Razones para asistir a una parroquia u otra

Cuando uno vive en un pueblo sin más que su parroquia, no lo tiene fácil para poder elegir alternativas. En las ciudades la cosa es muy diferente. Aunque vivas en el extrarradio, como es nuestro caso, caminando encuentras una parroquia a pocos minutos de tu domicilio. En el centro, entre parroquias, iglesias abiertas al culto, conventos… donde quieras y como quieras.

Cada parroquia tiene adjudicado un territorio concreto al que no queda más remedio que atenerse para algunas cuestiones que tocan lo  administrativo. Para otras, sobre todo asistencia a misa, confesiones, formación… cada cual es libre de ir donde le plazca.

¿Las razones? Supongo que cada cual tiene las suyas. Pero si me atrevería a preguntar, por la cosa de ir mejorando lo que se pueda, qué cosas son las que más valoramos a la hora de asistir  a una parroquia u otra. Las que sean, aunque parezcan una bobada, aunque creamos que son nimiedades. Les agradecería mucho sus respuestas. A veces los curas y los consejos parroquiales andamos pensando en liturgias solemnes con dieciocho moniciones y a lo mejor lo que buscan es algo tan simple como puntualidad tanto para empezar como para terminar las misas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vida parroquial. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Razones para asistir a una parroquia u otra

  1. Blanca dijo:

    Saludos Jorge: En mi ciudad, ocurre como dices: Hay muchos sitios donde se puede ir a Misa, aunque no sea la parroquia.
    Yo misma, he estado yendo a Misa a una Parroquia regentada por unos frailes y me ha costado trabajo ir a la mía, cosa que ahora es donde voy y estoy encantada.
    Los frailes, que no quiero decir el nombre de la Orden, tienen muy buena megafonía, calefacción en invierno, por otra parte tienen un aforo muy amplio porque hay unas gradas, parecido a un circo y cabe muchísima gente. Se encuentra siempre sitio y se ve muy bien el altar yendo arriba…
    Además mi amiga era de la Legión de María de esa parroquia de los frailes y todos los días íbamos ahí a misa. Los domingos, con mi marido ídem.
    Mi amiga….Falleció…Ya ni me ponía en el mismo sitio por la pena que me daba….
    Tuve un accidente y permanecí bastante tiempo sin poder ir a Misa, participaba de la de TV.
    Unido a esto pertenezco a un Grupo de MI PARROQUIA, y cuando pasaron los días en que no podía andar dejé de ir a los frailes: Mi parroquia es solo una nave, han arreglado la megafonía. Los bancos, son un poco bajos pero en los frailes en la parte baja también lo son y al comenzar no estaba yo para subir y bajar escaleras…
    El Párroco de los frailes, ya te he comentado…Se alarga con sus canciones, canta muy bien… Y cuando se da cuenta de lo tarde que se le ha hecho…¡¡A correr!!!!!….Esto me DESAGRADABA mucho…
    En mi Parroquia: Empiezan a la hora y terminan a la hora. Se canta, los cantos que todos sabemos y nos dan una hoja con ellos. El celebrante que suele ser el Párroco a la hora que yo voy en 10 minutos o poco más que dura la homilía….LA BORDA, la gente sale sabiendo lo que se ha leído en el Evangelio y la conexión con las otras Lecturas. Para terminar, después de todo cantamos un canto a la Virgen y el Párroco se coloca frente a la imagen…
    Sin prisa y sin pausa, en el tiempo suficiente para que salgamos unos y entren los de la otra Misa sin atropellos ni omisiones….

