Tocar la campanilla en la consagración

 

Cuando yo era monaguillo, y empecé con apenas siete años, recuerdo lo que era el momento de la consagración en la misa. Se destacaba especialmente con dos signos de los que seguramente los menos jóvenes guardan memoria: la colocación de una palmatoria con la vela encendida en el altar, y por supuesto las campanillas en la elevación. Señales que anunciaban que allí iba a suceder, estaba sucediendo, algo grande. Por supuesto, todos de rodillas.

Qué bien lo saben los escenógrafos y los actores. Las cosas se comunican con las palabras, los gestos, la música, la luz ambiental. Buscamos detalles que “ayuden”. Una parroquia de Barcelona contaba que para su grupo de oración cuidaban los detalles: iluminación, icono, varitas de incienso, cojines… Mientras, lo más grande de la liturgia católica, la consagración, la transustanciación, se fue desprendiendo de toda señal que ayudara a comprender la grandeza del momento.


Para empezar desapareció el toque de la campanilla supongo que en aras de acabar con lo que parecía antiguo, y lo de arrodillarse quedó en desuso porque uno no anda por la vida arrodillándose delante de su padre. Si a eso se añadía unos vasos litúrgicos que más que pobres eran feos de narices, la omisión de la genuflexión del sacerdote y una elevación casi imperceptible, pues se quedaba en nada, mientras que la previa procesión de ofrendas se convertía en todo un despliegue y la posterior paz en otro aún mayor si cabe. La consagración, en medio, casi como un detallito que no se puede obviar.

El centro de la celebración no puede estar en la procesión de ofrendas, algo meramente utilitario, ni en el darse la paz, del todo opcional, ni en el sermón de campanillas. El centro es el sacrificio de Cristo que se entrega, se da y se hace presente en la consagración. Luego es el momento que debe acaparar miradas y corazones.

No es complicado. Una comunidad que se arrodilla, las palabras de la consagración pronunciadas con claridad y firmeza, la pequeña inclinación del celebrante al pronunciarlas, una elevación solemne, la genuflexión posterior pausada, sentida. Necesitamos dotar a nuestros templos de vasos sagrados dignos (ojo, digo dignos y bellos, no necesariamente caros, que no es lo mismo) y recuperar, por qué no, otros detalles.

En la parroquia hacemos sonar la campanilla en la consagración. Tanto en misas dominicales como en las sencillas de diario. No es nada difícil. Siempre habrá algún laico que desde su mismo asiento se encargue de ello. Impresiona el resultado. Esta mañana he celebrado la primera misa a las 7:30 h. Apenas veinte personas, que no está nada mal. Una misa rezada, muy simple. Pues en el silencio de la mañana impresiona el sonido de la campanilla en la consagración. Se nota.

Es verdad que se sabe. Es verdad que la consagración es lo que es con campanilla o sin ella. Pero hay sonidos que te acercan a Dios, por ejemplo, las campanas, por ejemplo, esa campanilla.

Es algo facilito, además la gente lo hace de muy buena voluntad. Y se nota. Se crea un ambiente denso, solemne, intenso. Cristo está aquí.

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9 respuestas a Tocar la campanilla en la consagración

  1. loly dijo:

    El corazón se encoge de gozo, cuando suena la campanilla, la iglesia en un instante se arrodilla , en un momento inmenso ,intenso, de infinita gratitud ante la consagración . En mi parroquia se hace.Parroquia SAn Juan de Avila (Alcala de henares )

  2. JoseAntoni0 dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo. Pero yo pediría, por pedir, un toque de campanilla que sea algo más “espiritual” que lo que normalmente escuchamos. Ni me parece que la campanilla esté muy calibrada, o lo que sea eso, ni me parece que los monaguillos lo hagan muy bien – no pretendo criticar a los chiquillos, benditos sean.
    No es lo mismo dejar que una campana bien hecha suene con su sonido, el que está buscado por el constructor, que darle con una piedra. Espero que se me entienda.
    No es lo mismo acariciar una tecla de piano que dejarle caer encima un pisapapeles.
    Los orientales saben mucho de sonido de campanillas.
    Por pedir….

