Madre Teresa: opio de las clases altas

Ahí tienen el último exabrupto del “amigo” González Faus. Para esta gente es ver a la beata Teresa de Calcuta y ponerse de todos los colores, rechinar los dientes y sufrir espasmos varios. Algo así como un endemoniado ante el agua bendita y la cruz.

¿Pero se puede saber qué narices les ha hecho esta buena mujer para que la tengan tantísima manía? Ese es el meollo de la cuestión. Porque la buena de Teresa de Calcuta tiene todos los ingredientes para ser icono del progresismo más progre: es mujer (y por tanto, según sus teorías, está discriminada en la Iglesia), es pobre, y se supone que puede aportar pocos bienes a las inFAUStas arcas vaticanas, y está volcada en la causa de los débiles que según el amigo Faus es algo que en Roma resulta molesto. Es que lo tiene todo: mujer, pobre y con los pobres. Vamos, como para hacer cruces de Palacagüina con su imagen, repartir sus escritos en cada congreso de teología y llevar un trozo de su sari como reliquia. Pues no. Nada de nada. No solo rien de rien sino que la han elevado a la categoría de “opio de las clases altas”.

¿Dónde está el fallo? Pues hombre, clarito como el agua de Lozoya que bebemos en Madrid.
La autodenominada “iglesia de base” jamás tuvo a los pobres como sentido fundamental de su vida. Podemos poner ejemplos, como los ex claretianos Forcano o Villar, hoy incardinados en Mato Grosso pero viviendo tan ricamente en Madrid. Tamayo en un fantástico piso de la ciudad de los periodistas de Madrid y su cátedra. La Forcades viajando más que el baúl de la Piquer. Faus en una buena residencia de jesuitas. Nadie conoce los grandes proyectos solidarios de la asociación de teólogos (y teólogas) Juan XXIII aparte de de la exigua colecta solidaria anual. Los pobres son la disculpa para hacer y deshacer, incordiar, cargarse la doctrina, atacar a la jerarquía eclesiástica y pretender hacernos ver que ellos son el evangelio con patas, Jesús de Nazaret redivivo (no Cristo, cuidado con el matiz), las primeras comunidades y el resto de Israel. Y viene aquí la beata Teresa de Calcuta a incordiar.

¿Pobres, hablamos de pobres, de vida pobre y entregada a los que no son nada? Pues ahí tenemos a las Misioneras de la Caridad, pobres como ratas en lo personal, trabajadoras hasta dejarse las manos fregando, volcadas en los últimos parias y encima sonriendo. Pero… ahí está el asunto, con una vida espiritual y de amor a la Iglesia de las que hacen época. Hermanas de oración ante el Santísimo horas y horas, intensa vida sacramental, lectoras de la más sana espiritualidad, obedientes ante la Iglesia. Para su intensísima vida de unión con Cristo y de entrega a los pobres no han necesitado reivindicar el sacerdocio femenino, el aborto, el celibato opcional, la democracia eclesial y la venta del Vaticano. La conclusión es sencilla: unas pobrecitas fuera de la realidad eclesial que en vez de luchar por la justicia, la revolución pendiente y la vuelta de la tortilla rezan, trabajan y atienden a los últimos. Ya ven. Sin necesidad de dar coces (sí, coces, a propósito) como otros, de descalificar, insultar o convertirse en teólogas de moda. Fiándose de Cristo, de la Iglesia y del papa. Obedientes porque saben que la santidad se alcanza en la obediencia a sus reglas, según les explicaba la madre.

Una obra, la de madre Teresa, reconocida en todo el mundo. Su fundadora, beata de la Iglesia y espero que pronto santa. Pues para Faus no es más que “opio de las clases altas”. ¿Y Faus qué es?

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6 respuestas a Madre Teresa: opio de las clases altas

  1. María dijo:

    Vaya por delante mi absoluta admiración a la Madre Teresa, a su vida y a su obra. Aún más admiración cuando conocí que despuçés de recibir una fuerte experiencia de Dios en la que entiende que debe hacer esa opción de vida, la llevó a cabo con absoluta fidelidad pese a no volver a experimentar esa misma cercanía. Ese hecho es de lo que más admiro en ella, su fidelidad en los momentos más dificiles. Me parece “facil” ser capaz de amar como ella hizo cuando uno está viviendo una fuerta experiencia de encuentro con Dios, pero ella estuvo años y años apoyada en la fe más dificil, en la oscuridad.
    Cuando salieron a la luz sus momentos de oscuridad, que algunos interpretaron como algo negativo, para mí fue la prueba de su santidad, no ya solo de su bondad.