  2. Enrique dijo:

    Los domingos siempre celebro en mi pueblo, con los que considero mi comunidad de referencia. Entre semana siempre suelo ir a la misma iglesia por diversos motivos. El orden en el que los expongo no tiene nada que ver con el orden de elección.
    La iglesia es monumental, aunque no me guste el retablo, y es un ambiente agradable (temperatura, espacio, ventilación…)
    Siempre hay, al menos, un confesor antes y durante la celebración.
    La regularidad en los horarios. Sé cuando empiezan las eucaristías y que los que presiden la celebración son siempre los mismos. No hay sorpresas de hoy tengo un cagaprisas y mañana un pesado. Suelen presidir tres presbíteros diferentes de tres edades muy diferentes y de tres espiritualidades muy diferentes, pero los tres celebran la eucaristía de una forma muy semejante: ateniéndose a los cánones litúrgicos.
    Las celebraciones son dignas. Cuando hay acólitos siempre revestidos. Cuando hay monitores siempre correctos. Los sacerdotes tienen un aspecto correcto (afeitados, bien revestidos, limpios, sabiendo estar sin optar por posturas extrañas y poco dignas). La dignidad no depende de que se hagan muchas cosas: hay días que se canta y otros que no pero siempre sin extridencias.
    Y una cosa que no depende del párroco: la gente que va es gente que sabe a lo que va. Sabe comportarse. Bueno, mayoritariamente sabe estar.
    De las muchas iglesias en las que he probado unas las he dejado porque los horarios eran móviles y nunca sabía cuando se celebraba (horarios de inviernos, de verano, de adviento, de cuaresma, de pascua… un lío). Otra porque los presbíteros cambiaban y había tanta diferencia de uno a otro que no eran capaces de alcanzar una uniformidad en la celebración (cada uno hacía cosas diferentes de tal manera que nunca sabías como actuar e incluso celebraba en diferentes capillas). Otra la dejé por salubridad (siempre olía a humanidad que echaba para atrás). Otra porque en verano se estaba muy bien y en invierno… cuando rezabas salía vaho. Y alguna otra porque la iglesia dejaba como iglesia tanto que desear que invitaba a todo menos a rezar (bancos incómodos, bancos sin reclinatorio, naves, altares o imágenes imposibles, decoración que parecía la de una casa ocupa…)
    Son muchas cosas las que influyen.

  3. Maria Lopez Sanchez dijo:

    A mí lo principal es que el sacerdote predique bien, que me llene lo que dice, también me gusta saber con quién me voy a encontrar, porque cada uno tenemos nuestros gustos y no siempre da igual uno que otro y es bueno saber a qué atenerse (más espirituales, más de andar por casa, pesados y que meten comentarios a cada paso). Me gustan las misas sencillas y no con comentarios a las lecturas, que por otro lado al repetirse cada 3 años ya solemos conocer no hace falta que nos hagan un comentario antes o nos parafraseen lo que nos van a leer, no somos tontos. Si conoces allí a otras personas también resulta agradable poderte quedar un rato charlando con ellas, hay sacerdotes que hacen muy bien eso de “crear parroquia” y la gente sigue fiel a esa parroquia para encontrarse con conocidos a la salida de misa .

  4. José Ronaldo dijo:

    Aquí hay dos cosas que deben separarse: una, seleccionar una iglesia (templo) para asistir a misa; la otra: seleccionar una parroquia (comunidad de comunidades) en donde congregarse y trabajar – dentro de las variadas formas que existen – para construir el Reino de Dios.
    Ateniéndome a la primer cuestión, yo preferiría una iglesia :
    – En donde el cura conciba la homilía como una extraordinaria oportunidad de hablar y contextualizar la Palabra de Dios, y por lo mismo, la prepara a conciencia, a efecto de que sea realmente significativa.
    – Se respetan los cánones litúrgicos; nada de inventos ni ocurrencias del cura para convertir la misa en algo atractivo, como si la misma fuera “un espectáculo”.
    – Como músico, naturalmente prefiero una Iglesia en donde se entiende el canto como un elemento que contribuye a crear conciencia de asamblea, pueblo de Dios que se reúne y celebra su fe, revestido todo con una calidad estética suficiente.
    Ahora bien, en relación a la segunda cuestión, la cosa es mucho más amplia y no queriendo alargar demasiado el comentario, mejor aquí concluyo.

  5. M. S. Fernandez dijo:

    yo busco un parroco pastor , cercano y tranquilo, no un activista lleno de ocupaciones y todo el dia corriendo.
    Una parroquia donde se respete la liturgia sin añadidos “ni mejoras personales” del celebrante. Y una parroquia donde se pueda asistir a Misa sin encontrarte todos los días con funerales, bodas, o celebraciones extraordinarias
    Una parroquia que me acerque a Dios

  6. Maria dijo:

    Para ir a Misa entre semana en el centro de Madrid, soy bastante nómada. Al final, termino yendo a la que sea a una hora que me convenga ese día y que nos venga bien tanto a mi novio como a mí, porque quedamos allí. Cuando hay varias posibles, intento buscar una donde no se rece el Rosario antes de la Misa para poder hacer la oración personal. El Rosario lo rezo ya por mi cuenta, y me distrae mucho cuando lo están rezando (desgraciadamente, con frecuencia de forma descuidada) mientras intento yo rezar delante del Sagrario. Y no es fácil encontrar estas iglesias, la verdad.

Los comentarios están cerrados.