Misa tradicional. Los peores enemigos están dentro

 

Para empezar, vamos a ponernos de acuerdo en que es la Iglesia quien ha recibido del Señor el encargo de anunciar el evangelio y de administrar los dones de la salvación. Vamos a confesar que es la Iglesia quien tiene potestad para determinar cómo celebrar los sacramentos en modo y tiempo. Es la Iglesia quien regula cómo celebrar correctamente la Eucaristía, los posibles ritos, tiempo y lugar y demás circunstancias.

Hoy en la Iglesia subsisten diferentes ritos aprobados por ella para celebrar la Eucaristía. El más conocido y generalizado, el que tiene como referencia el misal de Pablo VI, con el que celebramos en la inmensa mayoría del orbe católico. Junto a él subsisten otros como podría ser el ambrosiano, el siro malabar, el mozárabe o el maronita. También, cómo no, el que sigue el misal de San Pío V, llamado hoy “rito tradicional”.

Una celebración de la eucaristía, celebrada por el rito que sea, siempre y cuando sea un rito aprobado por la Iglesia, y siguiendo las normas dadas para ello, es EXACTAMENTE igual de digna y válida. Cada uno asiste al que le parce y no hay más que hablar.

El problema, y eso lo veo desgraciadamente con una cierta frecuencia, es cuando los partidarios de un rito, en concreto el “tradicional” se despachan negando la validez o al menos la plena dignidad de otros, especialmente el del misal de Pablo VI. Los que piensan así son los peores enemigos del rito tradicional.

Hace unos días alguien me decía que “en conciencia” no podía asistir a una misa celebrada según el misal de Pablo VI. ¿Un católico diciendo eso? ¿Qué formación, qué conciencia, qué barbaridades está diciendo? ¿Un católico que se niega a aceptar la misa celebrada según las normas de la Iglesia? ¿La misma misa que ha celebrado tantas veces el beato Juan Pablo II, por ejemplo, o el papa Francisco hoy?

Más aún, entre otras razones aducía que no podía asistir a la misa según el misal de Pablo VI porque para esta persona “Cristo es lo primero y el centro de la misa”. Pero bueno, qué pasa, ¿que para los que celebramos la misa según lo mandado por la Iglesia, Cristo no es lo primero ni el centro de la Eucaristía? No tengo nada contra los que prefieren otro rito, me parece perfecto que alguien se sienta más cómodo con el misal de San Pío V, que experimente más devoción con el rito ambrosiano o más elevación con el siro-malabar. De ahí a decir que en conciencia no puede asistir a una misa celebrada según el aprobado misal de Pablo VI media un abismo.

Un error, un inmenso error. Por eso digo que los mayores enemigos de la misa tradicional hay que buscarlos dentro. Cada vez que alguien dice que las demás misas son menos misas, o que en con ciencia no puede asistir a ellas, está tirando piedras contra el misal de san Pío V. Y no lo digo yo, lo dice la Iglesia que da libre uso al rito tradicional siempre y cuando eso no se use en menoscabo del misal de Pablo VI y de la validez del concilio Vaticano II.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Misa tradicional. Los peores enemigos están dentro

  1. Jorge, muy de acuerdo. Yo estuve una vez en una misa fuera del templo, en una villa miseria como le dicen aquí a los barrios muy pobres donde el sacerdote levantó un contenedor de agua vacío para transformarlo en altar, puso el mantel e hizo la celebración allí, mientras el viento soplaba. Fue una de mis mejores experiencias cristianas.

Los comentarios están cerrados.