Jo, qué cura más borde

 

Pues hermanos sacerdotes, hermanos seglares, es la triste realidad. O pasas absolutamente de todo, o serás el cura “borde”, es decir, cura antipático y estúpido de esos que ya se sabe que “echan a la gente de la iglesia”. Lo curioso es que borde te llaman precisamente los que memos acuden. Cosas de la vida. Ejemplos:

Bautizo de Vanessa
El lío comienza cuando en la preparación afirmas que los padrinos mayores de catorce años y confirmados. Jo, qué cura más borde.

Llega la hora y nadie entra en el templo. Así que muy amablemente sales a la puerta e invitas a entrar a la familia. Pero faltan el tío Andrés y la prima Rocío: “un momento”. Insistes tímidamente: verán es que luego hay una misa… Jo, qué cura más borde.

Empieza la celebración entre un murmullo generalizado por ser discreto y más fotos que en comparecencia de la Pantoja. Con toda la suavidad y tratando de ofrecer tu mejor sonrisa sugieres la necesidad del silencio y que con un fotógrafo sería suficiente. Jo, qué cura más borde.

Boda de Pedro y María
Dos horas antes de la ceremonia timbrazos en la puerta y gritos en la calle. Apareces y te encuentras con el señor de la floristería que tiene que repasar unas cosas y colocar las flores en los bancos. ¿No tendrá usted unas tijeras? ¿Y un cepillo para barrer? ¿Hay un baño cerca?

Cuando se están yendo los de las flores se abren las puertas y aparece la coral. ¿Un sitio donde cambiarnos? ¿Un baño? ¿Tiene un lugar para dejar las cosas? Vaya frío en la iglesia, así no hay quien cante. ¿Un alargador para enchufar el órgano? ¿No tendrá algún atril que se nos ha olvidado? ¿Y una silla más alta y sin brazos? Cura, calla si no quieres ser borde.

Media hora entes aparecen los primos de Tomelloso recién bajados del bus. Treinta en fila pidiendo un baño porque venimos de viaje y que se acomodan ya en el templo principal mientras charlan como si estuvieran en la plaza de toros el día de la fiesta. ¿Pides silencio, recuerdas que estamos en la iglesia? Jo, qué cura más borde.

La boda comienza con veinte minutos de retraso. Normal. La ceremonia sin que nadie responda, pero eso sí, con misa. Intentas celebrar lo mejor que puedes a pesar de los doscientos teléfonos acribillándote a fotos y el politono de Paquito el chocolatero en plena plegaria eucarística. Impasible el ademán. Porque basta un gesto de disconformidad para que suene la frase: Jo, qué cura más borde.

Acaba la boda y comienza la maratoniana sesión de fotos. Veinte, treinta, cuarenta minutos… y uno va recogiendo cosas ¡sin molestar al fotógrafo! Apagas alguna luz de la nave, las velas… ¡Oiga, ¿por qué apaga las velas y esas luces?! Por ir recogiendo… Jo, qué cura más borde.

Por fin acaba la ceremonia y salen a la calle. Arroz, pétalos de flores, papelillos y traca final. Más fotos en la puerta. Intentas suavemente ir cerrando algo, por fin apagas las luces del templo y pides a los cuatro amigos que aún charlan en la entrada como si estuvieran animando un Barça – Madrid en plena liga, que si les importaría ir saliendo (habida cuenta de que la boda era a las doce y son ya las dos y media). Jo, qué cura más borde.

Al fin desaparecen camino del cóctel seguido de almuerzo. Recoges reclinatorios, banquetas, papeles, las flores de los bancos, para tomar el cepillo y el recogedor y barrerte no menos de dos kilos de arroz, los restos de cien globos y una mascletá de viva San José, y sobre todo los pétalos de las flores que manchan hasta decir basta.
Mientras, algunos invitados, camino de “Finca Álvarez”, especialistas en bodas, todavía van diciendo… Jo, qué cura más borde.

PD. Perdonen el desahogo. Pero hay veces en que o pasas de todo, lo cual se te hace imposible, o cura borde.

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5 respuestas a Jo, qué cura más borde

  1. Maria Lopez Sanchez dijo:

    Y que no haga viento porque entonces los papelitos y los pétalos de rosa no hay quien los recoja ( lo sé por experiencia 🙂 ) pero tiene razón los que menos vienen son luego los que más pegas ponen el día que lo hacen, se piensan que el sacerdote no tiene nada que hacer en todo el día salvo atenderlos a ellos. Y cuando no suena el móvil de turno y la dueña del mismo se pone a contestar dentro de la Iglesia en plena Misa

  2. José Ronaldo dijo:

    “Qué cura más borde”, si no es por el contexto de la frase…no entendería qué significa; ja,ja…divertida frase.
    Y yo que creía que estas cosas sólo pasaban en mi país – un país tercermundista, incluso en las “cosas de la fe” – y digo lo anterior, porque nosotros “apenas” llevamos 500 años de cristianismo católico.
    Pero veo que la cosa es igual: un gran número de bautizados, pero poco o nada evangelizados.
    Vaya, al menos en ese rubro somos realmente católicos (universales, iguales aquí y en la cochinchina).
    Y ante estas situaciones es difícil acallar a mucha gente que se refiere a nuestra fe como un estado de “cristianismo fallido”.
    Y es que – de cara al estado actual nuestra civilización – las dudas respecto a cuán pertinente y significativa ha sido (y es) la fe de la Iglesia, surgen inquietantes y acusadoras.

  3. Ana azul dijo:

    Desahogate que estas en tu derecho…
    Ana

  4. carolgar dijo:

    Jo, D. Jorge, cada dia se supera ud, hasta el punto que ya me he hecho “Jorgeadicta ” y no pasa un dia sin que lea sus certeros comentarios. Me encantan los curas ” bordes” como ud , cuando eso supone poner a cada cual en su sitio y decir las cosas alto y claro, aunque . a veces, algún “quisquilloso” que se cree con derechos , pero no con deberes, le critique por ello ….El que uno se haya entregado a Dios en el sacerdocio, no supone que pueda ser avasallado por todo aquel que pase por allí.Ya es hora de que aprendamos a respetar y valorar el trabajo de los sacerdotes en su parroquia y dejar de pensar que , por ser curas, lo mismo sirven para un roto que para un descosido y siempre tienen que estar a disposicion de los feligreses, hasta para barrer la iglesia.

  5. Myrian dijo:

    A los feligreses, entiendo que hay que ponernos las cosas claras desde el principio, vale más ponerse una vez colorado que veinte amarillo, como dicen y si creen que por eso sois bordes, pues allá ellos, es su problema. Yo vivo en una zona rural y la escasez de sacerdotes es muy notable, cada uno lleva a veces seis parroquias y muy distantes entre si. Con estas expectativas ya estamos educados en el sentido que tenemos que amoldarnos a lo que los sacerdotes nos dicten, ellos no pueden más. Y toma nota jorge; Cuando se celebra una boda y se tiran los pétalos, el arroz y todo eso, se limpia, pero luego se carga en la factura de la boda. (Hace unos 9 años se cobraban unos treinta €, no se hoy como va y me parece muy bien!.,) euros que van a parar a las arcas de la parroquia, no del cura, ojo! aunque algunos se lo piensen. Y el que no esté contento que se ponga, nadie tiene porque limpiar lo que otros manchamos, así a lo tonto… Otra forma de hacer podría ser dar la opción de que lo limpie el que lo mancha y así no se desembolsan nada, pero lo que está claro es que ya está bien de que sean siempre los mismos los que pagan el pato. A pagar o limpiar y todos felices. Saludos

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