Con las hermanas de Iesu Communio

Espero que no se enteren de este artículo, porque si hay algo que no quieren es que se hable de ellas ni para bien ni para mal. Pero como no tienen internet, no leen blogs y pierden poco tiempo en mirar la prensa, a lo mejor hay suerte.

Esta mañana he pasado un par de horas con las hermanas de Iesu Communio en La Aguilera. Las conocí hace años siendo clarisas en Lerma y desde hace algún tiempo me paso por su casa algunas veces convocado de manera especial por el cariño de un par de hermas a las que me siento unido de forma muy especial.

No encontraremos nada peculiar en las hermanas, que hoy pasan de doscientas veinte. En clausura. El hábito sencillo y tosco. Un velo que es poco más que un pañuelo en la cabeza. Los pies desnudos en estas mañanas invernales de Castilla. Alegría, mucha, a raudales, y un brillo en sus ojos como sólo lo tiene una mujer enamorada.

Una mañana simple en un locutorio con una de las hermanas. El detalle tan fresco como simple de un café y unas pastas de monja ¡qué pastas! Hablar de la vida, de las cosas sencillas, de Dios, de alegría, de vida, de proyectos e ilusiones.

Las hermanas de Iesu Communio viven del encuentro con su Señor. Horas de oración personal y comunitaria ante el sagrario. Formación muy seria basada sobre todo en los documentos de la Iglesia y la doctrina de los santos padres. Trabajo común en limpieza, acogida, horno, mantenimiento de la casa. Y el testimonio de fe y vida en el locutorio ante cada uno de los grupos que por ahí aparecen.

Para nada son unas hermanas que vivan en la superficie de las cosas. Celebrar la Eucaristía con ellas es entrar en el misterio de la entrega de Cristo, es llenarse del canto más bello, los gestos más plenos de significado, la comunión en el misterio.

Quizá la clave de su vida esté en saberse de Cristo, totalmente de Cristo, reconocer a la Iglesia como madre y en el amor al sucesor de Pedro. En momentos en que todos somos tan listos, tan espabilados, tan nuestros, impresiona encontrarte con tantas hermanas, muchas de ellas con sus carreras universitarias terminadas y amplia experiencia profesional, que se entregan libremente a Cristo en el seno de la Iglesia, que aprenden a obedecer, a escuchar, a darse por amor.

Llamar a la puerta del convento de San Pedro Regalado, en La Aguilera, es encontrarse con un mar de sonrisas profundas y sinceras que sólo pueden brotar del amor de Dios.

Otras veces he estado en el locutorio “grande” y en celebraciones con la comunidad. Hoy ha bastado un pequeño locutorio para charlar, tomar café, y saber que Dios está en medio de nosotros.

Al marchar, un paso por la tienda para adquirir algún suministro de cara al tan cercano día de reyes. De paso he aprovechado para pedir: en enero, si Dios quiere, inauguramos la capilla de adoración perpetua. Contamos con vuestras oraciones. Su respuesta ha sido tan simple como generosa: cuenta con nosotras.

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7 respuestas a Con las hermanas de Iesu Communio

  1. Blanca dijo:

    ¡¡ Gloria al Señor!!…No se puede decir otra cosa.

    Gracias por comunicárnoslo. ¡¡Siento que no se pueda uno comunicar con ellas!! Estoy pidiendo oración….Tengo amigo , enfermo de cáncer de colon operado varias veces y ahora…. Le pondrán quimioterapia y radio para reducir el tumor a ver si se le puede volver a operar. Está con morfina. Y pido oración a todos los Monasterios por él para que le encomienden en el suplicio por el que está pasando.

    Me alegro mucho de leer esta buena noticia
    ¡¡Felices Reyes!!
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  2. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Cor. 3:17

    Y también alegría y seguridad

  3. José Ronaldo dijo:

    Por mucho tiempo pensé que la Iglesia – a lo largo de tantos siglos – se ha mantenido y avanzado por el esfuerzo de sus intelectuales, sus teólogos, que se pasan largas horas urgando en su intelecto tratando de desentrañar los “misterios de Dios”.
    Pero luego me dí cuenta que en realidad, la subsistencia de la misma se debe al influjo del Espíritu Santo, “en complicidad” con las oraciones, sacrificios y vida entregada de hijos de la Iglesia como estas monjas de clausura. Ellas son, como dice el evangelista, piedras angulares, desechadas en su bendito anonimato.
    Y claro, deberíamos orar por nuestros teólogos que a veces sucumben “a la brillantez de su intelecto”.
    ¡Gracias mujeres-religiosas de Iesu Communio!

  4. Carmen López dijo:

    Que suerte Jorge. He ido tres veces a visitarlas y me ha parecido que estar en la antesala del Cielo se debe parecer a aquello. Allí es todo delicioso y sencillo, se palpa la presencia de Dios. Recemos también por ellas, como ellas lo hacen por todos nosotros. Gracias por ir a cuidarlas y a quererlas, creo que eso habrá hecho sonreír al mismo Dios.

  5. Ana azul dijo:

    ¿Y porque no quieren que se sepa de su buen hacer? Son contemplativas, oradoras, buenas personas y hacen bien su trabajo. Son imprescindibles dentro de la iglesia católica. Saludos
    Ana

  6. En estos tiempos, en que hasta el Papa tiene twitter, supongo que no tardaran en establecer una forma de contacto a través de internet, aunque en cualquier caso, visitarlas seguira siendo una experiencia incomparable. Os dejo la crónica de nuestra visita: Villatuelda en el monasterio Iesu Communio de La Aguilera

  7. Jose dijo:

    En sitios como La Aguilera, Lerma y en tantos testimonios de personas consagradas que dedican su vida; en contemplación o en vida activa. Encuentro fuerzas para pedir al Señor “creo pero aumenta mi FE”.

    Blanca, me uno a vuestras oraciones

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