Los niños son niños, no gilipichis

El número de propuestas que llegan a las parroquias para una mejor evangelización casi raya en lo infinito: libros más o menos serios, desde Biblias a devocionarios, DVD de todo tipo y pelaje, materiales catequéticos de apoyo, subsidios litúrgicos, ofertas de cursos, retiros y ejercicios. Generalmente echo un vistazo y en la inmensa mayoría de los casos todo acaba en la papelera más cercana, simplemente por imposibilidad de acudir a todo, comprar todo y probar más de lo necesario.

La mayor parte de estas ofertas son cosas bastante sensatas, aunque de cuando en cuando llegan cosas que merecen un comentario por lo peligrosas, por ejemplo esos retiros y ejercicios a base de eneagrama, o por lo disparatadas o fuera de sitio en este momento.

Ayer me ha llegado un material ofertado por los Hermanos de la Salle de Burgos que no puedo por menos de comentar. Se trata, como ellos mismos dicen, de algo que llaman “evangelio dialogado de los domingos para niños” y que nos envían “en la certeza de que deseamos  dinamizar la parroquia para que los feligreses participen más y mejor en la liturgia y la vivan con mayor intensidad”. 

Las intenciones no son malas aunque uno por principio desconfía de lo que se entenderá por participar más en la liturgia que me lo temo. ¿Y cómo han pensado los hermanos que se puede conseguir una participación mejor? Pues esto es lo que ofrecen: “Cada evangelio de los domingos del curso escolar está escrito con lenguaje adaptado a la mentalidad de los niños y para que sea proclamado de forma dialogada por ellos y el sacerdote o catequista”. “En cada evangelio del domingo intervienen, junto con el celebrante o catequista, unos 8 – 10 participantes (niños). También, si las circunstancias lo requieren pueden ser padres o madres de los niños”. Sigue la cosa: “La proclamación conviene hacerla delante del público y los participantes conviene que lleven pegada con cello, en el pecho, con letra grande, el nombre del personaje. Ejemplo: JESÚS, DISCÍPULO 1, NARRADOR… “. Sigue, sigue… “conviene realizarlo en la eucaristía con niños…”

No me resisto a colocar un ejemplo de evangelio adaptado. Ahí tienen unas líneas:

JESUS: ¿Queréis que os cuente una parábola? Tengo que deciros algo importante y así lo entenderéis mejor.
DISCÍPULO 1: ¡Comienza, Jesús, comienza!
JESÚS: Yo soy la verdadera vid. ¿Sabéis lo que es la vid?
DISCÍPULO 2: ¡Claro, Jesús, hemos plantado muchas!
DISCÍPULO 3: Pero puede ser que ellos no lo sepan.
PÚBLICO 1: ¡Yo sí lo sé! Es una planta con tallos y hojas que nos da uvas.

Qué quieren que les diga. Me parece que todo está dicho. ¿Quién ha explicado a los hermanos de la Salle que participar en la liturgia es colocarse un cartel con cello y salir a leer dos frases? ¿De dónde hemos sacado que participar es hacer “cosas”? Participar es rezar, es responder, es vivir la liturgia, es silencio. Pues no. Debe ser esto.

Me joroba que precisamente los hermanos de la Salle, expertos en educación, consideren a los niños como gilipichis a los que hay que entretener de cualquier modo. La adaptación del evangelio causa bochorno a cualquiera. Los niños son perfectamente capaces de comprender el evangelio, y para que lo comprendan mejor hay una cosa inventada desde hace mucho que se llama homilía.

Me resulta inconcebible que dé igual de que el evangelio lo haga el sacerdote, la catequista o quien sea, porque eso supone relativizar la presidencia de la celebración. Es del sacerdote. Y en muy contadas ocasiones tiene prevista la forma dialogada. Es la cosa del “qué mas dá” tan vieja y tan peligrosa.

“La proclamación conviene hacerla delante del público”. Ya ven la idea que tienen de lo que es la celebración de la eucaristía: una función con público y niños haciendo teatrillo. ¿Y yo que me creía que era otra cosa? ¿Y eso es participar? Por lo visto participar no es rezar, no es escuchar juntos, no es orar, no es entrar en el misterio del sacrificio de Cristo, es que unos cuantos niños lean unas frases ante unos espectadores que, a nada que te descuides, aplaudirán gozosos las gracias de los retoños.

Eso sí, después de esto lo que pega es ofrecer el balón, las zapatillas, dos libros y la bolsa de las chuches, una plegaria eucarística inventada a todo correr que andamos mal de tiempo y todavía nos queda explotar globos en la paz, la comunión con prisas y sin un momento para dar gracias y qué bonito fue todo.

Yo creía que estas cosas estaban superadas. Pobre de mí. Pues ya lo ven. Esta es la última oferta pastoral que viene desde el colegio “La Salle” de Burgos.

Hermanos de la Salle: si esta es su forma de entender y vivir la eucaristía, permítanme que les diga que andan ustedes bastante despistados. Y si es simplemente la ocurrencia particular de un hermano, alguien debería decirle que no utilice para ello la institución.

