D. Óscar Puente: peor el remedio que la enfermedad

Si malas son las meteduras de pata, tratar de arreglarlas suele traer en ocasiones consecuencias nefastas. Se hizo famosa aquella retransmisión de un concierto en la que, cuando entraban los componentes de la orquesta, el locutor no tuvo mejor ocurrencia que decir aquello de que “ahora mismo entran los profesores con su instrumento en la mano”. El silencio se hizo trágico. Pero peor fue el arreglo: “nos referimos, naturalmente, al de tocar”.

Estos días de atrás ha sido enorme el revuelo organizado con el twitter que se le pescó a D. Óscar Puente, portavoz del PSOE en al ayuntamiento de Valladolid, donde afirmaba que “el PP recorta miles de millones en dependencia y nos obliga a tener hijos deformes”.

El twitter está trayendo bastante de cabeza a nuestros políticos. Se calientan, sueltan la frase y ahí queda eso. Porque justo en momentos de “calentamiento” es cuando uno no piensa y suelta exactamente lo que tiene muy dentro, no lo que le conviene ni lo políticamente más correcto. Interesante lo de D. Óscar: “nos obligan a tener hijos deformes”. Ya ven la idea que subyace sobre el respeto a la vida, la dignidad de las personas la vida de los hijos. Toda una filosofía según la cual una persona “deforme” no debe nacer. Lo ha dicho el señor? Puente.

Como era de esperar, a D. Óscar le han llovido sopapos desde todas direcciones. Sopapos, como no podía ser menos, de gente “que no atiende a razones” y a la cual además “no le importan nada los niños una vez nacidos”. “El nacional catolicismo contra mí”, “todo el facherío llamándome de todo”, para acudir a eso tan manido de las “mujeres abortando en Londres o en la camilla del curandero”. Sí. Porque todas estas cosas las ha escrito él en su twitter. Es la tolerancia de la izquierda de siempre: si no me das la razón, eres facha y nostálgico del nacional-catolicismo.

Pero creo que se ha cubierto especialmente de gloria cuando llega a afirmar que “yo no me refería a los discapacitados ni a cualquier malformación, es que hay casos de deformidad grave”. Esto, seamos claros, lo que quiere decir es que bueno, mientras sea un niño (o niña, seamos cuidadosos) un poco cojito, con alguna cosa, con una discapacidad leve o incluso media, vale, le concedemos el derecho a nacer. Pero claro, si te toca un niño con deformidad grave… pues que no nos obliguen a tenerlo.
Terrible. Uno deja de tener derechos per se. Los derechos te los respetan o no en función de tu discapacidad, una enfermedad o malformación. ¿Eres sano y perfecto? Tienes derecho a la vida. ¿Tienes algún defecto? Quizá sea generoso y te permita nacer. Pero como sea una “deformidad” importante… mejor te mato antes. Eso sí, para que no sufras.

Ahora me vendrán con que esto es faltar a la caridad cristiana contra D. Oscar Puente, y ensañarme con el que no piensa como yo. Pues no. Ni mucho menos. Esto es practicar las obras de misericordia, especialmente esa que dice “enseñar al que no sabe” y mostrar a los incautos que quedan por ahí lo que hay detrás de algunas ideologías. Nada más. Y otra más: “corregir al que yerra”.

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Una respuesta a D. Óscar Puente: peor el remedio que la enfermedad

  1. Ingenuo cura.
    ¿Que se puede esperar de esa gente que no tiene ni Dios, ni Roque, ni temor, ni vergüenza?
    Lo mismo les da que estén cojitos o no. Ellos se cepillan al que cae en sus aspas si les conviene
    Por la causa. Los sentimientos al pozo del olvido
    Y no generalizo, que en todas partes cuecen habas …..

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