Primera acción misionera: que las iglesias estén abiertas

 

Este pasado viernes los curas de la zona tuvimos el retiro de inicio de curso, predicado excepcionalmente por el cardenal Rouco Varela, a quien gusta hacerlo al menos alguna vez al año.

El esquema del retiro es clásico: rezo de la hora intermedia, charla espiritual, exposición del Santísimo, charla pastoral, comida y coloquio. Un grato encuentro con el obispo y con los compañeros sacerdotes.

Pero quería destacar sobre todo una cosa que el señor cardenal nos quiso hacer llegar en el rato de charla pastoral. Estamos en plena “Misión Madrid” y como es natural se plantean acciones extraordinarias para dar a conocer a Jesucristo. Este año la diócesis quiere hacerse presente de forma especial en el campo de la enseñanza, tanto primaria como secundaria y universidad. Algo nos tocará a los párrocos. Pero sobre todo insistió, pensando en las parroquias, en que la primera acción misionera es que estén abiertas el mayor tiempo posible y un sacerdote a disposición.

No puedo estar más de acuerdo. Un sacerdote mayor, hace no mucho, me decía que el sacerdote debe estar en la parroquia sin prisas, como Jesús sentado en el pozo de Jacob por si pasara alguna samaritana. Nos cuesta. Andamos todos a la carrera el día entero sin saber demasiado bien por qué ni para qué. En esto los curas somos auténticos especialistas: de la reunión a la librería, de la librería a la delegación, de ahí a ver no sé qué, luego quedar con, para más tarde comer con Y, resolver un papel y pasarte por Z. Es verdad que son demasiadas cosas, pero tampoco es tan complicado mantener la puerta abierta y estar. Sobre todo en parroquias con más de un sacerdote, horas y horas.

Recuerdo un sacerdote que se quejaba de la inutilidad del tiempo en el despacho y en el templo “porque –literalmente- no iba nadie”. Un obispo le dijo: “no pasa nada, echa horas, que acabarán yendo”. Nuestra experiencia en la parroquia es que es exactamente así. Mi compañero y un servidor echamos bastantes horas en el despacho y en el templo. Independientemente del horario de despacho, un mínimo fijo es necesario, prácticamente estamos toda la mañana uno u otro, y a veces los dos, no menos de cuatro horas. Las tardes, más de lo mismo.

Y la gente viene. Que si a traer una bolsa para Cáritas, la catequesis del niño, un papel, o hablar, porque he pasado y he visto que estaba abierto. No hay mañana que acuda menos de media docena de personas y suene el teléfono unas cuantas veces. Otras, rara vez pero ocurre, nada de nada. Es igual. Como me dijo una vez un feligrés hace años, y no lo he olvidado, “yo sé que si vengo estás”.

Echar horas. Quizá sea la primera actividad parroquial, y desde luego el primer gesto misionero. Horas junto al pozo. Al final, acaba llegando la samaritana muerta de sed.

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6 respuestas a Primera acción misionera: que las iglesias estén abiertas

  1. Y el Verbo se hizo carne. Y habitó entre nosotros. Siempre me quedo asombrado ante el olvido de este hecho. Y el asombro es cuando ven que se realiza. Sobre todo con el sentido de habitar entre nosotros. He conocido muchos sacerdotes. Solamente con dos he sentido la acogida del Padre. Es lo único que anhelamos. Sentirme arropado en el regazo de un Padre. Todo lo demás viene por añadidura. Para acoger hay que estar disponible. Siempre estamos haciendo cosas. Mis mejores momentos es cuando me he dedicado a estar disponible. Así de sencillo.