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8 respuestas a Los niños son niños, no gilipichis

  1. saravasti dijo:

    No soy sacerdote pero sí educadora. Recuerdo todas las misas de mi infancia como una sucesión de palabras del cura que jamás escuchaba -y mire que asistí a ellas hasta la edad de doce años, en la que se supone que ya hay algo más de cabeza y capacidad de concentración-. En las cosas que decían siempre sí, de esas sí me enteraba, las tía grabadas; pero en cuanto habría la Biblia para leer un texto… ni me interesaba ni me esforzaba. Aunque asistía a misa por voluntad propia -rarezas familiares, mis padres no iban y yo sí- no conseguía concentrarme en el tema de la lectura. Por eso no me parece mal que se intente adaptar la Biblia a los niños de algún modo más llamativo -sí, hacerlo participativo es un modo de que mantengan la concentraci
    on, pero no participativo en el sentido cristiano, si no participativo en el sentido educativo, que lo entiende usted bien-.

    • Jose dijo:

      Siempre que se habla de Dios en un salón de clase a niños pequeños, estos suelen prestar atención; luego si es Dios mismo quien habla por qué no iban a escuchar? Tal vez lo que falta es hacer comprender a los niños que cuando se lee es Dios quien nos habla ahora. Y para eso no se necesitan escenificaciones, sino ordenar un poco a los niños y adaptar la homilía a las necesidades comunicativas de los niños. El cura de la parroquia cercana, suele empezar la homilía de la misa de niños haciendo algunas preguntas a los mismos niños; quienes normalmente han escuchado todo.

  2. Ana azul dijo:

    Tú lo tienes clarísimo, pero veo que los demás nadan en un mar disperso y turbulento. Si es que quieren hacer dificil lo facil…
    Saludos
    Ana

  3. JoseAntoniO dijo:

    Caray. en mi ciudad, también Los Hnos. Maristas hacen teatrillos en las homilías, y los niños parece que se sensibilizan. Pero es cierto que una cosa es la homilía, que la hace el sacerdote y otra la catequesis.
    No había hilado hasta ahora al respecto. Cómo afina usted…
    Decididamente no tenemos una comprensión suficiente del Misterio de la Santa Misa.

  4. carolgar dijo:

    Otro, u otros, que han perdido el Oremus…..

  5. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge y amigos que participan en este Blog con sus respuestas.

    Yo también soy educadora y creyente, practicante y comprometida con la fe.
    No me gustan esas “pedagogías” para hacer más comprensible el Evangelio, o la Misa a los niños….
    Antes de ser mayor he sido niña y al oír el Evangelio, me parecía que Jesús me hablaba a mí, en muchas ocasiones. El celebrante no hacía esos “arreglos” para mejorar que ya he visto en alguna ocasión….Se termina cambiando la Misa por una escenificación….
    El domingo pasado asistí a una Misa en la que el celebrante explicaba TODO antes de hacerlo….Incluso la Consagración….¡¡¡ Para eso está la catequesis, pero no la Misa de precepto en que mucha gente no para de mirar el reloj porque lo alarga mucho!!….
    Ayer en la Misa en que impusieron la ceniza , donde yo asistí, tuve la suerte de que la celebraba un sacerdote , que no es partidario de esas escenificaciones ni de añadir nada propio para 2 “Mejorar” lo que no admite que se mejore….
    Se cantó, los asistentes participamos cantando y contestando al celebrante y ….Salí con PAZ, no de mal humor como cuando para ganar el tiempo perdido en las escenificaciones se intenta recuperar a base de CORRER en partes fundamentales, o recitar el Credo el celebrante y con un CREO por parte de los fieles se terminó…..
    Este sacerdote del que a veces he tocado sus escenificaciones aquí, se le ha llamado la atención, pero aunque algo las ha recortado, no las puede evitar….
    ¡¡¡Paciencia!!!
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  6. Maria Lopez Sanchez dijo:

    Yo empecé a leer la Biblia con 10 años y me gustaba, era la edición de Nacar Colunga, eso sí, leía el Nuevo Testamento : Evangelios, Cartas de San Pablo, Hechos…. no creo que haya que faltar a lo que marca la liturgia, que el Evangelio sea proclamado por un sacerdote, para que los niños se enteren, para eso está la homilía, allí que se use tanta imaginación como se quiera pero la Misa es la Misa y si seguimos así con tanta innovación en la Comunión se van a terminar por repartir galletas.

  7. José Ronaldo dijo:

    Misas para niños, misas para jóvenes….bueno, debería haber también misas para adultos, para adultos mayores, …y porqué no? misas para deportistas, para amas de casa, para ejecutivos, para financistas, para políticos, para académicos, para artistas, para ….tratando de “adaptar” los textos del evangelio y los momentos litúrgicos a cada uno de estos grupos para su mejor compresión…
    Vaya, una cosa es la misa (celebración de la fe) y otra todo el proceso que encierra la evangelización (conocer, para valorar y así comprometerse). Y dentro de la evangelización la catequesis es una etapa insustituible.
    En una catequesis por supuesto que se vale la utilización de todas estas estrategias didácticas/pedagógicas, pero la misa, la misa es otra cosa.

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