La trastienda de estos días y el ruego de que nos disculpen

Días de locura. Dejadme que os cuente hoy esa “trastienda” que uno maneja cuando llegan los días de la semana santa. Porque claro, uno va a los “oficios” a la iglesia que sea y se lo encuentra todo hecho. Y no sabéis lo que es poner todo a punto.

La cosa comienza semanas antes: ¿te encargas de pedir el cirio? ¿Nos quedan velitas del año pasado? ¿Cómo andamos de incienso y carbones? Porque estas cosas no se pueden comprar a última hora.

Llega jueves santo. Y con él las prisas. ¿Dónde pusimos la jarra y la jofaina del lavatorio? ¿Y el paño humeral para trasladar el Santísimo? ¿Tú has visto la semanilla –librito con todas las celebraciones de semana santa-? Y claro, acuérdate de que las campanas toquen cuando deben y no cuando quieran, y de encontrar los libros, de encargar las flores, de ensayos con monaguillos y preparar lectores y monitores. La fotocopiadora es fácil que decida que justo el jueves santo no funciona. Y las velas tienen una extraña tendencia a declararse en huelga justo en los peores días. Los mismos micrófonos no es extraño que se rebelen ante el “espontáneo” que ha decidido jugar con los mandos. Pero bueno, ¿aún sin poner el monumento? ¿No ha traído todavía Juana los manteles? Siempre, siempre, se olvida algo…

Parecido el viernes. Quita manteles, busca esa sabanilla discreta, conjuga via crucis, oficios, cruz, comunión, quita monumento, coloca la cruz en su sitio, ese paño para taparla, y luego dónde se deja… Por cierto, que la fotocopiadora nada… ¿No estaban por ahí los leccionarios con la pasión? ¿Dónde pusimos el que falta?

Ocho de la mañana de sábado santo. Me vengo aquí un ratillo antes de liarnos con lo de esta noche. De momento tenemos fotocopiadora. Ahora me pondré con las hojitas para la celebración. Hay que repasar todo: gente para luces y campanas, lectores, monitores. Que no se nos olvide colocar agua en la pila bautismal, y al ladito acetre e hisopo. El porta cirio en su sitio. Las flores colocadas. Tengo que mirar cómo andamos de incienso. Y asegurarme de que tenemos algo para tomar después de la vigilia. Y reajustar los micrófonos. Y a ver cómo hacemos el fuego teniendo en cuenta que seguimos en pleno diluvio universal. Ay, que no se me olvide sacar las velitas y las tulipas para que no caiga cera. Y comprobar cómo andan las velas de cera líquida, y poner pilas al micro inalámbrico…

Por cuerto, cachisssssssssss!!! No me acordé de mirar y estamos sin velitas para la gente, así que en un rato al centro de Madrid a ver si consigo unas pocas.

Exagero un poco. Ahora vendrán algunas personas para poner todo a punto.

Lo que es cierto es que si queremos que la liturgia salga medio bien, no se puede andar improvisando. Estos días suelo pasarme horas en el templo repasando los detalles. Soy así. No sabría hacerlo de otra forma.

Día de tranquilidad y de preparar mil cosas. Pero quería que supierais lo que significan las celebraciones de estos días también en lo material, y el agradecimiento que siento ante tantos “anónimos” que lo hacen posible.

Mañana será la Pascua. Mientras, a seguir preparando cosas.

PD. Vaya lío con los horarios de jueves y viernes santos. Este año decidimos cambiar los horarios, ya que al no haberse producido aún el cambio de hora parecía conveniente adelantarlos un poco.

De los carteles e informaciones en la revista y la hoja parroquial me encargué yo, y bastante mal por cierto. Porque tomé como base el cartel del pasado año, cambié lo del jueves de las 19:30 a las 18 h., y sin embargo dejé sin cambiar lo del viernes, previsto a las 17 h., y que se quedó con el horario del año pasado a las18:30 h. Lo malo es que todas las informaciones las fui facilitando a base de “copia y pega”: carteles, hoja parroquial, revista. Acabo el jueves santo, anuncio que la liturgia del viernes es a las 17 h. y perfecto. Cuando prácticamente se ha ido todo el mundo llega un feligrés y me hace ver que en los carteles y la revista figuran 18:30 h. ¿Y ahora qué hacemos? Pues después de avisarlo a la gente, mantener las 17 h. Así que correos de urgencia con el cambio de hora, avisos en la hora santa, modificar carteles…

Y a todo esto, en internet, los horarios del pasado año. Alguien quedó encargado de comunicar las novedades y no lo hizo. Así que hubo gente que por culpa nuestra se ha quedado sin celebraciones jueves y viernes.

Sólo puedo decir que lo siento. Son muchas cosas estos días. Espero que sepan disculparnos.

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3 respuestas a La trastienda de estos días y el ruego de que nos disculpen

  1. Marta dijo:

    Llego a la Iglesia sin pensar en la trastienda…dando por hecho que han de haber velas, incienso y microfonos que no chirríen. Gracias Jorge por acercarme a una Iglesia terrenal, de errores y mejoras. Feliz Pascua!

  2. José Ronaldo dijo:

    Bueno…ahora que la labor de un cura párroco no se circunscribe a la administración de sacramentos y a la realización de celebraciones litúrgicas diversas, (o sea, ya no vive “metido” en su templo), el asunto obviamente resulta complicado. Para ayudarle en todo este jaleo, se supone que se constituye el “equipo litúrgico”. Entiendo que en algunas parroquias, el mismo funciona mejor que en otras. Ojalá el suyo esté “a la altura de las circunstancias y de los tiempos”. Amén
    P:D. Acabo de descubrir en una librería católica, un pequeño folleto escrito por un cura en donde a través de una serie de relatos anecdóticos, nos comparte parte de lo que es la vida parroquial en actividades más bien de tipo litúrgico. Le puso: “Risas en la sacristía”.

  3. Ana azul dijo:

    Son días de mucho ajetreo, pero de muchas satisfacciones. Deseo que todo salga muy bien. Saludos
    Ana

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