  2. José Ronaldo dijo:

    De acuerdo también con lo señalado por el obispo – cardenal.
    “Echar horas”…matizo:
    Es que antes…antes, el sacerdote estaba en el templo (en el pozo como bien dice usted) y la feligresía sabía que ese era su lugar, y allí estaba. Claro, no se mantenía esperando que llegaran “las almas”; “como parte de”, se imponía salir a buscarlas.
    Pero de pronto, algo pasó. El cura comenzó a “irse a otros lados”: a las aulas universitarias , a reuniones de sindicatos, a sesiones de escritores, a los tribunales para acompañar una demanda del grupo tal, a marchas y manifestaciones públicas en “en pro de…”, a estudios de radio/TV a grabar programas, a congresos de teólogos..y más. (algunos incluso aquí en América Latina, tomaron las armas y se fueron “a la montaña”).
    Y no se me malinterprete, todo ello está bien. Pero, los curas – con la idea de atender mejor su pozo – comenzaron a abandonarlo, y han buscado (y a veces copado) pozos que nos corresponden a los laicos.
    Ante ello, muchos de nosotros hemos han tomado posiciones cómodas e irresponsables; y así, el asunto se vuelve un círculo vicioso.
    Y el grave problema es que no sólo los pozos han sido desatendidos , sino que cada vez se abandonan más. No hay vocaciones sacerdotales.
    Y aquí en mi país, se abren cada vez más ” otros pozos”, atendidos eficientemente (a tiempo completo) por diligentes pastores pentecostales.

  3. Blanca dijo:

    Saludos Jorge: ¡Qué razón tienes!”: Horas junto al pozo. Al final, acaba llegando la samaritana muerta de sed”.
    Lo que pasa es que vosotros estáis 2 sacerdotes para una parroquia y hay muchas parroquias que están con 1 sacerdote para ellas y el cura no se puede multiplicar…
    Sería bueno que CUANDO HAY POSIBILIDAD estuviese abierta la Parroquia. La pena es que no siempre se puede.
    Un abrazo
    http://www.isladesentimientos.es/

  4. Carmen López dijo:

    Yo siempre que paso por una iglesia y está abierta, siento un agradecimiento enorme por el sacerdote que lo está haciendo posible y doy muchas gracias a Dios por el (aunque no entre, por las prisas). Es un gran regalo.

  5. Maria Lopez dijo:

    ¡Ojalá en mi parroquia (diócesis Getafe) hagan lo mismo! Hay iglesias con un amplio horario pero otras no. Sobre todo estaría bien lo del sacerdote con tiempo para escucharte ya sea en confesión como en dirección, mi párroco tiene tan poco tiempo que esto último es imposible salvo para unos pocos. Las cofesiones son siempre rápidas por la gente que hay esperando. A ver si D José Maria hace algo parecido, aunque como no hay curas…. y los pocos que hay estáis tan ocupados…..

  6. María dijo:

    Pero es que precisamente Jesús espera junto al pozo. El pozo es un lygar público, un lugar no-sagrado. Jesús no espera en el atrio del templo, sino en donde transcurre la vida. jesús va a la vida cotidiana y sahí se encuentra con la samaritana, no es la samaritana la que va al templo a buscar a Jesús.

    El pastor es quien sale a buscar la oveja, no la oveja la que sabe donde está el pastor yse acerca a él. ¿O es que el pastor se queda quieto en el redil esperando que vuelva la oveja ella sola? No sirve solamente con mantener la puerta del redil abierta, hay que salir a buscar y a rescatar.

    Que las iglesias estén abiertas, es importante, yo diría que imprescindible y por suerte en mi Unidad Pastoral todas las iglesias están abiertas con un amplísimo horario, para eso hay además de los curas, sacristanes y sacristanas, personal de limpieza, secretarias de administración, encargado del archivo, y un largo etc. de personas que andan en las ofecinas y despachos, además de las personas de los grupos parroquiales que siempre andamos pululando por ahí.

    Pero además de las puertas de la iglesia abiertas, el cura debe salir a buscar al territorio de frontera, porque por desgracia hay muchísima gente que jamás entraría en el despacho parroquial y sin embargo Dios es padre para ellos y desea profundamente llegar a hasta ellos. Puede que a esas personas la mejor forma de acercarse sea simplemente, en el caso de Jorge, aprovechar el rato de paseo del perro, por poner un ejemplo.

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