    De colores.

  3. Ana azul dijo:

    Poco a poco se hace camino al andar. Siempre hay personas dispuestas a seguir con las tradiciones.
    Ana

  4. Blanca dijo:

    Saludos, Jorge,
    Otra vez que encuentro el correo que me avisa de tu nueva entrada en la papelera…. No se el motivo…Bueno como no la vacío aparece sin abrir.
    A mí lo de la campanilla, personalmente ni estoy a favor ni en contra…. En unos templos la tocan, en otros no, en mi ciudad y la verdad, no lo he dado importancia. Va en gustos, pienso yo , del celebrante.
    20 personas en una Misa de un día de semana a las 7 de la mañana… No está nada mal…
    Tu Parroquia tiene mucha vida. Seguro que es gente que trabaja y va a Misa antes de entrar a trabajar. Los jubilados, seguramente irán a otra misa más tarde.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  5. J. Ronaldo de la Roca H. dijo:

    De acuerdo….si hasta “estrellas” de la farándula (¡ah estupideces y tonterías banales!) tienen su “alfombra roja y flashes por doquier” cada vez que…es una pena que “a la estrella de todo el universo y el tiempo, le neguemos unas…campanillas de saludo, cuando viene a nosotros.
    Claro, los feligreses seguimos y nos acomodamos lo que haga el sacerdote, pero en relación a lo anterior ¿qué se les está enseñando a los seminaristas respecto al momento de la Consagración, la misa? ¿Se le estará dando más énfasis a estudios de antropología, economía, psicología..(para lo cual, según yo NO se entra a estudiar a un seminario) que a la liturgia…por ejemplo?

  6. María dijo:

    Que bueno que se hagan cosas que ayuden a la gente a hacerse consciente de la presencia y el amor de Dios. Si es tocando campanillas, pues ¡a tocar campanillas! A mi me encanta todo el simbolismo de las campanas enmudeciendo en Semana Santa y tocando como locas en la Vigilia Pascual.

    Me encanta que haya diversidad de formas para todo el mundo en la liturgia pueda disfrutar de todoo el amor que recibimos en la eucaristía.

    Hay gente que consigue hacerse más consciente de eso en una misa con una cuidada solemnidad y otros prescindiendo de toda solemnidad, porque la parafernalia les distrae. Es importante que haya variedad.

  7. Joven granadino dijo:

    Le doy toda la razón en este artículo. Hace poco estuve en Irlanda donde hay misa tradicional todos los días ( a difrencia de mi diocesis de Granada donde el obispo no la ve con ojos buenos). Asistí porque me llamaba la atención este rito. El momento de la consagración (he de decir que no sabia que el sacerdote no decía las palabras en voz alta) fue sublime. No se cómo explicarlo era como que todo estaba centrado en él, todos de rodillas…. el silencio… sinceramente sublime

    • J. Ronaldo de la Roca H. dijo:

      ¿Pudiste escuchar algo de gregoriano? Digo, porque – aunque muchos le hemos abandonado – sigue siendo el canto oficial de la Iglesia; nacido “en la Iglesia”, para “las cosas de la Iglesia” (la liturgia especialmente). Campanillas, silencio, gregoriano….Uf…
      perdón por la expresión pero eso es: liturgia pura, más arte. Un arte sublime para el Dios de Jesús.

      • Joven granadino dijo:

        No, no pude pero el misa del domingo si había órgano y cantos, Con lo de la misa tradicional me refiero a que el momento importante está como muy marcado ( o al menos eso me pareció), No hace falta que el rito sea tradicional, si no que el celebrante mismo le de la importancia que merece ese momento

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