportamiento y pensamiento cristiano con el del mundo?
    Estas reflexiones deberían bastar para convencer a cualquiera que no esté fuera del control de la Escritura, de que de ningún modo hemos de hacer causa común con los incrédulos. Y lo repetiremos continuamente, porque sería ingenua torpeza pasarlo a la ligera. Es duro merecer las palabras del profeta:… me dejaron a mí, fuente de agua viva y cavaron para sí cisternas; cisternas rotas que no retienen agua. (Jeremías. 2: 13).
    No se trata de adoptar poses ovejunas, porque eso no es auténtico cristianismo alegre y atractivo. Se trata de respeto y de consideración hacia los demás, y de firmeza cuando se trate de defender la fe como dice la Escritura:… santificad a Dios en vuestros corazones y estar prestos para presentar defensa con mansedumbre y reverencia a cualquiera que demande razón de la esperanza que hay en vosotros. (1ª Pedro: 3-15).
    “En mis muchos años, (me decía un anciano cristiano), todavía no he conocido a un solo amigo incrédulo, que adopte el porte y la actitud cristiana en ningún caso. Ni siquiera para contentarme por los breves momentos que paso con ellos. O te adaptas tú a sus maneras y costumbres o tienes que marcharte”. Es algo que está comprobadísimo, así como el hecho de que demasiadas veces caemos en el estúpido error, de adaptarnos a sus costumbres para no desairarlos.
    Todas las argumentaciones paganas, están en oposición frontal con la palabra de Dios, y carecen del más insignificante valor espiritual, siendo mentiras adornadas de erudición muy nociva. Es lastimoso que tengamos que recurrir a la experiencia, que lamentablemente y con grandes sufrimientos lo demuestra por los desastres continuos. No hay para qué fracasar, cuando la palabra de la Escritura dice en otro lugar. Dios es luz, y no hay tinieblas en Él (1ª Juan 1:5). Si hay abundante luz ¿qué ventaja obtendremos en andar en tinieblas?
    Lo apropiado en el cristiano, no es deliberar y enjuiciar temerariamente el mandamiento, sino obedecerlo. Y esto en el pleno conocimiento de que está dispuesto por Dios para nuestra conducción por el camino que lleva a la comunión con Él, y no para fastidiarnos como parecen creer algunos que realmente no conocen a Dios, aunque profesen ser cristianos. ¿Que idea tienen de Dios? ¿Cómo es posible que lo conciban tan pequeño y mezquino, tratando de rebajarlo a la medida de sus propias mezquindades?
    “¡Que lejos estamos! cristianamente lejos, de la demasiado injustamente criticada «sumisión a la voluntad de Dios», que podría, hecha en nosotros y por nosotros, templar el buen acero de la voluntad humana rendida a Dios, y blandida contra las fuerzas de las tinieblas y el debilitamiento”. (Teillard de Chardin).
    De modo, que si tú conservas la continua amistad y convivencia con los paganos, o falsos cristianos que viven como quieren, perezosos y desentendidos de Dios, ya has claudicado ante el espíritu del mundo y te sitúas a ti mismo fuera del proyecto de Dios para los salvos. Estás fuera. Simplemente fuera… a los tibios los vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16).

  13. Pródigo dijo:

    “Non abbiate paura”. Tener confianza en la Divina Providencia, amando al prójimo y perdonando a tu enemigo.

  14. Agustín dijo:

    Cuando no existe gusto y placer por “platicar” con Dios Uno y Trino, a través de la oración, cuando en la Eucaristía vemos simplemente el Pan y el Vino, cuando el sol por más radiante que este, no calienta absolutamente nada, cuando nos da igual si un árbol se seca por falta de cuidado, cuando somos indiferentes ante los ataques sociales…aborto, matrimonios homosexuales, guerra, pobreza, cuando nuestras Misas, son una costumbre y no una devoción; es justamente cuando hemos perdido la fe, porque ya no se le ha encontrado sentido al contacto con Dios, a través del Espíritu Santo.

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