    Sin embargo creo que en la opción por los pobres, hay gente que tiene carismas diferentes, que no todos son asistenciales. Hay gente que se siente llamada a trabajar mano a mano con los pobres, como es mi caso que me siento llamada a estar con la infancia en Caritas. Y hay gente que su llamada es a luchar contra las estructuras de pecado que provocan esa pobreza, no una llamada a la acción asistencial, sino a cambiar las formas en las que vivimos y son las que provocan las desigualdades.

    Ambos carismas, y todos los que el Espíritu Santo tenga a bien suscitar en la Iglesia y en el mundo, son buenos, necesarios y complementarios. Gracias a Dios por la Madre Teresa, pero gracias también por todos aquellos que intentan cambiar la banca, los gobiernos y el capitalismo deshumanizador.

  2. carolgar dijo:

    Faus, Boff, Kung, Pagola, Tamayo, la troupe de la ” romaxes galaicas ” etc etc etc …¡ siempre los mismos ! Cada vez son menos y más viejos, pero….¡ es lo que hay!. Y para continuar la saga tambien tenemos ,de estarlets por la vida, a la Forcades y a la argentina Caram …. y por ,centrarnos, yo creo que Faus chochea ¡ Ya quisieran ellos, en su amor por los pobres, poder llegarle a la suela de la sandalia a Madre Teresa !.

  3. Kalikatres dijo:

    Si haces .- malo
    si no haces .- malo
    si amas .- malo
    si no amas .- malo
    Pos gueno ¿que quieren en realidad estos amiguetes de la fama?

  4. Los pobres dan miedo. Le dan miedo, primero, a la institución. Nos dan miedo a nosotros también, a todo el mundo , a mi por lo menos me dan miedo. Nos dan miedo a todos. Los pobres dan miedo, primero porque molestan, siempre vienen a pedir algo, porque crean mala conciencia y cuando vemos por la televisión un programa de los países de África o de América Latina nos acostamos con mala conciencia. Los pobres plantean problemas insolubles, plantean problemas que hoy no tienen solución, y nos dejan muy mal. Pero el miedo más profundo que nos provocan los pobres, es que los pobres nos ponen en cuestión el Dios de mi fe, es decir, los pobre nos ponen en cuestión el imaginario religioso que legitima justifica y sostiene el sistema en el que vivimos y además vivimos bien. Yo estoy convencido que mientras la iglesia no tenga el coraje de poner en cuestión su solidaridad, si está con los pobres, o con los que tienen el poder y el dinero, no aborda el problema de fondo. Mientras eso no se resuelva esta cuestión, la iglesia se moverá en una ambigüedad, hablará de Dios pero muy poca gente le hará caso.

  5. Kalikatres dijo:

    Dios no necesita promoción
    Él, si quiere, la hace cuando quiera
    Pos no faltaba más
    “Siervos tan inútiles somos” que no hacemos ni aún lo que debemos
    ¡Hombres y mujeres lo mismo de siempre!.

  6. Los pobres dan miedo. Le dan miedo, primero, a la institución. Nos dan miedo a nosotros también, a todo el mundo , a mi por lo menos me dan miedo. Nos dan miedo a todos. Los pobres dan miedo, primero porque molestan, siempre vienen a pedir algo, porque crean mala conciencia y cuando vemos por la televisión un programa de los países de África o de América Latina nos acostamos con mala conciencia. Los pobres plantean problemas insolubles, plantean problemas que hoy no tienen solución, y nos dejan muy mal. Pero el miedo más profundo que nos provocan los pobres, es que los pobres nos ponen en cuestión el Dios de mi fe, es decir, los pobre nos ponen en cuestión el imaginario religioso que legitima justifica y sostiene el sistema en el que vivimos y además vivimos bien. Yo estoy convencido que mientras la iglesia no tenga el coraje de poner en cuestión su solidaridad, si está con los pobres, o con los que tienen el poder y el dinero, no aborda el problema de fondo. Mientras eso no se resuelva esta cuestión, la iglesia se moverá en una ambigüedad, hablará de Dios pero muy poca gente le hará caso.

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